Granuloma inguinal (donovanosis): síntomas y tratamiento
El granuloma inguinal, conocido también como donovanosis, es una infección bacteriana de origen sexual que afecta principalmente la región genital. Causada por una bacteria llamada Klebsiella granulomatis, su transmisión se produce mayoritariamente a través de relaciones sexuales, aunque en casos poco frecuentes puede ocurrir por contacto no sexual. Sin tratamiento, las lesiones crecen, se enquistan y pueden provocar cicatrices, inflamación crónica y complicaciones graves; el manejo habitual es con antibióticos, con buen pronóstico cuando se sigue el tratamiento completo.
Qué es y qué implica
El granuloma inguinal es una infección de transmisión sexual que provoca la formación de úlceras o lesiones en la zona genital y áreas próximas. Estas lesiones pueden empezar como una protuberancia roja indolora y, con el tiempo, evolucionar hacia una llaga que puede oler mal y sangrar con facilidad. Si no se trata, la infección tiende a extenderse a tejidos cercanos y a producir inflamación crónica, con riesgo de cicatrización progresiva y daño de estructuras genitales.
La bacteria responsable es Klebsiella granulomatis. Su transmisión ocurre principalmente por contacto sexual con una persona infectada. En raras ocasiones puede transmitirse mediante sexo oral, sexo anal o contacto piel a piel sin penetración. La transmisión entre personas que no practican sexo aparece en casos extraordinarios, aunque se ha descrito. En recién nacidos o lactantes pueden haber casos que provienen de contacto no sexual con una madre infectada o de exposición en el momento del parto.
Población afectada y aislamiento geográfico
La mayoría de las personas afectadas son adultos sexualmente activos de entre 20 y 40 años. Aunque la incidencia es baja en ciertos países, el granuloma inguinal persiste en zonas tropicales y subtropicales, donde la vigilancia y el diagnóstico pueden ser menos frecuentes. Entre los lugares con mayor presencia histórica se encuentran algunas regiones de:
- Argentina
- Brasil
- El Caribe
- Guayana Francesa
- India
- Indonesia
- Papúa Nueva Guinea
- Sudáfrica
En el pasado, Australia también presentaba casos, pero la incidencia ha disminuido notablemente en años recientes.
Manifestaciones clínicas: síntomas y evolución
Síntomas y evolución típica
La sintomatología suele aparecer entre una y doce semanas después de la infección, aunque en ocasiones puede demorarse hasta un año. El primer signo es una lesión genital indolora que se presenta como un grano o úlcera roja. Esta lesión tiende a sangrar con facilidad y puede romperse, formando una llaga dolorosa o maloliente que se instala cerca de los genitales.
Con el tiempo, la llaga crece y adopta bordes irregulares, convirtiéndose en una úlcera que puede extenderse a tejidos adyacentes. En hombres, las lesiones suelen localizarse en el pubis, el pene, el escroto o la región inguinal, y pueden extenderse a la región anal en casos de práctica sexual anal. En mujeres, las erosiones afectarían principalmente la vagina y la vulva, pudiendo extenderse hacia el cuello uterino o áreas circundantes. También pueden aparecer lesiones en el ano y los glúteos, y, en algunas situaciones, alrededor de la boca si se ha practicado sexo oral con una persona infectada.
A medida que progresa, las úlceras pueden agrandarse y agruparse, afectando tejidos cercanos y produciendo ulceración profunda. Aunque las lesiones pueden ser inicialmente indoloras, pueden volverse dolorosas a medida que se infectan o se complican. Sin tratamiento, las lesiones tienden a expandirse, persistir y facilitar la propagación de la infección a estructuras próximas.
Factores y consideraciones diagnósticas
La propagación a otros órganos o estructuras es poco frecuente, pero puede ocurrir si la infección no se trata adecuadamente. En algunos casos, la presencia de úlceras que sangran o que no cicatrizan debe hacer pensar en la posibilidad de asociarlas a otras infecciones de transmisión sexual y requerir una evaluación cuidadosa para descartar comorbidades.
Diagnóstico y pruebas
Criterios y enfoque clínico
El diagnóstico se realiza mediante la recopilación de antecedentes médicos y sexuales, así como el examen físico dirigido a la presencia de lesiones en la región genital y áreas relacionadas. El profesional de la salud evaluará la posibilidad de granuloma inguinal a partir de la historia de exposición en zonas endémicas o en casos de migración reciente a esas regiones, y de la evolución típica de las lesiones.
Pruebas diagnósticas específicas
Para confirmar la infección, pueden emplearse varias pruebas, entre ellas:
- Raspado o aspiración de una lesión: se toma una muestra de fluidos para observarla al microscopio y detectar las características asociadas a la infección.
- Biopsia de tejido de la lesión: se utiliza un instrumento (pinzas o bisturí) para obtener una muestra de tejido que se estudia al microscopio para confirmar el diagnóstico.
- Análisis de sangre para descartar otras infecciones de transmisión sexual que puedan coincidir clínicamente o para realizar un cribado adicional.
En la práctica clínica, el examen físico detallado y la historia clínica son fundamentales para sospechar el diagnóstico, y las pruebas de laboratorio se utilizan para confirmarlo y descartar otras ITS que puedan presentar síntomas similares.
Manejo y tratamiento
Tratamiento farmacológico
El tratamiento del granuloma inguinal se realiza con antibióticos. Normalmente se prescribe un régimen de antibióticos durante al menos tres semanas, y la aprobación clínica exige completar todo el curso para asegurar la resolución de las lesiones y prevenir recurrencias. En algunos casos, puede administrarse una inyección antibiótica por vía intramuscular o intravenosa, según la severidad y la respuesta clínica.
Cuándo puede requerirse intervención quirúrgica
Aun cuando la respuesta a la terapia antibiótica suele ser adecuada, puede surgir la necesidad de cirugía si existe daño extenso de los tejidos o complicaciones locales que no evolucionan con el tratamiento farmacológico. La decisión quirúrgica se toma en función de la extensión de las lesiones y la afectación de estructuras adyacentes.
Complicaciones y riesgos si no se trata
- Propagación a huesos y articulaciones, provocando complicaciones osteoarticulares.
- Afección hepática y otras lesiones de órganos internos por diseminación.
- Cáncer genital, como tumores en pene, vulva o vagina, en escenarios de evolución adversa.
- Estenosis de ano, uretra o vagina, con estrechamiento de conductos o recesos anatómicos.
- Osteomielitis, infección dolorosa de los huesos.
- Polineuropatía inflamatoria, afectación de cinco o más articulaciones.
- Pseudoelefantiasis, agrandamiento marcado de los genitales debido a alteraciones linfáticas.
- Diseminación de la infección al cavidad abdominal.
- Sangrado vaginal (en escenarios compatibles con la afectación femenina y la presencia de lesiones en áreas genitales).
Pronóstico y evolución
Qué esperar tras el tratamiento
Con tratamiento adecuado, las lesiones pueden empezar a curarse en alrededor de siete días, aunque la cicatrización puede ser más lenta y dejar posibles cicatrices. En general, el manejo antibiótico correcto logra frenar la progresión de la enfermedad y facilita la recuperación de la mucosa y la piel afectadas.
Riesgo de recurrencia y seguimiento
Aunque la terapia antibiótica suele ser eficaz, existe la posibilidad de recurrencia de la donovanosis. En algunos casos, las lesiones pueden reaparecer entre seis y dieciocho meses tras completar el tratamiento. Incluso cuando la respuesta clínica inicial es buena, es recomendable mantener un programa de revisiones con el profesional de salud para detectar posibles recurrencias o complicaciones.
Prevención y reducción del riesgo
Las estrategias para reducir el riesgo de granuloma inguinal incluyen:
- Evitar relaciones sexuales sin protección y limitar el número de parejas sexuales.
- Diagnóstico y tratamiento precoces de cualquier ITS para disminuir la transmisión a otras personas.
- Protección durante cualquier contacto sexual con preservativos o barreras como protectores bucales (dental dams) en el caso de sexo oral y otras prácticas que lo requieran.
Vida diaria y autocuidado
Medidas prácticas tras el diagnóstico
Si se confirma el diagnóstico, es vital informar a las parejas sexuales actuales y de los últimos 60 días de cualquier contacto sexual que haya ocurrido. Estas personas deben acudir a consulta para evaluación y posible tratamiento. Se recomienda suspender la actividad sexual hasta completar el tratamiento y lograr la completa cicatrización de las lesiones. En algunos casos, se recomienda realizar pruebas de VIH, dado que las úlceras que sangran pueden aumentar el riesgo de transmisión y complicaciones si coexisten con infección por VIH u otras ITS.
Cuándo consultar al profesional de salud
Debes acudir a consulta si observes:
- Lesiones rojas o úlceras recurrentes en la región genital o en áreas cercanas.
- Aumento de tamaño o propagación de las lesiones a otras partes del cuerpo.
es posible que la infección se extienda hacia el abdomen, los huesos o el hígado, por lo que cualquier síntoma posterior al tratamiento debe motivar una consulta médica. Entre las señales que deben alertar se encuentran:
- Anemia o sensación de debilidad marcada.
- Escalofríos, fiebre o sudoración nocturna.
- Taquicardia o ritmo cardíaco acelerado.
- Fatiga, dolor abdominal o síntomas respiratorios como disnea.
- Pérdida de peso inexplicada.
el granuloma inguinal es una ITS cuya evolución puede ser controlada con tratamiento antibiótico adecuado. La detección temprana, la adherencia al tratamiento y las medidas de prevención sexual son fundamentales para evitar complicaciones graves, recurrencias y la transmisión a otras personas.
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Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.