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Glándulas paratiroides

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Las glándulas paratiroides son pequeñas glándulas endocrinas situadas en la región posterior de la tiroides. Su función principal es producir la hormona paratiroidea (PTH), que regula los niveles de calcio en la sangre en estrecha colaboración con la calcitonina. Comprender qué son, dónde se ubican, cómo funcionan y qué trastornos pueden afectarlas facilita el reconocimiento de síntomas, la interpretación de pruebas y las opciones de manejo. A continuación se presenta una guía clara y rigurosa sobre estas glándulas, sus condiciones más relevantes y las medidas para su cuidado.

¿Qué son las glándulas paratiroides?

Las glándulas paratiroides son, en la mayoría de las personas, cuatro glándulas del tamaño de un guisante que se encuentran incrustadas en la parte posterior de la tiroides, la glándula endocrina en forma de mariposa ubicada en el cuello. Su función focal es la producción y liberación de la hormona paratiroidea (PTH). Esta hormona desempeña un papel central en el control del calcio sanguíneo, trabajando en conjunto con la calcitonina para mantener un equilibrio estable de este mineral tan esencial para múltiples procesos corporales.

¿Cuántas glándulas paratiroides hay?

  • La mayoría de las personas presentan cuatro glándulas paratiroides.
  • Sin embargo, algunas personas pueden tener menos de cuatro o más de cuatro glándulas paratiroideas. Esta variabilidad anatómica no es rara y puede influir en el modo en que se presentan ciertas patologías.

Función

La función principal de las glándulas paratiroides es producir y liberar PTH. Esta hormona, junto con otra hormona llamada calcitonina, regula con precisión los niveles de calcio en la sangre, un mineral esencial para diversas funciones fisiológicas. Tener demasiado calcio en la sangre (hipercalcemia) o muy poco (hipocalcemia) puede asociarse con problemas de salud. A continuación se resumen las acciones clave del calcio en el cuerpo y el papel de la PTH:

  • Funcionamiento neuromuscular: el calcio es fundamental para la transmisión de impulsos nerviosos y la función normal de los nervios.
  • Contracción muscular: facilita la contracción adecuada de los músculos, permitiendo movimientos y fuerza.
  • Coagulación: interviene en el proceso de coagulación sanguínea para detener hemorragias.
  • Funcionamiento cardíaco: el calcio participa en la contracción y el ritmo del corazón.

la vitamina D desempeña un papel importante en el mantenimiento de los niveles de calcio en la sangre, ya que facilita la absorción de este mineral desde la dieta. En conjunto, la PTH y la calcitonina regulan el equilibrio del calcio, ajustando su disponibilidad entre la sangre, los huesos y otros tejidos para mantener la homeostasis mineral.

Anatomía y localización

Ubicación típica

En la mayoría de las personas (aproximadamente el 80%), cuatro glándulas paratiroides se encuentran incrustadas detrás de la tiroides, la glándula endocrina en forma de mariposa que se ubica en el cuello. Se espera, por lo general, que haya dos glándulas en cada lóbulo de la tiroides.

Posiciones ectópicas

En algunos casos, las glándulas paratiroides pueden ubicarse en lugares atípicos, como a lo largo del esófago en el cuello o en el torso (en el mediastino). A estas glándulas se les llama ectópicas. Aproximadamente el 16% de las personas presentan glándulas paratiroides ectópicas. Aunque estas localizaciones no suelen implicar problemas graves, pueden dificultar la identificación y la intervención en escenarios quirúrgicos cuando hay necesidad de tratar determinadas condiciones.

Apariencia y tamaño

Las glándulas paratiroides son de un tamaño mínimo, aproximadamente del tamaño y la forma de un guisante. En algunas personas, estas glándulas pueden volverse hiperactivas y agrandarse, lo que puede influir en la función y en la presentación clínica de ciertos trastornos.

Trastornos y condiciones

Las dos condiciones más relevantes que afectan a las glándulas paratiroides son el hiperparatiroidismo y el hipoparatiroidismo. A continuación se detallan, con claridad, las características básicas, las causas y las manifestaciones clínicas asociadas a cada una.

Hipparparatiroidismo (tono mínimo en PTH)

El hipoparatiroidismo es una condición poco frecuente que se produce cuando hay niveles anormalmente bajos de hormona paratiroidea en la sangre. Como consecuencia, se presentan niveles de calcio bajos (hipocalcemia) y niveles de fósforo altos (hiperfosfatemia). La reducción de PTH altera la regulación del calcio y del fósforo en el organismo.

La mayor parte de los casos de hipoparatiroidismo se debe a un daño accidental de las glándulas paratiroides durante una cirugía en la región del cuello o de la tiroides. Existen otras causas, incluidas condiciones genéticas o autoinmunes, que pueden contribuir a la aparición de esta situación.

Cuando la causa no está relacionada con una intervención quirúrgica, la progresión suele ser más lenta y los síntomas pueden ser leves. En general, los signos y síntomas que pueden acompañar al hipoparatiroidismo incluyen:

  • Hormigueo en los labios, dedos de las manos y de los pies.
  • Espasmos o contracciones musculares involuntarias.
  • Dolor abdominal.
  • Neblina mental o confusión en algunos casos.
  • Alteraciones en el ritmo cardíaco (arritmias) en ciertas situaciones.
  • Uñas frágiles.
  • Cabello seco y piel seca, escamosa o áspera.
  • En niños, debilitamiento del esmalte dental.
  • Otros signos pueden incluir irritabilidad o cambios en el estado de ánimo.

Hipoparatiroidismo: manejo y vigilancia

El manejo del hipoparatiroidismo incluye la corrección de las alteraciones del calcio y del fósforo y, cuando es necesario, la supervisión de otros componentes metabólicos. La atención suele requerir seguimiento médico para ajustar tratamientos y monitorizar síntomas, ya que la variabilidad clínica puede ser considerable entre las personas afectadas.

Hiperparatiroidismo

El hiperparatiroidismo ocurre cuando una o más glándulas paratiroides se vuelven sobreactivas y liberan cantidades excesivas de PTH. Este desbalance puede provocar un incremento en los niveles de calcio en sangre, conocido como hipercalcemia, o bien aparecer como una variabilidad en general que se manifiesta de forma distinta según el caso. El hiperparatiroidismo puede clasificarse en dos grandes escenarios:

  • Hiperparatiroidismo secundario: suele ocurrir como respuesta a condiciones que provocan desequilibrios generales en el organismo, como enfermedades que afectan la absorción de calcio, la vitamina D o la función renal. Este proceso puede mantener un aumento sostenido de la PTH como mecanismo compensador para mantener el calcio en rangos normales, pero si persiste a largo plazo puede asociarse a complicaciones y a cambios en el metabolismo óseo.
  • Hiperparatiroidismo primario: se debe a una alteración directa de una o más glándulas paratiroides, de modo que se produce liberación excesiva de PTH sin una causa externa que lo justifique. En la actualidad, se estima que se presentan alrededor de 100,000 casos al año en Estados Unidos.

Es frecuente que el hiperparatiroidismo primario se descubra en una etapa inicial cuando se identifica hipercalcemia de forma incidental, es decir, sin síntomas pronunciados. Sin embargo, en casos más graves o de larga duración, la hipercalcemia puede producir un conjunto de manifestaciones clínicas que requieren atención médica. Entre los signos y síntomas que pueden asociarse con hipercalcemia se encuentran:

  • Incremento de la frecuencia urinaria (poliuria).
  • Sed excesiva (polidipsia).
  • Fatiga y sensación de cansancio persistente.
  • Dolor óseo y molestias en la espalda o las articulaciones.
  • Dolores de cabeza frecuentes.
  • Náuseas y vómitos.
  • Estreñimiento o dolor abdominal inespecífico.
  • Disminución del apetito.
  • Alteraciones en la memoria, depresión o irritabilidad.
  • Dolor o debilidad muscular, espasmos o calambres.

Entre las causas específicas en el hiperparatiroidismo primario, la más común es un adenoma paratiroideo, que es un crecimiento benigno de una de las glándulas. Aunque es la causa más frecuente, no es la única. En casos muy raros, puede haber cáncer de paratiroides. Este tipo de cáncer representa aproximadamente 0,005% de todos los cánceres y entre 0,5% y 1% de todas las condiciones paratiroideas. La hiperplasia de las glándulas paratiroides (aumento de tamaño de más de una glándula) también puede conducir a hiperparatiroidismo primario.

Manifestaciones clínicas y diagnóstico temprano

En la mayoría de las personas con hiperparatiroidismo primario, la hipercalcemia puede no presentar síntomas claros en las etapas tempranas. A medida que la condición progresa, pueden aparecer los signos descritos anteriormente. El diagnóstico suele basarse en pruebas de laboratorio que muestran niveles elevados de calcio en la sangre y un incremento de la PTH. La evaluación clínica incluye la revisión de síntomas, antecedentes médicos y, cuando corresponde, pruebas de imagen para localizar adenomas o hipertrofia de las glándulas paratiroides.

Cuidado y manejo de las glándulas paratiroides

El cuidado de las glándulas paratiroides implica una combinación de vigilancia, tratamiento dirigido de las alteraciones del calcio y la vitamina D, y hábitos de salud que apoyen el equilibrio mineral. Aunque el enfoque específico debe individualizarse, a continuación se destacan medidas generales que pueden ayudar a mantener la función paratiroidea y el calcio sanguíneo en rangos saludables:

  • Asegurar una ingesta adecuada de vitamina D: la vitamina D facilita la absorción intestinal de calcio y, por tanto, contribuye a mantener niveles estables de calcio en la sangre. Pregunte a su profesional de la salud si necesita un suplemento de vitamina D o si debe ajustar la dosis de acuerdo con sus resultados de pruebas.
  • Garantizar una cantidad suficiente de calcio en la dieta: un aporte adecuado de calcio a través de la alimentación ayuda a mantener el equilibrio mineral. Si tiene preocupaciones sobre su ingesta de calcio, puede ser útil consultar con un profesional de la salud o un dietista registrado para planificar una dieta equilibrada.
  • Realizar seguimiento con su equipo médico: el control de los niveles de calcio, fósforo, PTH y vitamina D, así como la evaluación de la función renal y ósea, es fundamental en la vigilancia de trastornos paratiroideos.

En conjunto, la comprensión de la función paratiroidea, la ubicación anatómica típica y las posibles variaciones, y el reconocimiento de los trastornos más comunes permiten un abordaje más claro ante síntomas, pruebas y tratamientos. Si bien la información aquí presentada resume conceptos clave, cada caso debe ser evaluado individualmente por profesionales de la salud para determinar la mejor estrategia de manejo, apoyo y vigilancia a largo plazo.

Vídeo sobre Glándulas paratiroides

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.