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Gemelo parasitario: causas, diagnóstico y extirpación

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Un gemelo parasitario es una forma extremadamente rara de gemelos unidos en la que uno de los fetos no se desarrolla por completo y permanece adherido al otro durante el embarazo. El gemelo dominante continúa su desarrollo y nace con estructuras del gemelo parasitario, que pueden incluir tejido, órganos o extremidades en diversas formas. El diagnóstico precoz y la intervención quirúrgica tras el nacimiento pueden ser necesarias para evitar complicaciones en el gemelo dominante.

Definición y terminología clave

Un gemelo parasitario es un tipo de gemelo unido en el que un feto está activo y bien desarrollado, mientras que el otro está subdesarrollado y no funcional. Este fenómeno forma parte de la esfera de los gemelos unidos y representa aproximadamente una fracción de las uniones de este tipo. En la literatura, el gemelo parasitario recibe diversas denominaciones, que reflejan su estado evolutivo y su relación con el gemelo dominante.

  • Gemelos asimétricos o gemelos unidos asimétricos, otra forma de referirse a la desigualdad entre los dos fetos.
  • Gemelo vestigial, que subraya la presencia de estructuras poco desarrolladas del gemelo parasitario.
  • Feto en feto, término que indica la presencia de un feto no funcional adherido al otro.
  • Heteropagus, una de las denominaciones clásicas para este fenómeno.

Clasificación por la unión o adherencia

La tipología de un gemelo parasitario se define en función de dónde se acopla al gemelo dominante. A continuación se enumeran los patrones de unión más descritos, con la ubicación de la adherencia indicada entre paréntesis:

  • Cephalopagus — la unión se sitúa en la región de la cabeza (la interacción se concentra en la cabeza del gemelo dominante).
  • Craniopagus — adherencia en el cráneo.
  • Epigástrico — en la región epigástrica, es decir, la parte superior del abdomen.
  • Isquiopagus — en la pelvis.
  • Omphalopagus — en el abdomen.
  • Parapagus — en el torso.
  • Pygomelia — en las nalgas.
  • Pyopagus — en la región baja de la espalda o columna.
  • Rachipagus — en la espalda media.
  • Thoracopagus — en el pecho.

¿Es lo mismo que los gemelos unidos?

Un gemelo parasitario es un tipo de gemelo unido. Representa aproximadamente alrededor del 10% de todos los casos de gemelos unidos. En los gemelos unidos, dos fetos están completamente desarrollados y se conectan al nacer. En cambio, un gemelo parasitario consiste en un un feto completamente desarrollado y otro desarrollado de forma incompleta. El feto incompleto es no funcional y, por lo general, no sobrevive al embarazo.

Frecuencia y epidemiología

La aparición de un gemelo parasitario es extremadamente rara y se estima que afecta a menos de 1 en 1 millón de nacimientos en todo el mundo. Esta baja incidencia contrasta con otros tipos de gemelos unidos y refleja la singularidad de la fisiopatología que subyace a este fenómeno.

Síntomas y causas

¿Hay síntomas?

En la mayor parte de los casos, no existen síntomas específicos que indiquen la presencia de un gemelo parasitario en la madre durante el embarazo. La manifestación clínica relevante suele ocurrir de forma indirecta cuando el gemelo dominante se somete a evaluación posnatal y se detecta la presencia de tejido o estructuras pertenecientes al gemelo parasitario adheridas al mismo.

¿Qué causa un gemelo parasitario?

La causa exacta no se conoce con certeza, pero existen dos teorías principales propuestas para explicar su desarrollo:

  1. Teoría de fisión: describe una separación incompleta de un único óvulo fertilizado. Si la separación es total, surgen gemelos idénticos; si la separación es parcial o no completa, se produce un gemelo unido. En el caso del parasitario, uno de los fetos dentro de la posición de gemelo unido dejaría de desarrollarse.
  2. Teoría de fusión: propone que dos óvulos fertilizados crecen o se fusionan durante el desarrollo. En este marco, un de los dos fetos deja de progresar y permanece adherido al otro.

Existe además la hipótesis de que problemas vasculares dentro del útero durante el desarrollo embrionario pueden contribuir a que uno de los fetos permanezca adherido y no se desarrolle plenamente.

Diagnóstico y pruebas

Detección prenatale

El diagnóstico puede hacerse a través de una ecografía obstétrica durante el embarazo, que permite identificar la presencia de un gemelo no funcional adherido al gemelo dominante. En algunos casos, puede ser necesario realizar pruebas de imagen adicionales para delinear la forma de adherencia y la extensión de los órganos involucrados.

Herramientas de imagen y evaluación

Si se sospecha de un gemelo parasitario, pueden emplearse otras pruebas de imagen para obtener un mapa detallado de la conexión entre los dos fetos, entre ellas:

  • Resonancia magnética (RM) para una visualización más precisa de tejidos y estructuras involucradas.
  • Tomografía computarizada (TC) para evaluar la anatomía ósea y orgánica con mayor resolución en algunos casos.

En la etapa posnatal, se puede realizar una ecocardiografía para determinar si el gemelo dominante está sometido a un esfuerzo adicional en el corazón debido a la presencia del parasitario, especialmente cuando hay una conexión significativa de sistemas entre ambos.

En ciertos escenarios, el gemelo parasitario no se identifica hasta después del parto, cuando el gemelo dominante ya ha nacido. En estas situaciones, el parasitario puede presentarse como una masa de tejido pequeña o no ser visible de manera óbvia en las imágenes preoperatorias.

Manejo y tratamiento

El manejo de un gemelo parasitario es altamente individualizado y depende de la ubicación de la unión y del grado de extensión de la adherencia entre los dos fetos. Si no se interviene, el gemelo dominante podría estar expuesto a complicaciones derivadas de soportar estructuras no funcionales o de su influencia sobre la fisiología del propio feto dominante.

Una vez identificado, el manejo puede incluir la extirpación quirúrgica del gemelo parasitario del organismo del gemelo dominante. Este procedimiento implica la remoción de huesos, órganos y tejidos pertenecientes al parasitario y su separación del huésped. La cirugía conlleva riesgos habituales de cualquier intervención mayor, como infección, hernia u otros posibles problemas quirúrgicos.

La planificación preoperatoria requiere una evaluación exhaustiva de la función de corazón, pulmones y otros órganos en el gemelo dominante, así como una valoración detallada de la conexión entre ambos para determinar la viabilidad de la extirpación y las posibles medidas de rehabilitación posquirúrgica.

Prevención

Actualmente, no existe una manera conocida de prevenir la ocurrencia de un gemelo parasitario. Este fenómeno se produce durante el desarrollo fetal y, por tanto, no es un evento prevenible mediante ajustes en el embarazo o en la atención prenatal convencional.

Vida tras el diagnóstico

El pronóstico depende de múltiples factores, principalmente del alcance de la unión y de las estructuras del parasitario que requieren extirpación. En general, un gemelo parasitario no está vivo y muere en el útero cuando está unido al gemelo dominante. El gemelo dominante, tras la intervención quirúrgica, puede necesitar cuidados médicos integrales para asegurar que el corazón, los pulmones y otros órganos funcionen correctamente. Aunque la situación es extremadamente rara, en la mayoría de los casos el gemelo dominante sobrevive, especialmente cuando la extirpación se realiza de forma adecuada y oportuna.

Preguntas frecuentes

¿En qué se diferencia un gemelo parasitario de un gemelo que desaparece?

Un gemelo que desaparece (síndrome del gemelo que desaparece) se refiere a una situación en la que uno de los fetos es absorbido durante el embarazo. En este caso, el ultrasonido temprano puede mostrar dos fetos y, con el tiempo, solo queda uno. En el síndrome del gemelo que desaparece, no hay un hermano unido al otro. En cambio, un gemelo parasitario no se absorbe sino que permanece adherido al gemelo dominante a lo largo del desarrollo y puede contener estructuras del parasitario que no han madurado adecuadamente.

¿Los gemelos parasitarios están vivos?

No, el gemelo parasitario no sobrevive al embarazo. El gemelo dominante, que está plenamente desarrollado, es quien puede sobrevivir, aunque puede requerir atención médica posnatal para resolver las consecuencias de la presencia del parasitario y para realizar la extirpación si es necesaria.

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Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.