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Gammagrafía V/Q: Propósito, Procedimiento, Riesgos, Recuperación y Resultados

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La exploración de VQ es una prueba diagnóstico no invasiva que evalúa, en dos etapas, la ventilación (aire que llega a los pulmones) y la perfusión (flujo sanguíneo en los vasos pulmonares). Se utiliza principalmente para detectar embolias pulmonares y para valorar la función pulmonar en distintos escenarios, como después de un trasplante, antes de cirugías o en enfermedades crónicas de los pulmones. A continuación se presenta de forma clara qué implica la prueba, sus indicaciones, el desarrollo del procedimiento, la interpretación de resultados y las consideraciones de seguridad.

Propósito y aplicaciones clínicas

La prueba de VQ se realiza principalmente para identificar una probable embolia pulmonar (PE), es decir, un coágulo que bloquea un vaso sanguíneo en los pulmones. Una PE puede poner en riesgo la vida si no se trata, por lo que el diagnóstico oportuno es crucial. la VQ puede participar en el diagnóstico de condiciones como la hipertensión pulmonar tromboembólica crónica (CTEPH), que es una elevación de la presión arterial en los vasos de los pulmones causada por coágulos crónicos.

Más allá de la evaluación de coágulos, la VQ se utiliza para verificar la función pulmonar en diversos escenarios clínicos. Entre ellos se incluyen:

  • Después de un trasplante de pulmón para comprobar la función de los pulmones tras el procedimiento.
  • Antes de una cirugía cuando se planea extirpar total o parcialmente un pulmón, para entender la capacidad respiratoria residual.
  • En el manejo de enfermedades pulmonares crónicas, como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) u otras condiciones que afecten la ventilación o la perfusión pulmonar.

En ocasiones, los médicos también utilizan la VQ para obtener información sobre el funcionamiento general de los pulmones cuando otras pruebas por imagen identifiquen anomalías, aunque no siempre permite diagnosticar un trastorno específico por sí sola. En muchos casos, se complementa con otras pruebas de imagen, como la tomografía computarizada (CT) o una radiografía de tórax, para obtener un cuadro más completo de la anatomía y la función pulmonar.

Funcionamiento del estudio VQ

Ventilación: cómo se evalúa el flujo de aire

La primera parte de la prueba evalúa cuánta aire llega a los alvéolos pulmonares. Durante esta fase, se administra un trazador radiactivo que se inhala a través de un aparato de respiración, que puede ser:

  • Un mordillo o boquilla por el que respira el paciente, con un clip nasal para asegurar que la respiración sea exclusivamente por la boca, o
  • Una máscara que se ajusta sobre la boca y la nariz.

El trazador, una sustancia radioactiva en forma de pequeñas partículas, se adhiere a las áreas del aire que llegan a los pulmones. Un equipo detector especial, similar a una cámara de radiografía o de tomografía, toma imágenes de los pulmones mientras el paciente respira. Las zonas con buena ventilación aparecen claramente en las imágenes debido a las etiquetas brillantes del trazador.

Durante esta fase, puede ser necesario que el paciente cambie de posición para obtener vistas desde diferentes ángulos y para asegurar que se capturen imágenes representativas de ambas bases pulmonares y de las regiones centrales.

Perfusión: cómo se evalúa el flujo sanguíneo

La segunda parte de la VQ se centra en la perfusión, es decir, en la distribución de la sangre a través de los vasos pulmonares. Después de completar la fase de ventilación, se introduce un trazador similar a través de una vena mediante una inyección intravenosa (IV). Este trazador viaja con la sangre y se adhiere a las estructuras vasculares de los pulmones, permitiendo, de nuevo, que una cámara especial tome imágenes que muestren la perfusión pulmonar.

Al igual que en la fase de ventilación, el objetivo es obtener imágenes de alta calidad que permitan comparar la ventilación y la perfusión en las distintas regiones pulmonares. Algunas personas pueden requerir que se repitan imágenes o que se obtengan imágenes en diferentes momentos para asegurar que la evaluación sea completa y confiable.

¿Qué distingue a la VQ de una tomografía computarizada (CT)?

La VQ y las exploraciones por TC comparten el objetivo de visualizar los pulmones, pero emplean principios muy distintos. Una TC utiliza un equipo que toma imágenes de una región del cuerpo después de inyectar un medio de contraste (dye), y los médicos interpretan las imágenes para detectar áreas atascadas, inflamación, tumores u otros problemas. En cambio, la VQ es un estudio en dos partes que no depende de un contraste de retina, sino de la captación de trazadores radiactivos mientras se evalúan la ventilación y la perfusión. En conjunto, estas pruebas proporcionan información complementaria sobre la función respiratoria y la circulación sanguínea en los pulmones.

Preparación y organización del día del estudio

Antes del examen

La mayoría de las personas no requieren preparaciones especiales para una VQ. En particular, puede comer y tomar sus medicamentos habituales. Sin embargo, se deben comunicar ciertas condiciones para reducir riesgos y asegurar la calidad de las imágenes:

  • Embarazo: si existe posibilidad de embarazo, la paciente debe informar a su equipo médico, ya que puede recomendarse un método de imagen alternativo para limitar la exposición a la radiación fetal.
  • Lactancia: si está amamantando, puede haber indicaciones específicas respecto a la lactancia el día del examen o en el periodo inmediato posterior para minimizar la exposición del bebé a la radiación a través de la leche.
  • Inmovilidad: es fundamental poder permanecer quieto durante varios minutos para obtener imágenes nítidas; si hay dificultad para mantener la postura, se debe consultar con el equipo para evaluar opciones.

Duración y organización del día

La prueba completa suele durar entre 30 y 60 minutos. Cada una de las dos partes, ventilación y perfusión, suele tardar alrededor de 15 minutos. Sin embargo, la duración total puede variar según la necesidad de preparaciones previas, la posición requerida para las imágenes y la necesidad de repetir tomas para obtener datos confiables.

Pre-escaneo de apoyo

Antes de realizar la VQ, en muchas ocasiones se realiza una radiografía de tórax en un momento cercano al estudio (que puede ser desde varias horas antes hasta el mismo día). Esta imagen previa aporta información adicional que ayuda a interpretar la VQ y a entender posibles hallazgos que podrían influir en el diagnóstico.

Desarrollo del procedimiento

Ventilación: detalle paso a paso

  1. El profesional coloca el dispositivo de respiración (boquilla o máscara) y, si es necesario, coloca un clip en la nariz para asegurar que la respiración se haga por la boca.
  2. Se añade el trazador radiactivo al sistema de respiración, de modo que las partículas brillantes puedan seguir el flujo de aire dentro de los pulmones.
  3. El paciente recibe instrucciones para respirar de forma tranquila y regular mientras la cámara toma imágenes de las vías aéreas y de los alvéolos.
  4. Durante la toma de imágenes, puede ser necesario que el profesional reajuste la postura del paciente para obtener vistas desde diferentes ángulos y asegurar una evaluación completa.
  5. Cuando se completa la fase de ventilación, se retira la máscara o boquilla y, si es necesario, se continúan tomando algunas imágenes durante unos minutos más para asegurar la claridad de las imágenes.

Perfusión: detalle paso a paso

  1. La fase de perfusión suele realizarse inmediatamente después de la ventilación en la misma sesión.
  2. En lugar de inhalar, se administra una inyección intravenosa del trazador, que circula con la sangre hacia los pulmones.
  3. La cámara repetidamente toma imágenes para visualizar cómo se distribuye la sangre en los vasos pulmonares, permitiendo comparar con la ventilación observada en la primera parte.
  4. Al finalizar, el equipo puede registrar imágenes finales y, si es necesario, complementar con tomas adicionales para confirmar la calidad de la evaluación.

Después del estudio y resultados

Qué ocurre tras la prueba

Una vez completadas las imágenes, el trazador utilizado se elimina naturalmente del cuerpo a medida que se respira aire fresco. La parte radioactiva del trazador decae y abandona el organismo a través de las necesidades normales de eliminación, como la orina y las heces, en horas o días según el trazador utilizado. El personal responsable de la prueba informará a la paciente de cuándo y cómo se comunicarán los resultados.

Cuándo se obtienen los resultados

En la mayoría de los casos, los resultados de la prueba se conocen dentro de 24 horas. En algunas situaciones, puede demorar un poco más si es necesario revisar imágenes adicionales o realizar un informe más detallado para la toma de decisiones clínicas.

Interpretación de los resultados

La evaluación de las imágenes de ventilación y perfusión se realiza buscando la concordancia entre ambas partes. Los hallazgos pueden clasificarse de la siguiente manera:

  • Normal: tanto la ventilación como la perfusión muestran distribución adecuada y coherente, sin interrupciones notables.
  • Baja probabilidad o probabilidad reducida: la distribución es favorable y la probabilidad de una embolia es baja, pero no se puede descartar por completo sin pruebas adicionales.
  • PE ausente o No evidencia de PE: no hay indicios de coágulos en los pulmones según la correlación de ambas imágenes.
  • Probabilidad intermedia o probabilidad indeterminada o probabilidad no diagnóstica: existe cierta discrepancia entre ventilación y perfusión que impide confirmar o descartar una embolia con certeza; pueden requerirse pruebas adicionales.
  • Alta probabilidad o PE presente/PE positiva: las imágenes muestran una coincidencia entre áreas de mal ventilación y perfusión reducida compatibles con la presencia de una embolia pulmonar.

En función de los resultados, el médico discutirá con la paciente las opciones de tratamiento y el plan de manejo. Es importante recordar que la VQ proporciona información sobre la función y el flujo en los pulmones, pero puede requerirse pruebas complementarias para confirmar o descartar completamente un diagnóstico.

Ventajas y riesgos

Ventajas de realizar una VQ

  • Menor exposición a radiación en comparación con algunas variantes de TC que utilizan contraste intravenoso.
  • Seguridad en la insuficiencia renal: la prueba no utiliza un medio de contraste que pueda afectar la función renal, a diferencia de algunas TC con contraste.
  • Seguridad en alergias al contraste: para personas alérgicas al medio de contraste de la TC, la VQ suele ser una alternativa adecuada.

Riesgos o efectos secundarios

  • Exposición a radiación: la prueba implica un pequeño grado de radiación, que se elimina del cuerpo en un periodo corto tras el estudio.
  • Protección del feto: durante el embarazo no siempre es posible proteger al feto por completo; en esos casos podría recomendarse una prueba alternativa para disminuir la exposición.
  • Reacciones alérgicas: son poco frecuentes y, cuando ocurren, suelen ser leves.
  • Incomodidad: la incomodidad puede derivarse de la inyección intravenosa o de la necesidad de permanecer quieto durante varios minutos.

Recuperación y pronóstico

Recuperación

Al finalizar la VQ, la mayoría de las personas puede retomar sus actividades habituales de inmediato, salvo indicación médica contraria. Si está amamantando, es importante consultar con el equipo médico sobre cómo proceder con la alimentación del bebé durante el día de la prueba o en los días siguientes para minimizar la exposición a la radiación en la leche materna.

Pronóstico y siguientes pasos

El resultado de la VQ guía las decisiones terapéuticas y de seguimiento. Si se detecta una embolia pulmonar o una probabilidad elevada, el equipo médico discutirá las opciones de tratamiento, que pueden incluir medidas para prevenir la progresión de la enfermedad y evitar recurrencias. Si los resultados son normales o muestran baja probabilidad, podría planificarse un seguimiento clínico y, si fuese necesario, pruebas adicionales para aclarar el diagnóstico.

Cuándo consultar o acudir a urgencias

Independientemente del resultado de la prueba, acuda a consulta médica o a una sala de emergencias si presenta síntomas que sugieran una posible embolia pulmonar, entre ellos:

  • Disnea súbita o dificultad marcada para respirar de forma inesperada.
  • Dolor torácico intenso, que puede irradiar al brazo, al hombro, al cuello o a la mandíbula.
  • Tos con sangre o sin ella.
  • Piel pálida y fría, o aspecto lacio de la piel.
  • Aparente coloración azulada de la piel, labios o uñas (cianosis).
  • Palpitaciones rápidas o irregulares.
  • Sudoración excesiva sin razón aparente.

Si presenta cualquiera de estos signos de alarma, no retrase la consulta médica y acuda a un servicio de urgencias para una evaluación inmediata.

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Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.