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Frambesia tropical

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La yaws es una infección bacteriana crónica que afecta principalmente la piel y, en fases avanzadas, puede dañar huesos y otros tejidos. Es provocada por una bacteria del grupo Treponema y se transmite por contacto directo con lesiones cutáneas. La condición progresa en etapas y, si no se trata, puede dejar secuelas permanentes. Aunque es curable con tratamiento adecuado, la detección temprana es clave para evitar complicaciones y desfiguración.

Qué es la yaws

La yaws es una infección bacteriana de origen endémico que forma parte de un grupo conocido como treponematoses endémicas. Su agente causal es una bacteria del género Treponema, específicamente una especie/subtipo denominada Treponema pallidum pertenue. Esta bacteria provoca lesiones en la piel que pueden iniciarse en un área y extenderse a otras partes del cuerpo. A diferencia de otras infecciones por treponemas, la transmisión de la yaws ocurre principalmente por contacto directo con la piel dañada de una persona infectada, no por vía sexual. En algunas áreas geográficas se le conoce como pian, framboesia o bouba, nombres tradicionales que reflejan la diversidad cultural de las comunidades afectadas.

Etapas de la yaws

  • Yaws primaria: es la primera manifestación clínica de la infección. Aparece una lesión cutánea que comienza pequeña, se expande y se cubre de costras. Puede ser pruriginante y su equivalencia clínica puede llamarse “la madre yaw”. Esta etapa suele durar de tres a seis meses. La lesión puede ocurrir en cualquier lugar del cuerpo, aunque con frecuencia se localiza en las piernas o los pies. Aunque puede curarse espontáneamente, a menudo deja cicatriz.
  • Yaws secundaria: aparece meses después de la primera lesión, o incluso hasta dos años después. Se caracteriza por la aparición de múltiples lesiones en la piel, que pueden afectar manos, brazos, piernas u otras áreas. Las lesiones pueden ser verrugosas, ulcerosas, elevadas y rugosas, de color rojo o amarillo, escamosas o planas. En esta etapa la infección puede extenderse a los huesos, provocando dolor e inflamación en dedos, manos, brazos o piernas.
  • Yaws latente: en este periodo se detecta la presencia de Treponema pallidum en pruebas de laboratorio, pero no hay síntomas clínicos visibles. Este estado puede durar años y, en algunos casos, la persona podría seguir siendo contagiosa durante parte de este periodo.
  • Yaws terciaria (tardía): si la infección no recibe tratamiento, alrededor de 5 a 10 años después de la primera manifestación pueden aparecer lesiones extensas en múltiples regiones del cuerpo. Se pueden presentar grandes proliferaciones cerca de las articulaciones, heridas que penetran en la piel, el cartílago y los huesos, y parches duros (placas) en manos y pies. Este estadio tiende a provocar desfiguración y daño progresivo.

Diferencias entre yaws y sífilis

La yaws es causada por una bacteria similar a la que provoca la sífilis, Treponema pallidum, pero no se transmite por vía sexual en la mayoría de los casos y se difunde principalmente por contacto directo con lesiones cutáneas abiertas. La sífilis, por su parte, suele transmitirse por contacto sexual y su historial clínico, distribución de lesiones y pruebas diagnósticas permiten diferenciarlas. En la yaws, la etiología está fuertemente vinculada a la transmisión por piel a piel con lesiones abiertas, y la presencia de síntomas en las fases primaria y secundaria constituye un hallazgo clave para el diagnóstico diferencial frente a otras treponematosis.

Síntomas y causas

Los síntomas de la yaws se manifiestan principalmente en la piel y, con el tiempo, pueden involucrar ganglios linfáticos, huesos y otros tejidos. En fases avanzadas, pueden presentarse dolor, malestar general y signos de complicaciones. En conjunto, los síntomas abarcan lesiones cutáneas variables, inflamación de ganglios y, en ocasiones, manifestaciones sistémicas que acompañan a las etapas iniciales y tardías de la infección.

Qué síntomas se presentan

  • Quistes, úlceras y llagas que evolucionan a lo largo de las distintas fases y pueden presentar supuración o costras.
  • Aumento de los ganglios linfáticos (linfadenopatía) en las zonas afectadas.
  • Dolor e inflamación ósea, que puede afectar dedos, manos, brazos o piernas.
  • Malaise o sensación de malestar general y fatiga.

Síntomas de la yaws primaria

La yaws primaria corresponde a la primera lesión provocada por la infección. Puede situarse en cualquier parte del cuerpo, aunque con mayor frecuencia aparece en las extremidades inferiores. Se describe como una lesión que empieza pequeña, se agranda, se vuelve pruriginosa y puede ulcerarse o supurar. En ocasiones, la lesión se cura por sí sola en semanas o meses, dejando cicatriz, pero no siempre es así y la evolución puede requerir intervención médica para evitar complicaciones futuras.

Síntomas de la yaws secundaria

Durante la yaws secundaria, ocurren múltiples lesiones cutáneas que suelen distribuirse en manos, brazos, piernas u otros lugares del cuerpo. La morfología de estas lesiones es diversa: pueden parecer verrugosas, ulcerosas o elevadas y rugosas; pueden presentar coloración roja o amarilla; pueden ser escamosas o planas y, en algunos casos, duras o consistentes. En esta etapa, la infección puede extenderse a los huesos, originando dolor y inflamación de dedos, manos, brazos o piernas.

Síntomas de la yaws terciaria

En la etapa terciaria, si no se trata adecuadamente, pueden aparecer lesiones que se distribuyen por múltiples áreas del cuerpo. Entre las manifestaciones típicas se encuentran proliferaciones grandes alrededor de las articulaciones, heridas profundas que comprometen piel, cartílago y huesos, y placas duras en las manos y los pies. Este estadio puede asociarse a una desfiguración significativa y a limitaciones funcionales de por vida.

Qué causa la yaws

La causa principal de la yaws es la bacteria Treponema pallidum pertenue, un subtipo de Treponema pallidum. En las fases tempranas (primaria y secundaria), las lesiones cutáneas contienen la bacteria. La infección se produce por contacto directo con las lesiones o úlceras de una persona infectada. La transmisión está íntimamente ligada a la cercanía física y al estado de las lesiones cutáneas, especialmente cuando hay piel rota o expuesta.

¿Es contagiosa?

Sí, la yaws es contagiosa. Se transmite de una persona a otra mediante contacto directo de piel a piel con las lesiones afectadas. La contagiosidad es característica en las fases primaria y secundaria, y, por lo general, no se considera contagiosa en la fase latente o terciaria. No obstante, el control de la transmisión requiere vigilancia clínica, diagnóstico oportuno y tratamiento adecuado de los casos y de los contactos cercanos, especialmente en comunidades donde la enfermedad es endémica.

Quién tiene más probabilidad de contraerla

En las áreas donde la yaws es endémica, los niños menores de 15 años son los más propensos a infectarse. Los adultos pueden verse afectados también, aunque a menudo se ha planteado la hipótesis de que pueden desarrollar cierta inmunidad con el tiempo, reduciendo la probabilidad de infección repetida. Las personas que viajan a zonas endémicas, desde regiones no afectadas, pueden no poseer esa inmunidad natural y, por tanto, enfrentar un mayor riesgo de exposición al entrar en contacto con la bacteria.

Dónde se encuentra

La yaws es endémica en entornos tropicales húmedos. Sus áreas de mayor prevalencia incluyen el Sudeste de Asia, la África occidental y central y las islas del Pacífico. En general, se observa con mayor frecuencia en zonas rurales donde el contacto piel a piel es más común y, a veces, las condiciones sanitarias pueden favorecer la transmisión.

Complicaciones

  • Dedos y extremidades hinchadas (dactilitis).
  • Infección de huesos o de su revestimiento (periostitis).
  • Muerte tisular o necrosis.
  • Desfiguración facial o de otras zonas del cuerpo.
  • Destrucción de hueso y cartílago, especialmente en la nariz (gangosa).
  • Infecciones bacterianas adicionales que pueden complicar el curso de la enfermedad.
  • Dificultad para caminar u otras limitaciones físicas debido a las lesiones y al daño estructural.

Diagnóstico y pruebas

El diagnóstico de la yaws se apoya en la observación clínica de las lesiones cutáneas y en la historia clínica del paciente. Pueden recabarse muestras de las lesiones o realizarse análisis de sangre para buscar la presencia de Treponema pallidum. A simple vista, las bacterias que causan la yaws y las que provocan la sífilis pueden verse similares bajo un microscopio; la distinción entre ambas se logra mediante la combinación de hallazgos clínicos, historial de exposición y pruebas de laboratorio específicas, además de la evolución clínica de los síntomas.

Manejo y tratamiento

La yaws es curable con una dosis única alta de antibióticos. Las opciones terapéuticas más habituales son una pastilla de azitromicina o una inyección de benzathina penicilina G. El tratamiento es eficaz en cualquier estadio de la enfermedad, pero hacerlo en las etapas tempranas reduce de forma significativa el riesgo de complicaciones graves y de desfiguración permanente. La elección entre azitromicina y benzatinina penicilina G depende del contexto clínico, de alergias a antibióticos y de pautas médicas locales, entre otros factores. Una adecuada adherencia al tratamiento y el seguimiento son esenciales para asegurar la resolución de la infección.

Pronóstico

En general, la yaws es de evolución favorable cuando se diagnostica y trata tempranamente. El pronóstico suele ser bueno, con curación de la infección en la mayoría de los casos. No obstante, si la infección permanece sin tratamiento, pueden aparecer complicaciones a largo plazo, que incluyen desfiguración notable de la piel y los tejidos, dificultades funcionales y, en algunas situaciones, afectación ósea irreversible. La detección temprana y la intervención adecuada son las claves para evitar daño permanente.

Prevención

La prevención de la yaws se basa en evitar el contacto piel a piel con personas que presentan lesiones activas. Es importante entender que el contacto con lesiones cutáneas en la etapa teritaria no suele transmitir la infección. Los proveedores de salud pueden intervenir tratando a los contactos cercanos de personas con yaws para prevenir la transmisión. Las estrategias de control a gran escala incluyen esfuerzos para erradicar la yaws a través de la aplicación de antibióticos a toda la población de comunidades endémicas, incluso a personas sin síntomas, para interrumpir la transmisión de la bacteria.

Vida con la infección

Cuándo acudir a tu servicio de salud

  • Si has viajado o vives en un área con presencia de yaws y presentas síntomas compatibles.
  • Si alguien cercano a ti ha sido diagnosticado con yaws.
  • Si tienes una herida que no sana o que recurre de forma persistente.

Cuándo acudir a urgencias

  • Fiebre alta persistente (superior a 40°C o 103°F).
  • La piel alrededor de una herida presenta enrojecimiento intenso, calor o dolor significativo.
  • Síntomas de mareo, debilidad marcada, o signos de deshidratación.
  • Ritmo cardíaco acelerado o presión arterial baja.
  • Orinar poco o nada (disminución de la diuresis).

Qué preguntas hacerle a tu médico

  • ¿En qué etapa se encuentra la infección?
  • ¿La piel se va a curar por completo o quedarán cicatrices?
  • ¿Qué medidas de cuidado de la piel puedo tomar durante la curación?
  • ¿Es necesario tratar a mis contactos cercanos con antibióticos?
  • ¿Durante cuánto tiempo soy contagioso y qué precauciones debo mantener?

Vídeo sobre Frambesia tropical

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.