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Fracción de eyección: qué es, tipos y rango normal

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La fracción de eyección (FE) es una medida clave de la función de bombeo del corazón. Indica el porcentaje de sangre que se expulsa de los ventrículos con cada latido. Conocer la FE ayuda a evaluar el rendimiento cardíaco, el riesgo de insuficiencia cardíaca y la respuesta a tratamientos. Este texto describe qué es la FE, qué valores se consideran normales, cómo se interpreta y qué efectos tiene en el manejo clínico, distinguiendo entre FE del ventrículo izquierdo y del ventrículo derecho y señalando los métodos de medición.

Qué es la fracción de eyección y su importancia clínica

La FE refleja cuánta sangre sale del ventrículo durante la sístole (la contracción). Se expresa como un porcentaje y se calcula comparando la cantidad de sangre expulsada en cada latido con la cantidad total que llena el ventrículo al final de la diástole. En valores normales, la FE varía entre aproximadamente la mitad y las tres cuartas partes de la sangre presente en el ventrículo. Una FE reducida indica que el músculo cardíaco no bombea con la eficiencia adecuada y que podría haber o existir un riesgo elevado de insuficiencia cardíaca.

Valores normales y variaciones por sexo

En términos generales, la FE normal de un adulto se sitúa entre 50% y 70%. Hay variaciones sexuais que algunas guías señalan para interpretación clínica:

  • Normal: 50%–70%
  • Con diferencias por sexo: hombres 52%–72% y mujeres 54%–74%

Es importante notar que algunas personas con FE dentro de este rango pueden presentar signos de disfunción cardíaca, especialmente en ciertos escenarios de la enfermedad. Cuando la FE es normal, puede existir una insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada (HFpEF), donde la capacidad de bombeo está mantenida, pero hay otros problemas de llenado o rigidez diastólica que limitan la función cardíaca.

Insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada (HFpEF)

La HFpEF se caracteriza por una FE preservada o cercana a lo normal, pero con disfunción diastólica: el ventrículo izquierdo no se llena de forma adecuada debido a una pared cardíaca más gruesa o rígida. En estas condiciones, la cantidad de sangre expulsada por cada latido puede parecer adecuada, pero el volumen final que entra al ventrículo es reducido, de modo que la producción de gasto cardiaco no alcanza las necesidades del organismo.

Por qué es importante conocer tu FE

La FE es un indicativo de cuán bien está funcionando tu corazón. Un valor bajo típicamente está asociado con la insuficiencia cardíaca y con un mayor riesgo de complicaciones graves. Conocer la FE permite a los médicos clasificar la forma de la falla cardíaca y guiar las opciones de tratamiento más adecuadas para cada paciente. En algunos casos, la FE puede ayudar a distinguir entre diferentes patrones de disfunción y a anticipar la evolución clínica.

Tipos de fracción de eyección y qué evalúan

Fracción de eyección ventricular izquierda (FEVI o LVEF)

La FEVI es la medida más habitual y se refiere a la cantidad de sangre oxigenada bombeada desde el ventrículo izquierdo hacia el resto del cuerpo con cada latido. FEVI es fundamental para determinar la severidad de la disfunción izquierda y para guiar el tratamiento en la mayor parte de los pacientes con insuficiencia cardíaca, ya sea por etiología isquémica, valvular, hipertensiva u otras causas.

Fracción de eyección ventricular derecha (RVEF)

La RVEF evalúa la cantidad de sangre poco oxigenada bombeada desde el ventrículo derecho hacia los pulmones. Su significado es particularmente relevante cuando hay falla derecha o cuando existen condiciones que afecten la función pulmonar o la vasculatura pulmonar. La disfunción del ventrículo derecho no es tan frecuente como la izquierda, pero puede ser crítica en ciertos escenarios clínicos.

Cómo se calcula la fracción de eyección

La fracción de eyección se expresa como porcentaje y se calcula con la siguiente relación: FE = (volumen sistólico / volumen diastólico final) × 100. Aquí:

  1. Volumen sistólico (SV) es la cantidad de sangre expulsada por el ventrículo en cada contracción.
  2. Volumen diastólico final (EDV) es la cantidad de sangre que llena el ventrículo al final de la diástole, antes de la contracción.

En la práctica clínica, estas magnitudes se estiman mediante métodos de imagen o invasivos, y la FE resulta ser un porcentaje que resume la eficiencia de la eyección en cada latido.

Qué significan los números de la FE

La interpretación de la FE se hace en función de rangos y del cuadro clínico del paciente. A continuación se resumen conceptos clave:

  • FE 40%–49% (rango medio): la capacidad de bombeo es ligeramente inferior a la normal. Muchas personas no presentan síntomas en reposo, pero pueden presentar síntomas con esfuerzo físico.
  • FE ≤ 39%: fractura de eyección reducida (HFrEF, por sus siglas en inglés). Este rango indica una disfunción significativa de la bomba y un mayor riesgo de complicaciones graves, como arritmias o deterioro rápido de la función cardíaca.
  • Una FE 75% o más es poco frecuente y puede verse en ciertas condiciones, como hipertrofia cardíaca (cardiomiopatía hipertrófica) u otros procesos en los que el ventrículo es muy contráctil pero la anatomía o la carga de llenado está alterada.

Qué puede causar una FE reducida

La reducción de la FE suele deberse a condiciones que debilitan o dañan el músculo cardíaco, afectando la capacidad de las contracciones para expulsar la sangre de forma eficiente. El ventrículo puede compensar aumentando su trabajo, pero esto puede favorecer la acumulación de líquido y cambios estructurales a lo largo del tiempo. Entre las causas o condiciones asociadas se incluyen:

  • Daño miocárdico por infarto de miocardio (ataque al corazón) o cardiomiopatías de diversas etiologías.
  • Miocarditis (inflamación del músculo cardíaco).
  • Presión arterial muy alta sostenida (hipertensión) que provoca remodelación y debilidad progresiva del ventrículo.
  • Enfermedades de las válvulas cardíacas que impiden un llenado adecuado o una eyección eficiente.
  • En otros escenarios, el corazón puede verse sometido a un esfuerzo mayor que el esperado y, con el tiempo, la función se deteriora.

Qué síntomas pueden acompañar a una FE baja

A medida que la FE disminuye, la capacidad de la función cardíaca para satisfacer las necesidades del cuerpo se ve comprometida. Los signos y síntomas pueden incluir:

  • Fatiga y debilidad persistentes.
  • Dificultad para respirar, especialmente al hacer esfuerzos o al acostarse (disnea paroxística nocturna o disnea al decúbito).
  • Palpitaciones o sensación de latidos rápidos o irregulares.
  • Mareos, aturdimiento o sensación de desmayo en algunos casos.
  • Hinchazón de tobillos, pies o abdomen (retención de líquidos) y aumento de peso repentino.
  • Confusión o somnolencia en ciertos pacientes, especialmente en etapas avanzadas.

Qué significa una FE alta

Una FE extremadamente alta (por ejemplo, ≥75%) es poco común y puede observarse en ciertas condiciones como la cardiomiopatía hipertrófica u otros estados en que la contractilidad es desproporcionadamente elevada. En general, una FE muy alta no se asocia con beneficios claros y debe evaluarse en conjunto con otras pruebas y síntomas para determinar su significado clínico.

¿Quiénes deben medir su fracción de eyección?

Conocer la FE resulta útil si hay o existe riesgo de insuficiencia cardíaca u otras condiciones que afecten la función del corazón. Entre las situaciones que justifican la medición regular de la FE se incluyen:

  • Amiloidosis atrio-ventricular (ATTR) que puede afectar la salud del corazón.
  • Quimioterapia u otros tratamientos que puedan provocar daño cardíaco (cardiotoxicidad) en pacientes con cáncer u otros trastornos.
  • Enfermedad cardíaca congénita.
  • Historia de infarto de miocardio o angina de larga data.
  • Enfermedad de la válvula cardíaca o discrepancias estructurales.
  • Miocarditis o inflamación del músculo cardíaco.
  • Hipertensión arterial severa o persistente.
  • Arritmias ventriculares o antecedentes de arritmias significativas.

Cómo se utiliza la FE para orientar el tratamiento

La FE ayuda a los médicos a decidir qué terapias son más adecuadas para cada paciente y a monitorear la respuesta al tratamiento a lo largo del tiempo. Entre las opciones de tratamiento asociadas a la insuficiencia cardíaca se incluyen:

  • Dispositivos de estimulación como marcapasos biventriculares cuando la sincronía entre cámaras del corazón está alterada.
  • Medicamentos específicos para la insuficiencia cardíaca que pueden incluir vasodilatadores, diuréticos, moduladores de la función cardíaca y otros fármacos según la etiología.
  • Trasplante cardíaco en casos avanzados cuando la fracción de eyección es muy baja y hay limitaciones funcionales graves.
  • Reparación o reemplazo de válvulas cardíacas cuando la disfunción es debida a una patología valvular significativa.
  • Aparato desfibrilador cardiovertebrado implantable (ICD) en pacientes con alto riesgo de arritmias graves o muerte súbita.

Cómo se mide la fracción de eyección

Existen varios métodos para estimar la FE. El más utilizado es la ecocardiografía, pero también se emplean otros exámenes de imagen o pruebas invasivas:

  • Ecocardiografía (ultrasonido del corazón): método no invasivo y ampliamente disponible, con estimaciones de FE en tiempo real.
  • Cateterismo cardíaco (angiografía) y evaluación hemodinámica para revisar la función de las cavidades y las válvulas.
  • Tomografía computarizada cardíaca (TC) para valorar estructuras y función cuando se requieren imágenes detalladas.
  • Resonancia magnética cardíaca (RM): excelente precisión en la evaluación de la FE y del tejido cardíaco, útil cuando la ecografía es limitada.
  • Prueba de adquisición multinuclear (MUGA) o prueba de estrés nuclear: utiliza trazadores radioactivos para estimar la FE, especialmente en ciertas situaciones clínicas.

Cómo mejorar la fracción de eyección

La FE baja refleja una función cardíaca debilitada que puede tratarse enfocando la causa subyacente. Las estrategias pueden incluir:

  • Tratamiento dirigido de la causa (p. ej., control de la hipertensión, manejo de cardiopatía isquémica, tratamiento de patologías valvulares o de infiltración).
  • Dispositivos y terapias estructurales cuando son indicados (p. ej., estimulación biventricular, reparación o reemplazo valvular).
  • Medicamentos específicos para la insuficiencia cardíaca que mejoran los síntomas, la función y la supervivencia en ciertos escenarios.

pueden adoptarse medidas de estilo de vida para aliviar la carga de trabajo del corazón y optimizar los resultados del tratamiento:

  • Aumento progresivo de la actividad física, con la guía de un programa de rehabilitación cardíaca para realizar ejercicios de forma segura.
  • Control del peso y evitar el sobrepeso para reducir la carga sobre el corazón.
  • Restricción de sodio y limitación de la ingesta de líquidos según indicación médica para disminuir la retención de fluidos.
  • Modificación de hábitos poco saludables, como el fumar, el uso de drogas recreativas y el consumo excesivo de alcohol.

Cómo saber si mi FE está mejorando

El seguimiento de la FE se realiza mediante visitas periódicas al equipo de atención médica para evaluar la función cardíaca y la respuesta a los tratamientos. Señales que pueden indicar mejoría incluyen una reducción de los síntomas y una mejor tolerancia al esfuerzo. Sin embargo, la evolución es individual y pueden aparecer o empeorar síntomas en otros momentos. Es fundamental contactar al equipo sanitario ante:

  • Dificultad para respirar que empeora o se agrava al estar acostado.
  • Latido del corazón más rápido de lo habitual o irregular.
  • pérdida de apetito o vómitos.
  • Aumento o pérdida de peso repentino que pueda reflejar retención de líquidos.
  • Debilidad inusual o mareos persistentes.

Frecuencia de medición y seguimiento

La frecuencia con la que se mide la FE depende de la situación clínica. En personas con diagnóstico de insuficiencia cardíaca o antecedentes de eventos que afecten la función cardíaca, puede ser necesario realizar la medición de forma más frecuente. Si la FE es estable, la periodicidad puede ser menor; si la FE empeora, se programarán controles más seguidos para ajustar tratamiento y monitorizar complicaciones.

La FE como parte de un conjunto de pruebas para la insuficiencia cardíaca

La fracción de eyección es una de varias variables que los médicos utilizan para evaluar la insuficiencia cardíaca. Para identificar la causa y orientar el tratamiento, se pueden realizar pruebas adicionales, que pueden incluir:

  • Angiografía para visualizar las arterias coronarias y valorar la presencia de enfermedad arterial coronaria.
  • Radiografía de tórax para observar el tamaño del corazón y signos de congestión pulmonar.
  • Ecocardiografía (repetida según necesidad) para seguimiento de la FE y de la función diastólica.
  • Electrocardiograma (ECG) para detectar arritmias, alteraciones en la conducción eléctrica o signos de hipertrofia.
  • Prueba de esfuerzo para evaluar la respuesta del corazón al ejercicio y estimar la severidad de la disfunción en determinadas condiciones.

En conjunto, la FE permite clasificar la forma de la disfunción cardíaca, seleccionar tratamientos adecuados y monitorizar progresión o mejoría a lo largo del tiempo. Su interpretación debe hacerse en contexto con síntomas, hallazgos clínicos y otros resultados de laboratorio e imagen.

Vídeo sobre Fracción de eyección: qué es, tipos y rango normal

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.