Fototerapia (terapia con luz): Usos, beneficios y riesgos
La fototerapia, o terapia de luz, es un tratamiento médico que emplea luces brillantes, frecuentemente con componente ultravioleta (UV), aplicada sobre la piel expuesta para modificar procesos inflamatorios, proliferación celular y respuesta inmunitaria. Se utiliza en varias condiciones cutáneas y también en ictericia neonatal. Este artículo sintetiza qué es la fototerapia, qué tipos de luz se usan, quién puede recibirla, beneficios, riesgos, cómo se realiza y qué cuidados siguen al tratamiento.
Qué es la fototerapia
La fototerapia es un enfoque terapéutico que utiliza luz como agente activo sobre la piel. La finalidad es inducir cambios fisiológicos que reduzcan la inflamación, modulen la respuesta inmunitaria y alivien los síntomas como la picazón. El tratamiento se realiza bajo supervisión clínica y con ajustes individualizados de la intensidad lumínica y del tiempo de exposición para minimizar posibles daños cutáneos y optimizar la respuesta deseada. La duración y la frecuencia de las sesiones dependen de la condición a tratar, de la extensión de la piel afectada y de la respuesta del paciente al tratamiento.
La luz ultravioleta y sus tipos
Qué es la luz ultravioleta
La luz ultravioleta (UV) es una radiación del espectro electromagnético que procede principalmente del sol y llega a la Tierra. Esta radiación puede contribuir a la síntesis de vitamina D, que cumple funciones importantes en el organismo, y, a dosis adecuadas, puede favorecer la salud de la piel. Sin embargo, la exposición excesiva a la luz UV puede dañar la piel, provocar enrojecimiento, envejecimiento acelerado y aumentar el riesgo de diferentes tipos de cáncer cutáneo. En el marco de la fototerapia, la exposición se realiza de forma controlada y planificada para obtener beneficios terapéuticos minimizando los riesgos.
UVB
UVB (ultravioleta B) tiene una longitud de onda de rango medio y llega principalmente a la capa superior de la piel. Una dosis excesiva de UVB puede provocar quemaduras solares y otros daños en la piel. En los protocolos de fototerapia, se regula cuidadosamente la intensidad y la duración de la exposición para alcanzar un efecto clínico deseado con la menor probabilidad de daño. La monitorización médica es fundamental para ajustar el tratamiento a la respuesta individual del paciente.
UVA
UVA (ultravioleta A) tiene una longitud de onda más larga y penetra en capas más profundas de la piel, lo que posibilita tratar afecciones que afectan estas zonas más profundas. La exposición excesiva a UVA puede provocar quemaduras, envejecimiento cutáneo y cambios en la elasticidad de la piel. En la fototerapia, la UVA se utiliza bajo pautas específicas para minimizar riesgos, y en algunas modalidades se emplean sustancias que aumentan la sensibilidad de la piel a UVA, como se describe en el apartado siguiente.
Colores y tipos de luces
- Terapia con luz azul: utiliza luces LED de color azul y se ha utilizado tradicionalmente para ciertas condiciones como la ictericia neonatal o para estimular procesos celulares en la piel. La emisión azul produce un tono característico y su uso se asocia a efectos específicos en determinadas circunstancias clínicas.
- Terapia con luz roja: emplea luces LED de color rojo o señales láser. Este tipo de luz se utiliza en tratamientos destinados a mejorar signos como arrugas, enrojecimiento, acné y cicatrices, gracias a efectos sobre la inflamación y la regeneración de la piel.
Quién puede recibir fototerapia
Cualquier persona puede recibir un tratamiento de fototerapia si un profesional de la salud lo prescribe como parte del manejo de su diagnóstico. La fototerapia está indicada para niños y adultos cuando corresponde a la historia clínica y se considera segura y potencialmente beneficiosa para la piel o para la condición que se desea tratar.
¿Es segura para todos?
La seguridad de la fototerapia es alta en muchos escenarios, pero conlleva riesgos mayores si existen ciertas condiciones médicas. El profesional evaluará su idoneidad para el tratamiento y adoptará las precauciones necesarias. En condiciones específicas, la fototerapia puede no ser recomendada. Entre los factores que podrían limitar su uso se incluyen:
- Alergia al sol: una condición rara, no una alergia real, que provoca urticaria ante la exposición al sol; implica un mayor riesgo de reacción cutánea ante la luz.
- Historial de ciertos tipos de cáncer de piel para las modalidades que incluyen UVA; cada caso debe evaluarse individualmente.
- Embarazo o lactancia, a fin de valorar los riesgos para la madre y el feto o el lactante.
- Enfermedades hepáticas que puedan alterar la tolerancia a la luz o el procesamiento de fármacos que puedan interactuar con el tratamiento.
- Enfermedades autoinmunes o del tejido conectivo, como el lupus.
- Condiciones genéticas que aumentan la sensibilidad a la luz solar, como algunas formas de xerodermia pigmentosa.
- Uso de medicamentos que incrementan la sensibilidad de la piel a la luz (fotosensibilizantes).
¿Es segura para bebés?
Sí, la fototerapia es una opción segura para recién nacidos cuando hay ictericia, que se caracteriza por una coloración amarillenta de la piel y de la esclerótica de los ojos por niveles elevados de bilirrubina. En estos casos, la terapia con luz azul ayuda a transformar la bilirrubina en formas solubles que pueden eliminarse más fácilmente del organismo. El tratamiento se realiza bajo supervisión médica y con monitoreo continuo del bebé. En la mayoría de los casos, la terapia puede realizarse en el hospital; cuando la evolución es favorable, algunas familias pueden continuar bajo controles ambulatorios o, en determinadas circunstancias, en domicilio bajo indicación médica y con dispositivos apropiados. Durante el proceso, el bebé es observado de cerca para detectar cualquier signo de incomodidad o efecto adverso.
Qué condiciones trata la fototerapia
La fototerapia se utiliza para abordar varias condiciones cutáneas y metabólicas en las que la luz puede influir positivamente en la respuesta clínica. Las indicaciones más comunes incluyen:
- Psoriasis: una enfermedad inflamatoria crónica de la piel caracterizada por placas rojizas y escamosas que pueden mejorarse con la exposición controlada a la luz.
- Eczema (dermatitis atópica): inflamación cutánea que cursa con picor intenso y áreas enrojecidas; la fototerapia puede ayudar a reducir la inflamación y la sensación de picor.
- Itch (prurito): la reducción de la picazón puede aliviar significativamente la calidad de vida de los pacientes con ciertas dermatosis.
- Ictericia neonatal: exceso de bilirrubina en recién nacidos; la fototerapia acelera la eliminación de bilirrubina para evitar complicaciones.
- Vitíligo: depigmentación localizada que responde, en algunos casos, a la exposición controlada a ciertos tipos de luz junto con otros tratamientos.
- Mycosis fungoides: un linfoma cutáneo que puede presentar respuesta al tratamiento con fototerapia en determinadas fases.
- Morphea (esclerosis localizada): la fototerapia puede contribuir a mejorar el aspecto de las lesiones en algunas personas.
Detalles del tratamiento
Antes del procedimiento
Antes de cada sesión, el equipo sanitario prepara el área de tratamiento y verifica que el equipo esté funcionando adecuadamente. Se proporcionan protecciones oculares para evitar daños en la visión. En función de la ubicación de la piel que se va a tratar, pueden emplearse protecciones adicionales, como protectores faciales o mantas cubrientes para áreas no expuestas. Se aplica protector solar sobre la zona que recibirá exposición lumínica y, si es necesario, se indican pautas específicas para la aplicación. Dependiendo de la franja que se vaya a tratar, podría requerirse que el paciente se quite parte de la ropa para permitir una exposición adecuada de la piel.
Durante el procedimiento
Durante la sesión, se verifica que el paciente esté usando las protecciones adecuadas y se activa la fuente de luz ultravioleta conforme al protocolo establecido. El modo de exposición varía según el tipo de luz utilizada:
- UVB: La exposición puede realizarse en una estructura tipo cabina, similar a una cabina de bronceado, donde la fuente de luz recorre la piel. En algunos casos, si se trata una zona pequeña, el profesional puede aplicar la luz mediante una pieza portátil que se desplaza sobre la piel.
- UVA: El procedimiento es similar al de UVB. En ciertos esquemas, se emplean preparados que aumentan la respuesta de la piel a la luz. En la modalidad PUVA (UVA con psoralen), la piel se sensibiliza con una sustancia fotorreceptiva antes de la exposición: puede tomarse por vía oral o aplicarse en la piel, o la piel puede exponerse a un baño que contiene psoralen antes de la irradiación UVA.
- Excímer láser (láser de UV focalizado): utiliza una fuente de UV de mayor focalidad para tratar áreas más pequeñas con precisión. Tras exponer la zona a tratar, se posiciona al paciente sobre la mesa y se dirige la exposición de UV sobre un área específica de la piel que necesita tratamiento.
¿Cuánto tarda una sesión?
La duración de cada sesión depende del tamaño del área a tratar y de la intensidad de la luz que se emplea. En general, se requieren varias sesiones para obtener los mejores resultados. En términos orientativos, la primera sesión puede durar apenas unos segundos, mientras que las sesiones finales con UVB pueden prolongarse unos minutos. En sesiones de UVA, la duración puede acercarse a una hora, dependiendo del protocolo y de la respuesta individual. El número total de sesiones necesarias y la duración global del tratamiento se determinan de forma personalizada por el profesional, de acuerdo con la enfermedad y la respuesta de la piel.
Después del procedimiento
Tras la sesión, se proporcionan recomendaciones para proteger la piel y reducir el riesgo de efectos adversos. Entre las indicaciones habituales se incluyen:
- Aplicar protector solar en las zonas tratadas y, si es necesario, cubrir la piel para evitar la exposición excesiva al sol.
- Usar protección ocular cuando se esté al aire libre para prevenir posibles daños oculares.
- Utilizar una crema hidratante diaria para prevenir la sequedad cutánea.
- Avoidar la exposición solar directa y cadenas de bronceado, que podrían aumentar el riesgo de quemaduras durante o después del tratamiento.
Ventajas y riesgos de la fototerapia
Ventajas
- Reducción de la inflamación en la piel afectada, lo que puede traducirse en alivio de los síntomas y mejora de la apariencia.
- Prevención y control de brotes en condiciones como eczema y dermatitis, con menor recurrencia de síntomas entre sesiones.
- Disminución de la comezón (prurito), lo que puede mejorar la calidad de vida y el sueño del paciente.
Riesgos o efectos secundarios
- Enrojecimiento de la piel que suele resolverse en menos de 24 horas tras la exposición.
- Quemaduras o ampollas similares a una quemadura solar cuando la exposición es excesiva o la piel es muy sensible.
- Sequedad de la piel, que puede requerir hidratación adicional y cuidado dermatoestratégico.
- Náuseas si se utiliza psoralen como parte de la modalidad PUVA.
- Aumento de arrugas o líneas finas con exposición prolongada a lo largo del tiempo y uso crónico de ciertas modalidades.
- Riesgo potencial de desarrollo de cáncer de piel (carcinoma basocelular, carcinoma de células escamosas, melanoma) asociado al uso prolongado de UVA; por ello, el plan terapéutico se revisa periódicamente y se limita la exposición según indicación clínica.
Antes de iniciar cualquier tratamiento, el profesional de la salud discutirá los riesgos y beneficios, y se revisará el historial de medicamentos y suplementos para evitar interacciones indeseadas con la fototerapia.
Recuperación y perspectivas
Tiempo de recuperación
Tras cada sesión, la persona puede reanudar sus actividades habituales de inmediato. Los efectos beneficiosos suelen requerir varias sesiones para hacerse evidentes. En la mayoría de los casos, se observan mejoras entre las sextas y octavas sesiones; sin embargo, para obtener resultados sostenidos puede ser necesario completar entre 15 y 25 tratamientos, y algunas condiciones tratadas con UVA pueden necesitar un periodo de tratamiento más prolongado. El plan concreto se elabora de forma individualizada, teniendo en cuenta la respuesta de la piel y la tolerancia a la luz.
Una vez finalizado el ciclo, se recomienda continuar con medidas de protección cutánea para evitar exposiciones futuras que podrían limitar la efectividad o aumentar el riesgo de daño. Esto incluye la protección solar constante o el uso de ropa de cobertura, así como evitar cabinas de bronceado y exposiciones excesivas a la luz solar directa, especialmente durante las primeras fases postratamiento.
Cuándo llamar al médico
Señales que requieren atención médica
- Sensación de quemadura o enrojecimiento que persiste más de 24 horas tras la exposición.
- Síntomas generales como gripe (náuseas, vómitos, fiebre o escalofríos) que aparecen después del tratamiento.
- Presencia de ampollas importantes o signos de infección en la piel tratada (herida que no cicatriza, costra que supura).
- Problemas de visión que no estaban presentes antes del tratamiento.
Preguntas frecuentes sobre la fototerapia
¿La ictericia puede volver después de la fototerapia?
Es común que la ictericia reaparezca en recién nacidos después de una sesión de fototerapia, ya que la bilirrubina en sangre puede fluctuar. Si persiste la ictericia, se realizan pruebas de bilirrubina para confirmar el nivel y la causa, y se decide si es necesaria una nueva intervención lumínica. El plan de monitorización incluye controles periódicos de bilirrubina para asegurarse de que los valores vuelvan a la normalidad, y se ajusta el tratamiento según sea necesario.
¿Se puede realizar fototerapia en casa?
Sí, en determinados escenarios, la fototerapia puede realizarse en casa con supervisión médica. Si un recién nacido tiene ictericia sin complicaciones y recibe indicación médica para fototerapia en el domicilio, se puede emplear una lámpara de fototerapia o una manta de fibra óptica para aplicar el tratamiento de forma segura en casa. La supervisión clínica es fundamental, y se deben observar las pautas de seguridad proporcionadas por el equipo sanitario para proteger al bebé.
En adultos, algunas personas usan fototerapia domiciliaria para trastornos estacionales como el trastorno afectivo estacional (SAD). Las lámparas deben emitir aproximadamente 10,000 lux para un efecto comparable al de la exposición solar; es crucial seguir las recomendaciones de duración, distancia y protección ocular indicadas por el profesional para evitar complicaciones.
Durante las sesiones en casa, tanto el paciente como, cuando corresponde, el cuidador deben usar protección ocular para prevenir daños en los ojos. hay que evitar la exposición prolongada sin supervisión médica y seguir con las pautas de seguridad y monitoreo recomendadas.
¿Los parches de glutatión mejoran los efectos de la fototerapia?
El glutatión es un antioxidante que protege las células del daño oxidativo. Algunas investigaciones exploraron si la administración oral de glutatión o su uso en parches tópicos podría disminuir el daño celular asociado a la radiación UV. Aunque hay indicios de posibles beneficios, no existen evidencias concluyentes de que el glutatión mejore de forma significativa los efectos de la fototerapia; se requieren más estudios clínicos para establecer seguridad y eficacia. En cualquier caso, es fundamental informar al profesional de la salud sobre cualquier suplemento o tratamiento complementario que se esté usando para evitar interacciones o efectos adversos.
Vídeo sobre Fototerapia (terapia con luz): Usos, beneficios y riesgos
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.