Vidaliax VIDALIAX

Foramen ovale patente: qué es y cuán grave puede ser

mayoclinic.org

El foramen oval patente (PFO) es una comunicación pequeña entre las dos aurículas del corazón que normalmente debe cerrarse poco después del nacimiento. En la mayoría de las personas no provoca síntomas ni requiere tratamiento. Sin embargo, en ciertos escenarios puede estar asociado a eventos vasculares, como accidente cerebrovascular u otros problemas relacionados con coágulos. Este artículo explica qué es, quiénes pueden verlo, cómo se diagnostica y qué opciones de manejo existen.

Definición y función del foramen oval

En el desarrollo fetal, el corazón no depende de los pulmones para oxigenar la sangre. En lugar de ello, la sangre rica en oxígeno procedente de la placenta pasa por el corazón y utiliza el foramen oval como un atajo para pasar de la aurícula derecha a la aurícula izquierda. Este conducto facilita que la sangre llegue de forma eficiente a la cabeza y al resto del cuerpo del feto.

Cuando el bebé respira por primera vez y los pulmones empiezan a oxigenar la sangre, ese conducto ya no es necesario y suele cerrarse de forma natural durante los primeros años de vida. Si esa apertura permanece abierta después del tercer año de edad, se dice que el foramen oval patente está presente. En términos simples, presencia de PFO significa que la vía sigue abierta tras la fase fetal.

Quiénes pueden tener un PFO y en qué contextos se descubre

El PFO puede ocurrir en cualquier persona, aunque ciertas situaciones clínicas hacen más probable su detección. En particular, se identifica más a menudo cuando se realizan pruebas cardíacas por motivos específicos. Los escenarios relevantes incluyen:

  • Buzos y buceadores: Las condiciones de presión y descompresión pueden favorecer la formación de burbujas que, al pasar por el PFO, pueden influir en la circulación sanguínea y el suministro de oxígeno.
  • ACV criptogénico: Alrededor de 3 de cada 10 accidentes cerebrovasculares son criptogénicos, es decir, de causa desconocida. En personas menores de 60 años que han sufrido un ACV sin causa clara, la exploración a veces descubre un PFO; se ha reportado que hasta la mitad de las personas jóvenes con ACV criptogénico pueden presentar un PFO.
  • Escenarios de montaña: En algunas personas, un PFO podría aumentar la probabilidad de desarrollar condiciones de mal de altura, como edema pulmonar de alta montaña, aunque la relación exacta no siempre es directa.

Cómo puede afectar al cuerpo un PFO

El PFO es una abertura pequeña entre las aurículas. Por lo general, no produce efectos clínicos significativos si el paso de sangre entre las aurículas es mínimo. El riesgo principal asociado a un PFO relevante es la posibilidad de que coágulos que se originan en otras partes del cuerpo (por ejemplo, en las venas de las piernas) atraviesen la apertura y lleguen a órganos vitales, especialmente al cerebro, donde pueden provocar un isquemia cerebral (accidente cerebrovascular) o, menos frecuentemente, otros sitios como riñones. En la mayoría de las personas, el PFO no genera síntomas notorios y no requiere tratamiento, salvo que existan antecedentes de eventos o un alto riesgo de ellos.

Síntomas y causas

Síntomas

La gran mayoría de personas con un PFO no presenta síntomas. Cuando el PFO es lo suficientemente ancho como para permitir que pasen más sangre o coágulos, pueden presentarse signos relacionados con la reducción de oxígeno o con la circulación inadecuada. En casos poco comunes, pueden aparecer:

  • Niveles bajos de oxígeno en la sangre o síntomas compatibles con hipoxemia.
  • Migrañas o cefaleas con características típicas asociadas al PFO en algunas personas.
  • Disnea al estar sentado o de pie, un síndrome conocido como platipnea-ortodeoxia en ciertos casos.
  • Señales de isquemia en extremidades u órganos, como dolor o deterioro de función en riñones.

Con mayor frecuencia, los médicos encuentran un PFO al investigar una causa para un ACV, un ataque isquémico transitorio o un infarto de miocardio, cuando se busca una explicación de los síntomas o del evento vascular.

Causas

A día de hoy, no se conoce con certeza por qué se mantiene abierta una apertura que normalmente debería cerrarse tras el nacimiento. Las investigaciones sugieren que la causa puede ser multifactorial y que podría haber un componente genético en algunos casos. la presencia de un PFO puede deberse a un desarrollo anatómico que no se cierra adecuadamente y que permanece como una vía residual entre las aurículas.

Diagnóstico y pruebas

Cómo se diagnostica un PFO

La detección de un PFO se realiza mediante una combinación de exploraciones y pruebas de imagen. En algunas circunstancias, el médico puede escuchar el corazón con un estetoscopio y detectar un murmulio asociado al flujo anómalo a través del PFO, aunque esto no es frecuente ni específico. Las pruebas de imagen cardíaca son las más útiles para confirmar la presencia del PFO y evaluar su tamaño y potencial relevancia clínica.

Pruebas principales

  • Ecocardiografía (ultrasonido del corazón): es la prueba central para diagnosticar un PFO y se ofrece en dos modalidades principales:
    • Ecocardiografía transtorácica (ETT): se realiza desde el exterior del tórax y utiliza un transductor que emite ultrasonidos para crear imágenes del corazón.
    • Ecocardiografía transesofágica (ETE): implica introducir el transductor por el esófago para obtener imágenes más detalladas desde una proximidad mayor al corazón.
  • Prueba de burbujas conectada a ecocardiografía o a un ultrasonido Doppler transcraneal:
    • Se inyecta una solución salina con microburbujas en una vena; la observación de burbujas que pasan desde la aurícula derecha a la izquierda a través del PFO ayuda a confirmar la permeabilidad del orificio y su tamaño.
    • El ultrasonido transcraneal (TCD) puede detectar burbujas en el cerebro, complementando la evaluación de paso de sangre a través del PFO.

Tratamiento y manejo

La mayor parte de las personas con un PFO no requieren tratamiento específico. Sin embargo, la decisión de intervenir se basa en el historial médico personal y en el riesgo de eventos futuros, especialmente relacionados con coágulos y accidente cerebrovascular. Las opciones disponibles son diversas y deben discutirse de forma individualizada con el equipo médico.

Qué opciones existen

  • Medicamentos anticoagulantes o antiplaquetarios: pueden emplearse para prevenir la formación de coágulos. Entre los ejemplos se encuentran a nivel general:
    • Aspirina
    • Clopidogrel (Plavix)
    • Warfarina (Coumadin, Jantoven)
    Estos fármacos pueden considerarse especialmente en personas con antecedentes de eventos o cuando se planifica o se ha realizado un procedimiento para cerrar el PFO.
  • Procedimiento endovascular de cierre: se coloca un dispositivo de cierre dentro del PFO mediante un catéter introducido por una vena central. Este enfoque “desde dentro del corazón” busca sellar la abertura y evitar el paso de sangre entre aurículas.
  • Cirugía cardíaca: cuando la cierre endovascular no es viable, se pueden considerar otras formas de cirugía cardíaca, que pueden ser mínimamente invasivas, asistidas por robot o abiertas, para lograr el cierre del PFO.

La elección entre estas opciones depende de múltiples factores, como la edad, el historial de eventos, el tamaño del PFO y la presencia de otras condiciones cardíacas. El médico es quien debe explicar las ventajas y riesgos de cada enfoque y adaptar el plan a las circunstancias de cada persona.

Complicaciones posibles de los tratamientos

  • Sangrado: un efecto adverso más frecuente con tratamiento con medicamentos, y puede ser grave dependiendo de la localización.
  • Coágulos: a pesar de la anticoagulación, pueden formarse coágulos y originar complicaciones como embolias o embolias pulmonares.
  • Endocarditis: inflamación de interior del corazón que puede ocurrir en contextos posprocedimiento o infecciones.
  • Ritmos irregulares: cierre con dispositivo puede asociarse, de forma poco frecuente, a episodios de fibrilación auricular.
  • Daño a tejido cercano: en casos de intervención, existe la posibilidad de daño a tejido cardíaco o vascular adyacente.
  • Fallo del cierre: en algunas situaciones, el cierre podría no lograrse o un dispositivo podría desplazarse y permitir reapertura del PFO; sin embargo, estos eventos son poco comunes.

Pronóstico y evolución

En general, la mayor parte de las personas con PFO no presenta problemas y no detecta la condición durante la vida. Aunque puede asociarse a eventos graves como un accidente cerebrovascular, también es una condición que, cuando se identifica, puede tratarse con resultados clínicos positivos. En personas menores de 25 años que se someten a un cierre de PFO, la esperanza de vida tiende a ser similar a la de quienes no tienen la apertura. Entre personas menores de 40 años con síntomas o alto riesgo de complicaciones, el cierre del PFO puede mejorar significativamente la supervivencia y la calidad de vida.

Preguntas frecuentes y consideraciones prácticas

¿Es grave tener un PFO?

La mayoría de las personas con un PFO no presentan complicaciones graves y la ausencia de síntomas es común. Sin embargo, en algunas personas puede aumentar el riesgo de eventos como el ACV o ataques isquémicos, especialmente si existen otros factores de riesgo o antecedentes. Si existe un historial familiar de PFO o de eventos vasculares, es conveniente consultar a un profesional de la salud para evaluar el riesgo individual y las opciones de manejo.

¿Cómo se trata un PFO en un recién nacido?

En los recién nacidos, muchas veces el PFO no requiere tratamiento y puede cerrarse de forma espontánea. En casos poco frecuentes y con presentar síntomas o complicaciones significativas, podrían considerarse intervenciones quirúrgicas. En la gran mayoría de los bebés, el cierre del PFO se produce de manera natural antes de cumplir los tres años.

¿Es necesario reparar siempre un PFO?

La reparación no es necesaria en la mayoría de los casos. El cierre suele considerarse cuando existe un historial de eventos relevantes, como un ACV, o cuando el riesgo de recurrencia es alto y se evalúa que la intervención puede mejorar el pronóstico. La decisión debe basarse en una valoración cuidadosa y personalizada realizada por el equipo médico.

Resumen práctico

El PFO es una vía normal en la vida fetal que, si permanece abierta, puede o no generar problemas en la vida adulta. Su impacto depende del tamaño de la abertura, de la presencia de eventos previos y del riesgo individual de futuros problemas. El diagnóstico se apoya principalmente en ecocardiografía (transtorácica o transesofágica) y pruebas de burbujas, mientras que el manejo puede ser conservador o incluir medicación o cierre del PFO mediante dispositivos o cirugía, según el caso concreto. En la mayoría de las personas, el pronóstico es favorable y la intervención se reserva para situaciones específicas con mayor beneficio esperado.

Vídeo sobre Foramen ovale patente: qué es y cuán grave puede ser

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.