Fascitis necrotizante (enfermedad que devora la carne): síntomas y tratamiento
La fascitis necrotizante es una infección bacteriana grave de rápida progresión que puede ser mortal si no se trata de forma oportuna. El término describe la necrosis de la fascia, el tejido que rodea músculos y nervios, y que mantiene en su lugar estructuras como grasa y vasos sanguíneos. Su manejo requiere diagnóstico temprano, antibióticos potentes y cirugía de desbridamiento para eliminar tejido muerto.
Definición y clasificación
La fascitis necrotizante es una forma de infección de tejidos blandos necrotizante que se agrupa dentro de las infecciones de tejidos blandos necrotizantes (NSTI). A veces se conoce popularmente como una enfermedad que “devora la carne”, aunque este término no describe con precisión todos los procesos que pueden ocurrir. Existen dos patrones principales de etiología:
Tipo I: Polimicrobiana
La fascitis necrotizante de tipo I es una infección causada por más de un tipo de bacteria, usualmente una mezcla de bacterias anaerobias y aerobias.
Tipo II: Monomicrobiana
La fascitis necrotizante de tipo II es usualmente causada por Streptococcus del grupo A o Staphylococcus aureus.
Factores de riesgo
Determinadas personas presentan un mayor riesgo de desarrollar fascitis necrotizante. Entre los factores de riesgo destacan:
- Cortes en la piel o mucosas, incluidos los producidos durante procedimientos quirúrgicos.
- Obesidad.
- Diabetes.
- Trastornos por consumo de alcohol.
- Problemas con el sistema inmunológico o con el sistema vascular.
- Cáncer.
- Embarazo.
Frecuencia y gravedad
La incidencia estimada de fascitis necrotizante se sitúa entre 0,3 y 15 por 100.000 personas, aunque estas cifras probablemente subestimen la realidad. Entre 2010 y la actualidad, el número de casos reportados de fascitis necrotizante causada por Streptococcus del grupo A ha oscilado entre 700 y 1.200 por año. Estas cifras pueden no reflejar el total real de casos. En la actualidad, hasta 1 de cada 3 personas con esta infección puede fallecer.
Señales y evolución clínica
Síntomas en las etapas iniciales
- Síntomas que pueden parecer de gripe: dolores corporales, fiebre, escalofríos, náuseas, diarrea.
- Dolor muy intenso en el sitio de la lesión que puede ser desproporcionado respecto al aspecto de la piel.
Síntomas y signos a medida que progresa la infección
- Piel enrojecida o descolorida en la zona afectada.
- Hinchazón de los tejidos implicados.
- Flujos sanguíneos inestables en la zona afectada.
- ampollas rellenas de líquido sanguinolento o amarillento.
- Destrucción de tejido (necrosis).
- Presión arterial baja (hipotensión).
- Desarrollo de sepsis y posible fallo multiorgánico.
Dada la rapidez con la que puede progresar, es crucial buscar atención médica de inmediato ante signos compatibles con fascitis necrotizante.
Agentes causales y vías de entrada
La forma en que las bacterias acceden a los tejidos puede variar. Las vías de entrada más comunes incluyen:
- Cortes, rasguños o quemaduras.
- Picaduras de insectos.
- Heridas por agujas u otros objetos que generan perforación.
- Cirugía.
- Aunque Streptococcus del grupo A es la causa más frecuente, pueden estar implicadas muchas bacterias distintas, incluidas aquellas que viven en el agua.
Diagnóstico
Si un profesional de la salud sospecha de una fascitis necrotizante, puede solicitar una combinación de pruebas y evaluaciones para confirmar el diagnóstico y orientar el tratamiento. Las pruebas pueden incluir:
- Análisis de sangre (hemograma completo) para evaluar la respuesta inflamatoria y otros signos de empeoramiento.
- Cultivos de muestras obtenidas de tejido profundo para identificar los microorganismos causales.
- Biopsia de tejido para confirmar la presencia de necrosis y presencia de infección.
- Pruebas de imagen, principalmente una tomografía computarizada (TC), que pueden ayudar a evaluar la extensión de la infección.
El diagnóstico definitivo a menudo requiere una exploración quirúrgica para examinar la piel y el tejido subyacente, y para eliminar tejido muerto mediante un proceso conocido como desbridamiento.
Tratamiento y manejo
La intervención rápida es fundamental para controlar la fascitis necrotizante. El manejo habitual suele combinar medidas quirúrgicas y médicas, e incluye:
- Cirugía exploratoria para confirmar el diagnóstico y retirar tejido necrótico; en muchos casos, pueden requerirse múltiples intervenciones para eliminar toda la infección.
- En promedio, tres intervenciones para asegurar que la infección quede completamente eliminada.
- Antibióticos de amplio espectro administrados por vía intravenosa.
- Líquidos intravenosos para mantener la perfusión y el equilibrio hemodinámico.
- Después de la fase aguda, pueden ser necesarios injertos de piel o cirugía plástica para favorecer el cierre de las heridas y la recuperación estética y funcional.
Complicaciones y pronóstico
- Cicatrices en las áreas afectadas.
- Pérdida de extremidades (brazos, piernas, dedos) debido al daño tisular severo.
- Síndrome de shock tóxico y sepsis.
- Fallecimiento por la gravedad de la infección.
Pronóstico
El resultado depende de la rapidez del diagnóstico y de la agresividad del tratamiento. Un diagnóstico preciso y un tratamiento rápido con antibióticos combinados con cirugía para eliminar el tejido muerto favorecen el resultado. Aun así, la fascitis necrotizante puede progresar con rapidez y, incluso con tratamiento, 1 de cada 3 personas puede no sobrevivir.
Prevención
No existe actualmente una vacuna para prevenir la fascitis necrotizante. Para reducir el riesgo de infecciones bacterianas de la piel y de las mucosas, se recomiendan las siguientes medidas:
- Intentar evitar cortes, quemaduras o rasguños cuando sea posible.
- Si hay una herida, limpiarla con agua y jabón y cubrirla con una gasa limpia hasta que sane.
- Consultar a un profesional de la salud ante cualquier corte profundo o penetrante.
- Mantener una buena higiene de las manos lavándolas con agua y jabón o con productos antibacterianos a base de alcohol.
- Evitar bañarse en piscinas, jacuzzis o cuerpos de agua exteriores si hay una herida en la piel.
- Consultar a tu equipo de atención médica ante signos de alarma como coloración anormal de la piel, hinchazón rápida o dolor intenso.
Vida tras el episodio
Si ya se ha recibido tratamiento para la fascitis necrotizante, es importante comunicarse con el equipo de atención médica si no hay mejoría. Mantén las citas de seguimiento y cumple estrictamente con las indicaciones de antibióticos y cuidados de las heridas para favorecer la recuperación y prevenir complicaciones.
Preguntas frecuentes
- ¿Cuál es la diferencia entre la gangrena gaseosa y la fascitis necrotizante?
- ¿Dónde es más común encontrar la fascitis necrotizante?
- ¿Se puede sobrevivir a la fascitis necrotizante?
- ¿Es contagiosa?
- ¿Cuánto tiempo suele tardar en desarrollarse?
Se conoce la gangrena gaseosa como clostridial myonecrosis, y ocurre en tejido sano, provocando gas en los tejidos. La presencia de gas puede ocurrir tanto en la gangrena gaseosa como en la fascitis necrotizante de tipo I, pero los microorganismos que causan cada enfermedad son diferentes. La gangrena gaseosa puede implicar también músculos.
La fascitis necrotizante se encuentra con mayor frecuencia en las extremidades (miembros superiores e inferiores), especialmente en los dedos y pies. Las extremidades inferiores son más propensas, sobre todo si hay diabetes. También puede afectar el área genital y la cabeza o el cuello.
Sí, es posible, siempre y cuando haya un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado y rápido.
La fascitis necrotizante rara vez se transmite de una persona a otra. Por ello, en la mayoría de los casos no es necesario administrar antibióticos a contactos cercanos. En infecciones graves, el médico podría recomendar antibióticos preventivos para las personas de contacto cercano.
Es posible observar signos dentro de 24 horas de una herida. La fascitis necrotizante tiende a empeorar rápidamente, por lo que la vigilancia de áreas afectadas debe ser estrecha y de inmediato ante cualquier cambio.
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Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.