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Fármacos antieméticos

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Los fármacos antieméticos son medicamentos destinados a prevenir y tratar la náusea y el vómito. Existen diversas clases que actúan sobre distintas vías del organismo, y su elección depende de la causa, la intensidad y el contexto clínico (como quimioterapia, radioterapia, cirugía, embarazo o mareos). A continuación se detallan los principales tipos, sus indicaciones habituales, presentaciones y posibles efectos secundarios.

Definición y finalidad

Los antieméticos se emplean para disminuir o eliminar la náusea y el vómito. Estos síntomas pueden surgir como respuesta a estímulos fisiológicos normales, a condiciones médicas o a determinados tratamientos. Aunque vomitar puede ser un mecanismo de defensa, episodios prolongados o repetidos pueden provocar complicaciones como deshidratación, desequilibrios electrolíticos, dolor y malnutrición. Por ello, los profesionales de la salud pueden indicar antieméticos para prevenir y/o tratar las náuseas y emesis en diversas situaciones clínicas.

Cuándo se requieren y en qué escenarios se utilizan

Prevención y tratamiento de náuseas y vómitos crónicos

Se puede prescribir un antiemético cuando la náusea y/o el vómito son intensos, persistentes o recurrentes. Algunas situaciones clínicas relevantes incluyen:

  • Náuseas y vómitos inducidos por quimioterapia (CINV). Muchos pacientes que reciben quimioterapia experimentan náuseas y/o vómitos como efecto secundario, y se recomienda la utilización de antieméticos durante el tratamiento para reducir este riesgo.
  • Náuseas y vómitos inducidos por radioterapia, especialmente cuando el tratamiento afecta áreas del cuerpo como el cerebro, el tracto gastrointestinal o el hígado, que pueden desencadenar estas molestias.
  • Náuseas y vómitos en el embarazo, incluyendo la forma más severa conocida como hiperemesis gravídica. En algunos casos se pueden emplear antieméticos de venta libre o con prescripción, siempre bajo supervisión médica.

Prevención de náuseas y vómitos a corto plazo

También se utilizan antieméticos para prevenir náuseas y vómitos que es muy probable que ocurran en el corto plazo. Algunas situaciones habituales son:

  • Los efectos secundarios de diversos fármacos, incluidos los anestésicos y ciertos analgésicos opioides, que se utilizan durante procedimientos y cirugías y pueden provocar náuseas y vómitos.
  • Las náuseas y los vómitos asociados a el vértigo o a el mareo por movimiento, donde se puede recomendar un antiemético preventivo si se prevé una situación desencadenante.

Clasificación de los fármacos antieméticos

Existen siete subgrupos principales de antieméticos, cada uno con varios fármacos. A continuación se describen las categorías y ejemplos representativos.

Antagonistas de la serotonina

Los antagonistas de la serotonina actúan principalmente sobre receptores serotoninérgicos para prevenir la náusea y el vómito. Son muy comunes y empleados con frecuencia para la CINV y la PONV (náuseas y vómitos postoperatorios). Ejemplos habituales:

  • Granisetron (Kytril®)
  • Ondansetrón (Zofran®)
  • Palonosetrón (Aloxi®)

Estos fármacos cuentan con aprobación de la autoridad reguladora para la prevención de: CINV y náuseas/vómitos por radioterapia, así como para la PONV. En ocasiones se emplean para indicaciones distintas a las aprobadas (uso fuera de etiqueta).

Antihistamínicos

Los antihistamínicos de tipo H1 se emplean con mayor frecuencia para síntomas alérgicos, pero varios también están aprobados para prevenir o tratar la náusea y el vómito provocados por el mareo o vértigo. En embarazo, pueden emplearse de forma off-label cuando otros antieméticos no han sido efectivos. Ejemplos comunes:

  • Dimenhidrato en tabletas masticables (Dramamine®)
  • Diphenhidramina en cápsulas o tabletas (Benadryl®)
  • Doxiclmina con vitamina B6 — tratamiento de primera línea para la náusea y el vómito durante el embarazo
  • Meclizina (Antivert®, Bonine®, Dramamine-N®)
  • Prometazina (Phenergan®)

La dimenhidrina y la difenhidramina también pueden ayudar a prevenir la PONV, pero suelen considerarse opciones de segunda línea para este objetivo.

Glucocorticoides

Los glucocorticoides, principalmente por sus efectos antiinflamatorios y antialérgicos, también se utilizan como antieméticos. El fármaco más habitual es la dexametasona (Baycadron, Decadron, Zema-Pak, entre otros). Se usa con frecuencia para prevenir CINV y PONV y, en general, se puede combinar con otros antieméticos para potenciar el efecto. A diferencia de otros grupos, los glucocorticoides no suelen emplearse para tratar la náusea y el vómito una vez que ya han comenzado.

Anticolinérgicos

Los anticolinérgicos (antimuscarínicos) bloquean la acción de la acetilcolina, con lo que pueden reducir las náuseas y el vómito. El principal antiemético de este grupo es la escopolamina, disponible en varias presentaciones. Se utiliza para:

  • Prevención de PONV
  • Prevención o tratamiento de náuseas y vómitos relacionados con el mareo por movimiento

Antagonistas del receptor NK-1

Los antagonistas de la receptor NK-1 bloquean la acción de la neurocinina, una sustancia natural involucrada en la inducción de la náusea y el vómito. Son eficaces para CINV y PONV y pueden presentar efectos ansiolíticos y antidepresivos en ciertos contextos. Ejemplos representativos:

  • Aprepitant (Aponvie®, Emend®, Cinvanti®)
  • Fosaprepitante (Emend®, Fosaprepitant)
  • Netupitant y palonosetrón (Akynzeo®)
  • Rolapitant (Varubi®)

Antagonistas de la dopamina

Los antagonistas de la dopamina impiden la activación de receptores dopaminérgicos en ciertas áreas del cerebro y pueden emplearse cuando otros antieméticos no han sido eficaces. También son útiles para la PONV y la náusea/vómito asociada a otras condiciones. Ejemplos:

  • Amisulpride (Barhemsys®)
  • Clorpromazina (Thorazine®)
  • Droperidol (Inapsine®)
  • Haloperidol (Haldol®)
  • Metoclopramida (Reglan®, Gimoti®)
  • Olanzapina (Zyprexa®, Lybalvi®, Symbyax®)
  • Proclorperazina (Compro®)

Cannabinoides

Los cannabinoides son compuestos derivados de la planta de cannabis que interactúan con receptores en el cerebro y en el sistema gastrointestinal. En el ámbito farmacéutico existen moléculas sintéticas diseñadas para imitar algunos de los efectos del tetrahidrocannabinol (THC). Actualmente hay dos cannabinoides sintéticos disponibles para uso antiemético:

  • Dronabinol (Marinol®)
  • Nabilona (Cesamet®)

Estos fármacos cuentan con aprobación para la CINV cuando los antieméticos de primera línea no han sido suficientes. Son la categoría más reciente entre los antieméticos y su uso continúa siendo objeto de estudio para comprender completamente su perfil de acción.

Formas de administración

La mayoría de los antieméticos se presentan en varias formas para facilitar su uso en diferentes contextos clínicos. Las presentaciones más habituales son:

  • Tabletas orales o píldoras para tragar
  • Soluciones intravenosas (IV)
  • Inyecciones intramusculares (IM)
  • Parche transdérmico (principalmente escopolamina)
  • Tabletas rectales (suppositorios)

Efectos secundarios a considerar

Cada grupo de antieméticos puede provocar efectos adversos distintos. A continuación se señalan las reacciones más comunes asociadas a cada clase, para consultar con el profesional de la salud ante cualquier molestia:

  • Antagonistas de la serotonina: dolor de cabeza, mareo y estreñimiento.
  • Antihistamínicos: somnolencia predominante, que puede afectar la vigencia de las actividades diarias.
  • Glucocorticoides: insomnio, excitación y cambios de ánimo.
  • Anticolinérgicos: sequedad de boca, cambios en la visión y somnolencia.
  • Antagonistas NK-1: dolor de cabeza, mareo y, en algunos casos, reacciones alérgicas graves (anafilaxia) en personas susceptibles.
  • Antagonistas de la dopamina: mareo, dolor de cabeza y posibles alteraciones motoras, como dystonía o discinesia tardía (movimientos involuntarios de cara y cuerpo).
  • Cannabinoides: vértigo, hipotensión y sensación de disforia u otros estados de ánimo alterados.

Uso durante el embarazo

Si estás embarazada y experimentas náuseas o vómitos que generan malestar, consulta con tu obstetra o con otro profesional de la salud para decidir las mejores opciones terapéuticas. En algunas situaciones, se pueden modificar hábitos alimentarios y de ingesta; si ello no es suficiente, se pueden considerar fármacos. La evidencia disponible sugiere que algunos antieméticos son generalmente seguros durante el embarazo, mientras que para otros hay información limitada o contradictoria. La decisión debe tomarse de forma conjunta entre la paciente y el profesional, evaluando beneficios y riesgos. Es crucial consultar tan pronto como se confirme el embarazo y antes de iniciar cualquier tratamiento nuevo durante esta etapa.

Qué hacer si se olvida una dosis

Si se olvida una dosis de antiemético, es importante consultar a tu profesional de la salud para recibir instrucciones específicas, especialmente cuando el objetivo es prevenir náuseas y vómitos crónicos como la CINV. El manejo puede depender de cuánto tiempo ha pasado desde la dosis olvidada, del motivo de uso y de la dosis habitual. No se deben tomar dosis dobles para compensar la falta de una dosis olvidada sin indicación médica.

Guía práctica para el uso correcto

Para un uso seguro y eficaz de los antieméticos, ten en cuenta lo siguiente:

  • Seguir siempre las indicaciones médicas y no modificar dosis sin consultar al profesional de la salud.
  • Informar sobre antecedentes médicos y posibles alergias o interacciones con otros fármacos que estés tomando.
  • Consultar sobre efectos secundarios y qué hacer ante síntomas inusuales o molestos que aparezcan tras iniciar el tratamiento.
  • Informar sobre embarazo o lactancia para evaluar la seguridad de cada opción terapéutica.
  • Informar de la presencia de otras condiciones como trastornos del movimiento, presión arterial baja o antecedentes de reacciones alérgicas graves, ya que pueden influir en la elección del antiemético más adecuado.

Resumen práctico de cada grupo terapéutico

los antieméticos se organizan en siete grupos principales, cada uno con mecanismos y perfiles de efectos diferentes, y con indicaciones que pueden superponerse. El objetivo es adaptar la elección al escenario clínico concreto (por ejemplo, CINV o PONV) y a las características del paciente. La decisión debe ser guiada por un profesional de la salud, quien evaluará beneficios y posibles riesgos para optimizar el control de las náuseas y el vómito.

Vídeo sobre Fármacos antieméticos

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.