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Esofagitis

mayoclinic.org

La esofagitis es la inflamación de la mucosa del esófago, el conducto que transporta los alimentos desde la garganta hasta el estómago. Puede provocar dolor, irritación y sensación de ardor, así como dificultad para tragar. Diversas condiciones pueden desencadenarla, entre ellas el reflujo ácido, infecciones, alergias y efectos de ciertos medicamentos o tratamientos. A continuación se explican sus características, causas, tipos, diagnóstico, manejo y autocuidado durante la recuperación.

Qué es la esofagitis y qué la provoca

La esofagitis es la inflamación de las capas internas del esófago. Normalmente el esófago es un conducto resistente, pero cuando se inflama, la mucosa puede irritarse y lastimarse. La inflamación surge cuando el sistema inmunitario se activa para combatir una infección o una alergia, o para reparar daño tisular. Sustancias irritantes, como el ácido estomacal que sube al esófago y ciertos fármacos, pueden dañar la mucosa esofágica y desencadenar síntomas de esofagitis.

Síntomas y causas

¿Qué síntomas presenta la esofagitis?

  • Dolor de garganta o malestar faríngeo.
  • Pirosis o acidez estomacal habitual.
  • Dificultad para tragar (disfagia) o sensación de que la comida se atora.
  • Dolor en el pecho que puede variar en intensidad y que puede ser constante o intermitente.

Dependiendo de la causa y de la severidad, pueden coexistir otros síntomas, como:

  • Reflujo ácido.
  • Regurgitación de contenido gástrico.
  • Sensación de que la comida se atasca en la garganta.
  • Mucosidad elevada o indigestión.
  • Dificultades de alimentación en niños.
  • Náuseas y, a veces, vómitos.
  • Sangre en el vómito o laceraciones en la boca.

¿Qué causa la esofagitis?

La esofagitis se produce cuando el sistema inmunitario se activa para luchar contra una infección, ante una reacción alérgica o ante una lesión que daña los tejidos. Las causas pueden incluir:

  • Reflujo ácido y otros trastornos relacionados.
  • Medicamentos que irritan la mucosa esofágica si se ingieren sin suficiente agua o se toman acostados.
  • Infecciones causadas por hongos, virus u otros agentes, especialmente cuando hay debilitamiento del sistema inmunitario.
  • Alergias o respuestas inmunitarias exageradas.
  • Radiación en tratamientos oncológicos o de radioterapia que afecta al esófago.
  • Enfermedades autoinmunes que pueden predisponer a la inflamación esofágica.

¿Qué tipos de esofagitis existen?

Reflux esofagitis

La forma más frecuente de esofagitis aparece cuando ácidos y otros contenidos digestivos refluyen hacia el esófago, irritando y erosionando la mucosa. Esto puede ocurrir ante un reflujo frecuente o episodios de vómito repetido. Causas comunes:

  • Enfermedad por reflujo gastroesofágico (GERD).
  • Reflujo biliar.
  • Trastornos como la bulimia nerviosa.

Esofagitis inducida por fármacos

También denominada esofagitis por píldoras, se produce cuando ciertos fármacos irritan la mucosa esofágica al adherirse a ella. Pueden incluir:

  • Medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINEs).
  • Paracetamol.
  • Antibióticos.
  • Cloruro de potasio.
  • Bisfosfonatos.
  • Fármacos de quimioterapia.

Esofagitis infecciosa

Las infecciones del esófago son poco frecuentes, salvo que exista debilitamiento del sistema inmune. Cuando ocurren, suelen provenir de otra zona del cuerpo. Las infecciones más habituales son:

  • Candida albicans (infección fúngica).
  • Citomegalovirus (CMV).
  • Virus del herpes simple (HSV-1).
  • Virus del papiloma humano oral (HPV).

Factores que debilitan el sistema inmunitario y aumentan el riesgo de infecciones esofágicas:

  • VIH/SIDA.
  • Trastornos primarios de la inmunidad.
  • Inmunosupresión por fármacos.
  • Diabetes mellitus.
  • Cánceres sistémicos como leucemia o linfoma.
  • Quimioterapia.

Esofagitis eosinofílica

Se trata de una reacción de hipersensibilidad del sistema inmune cuando se envían demasiados eosinófilos a atacar una amenaza percibida, como una infección o alergia. Los eosinófilos se acumulan en el esófago y causan inflamación crónica, incluso cuando la amenaza percibida ha desaparecido. Es una condición rara y con mayor probabilidad de afectar a personas con múltiples alergias.

Esofagitis autoinmune

Además de la esofagitis eosinofílica, algunas enfermedades autoinmunes pueden provocar esofagitis como efecto secundario. Entre ellas se incluyen:

  • Enfermedad del injerto contra el huésped.
  • Enfermedad inflamatoria intestinal.
  • Enfermedad de Behçet.

Esofagitis por radiación

La radioterapia dirigida al esófago, al tórax o a la garganta puede provocar mucositis esofágica, una inflamación de la mucosa esofágica. Por lo general es una reacción temporal; en casos poco frecuentes, algunas personas pueden desarrollar esofagitis crónica por radiación.

¿Qué tan grave es la esofagitis?

La esofagitis es tratable. Sin embargo, si no se trata, puede derivar en complicaciones serias. Las posibles complicaciones incluyen:

  • Úlceras en el revestimiento del esófago, que pueden causar dolor y sangrado. En casos extremos, una úlcera que no cicatrice podría perforar el esófago, aumentando el riesgo de infecciones que se extienden al tórax o a la sangre (septicemia).
  • Estenosis esofágica o estrechez; la inflamación crónica puede provocar cicatrización que estrecha el esófago, dificultando la deglución y potenciando la deshidratación, la pérdida de peso y la malnutrición.
  • Metaplasia intestinal en el esófago, una adaptación de las células que puede acercarse al tejido intestinal y recibir el nombre de esófago de Barrett, lo cual representa un factor de riesgo para el desarrollo de cáncer esofágico.

Diagnóstico y pruebas

Un profesional de la salud suele diagnosticar la esofagitis basándose principalmente en los síntomas. En algunos casos se utiliza una prueba de respuesta a medicamentos para antiácidos o inhibidores de la bomba de protones para confirmar si la causa es el reflujo. Si este enfoque no resuelve la situación, pueden requerirse pruebas adicionales, como:

  • Endoscopia superior para observar directamente la mucosa del esófago y, si es necesario, obtener muestras para biopsia.
  • Prueba de pH esofágico para medir la cantidad de ácido presente en el esófago durante un periodo determinado.

Manejo y tratamiento

¿Cómo se cura la esofagitis?

La esofagitis puede curarse si se evita durante un tiempo lo que irrita el esófago para permitir que el proceso de curación ocurra naturalmente. La duración y la rapidez de la curación dependen de la causa subyacente y de la adherencia a las estrategias de tratamiento. En muchos casos, combinar cambios en el estilo de vida con la medicación adecuada facilita la recuperación.

¿Qué incluye el tratamiento?

El tratamiento habitual combina medicación y cambios en el estilo de vida. A continuación se detallan las opciones más comunes:

  • Medicamentos que bloquean el ácido: antiácidos, bloqueadores de receptores H2 y inhibidores de la bomba de protones (IBP). Estas opciones pueden ser de venta libre o con prescripción y ayudan a reducir la producción de ácido o a neutralizarlo para favorecer la curación.
  • Medicamentos antiinflamatorios para esofagitis eosinofílica: a veces se recomienda una formulación esteroide líquida para tragar que recubre el esófago y alivia la inflamación sin los efectos secundarios que podría asociarse a la forma en tabletas.
  • Medicamentos antifúngicos para tratar infecciones por hongos, como candidiasis.
  • Medicamentos antivirales cuando la esofagitis es causada por virus, como el herpes.
  • Anticuerpos monoclonales: se trata de proteínas sintéticas que modulan la respuesta del sistema inmunitario para reducir la inflamación. Dupilumab es un anticuerpo monoclonal recientemente aprobado para el tratamiento de la esofagitis eosinofílica.

Recomendaciones de estilo de vida que pueden acompañar al tratamiento médico:

  • Cambios dietéticos: identificar y evitar alimentos y bebidas que desencadenan el reflujo ácido o una reacción alérgica.
  • Cambios en la medicación: consultar con el equipo de atención sobre posibles cambios de fármacos que provoquen esofagitis o considerar opciones en forma líquida cuando sea posible; si debe tomar pastillas, hacerlo con un vaso grande de agua.
  • Rutina vespertina: para reducir el reflujo nocturno, comer porciones más pequeñas y cenar al menos tres horas antes de acostarse.
  • Autocuidado: evitar fumar y limitar o evitar el consumo de alcohol para proteger el esófago.

¿Puede la esofagitis desaparecer por sí sola?

Si se identifica y elimina la causa de la irritación y se evitan los desencadenantes, la esofagitis puede curarse en unas semanas. Aun así, es recomendable buscar una evaluación médica para confirmar la causa y recibir recomendaciones específicas para cada caso.

Pronóstico y evolución

El pronóstico depende de la causa y de la rapidez con la que se pueda tratar. En general, una vez que se inicia el tratamiento adecuado, la curación suele comenzar de inmediato y la resolución completa puede requerir tres a seis semanas, especialmente en casos de reflujo. Si la causa es crónica, la esofagitis puede requerir tratamiento y vigilancia a largo plazo para controlar los síntomas y prevenir complicaciones.

Viviendo con la esofagitis

Cuidados durante la recuperación

  • Evitar irritantes para el esófago, como alimentos picantes, alimentos ácidos, alcohol y tabaco.
  • Adoptar una dieta suave para reducir la fricción durante la deglución mientras la mucosa se recupera.
  • Tomar porciones pequeñas y masticar bien cada bocado antes de tragar.
  • Hidratación adecuada con agua y, si se tolera, bebidas suaves sin cafeína. Algunas infusiones pueden ser útiles para la garganta, siempre siguiendo indicaciones médicas.

¿Cuándo consultar a un profesional de la salud?

Busca atención médica si aparecen síntomas nuevos, si los síntomas persisten o empeoran a pesar de las medidas iniciales, o si hay varias causas posibles que podrían requerir un abordaje distinto. Un profesional puede confirmar el diagnóstico, revisar la causa específica y ajustar el tratamiento según sea necesario.

Preguntas frecuentes

¿La esofagitis es lo mismo que GERD?

GERD (en español, enfermedad por reflujo gastroesofágico) es la causa más frecuente de esofagitis, pero no la única. Tampoco todas las personas con GERD desarrollan esofagitis. La inflamación es más probable cuando el reflujo es persistente a lo largo del tiempo, pero la relación entre GERD y esofagitis puede variar entre pacientes.

Vídeo sobre Esofagitis

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.