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Esfinterotomía interna lateral: ¿Vale la pena?

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La esfinterotomía interna lateral (LIS) es una intervención quirúrgica destinada a aliviar la tensión del esfínter anal interno, facilitando la curación de fisuras anales crónicas y reduciendo espasmos dolorosos. Se reserva cuando las fisuras no sanan con tratamientos conservadores y la tensión muscular impide su cicatrización. Este procedimiento tiene una trayectoria de éxito notable y un perfil de complicaciones relativamente bajo, con recuperación en semanas y mejoras significativas en la calidad de vida.

Definición y conceptos clave

Qué es la LIS

La esfinterotomía interna lateral es una cirugía en la que se realiza un pequeño corte en el esfínter anal interno, el anillo de músculo liso que envuelve el canal anal. Este músculo es involuntario y, por defecto, permanece contraído; solo se relaja durante la defecación. Al cortar una porción de este músculo se reduce la tensión en la zona, con el objetivo de disminuir los espasmos que impiden la curación de la fisura y, en última instancia, favorecer la recuperación.

Anatomía relevante

En el canal anal existen dos esfínteres principales que participan en el control de las deposiciones: el esfínter anal interno y el esfínter anal externo. El interno rodea el canal y actúa de forma involuntaria, manteniendo una contracción basal que se libera principalmente durante la defecación. El externo es un músculo estriado que está bajo control voluntario. La LIS se dirige específicamente a liberar tensión del esfínter anal interno para optimizar el flujo sanguíneo y la cicatrización de la fisura.

Indicaciones y criterios de selección

Condición clínica que la justifica

La LIS se utiliza principalmente para tratar una fisura anal crónica. Una fisura anal se describe como un desgarro doloroso en el revestimiento del canal anal. Se considera crónica cuando no sana después de al menos ocho semanas de tratamiento; la mayoría de las fisuras sanan con manejo conservador, pero algunas persisten debido a la tensión excesiva en el esfínter anal interno, lo que impide su curación.

Razones para recurrir a la LIS

Cuando una fisura expone el músculo subyacente de la mucosa anal, puede desencadenar espasmos incontrolables. Estos espasmos tiran de la herida, reducen el flujo sanguíneo y dificultan la curación. El dolor, especialmente al defecar, aumenta la tensión y los espasmos; con el tiempo, el músculo puede hipertrofiarse por el ejercicio repetido, lo que ensancha la fisura.

Frecuencia y criterios de recomendación

La mayoría de las fisuras anales no requieren cirugía. Sin embargo, estudios señalan que hasta el 40% de las fisuras pueden resistir la curación y volverse crónicas. Los profesionales de la salud recomiendan la cirugía cuando parece que la fisura no sanará sin intervención. La esfinterotomía interna lateral (LIS) es la intervención quirúrgica más común que se recomienda en estos casos, con un historial de éxito alto y un bajo índice de complicaciones.

Detalles del procedimiento

Preparación y logística

La LIS es un procedimiento ambulatorio, por lo que la mayoría de las personas pueden regresar a casa el mismo día. Sin embargo, necesitarás que alguien te lleve a casa, ya que la anestesia que se administra durante la intervención puede hacer inseguro conducir. En general, la mayoría de los pacientes reciben anestesia general, aunque existen otras opciones que pueden discutirse con el equipo médico. Independientemente de la opción elegida, la anestesia afectará la capacidad de conducción en ese día.

Qué ocurre durante la intervención

Durante la operación, el cirujano realiza una incisión lateral en el esfínter anal interno para liberar tensión. La expresión lateral se refiere a la dirección desde el costado. En el canal anal hay dos esfínteres que rodean el conducto: el interno (involuntario) y el externo (controlado voluntariamente). El objetivo es reducir la presión continua en la fisura en un rango aproximado del 20% al 50%, lo que ayuda a evitar espasmos y mejora la perfusión sanguínea para facilitar la cicatrización. El cirujano localiza la fisura con un anoscopio (especulo) y utiliza bisturí o electrólisis para cortar el músculo debajo de la fisura. En conjunto, la intervención suele durar alrededor de 30 minutos, y la cita completa puede extenderse entre dos a tres horas.

Qué esperar tras la intervención

Al regresar a casa, la experiencia habitual puede incluir:

  • Dolorposoperatorio durante algunos días, manejable con medicación.
  • Secreción anal durante algunos días, que puede incluir líquido y algo de sangrado leve.
  • Posible retardo en la primera evacuación debido a la cirugía y la anestesia, que pueden provocar estreñimiento.
  • Necesidad de reposo relativo durante la primera semana o dos, dependiendo de las actividades habituales.

Control del dolor

Bajo anestesia, no se siente dolor durante el procedimiento. En el propio proceso, el equipo puede aplicar anestesia local adicional en el sitio quirúrgico para mitigar el dolor al despertar de la anestesia. Se suele prescribir analgésicos para utilizar durante los días siguientes; la mayoría de las personas no los necesita por más tiempo.

Defecación y cuidado de la herida tras la LIS

La defecación después de la LIS puede resultar dolorosa al inicio. Algunas medidas útiles para facilitar la recuperación incluyen:

  • Aplicar una pomada tópica en la zona antes de defecar para reducir la fricción y el dolor.
  • Utilizar ablandadores de heces para facilitar el paso de las deposiciones.
  • Acomodar las piernas en un taburete para elevar los pies durante la defecación, lo que mejora la posición de las caderas.
  • Utilizar toallitas húmedas en lugar de razonables papeles para limpiar el área.
  • Utilizar un bidé o cabezal de ducha para enjuagar la zona tras defecar.
  • Tomar un baño de asiento (sitz bath) tras defecar para limpieza y alivio.

Riesgos y beneficios

Beneficios de la LIS

Cuando las fisuras no sanan, causan dolor constante, especialmente al defecar, y aumentan el riesgo de infecciones y otras complicaciones. La LIS puede ofrecer un alivio definitivo. Es una de las intervenciones quirúrgicas más establecidas para fisuras anales crónicas y cuenta con una tasa de éxito elevada para la curación de estas fisuras.

Riesgos y complicaciones posibles

Toda cirugía comporta riesgos, como sangrado, infección y reacciones a la anestesia, que son poco comunes. En la LIS, pueden presentarse ciertas complicaciones a corto plazo en un porcentaje significativo de personas, pero suelen resolverse al recuperarse. Las complicaciones a largo plazo son raras. En detalle, pueden incluir:

  • Pérdida de control de la continencia menor y temporal, como filtraciones fecales o gas durante la recuperación, que en la mayoría de los casos es transitoria.
  • Retención urinaria de forma temporal, dificultad para orinar que suele mejorar por sí sola, pero debe comunicarse al equipo médico si persiste.
  • Recurrencia de la fisura, aunque es poco frecuente; puede ocurrir si no sanó adecuadamente o si existe otra condición subyacente.
  • Otras complicaciones menores y, en casos poco comunes, infecciones o sangrado significativo.

Recuperación y pronóstico

Tiempo esperado para sanar

La curación completa de la zona anal suele requerir aproximadamente seis semanas. Las complicaciones agudas tienden a resolverse dentro de este periodo. Muchos pacientes reportan una mejoría notable en el dolor en los días siguientes a la intervención, y la mayoría puede retomar actividades normales en una o dos semanas, dependiendo de la intensidad de las labores habituales y de la tolerancia al dolor.

Cuándo contactar al equipo médico

  • Señales de infección: fiebre, enrojecimiento, hinchazón en la zona operada.
  • Sangrado rectal excesivo o secreción maloliente (pus).
  • Dolor anal excesivo que no se alivia con la medicación indicada.
  • Retención urinaria persistente o dificultad para orinar.

Alternativas y conceptos relacionados

Fissurectomía frente a LIS

La fissurectomía es una alternativa quirúrgica más reciente para una fisura anal crónica que no implica cortar el músculo esfínter. En este enfoque, se extirpa la capa superficial de la herida, que puede haber desarrollado tejido cicatricial y volver a abrirse. También se eliminan otros problemas cutáneos de la zona, como etiquetas de piel o hemorroides, para favorecer la curación de la herida. En algunos casos, los cirujanos combinan una fissurectomía con la inyección de Botox en el músculo esfínter para ayudar a relajarlo. La inyección es temporal, durando varios meses, y se ha sugerido como una alternativa más segura para quienes podrían tener mayor riesgo de incontinencia a largo plazo. Dado que el efecto del Botox es temporal, no suele tener efectos duraderos en el músculo.

¿Cuál cirugía es la mejor para cada paciente?

La LIS se considera, en general, el estándar de referencia para la cirugía de fisuras anales crónicas, debido a su historial sólido y a una tasa de éxito de alrededor del 95% en la curación de fisuras crónicas. La incontinencia a largo plazo tras LIS es rara y, cuando ocurre, suele ser mínima. Sin embargo, en ciertos pacientes aquellos con mayor riesgo de incontinencia pueden considerar fissurectomía en lugar de LIS. En algunos casos, la combinación con Botox puede ser útil para lograr relajación muscular sin incorporar un corte significativo en el músculo.

Preguntas frecuentes sobre el tema

¿Qué diferencia hay entre fissurectomía y LIS?

La fissurectomía no implica cortar el esfínter anal interno, sino eliminar la capa superficial de la fisura para favorecer su curación. En cambio, la LIS implica un corte directo del músculo para reducir la tensión. El enfoque con Botox puede utilizarse para facilitar la relajación del esfínter sin necesidad de un corte extenso y se aplica como tratamiento temporal.

¿Qué cirugía es mejor para mí?

La LIS es, por lo general, la opción de referencia en fisuras crónicas debido a su historial de éxito y a su perfil de complicaciones. Sin embargo, para personas con mayor riesgo de incontinencia o con otras condiciones, algunos médicos pueden considerar la fissurectomía, especialmente cuando se busca evitar la alteración del esfínter. Si se utiliza Botox, la relajación del músculo es temporal y se utiliza para facilitar la cicatrización durante un periodo limitado.

Impacto a largo plazo y recuperación funcional

La LIS tiene un historial de alto éxito para la curación de fisuras crónicas y, en la mayoría de los casos, la incontinencia a largo plazo es poco frecuente y, cuando aparece, suele ser mínima. En casos seleccionados, la fissurectomía puede reducir el riesgo de incontinencia en el largo plazo, a costa de una intervención diferente en el tejido de la zona. La decisión entre LIS y fissurectomía debe hacerse de forma individualizada, considerando la anatomía, la duración de la fisura, la presencia de condiciones concomitantes y las preferencias del paciente.

Vídeo sobre Esfinterotomía interna lateral: ¿Vale la pena?

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.