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Esclerosis múltiple en niños: signos y síntomas

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La esclerosis múltiple en la infancia es una enfermedad autoinmune del sistema nervioso central que se manifiesta antes de los 18 años. La enfermedad implica daño a la vaina de mielina que rodea las fibras nerviosas del cerebro y la médula espinal, lo que interrumpe la transmisión de las señales entre el cerebro y el cuerpo. No existe una cura, pero sí tratamientos que ayudan a controlar los síntomas, reducir la frecuencia de los brotes y disminuir la discapacidad a largo plazo, permitiendo a los niños continuar con su desarrollo y su vida cotidiana.

Qué es la esclerosis múltiple en la infancia

La esclerosis múltiple (EM) en la infancia es una afección autoinmune crónica del sistema nervioso central. En este trastorno, el sistema inmunitario dirige su ataque hacia la mielina, la capa protectora que rodea las fibras nerviosas del cerebro y la médula espinal. Al dañar la mielina, se alteran los mensajes que el cerebro envía al resto del cuerpo, lo que puede provocar debilidad muscular, cansancio, problemas de memoria y cambios en la visión, entre otros síntomas.

Tipos de EM en niños

EM remitente-recurrente (RRMS)

El tipo más común entre los niños es la EM remitente-recurrente, que afecta a aproximadamente 98% de los menores diagnosticados. En este patrón, los síntomas aparecen en brotes (brotes o recaídas) y luego pueden mejorar o desaparecer entre uno y otro periodo. Los brotes pueden variar en intensidad y duración, y las señales pueden cambiar de un día a otro.

EM progresiva primaria

La EM progresiva primaria es menos frecuente en la infancia. En este fenotipo, los síntomas tienden a empeorar con el tiempo sin periodos claros de recuperación entre brotes.

Síntomas y causas

Signos iniciales que pueden aparecer

  • Neuritis óptica: pérdida de visión dolorosa en uno o ambos ojos.
  • Mielitis transversal: debilidad y/o parestesias (entumecimiento o hormigueo) debidas a una cicatriz inflamatoria en la médula espinal.

Síntomas comunes

  • Entumecimiento, hormigueo o sensación de “puntos y agujas” en extremidades (parestesias).
  • Mareos o vértigo.
  • Dificultad para caminar o mantener el equilibrio.
  • Fatiga persistente.
  • Debilidad muscular.
  • Temblores o temblores finos.
  • Problemas de concentración o memoria.
  • Afecciones visuales como visión borrosa o visión doble.

Los síntomas de la EM varían entre las personas y pueden cambiar de un día a otro. En la mayoría de los casos, los niños presentan unos pocos de estos síntomas comunes, no todos.

Causas y mecanismos

La EM se debe a demyelinización, es decir, daño en la mielina que rodea las neuronas del cerebro y la médula espinal. La mielina facilita la transmisión de los mensajes entre el cerebro y el resto del cuerpo; cuando se demieliniza, la comunicación se dificulta. El sistema inmunitario, que normalmente protege al organismo frente a virus o bacterias, a veces interpreta como amenaza partes sanas del cuerpo y ataca la mielina. Este ataque genera daño y, con el tiempo, cicatrices visibles en pruebas de diagnóstico por imagen, que suelen llamarse lesiones o placas.

Actualmente, los investigadores no conocen con exactitud por qué ocurre esta desregulación inmunitaria que provoca la demielinización, lo que explica por qué la EM aparece en la infancia y por qué se manifiesta de formas tan diversas entre los niños.

Factores de riesgo durante el embarazo

  • Exposición a toxinas, como humo de segunda mano y pesticidas.
  • Niveles bajos de vitamina D en la sangre materna o del niño.
  • Exposición a virus como el virus de Epstein-Barr o mononucleosis.
  • Obesidad.

Un profesional de la atención médica puede asesorar sobre planificación y salud durante el embarazo para reducir posibles riesgos.

Complicaciones

La EM en la infancia puede generar distintas complicaciones, entre ellas:

  • Dificultad para caminar sin apoyo.
  • Depresión y ansiedad.
  • Problemas para completar el trabajo escolar.
  • Coordinación reducida de las manos y destrezas motoras finas.
  • Problemas en el control de la vejiga o del intestino (incontinencia).

Muchas de estas complicaciones no se presentan de inmediato y pueden desarrollarse a medida que la niña o el niño crece.

Diagnóstico y pruebas

Criterios y enfoque diagnóstico

Un profesional de la salud realizará un examen físico y neurológico completo, y recopilará la historia clínica y los síntomas. El diagnóstico se confirma mediante pruebas que ayudan a descartar otras condiciones con signos similares. Las pruebas pueden incluir:

  • Pruebas de sangre y orina.
  • Pruebas de imagen como RM (resonancia magnética) y tomografía óptica de coherencia.
  • Punción lumbar.
  • Pruebas de potenciales evocados (PE).

Debido a que los síntomas se asemejan a otros trastornos, la obtención de un diagnóstico definitivo puede llevar tiempo y requerir varias visitas al equipo de atención. Sin embargo, un diagnóstico claro permite un manejo más adecuado de los síntomas y una mejor calidad de vida para el niño.

¿Puede diagnosticarse la EM en niños pequeños?

Los síntomas de la EM no están presentes al nacer, por lo que es poco probable que un bebé reciba un diagnóstico de EM. Los signos suelen volverse más evidentes a medida que crecen y se desarrollan. En la mayoría de los casos, el diagnóstico se realiza antes de los 16 años.

Tratamiento y manejo

Enfoque terapéutico

Un tratamiento habitual para la forma remitente-recurrente de EM en niños es la terapia modificadora de la enfermedad (DMT). Las DMT reducen la progresión de la enfermedad y pueden disminuir la frecuencia de los brotes. Entre los fármacos estudiados para uso pediátrico, hay un medicamento oral autorizado para niños de 10 años o más (fingolimod). Actualmente, los investigadores evalúan otros DMTs para uso en población pediátrica.

Manejo de síntomas y apoyo multidisciplinario

Además de la DMT, el tratamiento se centra en aliviar los síntomas y mejorar la funcionalidad. Las intervenciones pueden incluir:

  • Terapia ocupacional.
  • Terapia física.
  • Terapia del lenguaje y del habla.
  • Evaluación y apoyo neuropsicológico y terapias asociadas.
  • Apoyo educativo: adaptaciones en el aula si los síntomas afectan la memoria o el rendimiento cognitivo.

En algunos casos, puede ser útil la participación en ensayos clínicos para probar tratamientos nuevos. Un profesional de la salud puede informar sobre la viabilidad de estas opciones para cada niño.

Cuándo consultar y seguimiento

Si el niño o la niña manifiesta cualquier síntoma nuevo, como hormigueo, debilidad, dolor u otros cambios visuales, es crucial consultar al equipo de atención para evaluar la necesidad de ajuste en el manejo. Tras un diagnóstico, es importante ponerse en contacto con el equipo de atención si surgen nuevos síntomas o si se presentan brotes.

Perspectivas y pronóstico

Qué esperar a largo plazo

El pronóstico típico de la EM en la infancia tiende a ser favorable en varios aspectos. La tratamiento disponible ayuda a disminuir la frecuencia de los brotes y la severidad de los síntomas. El manejo de la EM es de por vida y requiere visitas periódicas al equipo de atención para ajustar el tratamiento y las estrategias de apoyo.

Algunos niños con EM remitente-recurrente pueden evolucionar hacia EM progresiva secundaria en la edad adulta. La progresión suele verse de forma más lenta en los niños con EM en comparación con adultos que desarrollan la forma progresiva secundaria. La monitorización y el tratamiento pueden influir en la trayectoria de la enfermedad a lo largo de la vida.

Impacto en la vida escolar y diaria

La EM puede afectar la memoria y la función cognitiva, lo que podría dificultar el rendimiento escolar. Por ello, puede ser útil realizar una prueba neuropsicológica formal y mantener reuniones regulares con los docentes para establecer apoyos y metas adecuadas al ritmo del niño. En general, la mayoría de los niños con EM se integran bien con sus compañeros y pueden participar en las mismas actividades que sus pares, con los ajustes necesarios para seguridad y rendimiento.

Si surgen preguntas sobre qué actividades son seguras, el equipo de atención puede asesorar sobre el uso de ejercicios, deportes y otras actividades físicas según la evolución de la enfermedad y las capacidades del niño.

Vídeo sobre Esclerosis múltiple en niños: signos y síntomas

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.