Vidaliax VIDALIAX

Escleritis: qué es, causas, síntomas y tratamiento

webconsultas.com

La escleritis es la inflamación de la esclerótica, la capa blanca que rodea el ojo. Se manifiesta con dolor ocular intenso, enrojecimiento y, a menudo, sensibilidad a la luz. Puede comprometer la visión si no se trata y, en algunos casos, está asociada a enfermedades inflamatorias subyacentes, infecciones o lesiones oculares previas. Su manejo requiere evaluación médica adecuada y, en muchos casos, tratamiento sistémico para controlar la inflamación y prevenir complicaciones.

Definición, manifestaciones y subtipos

Qué es la escleritis

La escleritis es una inflamación de la esclerótica, la envoltura externa y resistente del globo ocular. A diferencia de otras causas de enrojecimiento ocular, la escleritis suele presentar dolor intenso que puede empeorar con el movimiento ocular y, en ocasiones, puede despertar al paciente durante la noche. Si no se trata, puede ocasionar daño ocular permanente y pérdida de visión. El tratamiento típico incluye antiinflamatorios no esteroides (NSAIDs) y/o corticosteroides; en algunos casos, se requieren tratamientos más potentes y específicos según la causa subyacente.

Tipos de escleritis

Existen dos grandes categorías según la ubicación anatómica de la inflamación: anterior y posterior. Ambas pueden presentarse de forma difusa, nodular o necrotizante.

  • Escleritis difusa: inflamación que se extiende por gran parte de la esclerótica; es la forma más frecuente.
  • Escleritis nodular: se identifica una o varias zonas inflamadas con nódulos visibles en la esclerótica; suele haber dolor intenso en la zona afectada.
  • Escleritis necrotizante: la forma más grave, capaz de causar daño tisular significativo e incluso la pérdida del ojo. Existe una variante llamada scleromalacia perforans, que puede no ser dolorosa pero genera perforaciones; este subtipo representa aproximadamente el 4% de los casos.

La escleritis anterior ocurre en la parte frontal de la esclerótica y es la forma más común. La escleritis posterior afecta la parte posterior de la esclerótica y representa alrededor del 10% de todos los casos.

Impacto poblacional

La escleritis suele afectar principalmente a personas entre 47 y 60 años. También puede presentarse en edades diferentes. La condición es más frecuente en mujeres que en hombres, en parte por la asociación con enfermedades autoinmunes. Sin embargo, los hombres tienden a presentar mayores tasas de escleritis de origen infeccioso.

Qué tan común es

Anualmente, los proveedores de cuidado de la vista diagnostican alrededor de 10,500 casos de escleritis en los Estados Unidos, lo que equivale a aproximadamente 4-6 casos por cada 100,000 habitantes.

Síntomas y posibles causas

Signos y síntomas típicos

  • Enrojecimiento de la esclerótica.
  • Dolor ocular intenso y, a veces, dolor que despierta durante la noche o que se irradia a otras zonas de la cara.
  • Sensibilidad a la luz (fotofobia).
  • Lagrimeo o secreción ocular.

Causas y asociaciones

En algunos casos, la escleritis no tiene una causa identificable y se clasifica como idiopática. En otros, está relacionada con condiciones médicas subyacentes o factores asociados:

  • Enfermedades autoinmunes:
    • Artritis reumatoide
    • Enfermedades del tejido conectivo como lupus eritematoso sistémico
    • Enfermedad inflamatoria intestinal
    • Síndrome de Sjögren
    • Escorbulación o esclerodermia
    • Granulomatosis con poliangiitis

La escleritis también puede asociarse a:

  • Infecciones bacterianas, fúngicas o virales; las infecciones fúngicas suelen tener un pronóstico menos favorable que las bacterianas o virales. La enfermedad de Lyme también puede estar relacionada con la escleritis.
  • Trauma u ojo dañado, incluida intervención quirúrgica previa; este tipo puede originar escleritis infecciosa, siendo un ejemplo la llamada escleritis necrotizante inducida quirúrgicamente (SINS).
  • Medicamentos usados para tratar o prevenir enfermedades óseas, como los bifosfonatos, que pueden provocar reacciones inflamatorias oculares.

Diagnóstico y pruebas

Cómo se diagnostica

El diagnóstico suele basarse en un examen oftalmológico completo, que puede incluir una examen con lámpara de hendidura (slit lamp) para evaluar la inflamación en la esclerótica y estructuras vecinas.

Pruebas adicionales

En escleritis posterior, suele indicarse una tomografía computarizada (CT) o una ecografía ocular para valorar la extensión y la afectación de tejidos profundos. Si se sospecha de una infección como causa, puede tomarse una muestra de la descarga ocular para su cultivo y análisis en el laboratorio. En casos poco habituales, podría solicitarse una biópsia.

Manejo y tratamiento

Enfoque general

El tratamiento de la escleritis busca controlar la inflamación, aliviar el dolor y prevenir daños en el ojo. La intensidad y la causa de la escleritis guían la elección terapéutica. En casos muy leves, puede iniciarse con NSAIDs; sin embargo, lo habitual es recurrir a un corticosteroide sistémico, como la prednisona, por un periodo de varias semanas y en dosis adecuadas para suprimir la inflamación.

Opciones de tratamiento según la severidad y la recurrencia

  • Si la inflamación recurre, puede requerirse corticosteroides intravenosos.
  • Si la escleritis es de origen infeccioso (bacteriano, fúngico o viral), puede necesitarse tratamiento dirigido con antibióticos, antifúngicos o antivirales, según corresponda.
  • En casos de escleritis necrotizante, se suele coordinar el manejo con un reumatólogo y pueden emplearse otros fármacos inmunosupresores, como ciclosfosfamida, metotrexato o micofenolato mofetilo, e incluso agentes biológicos como rituximab o adalimumab.
  • Tratamientos complementarios pueden incluir procedimientos como la colocación de parches o injertos escleral para realinear o reforzar el tejido afectado.

La decisión de añadir terapias inmunomoduladoras o biológicas depende de la causa subyacente, la respuesta al tratamiento y la gravedad de la inflamación. Es esencial un enfoque interdisciplinario cuando existan enfermedades autoinmunes asociadas.

Pronóstico y seguimiento

Perspectivas a futuro

La escleritis, cuando es tratada adecuadamente, puede y debe ser tratada para reducir el riesgo de daño ocular y preservar la visión. La falta de tratamiento puede conducir a pérdida de la visión. En particular, la escleritis posterior necrotizante suele asociarse a un mayor daño ocular y requiere un manejo más riguroso. El tratamiento también implica abordar cualquier condición autoinmune subyacente para optimizar el pronóstico a largo plazo.

Prevención y reducción de riesgos

Estrategias para disminuir la probabilidad de complicaciones

  • En la medida de lo posible, proteger los ojos con equipo de seguridad adecuado en el trabajo o al practicar deportes de contacto.
  • Mantener una buena higiene de las manos y de las lentes de contacto para reducir el riesgo de infecciones oculares.
  • Seguir las indicaciones médicas para tratar enfermedades autoinmunes si se presentan, ya que estas condiciones pueden favorecer la aparición de escleritis.

Vivir con escleritis: manejo diario y cuándo consultar

Cuándo buscar atención médica

Es recomendable consultar a un profesional de la salud ante cualquier dolor, enrojecimiento o inflamación en uno o ambos ojos. Esto es especialmente importante si existe una enfermedad del sistema inmunitario o antecedentes de inflamación ocular.

Preguntas frecuentes y diferencias con otras condiciones oculares

¿Cuál es la diferencia entre escleritis y episcleritis?

La escleritis afecta la esclerótica, la capa blanca externa del ojo, y suele ser dolorosa e inflamatoria profunda. En cambio, la episcleritis afecta la episclera, la capa más externa de tejido alrededor de la esclerótica, y generalmente tiende a resolverse por sí misma sin el dolor intenso característico de la escleritis.

¿Qué diferencia hay entre escleritis y uveítis?

La uveíta implica inflamación de la úvea, la capa media interna del ojo, que se encuentra por debajo de la esclerótica. La escleritis y la uveítis pueden coexistir, pero son procesos inflamatorios en estructuras distintas del ojo.

¿Y entre escleritis y conjuntivitis?

La conjuntivitis es la inflamación de la conjuntiva, la membrana que recubre la parte interna de los párpados y la superficie ocular. Aunque ambas condiciones pueden provocar enrojecimiento, la conjuntivitis rara vez llega a ser dolorosa de alta intensidad y no implica inflamación profunda de la esclerótica como la escleritis.

Vídeo sobre Escleritis: qué es, causas, síntomas y tratamiento

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.