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¿Es posible un trasplante de útero?

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Un trasplante de útero es un procedimiento médico complejo que ofrece la posibilidad de embarazo a personas con infertilidad de origen uterino absoluto (AUFI). Su objetivo es permitir el desarrollo de un embarazo y el nacimiento de un bebé, mediante una interacción entre donante y receptora, manejo inmunológico y soporte especializado. El proceso no se limita a la cirugía; implica evaluaciones previas, selección de donante, fecundación in vitro, embarazo y parto, así como controles a largo plazo y, en muchos casos, la retirada del útero donado tras uno o dos nacidos vivos. Esta intervención es relativamente reciente y ha mostrado resultados significativos en distintos centros de atención especializados.

Definición, finalidad y alcance del trasplante de útero

El trasplante de útero consiste en retirar el útero de un donante y trasplantarlo a una persona que presenta AUFI, es decir, que no puede quedar embarazada por carecer de útero o por presentar un útero no funcional. En este contexto, la receptora podría lograr un embarazo viable mediante fecundación in vitro (FIV) y el posterior traslado de embriones al útero trasplantado. Este enfoque no sólo pretende una gestación, sino también un parto exitoso, que suele estar asociado a un control estrecho de complicaciones maternas y fetales a lo largo del embarazo.

El procedimiento se ha consolidado como una de las innovaciones médicas más recientes en el campo de la reproducción y la cirugía reconstructiva. A nivel mundial, se han realizado más de 100 trasplantes de útero, con más de 70 partos vaginales reportados en distintos cohortes. El primer trasplante exitoso se llevó a cabo en 2011, en un país nórdico, y desde entonces se han descrito múltiples experiencias que han permitido afinar criterios de selección, técnicas quirúrgicas y protocolos de manejo clínico.

Donación de útero

Existen dos tipos principales de donantes que pueden aportar un útero: donantes vivos y donantes fallecidos. La disponibilidad de cada tipo y los criterios de aceptación dependen de las políticas de cada centro médico, de la compatibilidad y de la evaluación integral del donante y la receptora.

Donantes vivos

  • Donante vivo dirigido: es decir, una persona que dona su útero de forma deliberada y conocida, normalmente un familiar biológico (por ejemplo, una madre o una hermana) que ha decidido donar su útero para una receptora específica.
  • Donante vivo no dirigido: también llamado anónimo, se trata de una persona que desea donar su útero en vida sin identificar a la receptora concreta.

Donantes fallecidos

En este caso, el donante es una persona que ha fallecido y que previamente expresó la voluntad de donar sus órganos para otras personas. En esta modalidad, normalmente no existe relación previa entre el donante y la receptora. Las políticas de cada hospital determinan qué donantes son aceptados y qué criterios se aplican para la compatibilidad y la seguridad de la cirugía.

Detallando el proceso y la preparación

Preparación y evaluación previa

La fase de preparación puede prolongarse durante meses o incluso años. Se realiza una evaluación exhaustiva para garantizar que la persona está física, mental y emocionalmente preparada para afrontar todos los aspectos de la transplantación y el embarazo subsecuente. El equipo de atención suele incluir, entre otros especialistas:

  • Endocrinólogos reproductivos
  • Obstetras-ginecólogos
  • Cirujanos de trasplante y ginecólogos
  • Anestesiólogos
  • Especialistas en medicina materno-fetal (perinatología)
  • Especialistas en enfermedades infecciosas
  • Psiquiatras o psicólogos
  • Trabajadores sociales
  • Coordinadores de enfermería

Durante la evaluación se realizan pruebas clínicas, pruebas de laboratorio, estudios de imagen y evaluaciones psicológicas para determinar la elegibilidad de la receptora y la idoneidad del donante.

¿Quién es elegible?

La elegibilidad para recibir un trasplante de útero varía entre centros, pero en términos generales se contemplan criterios como:

  • AUFI con al menos un ovario funcional
  • Edad reproductiva
  • Buen estado de salud suficiente para tolerar la cirugía y el parto
  • Resultados satisfactorios en la evaluación psiquiátrica
  • Capacidad para recibir fármacos inmunosupresores
  • Ausencia de VIH, hepatitis B, hepatitis C u otras infecciones activas
  • No fumar
  • Capacidad para dar consentimiento informado

Qué ocurre durante el procedimiento de trasplante

Trasplante de útero en la receptora

Antes de la cirugía, se inicia una terapia para disminuir el riesgo de rechazo inmunológico del útero donado. Durante la intervención, los cirujanos conectan el útero donado a los vasos sanguíneos de la receptora y establecen una conexión con la vagina. No se enlazan las trompas de Falopio al útero trasplantado, por lo que la gestación sólo puede lograrse mediante FIV y transferencia de embriones al útero trasplantado. En general, la técnica empleada es una laparotomía (incisión en el abdomen) aunque algunos centros realizan la intervención mediante procedimientos robóticos.

Histerectomía en el donante vivo

Si la donación es de un donante vivo, la extracción del útero se realiza mediante abordajes como laparotomía, laparoscopía o cirugía asistida por robot. Este procedimiento involucra la extirpación de:

  • Las vasos sanguíneos conectados al útero
  • El cuello uterino
  • Una pequeña cantidad de tejido vaginal

Cuánto dura la cirugía

La intervención de trasplante de útero para la receptora suele durar entre seis y ocho horas. La extirpación del útero en un donante vivo puede prolongarse hasta diez horas. En gran medida, la mayor duración en el donante se debe a la necesidad de preservar la mayor cantidad posible de útero y de evitar daño a estructuras circundantes.

Cuidados y evolución tras la cirugía

Cuidados postoperatorios y vigilancia

Después de la cirugía, el equipo clínico verifica signos de rechazo del órgano y posibles complicaciones. El éxito de la trasplantación depende principalmente de la adecuada irrigación sanguínea del útero y del control inmunológico.

Iniciación de la menstruación y banco de embriones

Unos meses tras la operación, en la mayoría de los casos, la receptora puede empezar a presentar menstruación. Entre tres y doce meses tras la cirugía, se lleva a cabo la transferencia de un embrión, y por norma general se implanta un embrión a la vez para minimizar complicaciones.

Embarazo con un útero trasplantado

Durante el embarazo, la receptora continúa con la medicación inmunosupresora. Un equipo de medicina materno-fetal vigila la gestación de forma estrecha. Se realizan biopsias cervicales para detectar signos de rechazo del injerto y para optimizar el manejo de la gestación.

Nacimiento

El parto se realiza por cesárea. El parto vaginal no es compatible con este tipo de trasplante. Tras el nacimiento, se continúa el seguimiento de la madre y del bebé, y se valora con la familia la posibilidad de intentar una segunda gestación. En general, se contempla un límite de dos nacimientos vivos con un útero trasplantado.

Retiro del útero donado

El trasplante de útero está pensado como una intervención temporal. Con frecuencia, el útero donado se retira ya durante una cesárea o en una fecha posterior, según la evolución clínica. Si la útero se considera no viable en algún momento, o si se registran múltiples fracasos de transferencias de embriones o abortos repetidos, se recomienda la retirada del injerto. Tras la histerectomía, se suspenden los fármacos inmunosupresores.

Riesgos y beneficios

Beneficios potenciales

El trasplante de útero representa una de las únicas vías para intentar embarazo y parto en personas con AUFI. Opciones alternativas para formar una familia incluyen la adopción o la subrogación, que algunas personas perciben de forma diferente al proceso de trasplante. En ciertos casos, las personas que han recibido un útero trasplantado han descrito haber recuperado un papel activo en la salud y bienestar de su futuro hijo, en contraposición a enfoques más pasivos como la adopción o la subrogación.

Éxito y medición de resultados

La evaluación del éxito de un trasplante de útero se realiza a partir de criterios como la viabilidad del injerto y la consecución de un nacimiento vivo. En una cohorte de Estados Unidos, un estudio reportó que de 33 trasplantes de útero, 25 (un 76%) fueron considerados exitosos por la viabilidad del útero a los 30 días postoperatorios, y 19 (un 58%) obtuvieron al menos un nacimiento vivo. Estas cifras reflejan la complejidad del proceso y la necesidad de seguimiento prolongado para entender los resultados a largo plazo.

Riesgos para la donante y para la receptora

Riesgos para la donante de útero en vivo

  • Riesgos quirúrgicos generales asociados a la cirugía mayor, como complicaciones de anestesia, infecciones y sangrado.
  • Riesgos de trombosis y de daño a estructuras circundantes durante la extracción.
  • Complicaciones del aparato urinario, que pueden incluir hinchazón de los riñones (hidronefrosis), fístulas ureterales o descontrol de la vejiga.
  • Impacto psicológico y emocional derivados de la donación, incluyendo posibles sentimientos de culpa si la gestación no resulta exitosa.

Riesgos para la receptora

  • Riesgos quirúrgicos asociados a la transplante y a la cesárea de parto.
  • Riesgo de fallo del injerto uterino, habitualmente vinculado a coágulos sanguíneos en los vasos que alimentan el útero.
  • Rechazo del injerto y necesidad de inmunosupresión, con posibles efectos en la función renal (nefrotoxicidad) y otros riesgos a largo plazo.
  • Riesgos relacionados con la FIV y el embarazo, que pueden incluir complicaciones obstétricas propias de una gestación de alto riesgo.

El equipo de salud discute de forma detallada todos estos riesgos y beneficios con la persona interesada. Dado que el trasplante de útero es una innovación relativamente reciente, aún se investigan las posibles implicaciones a muy largo plazo para la salud de la madre y del niño.

Recuperación, pronóstico y perspectivas

Tiempo de recuperación

La recuperación típica para la receptora tras la implantación del útero suele tomar, en promedio, unos tres a seis meses para que la zona quirúrgica sane y se estabilice el tratamiento inmunosupresor. En el caso de la donante vivo, la recuperación puede situarse alrededor de cuatro a seis semanas, dependiendo del método utilizado para la histerectomía y de la evolución individual postquirúrgica.

Preguntas comunes y aspectos prácticos

¿Existe una lista de espera para trasplantes de útero?

A diferencia de otros órganos, no existe una lista nacional única para trasplante de útero en muchos países. Los centros que realizan la intervención pueden mantener sus propias listas de espera. Algunas experiencias clínicas integran la intervención en el marco de ensayos clínicos, mientras que otros programas están dedicados de forma específica a este procedimiento.

¿Puedo donar mi útero?

Sí, es posible donar un útero ya sea en vida o tras la muerte. En el caso de la donación en vida, hay un proceso de evaluación riguroso para garantizar la seguridad de la donante y la viabilidad del transplante. Los requisitos varían entre centros, pero suelen incluir criterios como haber tenido al menos un parto vivo, no desear otro embarazo, pruebas negativas de VIH y hepatitis, sin antecedentes de cirugías uterinas mayores, ni antecedentes de hipertensión o diabetes, y someterse a una evaluación psicológica.

¿Cuál es el costo del trasplante de útero?

El costo varía según si el receptor participa en un ensayo clínico o si ingresa a un programa hospitalario. En muchos sistemas de salud, la trasplantación de útero no está cubierta de forma integral por el seguro médico, pero este puede cubrir componentes como la FIV y la entrega del bebé. El equipo médico proporcionará una estimación de los gastos de la totalidad del proceso y las posibles coberturas disponibles.

Vídeo sobre ¿Es posible un trasplante de útero?

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.