Episcleritis: qué es, causas y tratamiento
La episcleritis es una inflamación de la episclera, una capa clara que recubre la parte blanca del ojo entre la esclera y la conjuntiva. Produce enrojecimiento, irritación y, a veces, una molestia ocular leve. A menudo afecta a un ojo, puede presentarse de forma súbita o progresiva y, en la mayoría de los casos, tiene un pronóstico favorable. En algunos pacientes puede asociarse a trastornos inflamatorios o infecciosos subyacentes, lo que orienta la evaluación y el manejo médico.
Qué es la episcleritis
Anatomía implicada
La episcleritis involucra la episclera, una capa de tejido claro que cubre la parte blanca del ojo (la esclera). Esta capa se sitúa entre la esclera y el recubrimiento interno de los párpados (la conjuntiva). La inflamación de esta región da lugar al enrojecimiento característico, que suele ser más superficial que el que se observa en otras condiciones oculares.
Quiénes puede afectar
La episcleritis puede presentarse en cualquier persona, pero es más frecuente en mujeres entre la franja de 47 a 60 años. Aunque puede involucrar a ambos ojos, lo habitual es que afecte a un solo ojo.
Frecuencia y datos relevantes
A nivel poblacional, la episcleritis es una entidad relativamente rara. En términos prácticos, se diagnostican alrededor de 41 casos por cada 100.000 personas cada año en ciertos entornos de atención oftálmica, lo que refleja su carácter poco frecuente en la práctica clínica general.
Formas clínicas
Episcleritis simple
La forma simple puede presentarse como una área roja limitada (sectorial) o cubriendo la mayor parte del ojo (difusa). El inicio puede ser repentino, descrito por muchos profesionales como inicio agudo. En estos casos, el ojo puede empeorar a las 12 horas y mejorar en dos o tres días con tratamiento o incluso de forma espontánea.
Episcleritis nodular
La episcleritis nodular se caracteriza por la presencia de un bulto inflamatorio (nódulo) en la episclera. Este tipo suele iniciarse de forma más gradual en comparación con la variante simple y puede requerir una aproximación terapéutica más prolongada. En general, la episcleritis nodular manifiesta un curso más persistente que la forma simple, pero aun así tiende a resolverse con tratamiento adecuado y a menudo sin complicaciones severas.
Síntomas y causas
Señales y síntomas
- Enrojecimiento visible de la conjuntiva en la zona afectada.
- Irritación o sensación de molestia leve en el ojo.
- Inflamación local que puede aparecer con hinchazón suave de la zona afectada.
- Lagrimeo (lloriqueo) frecuente.
- Presencia de molestias o sensación de cuerpo extraño, sin dolor intenso característico.
Causas y asociaciones
En muchos casos, la episcleritis es , es decir, no se identifica una causa clara. Sin embargo, en otros pacientes puede estar relacionada con trastornos inflamatorios o del sistema inmunitario. Entre las condiciones que se han asociado se encuentran:
- Artritis reumatoide: una artritis inflamatoria que afecta típicamente a articulaciones en ambos lados del cuerpo y que puede coexistir con inflamación ocular.
- Lupus (lupus eritematoso sistémico): una enfermedad autoinmune que puede provocar inflamación en varios órganos, incluyendo los ojos.
- Enfermedad inflamatoria intestinal (enf. inflamatoria intestinal): trastornos que causan inflamación intestinal crónica y que pueden acompañarse de inflamación ocular.
- Rosácea: trastorno de la piel que puede ir acompañado de síntomas oculares y contribuir a la irritación ocular.
- Enfermedad de Behçet: una vasculitis crónica que puede afectar vasos sanguíneos y manifestarse con inflamación ocular.
algunas infecciones pueden asociarse con episodios de episcleritis, entre ellas:
- Enfermedad de Lyme (infección por la bacteria Borrelia burgdorferi) transmitida por garrapatas.
- Sífilis (infección de transmisión sexual) que puede impactar diversos sistemas del organismo.
- Infecciones por herpes que pueden afectar el ojo y sus estructuras.
- Enfermedad por arañazo de gato (cat scratch disease) causada por una bacteria tras la exposición a gatos.
En la práctica clínica, otros factores como el estrés, la alergia y las fluctuaciones hormonales pueden acompañar a la episcleritis. Sin embargo, no está establecido que estos factores sean desencadenantes directos, sino que pueden coincidir con el episodio en algunas personas.
Diagnóstico y pruebas
Qué pruebas se realizan para diagnosticarla
El diagnóstico de episcleritis suele hacerse principalmente mediante examen ocular detallado y revisión de la historia clínica, prestando especial atención a la presencia de trastornos del sistema inmunitario o inflamatorio. El profesional de la salud ocular evaluará:
- La apariencia y distribución del enrojecimiento.
- La presencia de dolor significativo o fotofobia (sensibilidad a la luz), que podría sugerir otra entidad ocular más grave.
- La evolución temporal de los síntomas y la respuesta al tratamiento.
En ocasiones, pueden requerirse pruebas adicionales para descartar o confirmar una condición sistémica subyacente. Estas pruebas pueden incluir análisis de sangre o estudios de imagen para buscar señales de inflamación, infección o antecedentes autoinmunes. La indicación de estas pruebas dependerá de los antecedentes médicos del paciente y de la presencia de otros signos sistémicos.
Tratamiento y manejo
Opciones terapéuticas
El abordaje farmacológico de la episcleritis suele centrarse en aliviar los síntomas y acelerar la resolución. Las opciones habituales incluyen:
- Colirios con corticosteroides en ciertas situaciones para reducir la inflamación localizada cuando la molestia es significativa o la inflamación persiste. Su uso debe ser prescrito y monitorizado por un profesional de la salud ocular para evitar efectos adversos.
- Antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) en forma de colirios o comprimidos para disminuir la inflamación y la incomodidad.
En casos donde la episcleritis coexiste con una enfermedad del sistema inmunitario, es conveniente coordinar el manejo con un especialista en reumatología para asegurar un tratamiento adecuado de la condición subyacente y evitar complicaciones.
En contexto de enfermedades sistémicas
Si se identifica una condición autoinmune o inflamatoria, el tratamiento puede requerir enfoques adicionales dirigidos a esa enfermedad. La colaboración entre el equipo de cuidado ocular y especialistas en reumatología o inmunología suele ser clave para optimizar el pronóstico.
Pronóstico
El pronóstico de la episcleritis es, en general, favorable. En muchos casos, la episcleritis simple se resuelve por sí sola en un periodo de dos a tres semanas, especialmente cuando se utiliza tratamiento sintomático adecuado. Las opciones tópicas, como los colirios antiinflamatorios, suelen acelerar la desaparición de los síntomas.
La recurrencia de la episcleritis no es infrecuente. Aunque el episodio actual puede resolverse sin complicaciones, algunas personas pueden experimentar recurrencias en el futuro. En cuanto al uso de corticoides tópicos, existen reportes ocasionales de efectos adversos como glaucoma o catarata, por lo que su prescripción debe hacerse con precaución y supervisión médica.
Prevención
No existe una estrategia clara para prevenir la episcleritis, dado que en muchos casos la causa no es identificable. Por ello, no hay medidas específicas de prevención que se apliquen de forma universal. El manejo se centra en la detección temprana de recurrencias y en la evaluación de posibles condiciones subyacentes en aquellos casos en que la episcleritis aparece de forma repetida o progresiva.
Vida diaria y autocuidado
Cómo cuidarte durante un episodio
- Aplicar compresas frías sobre el ojo para aliviar la molestia y la inflamación.
- Mantener los gotas oftálmicas frías o a temperatura ambiente según indicaciones para mayor confort.
- Si el médico lo autoriza, considerar el uso de analgésicos o AINEs de venta libre para el dolor leve o la incomodidad.
Cuándo consultar a un profesional
Cuándo acudir de inmediato
Debes buscar atención médica al inicio de un episodio de episcleritis, especialmente si es la primera vez que ocurre. Pide cita si:
- La molestia o enrojecimiento persiste o empeora a pesar del manejo inicial.
- Presentas dolor intenso, fotofobia marcada, o disminución de la visión.
- Existe antecedentes de trastornos autoinmunes o inflamatorios que podrían requerir evaluación adicional.
Preguntas frecuentes y diferencias clave
Diferencia entre episcleritis y escleritis
Ambas condiciones pueden provocar enrojecimiento ocular, pero difieren en varios aspectos importantes. En la episcleritis, el dolor tiende a ser leve o ausente, la sensibilidad a la luz es mínima o nula y la pérdida de visión no suele ocurrir; la inflamación se localiza en la episclera, sin afectar estructuras profundas del ojo. En la escleritis, el dolor es intenso, puede haber dolor a la palpación ocular, fotofobia marcada y riesgo real de daño estructural que puede afectar la visión. la escleritis puede requerir tratamiento inmunosupresor más profundo y vigilancia estrecha.
Diferencia entre episcleritis y conjuntivitis
Tanto la episcleritis como la conjuntivitis pueden presentar enrojecimiento ocular. En la conjuntivitis, suele haber mayor secreción y lagrimeo, a veces picor intenso y, en casos contagiosos, la infección puede propagarse. En la episcleritis, la secreción es poco frecuente o ausente y el enrojecimiento está más localizado en la zona de la episclera sin llanto excesivo ni secreciones purulentas. la episcleritis generalmente no es contagiosa.
Vídeo sobre Episcleritis: qué es, causas y tratamiento
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.