Epífora (ojos llorosos): Tipos, causas y tratamiento
La epífora, o lagrimeo excesivo, es una condición en la que los ojos producen o retienen lágrimas de forma anómala. Normalmente las lágrimas lubrican, protegen y limpian la superficie ocular, y se drenan a través de los conductos lagrimales hacia la nariz. En la epífora hay un desajuste entre la producción de lágrimas y su drenaje, lo que puede ser temporal o indicar un problema más grave como una infección ocular o una obstrucción de los conductos lagrimales. Este artículo describe qué es la epífora, quiénes pueden verse afectados, sus causas, diagnóstico, opciones de tratamiento y pautas de manejo para prevenir complicaciones.
Qué es la epífora
Definición y funcionamiento de las lágrimas
La lágrima es un fluido producido por dos conjuntos de glándulas lacrimales. Las glándulas lagrimales principales, localizadas cerca de la esquina externa superior de cada ojo, producen lágrimas para lubricar la superficie ocular y expulsar cuerpos extraños. Existen también glándulas lacrimoaspiradas detrás de los párpados que contribuyen a mantener la humedad ocular. El drenaje de las lágrimas se realiza principalmente a través de los conductos lagrimales hacia la cavidad nasal. Cuando este sistema funciona correctamente, las lágrimas se mantienen en equilibrio y el ojo permanece claro y cómodo. En la epífora la producción de lágrimas puede ser excesiva o el drenaje puede estar obstruido, provocando lagrimeo constante o lágrimas que escurren por las mejillas.
¿Quiénes suelen verse afectados?
Cualquier persona puede padecer epífora. Sin embargo, la tendencia a presentar lagrimeo crónico es más frecuente en dos grupos: bebés y personas mayores de 50 años. En los recién nacidos, la obstrucción congénita de las vías lagrimales puede ser una causa común de lagrimeo continuado. En adultos mayores, los cambios estructurales, la sequedad ocular y las condiciones oculares adquiridas pueden favorecer la aparición de síntomas.
Impacto en la salud ocular
La epífora puede presentarse como un síntoma aislado o acompañarse de otros signos o molestias oculares. Entre las manifestaciones que pueden acompañar al lagrimeo se incluyen:
- dolor ocular o molestias en el ojo afectado
- picor o sensación de irritación
- rojedad del ojo
- visión borrosa o nublada
- dolores de cabeza en la zona sinusales
Síntomas y causas
Síntomas de lagrimeo excesivo
- Ojos que se sienten demasiado húmedos o que lagrimean con frecuencia
- Lágrimas que corren por la cara sin motivo obvio
- Lagrimeo que persiste incluso cuando no se está llorando
- Posible irritación de la piel alrededor de los ojos debido al exceso de humedad
Causes principales de lagrimeo
Entre las causas más comunes de la epífora se incluyen las siguientes categorías:
- Alergias que irritan la conjuntiva y aumentan la producción de lágrimas.
- Blefaritis o inflamación de los párpados, que puede alterar el ambiente de la superficie ocular y favorecer el lagrimeo.
- Obstrucción de conductos lagrimales (bloqueo del conducto nasolacrimal), impidiendo que las lágrimas drenen adecuadamente.
- Ojo seco en algunos casos puede ir acompañado de lagrimeo reflexivo, cuando la córnea está irritada y el ojo intenta compensar la sequedad.
- Orzuelos (hordéolos) y chalazones, dolor e inflamación de los párpados que pueden asociarse con lagrimeo.
- Entropión o devoción del borde del párpado hacia adentro, que irrita la superficie ocular.
- Lesiones oculares como lesiones de la córnea o cuerpo extraño que irritan el ojo.
- Infecciones como conjuntivitis o infecciones sinunas pueden desencadenar lagrimeo asociado.
Diagnóstico y pruebas
Cómo se diagnostica la epífora
El diagnóstico suele realizarlo un profesional de la salud ocular mediante un examen minucioso de la superficie ocular y del drenaje lagrimal. En la exploración se evalúa la cantidad de lágrimas, la integridad de los párpados y la presencia de inflamación. se utilizan pruebas con colorante para observar el drenaje de lágrimas:
- Se aplican gotas colorantes en los ojos y se observa cuánto tardan en lavarse de la superficie ocular. Si las gotas permanecen, podría indicar obstrucción en los conductos lagrimales o drenaje deteriorado.
En ciertos casos puede requerirse la realización de pruebas de imagen para delinear la estructura de la vía lagrimal y su relación con las cavidades nasales.
Pruebas de imagen y exploraciones complementarias
- Radiografías para evaluar estructuras óseas y conductos en la región orbitaria y nasal.
- Tomografía computarizada (CT) para visualizar conductos lagrimales y senos paranasales con mayor detalle, especialmente si se sospecha de obstrucción o sinusitis asociada.
En algunos casos, se puede emplear una endoscopia nasal para inspeccionar el interior de la cavidad nasal y los conductos lagrimales, especialmente cuando la epífora se debe a un problema en las vías lagrimales o en los senos paranasales.
Tratamiento y manejo
Enfoque general según la causa
La estrategia terapéutica depende de la causa subyacente de la epífora. Muchos casos son temporales y se resuelven sin intervención. En otros, es necesario un abordaje específico para corregir el drenaje lagrimal, tratar una infección, o corregir anomalías en los párpados o en la conjuntiva.
Tratamientos farmacológicos
- Medicamentos para alergias o inflamación que reduzcan la irritación conjuntival y la respuesta alérgica.
- Tratamiento para infección cuando exista conjunctivitis u otras infecciones; pueden requerirse antibióticos tópicos o antifúngicos según el agente y la severidad.
- En ojo seco: lágrimas artificiales o lágrimas recetadas para mejorar la lubricación y reducir la irritación.
- En casos inflamatorios crónicos: tratamientos locales o sistémicos para controlar la inflamación.
Procedimientos para conductos lagrimales obstruidos
Cuando hay obstrucción de los conductos lagrimales, pueden adoptarse las siguientes opciones:
- Lavado salino de los conductos para eliminar la obstrucción y fluidificar el drenaje.
- Exploración o sondaje para abrir manualmente los conductos y restablecer el drenaje.
- Si la obstrucción persiste o hay daño estructural, cirugía puede ser necesaria para reabrir o crear una vía de drenaje funcional.
Corrección de anomalías o daños oculares
Si la raíz de la epífora es una condición anatómica de los ojos o los párpados (por ejemplo, entropión, ptosis, o disfunción de los párpados), puede ser necesario un tratamiento quirúrgico para corregir la morfología y mejorar el drenaje lagrimal y la salud ocular en general.
Manejo de los síntomas a diario
Medidas para el cuidado personal
- Seguir las indicaciones del tratamiento farmacológico, completando el curso de antibióticos si se han prescrito, aunque los síntomas mejoren antes.
- No frotar los ojos ni tocar la superficie ocular con objetos, ya que esto puede irritar más y propagar infecciones.
- Evitar hábitos que irriten la mucosa ocular, como exposición a humo, polvo o químicos.
- Mantener una buena higiene de los párpados, especialmente en blefaritis, para reducir la inflamación y la producción de secreciones.
Pronóstico y recuperación
Qué esperar a corto y largo plazo
La mayor parte de los casos de epífora es temporal. Puede asociarse a temporadas de alergias, irritación por un objeto extraño o irritación que se resuelve con tratamiento conservador. Incluso cuando se requieren intervenciones, la mayoría de las personas tiende a mejorar con las medidas adecuadas o con procedimientos que restauran el drenaje lagrimal. El pronóstico dependerá de la causa subyacente y de la respuesta al tratamiento.
Actividad laboral o escolar durante la recuperación
En la mayoría de los casos no es necesario ausentarse del trabajo o de la escuela durante la recuperación. Sin embargo, si se realiza una intervención quirúrgica para corregir el drenaje lagrimal o si la pérdida de visión temporal es un riesgo, podría ser necesario adaptar la actividad diaria o tomarse permiso según lo indique el equipo médico. Antes de reanudar actividades físicas intensas tras cirugía, se debe consultar al especialista para evitar complicaciones.
Prevención y autocuidado
Medidas para reducir el riesgo de episodios futuros
- En la medida de lo posible, evitar o limitar la exposición a desencadenantes de alergias y irritantes ambientales.
- Usar protección ocular adecuada en entornos con polvo, humo, o químicos para prevenir irritación ocular y lesiones.
- Tratar de forma adecuada las condiciones crónicas oculares, como ojo seco o blefaritis, para disminuir la inflamación y mejorar el drenaje.
- Consultar a un profesional ante signos de obstrucción o dolor ocular persistente para evitar complicaciones mayores.
Vivir con epífora
Cuándo acudir a consulta médica
- Si el lagrimeo es constante y no se alivia con medidas simples.
- Si hay dolor ocular, hinchazón, enrojecimiento intenso o cambios en la visión.
- Si se percibe una protuberancia, roce o bulto en el ojo o alrededor de la órbita ocular.
- Si las lágrimas interfieren con la visión diaria o con actividades que requieren buena claridad visual.
- En caso de traumatismo ocular o pérdida repentina de la visión, acudir de forma urgente a servicios de emergencia.
Preguntas útiles para hacer al médico
- ¿Qué está causando mi lagrimeo? ¿es por alergias, infección, obstrucción de conductos o una condición de los párpados?
- Qué pruebas necesito para confirmar el diagnóstico y guiar el tratamiento?
- Qué tratamientos existen y cuál es el adecuado para mi caso?
- Cuánto tiempo tomará el tratamiento y qué signos indican que la situación está mejorando?
- ¿Qué medidas preventivas puedo aplicar para evitar recurrencias?
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la diferencia entre epífora y lacrimación?
La lacrimación es la producción normal de lágrimas, un proceso fisiológico que protege, lubrica y limpia la superficie ocular. En condiciones normales, las lágrimas se producen y drenan de forma equilibrada. La epífora, en cambio, es la presencia de lágrimas en exceso o una dificultad para drenarlas adecuadamente, lo que resulta en lagrimeo excesivo o lágrimas que se desbordan por las mejillas. la lacrimación es un proceso normal de regulación de lágrimas; la epífora es una disfunción de ese sistema lagrimal, con exceso de lágrimas o drenaje deficiente.
¿Qué papel juegan las conductos lagrimales en la epífora?
Los conductos lagrimales son la vía de drenaje principal para las lágrimas desde el ojo hacia la cavidad nasal. Si estos conductos se obstruyen, se reduce el drenaje y las lágrimas se acumulan, produciendo lagrimeo continuo. Las causas de obstrucción pueden ser congénitas, adquiridas por inflamación o infección, o resultado de trabas mecánicas. En otros casos, la producción excesiva de lágrima se asocia a irritación o inflamación de la superficie ocular y no a un problema de drenaje. Por ello, el tratamiento suele orientarse a la causa subyacente y puede incluir procedimientos para desbloquear los conductos o terapias para disminuir la irritación.»
Vídeo sobre Epífora (ojos llorosos): Tipos, causas y tratamiento
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.