Enterocolitis necrotizante (ENC): ¿Qué es, causas y tratamiento?
La enterocolitis necrotizante (ECN) es una enfermedad gastrointestinal grave que afecta principalmente a los recién nacidos prematuros. Se caracteriza por inflamación y daño intestinal que puede progresar a necrosis, perforación y sepsis. Aunque su causa exacta no está completamente clara, la ECN se asocia con sistemas inmunitarios y gastrointestinales aún inmaduros. El manejo es hospitalario, a menudo en la unidad de cuidados intensivos neonatales, e implica suspender la alimentación oral, apoyar la función intestinal y, en algunos casos, intervención quirúrgica.
Qué es la enterocolitis necrotizante (ECN)
La ECN es una afección gastrointestinal potencialmente grave en la que una porción del intestino se inflama y muere. En muchos niños, la ECN puede manifestarse de forma repentina o progresar de manera gradual durante los primeros días o semanas de vida. Un daño significativo puede provocar perforación intestinal, permitiendo que bacterias accedan al abdomen o a la sangre, lo que aumenta el riesgo de complicaciones graves.
ECN suele desarrollarse entre dos y seis semanas después del nacimiento y, aunque puede ser leve en algunos casos, en otros se presenta con signos de alarma que requieren atención urgente. En la mayor parte de los casos, el problema se presenta en prematuros que reciben nutrición enteral y que tienen un peso al nacer por debajo de determinados umbrales.
Qué ocurre en el intestino y por qué aparece
Función y vulnerabilidad de los intestinos
Los intestinos, formados por el intestino delgado y el intestino grueso, son la parte del sistema digestivo encargada de transformar los alimentos en nutrientes y eliminar los desechos. En los recién nacidos prematuros, la inmunidad y la integridad de la mucosa intestinal pueden ser incompletas, lo que facilita que una infección intestinal o un desequilibrio circulatorio dañe el tejido intestinal.
Factores que contribuyen
Con base en la experiencia clínica, los profesionales reconocen que los recién nacidos prematuros tienen un riesgo mayor debido a la inmadurez de su sistema inmunitario y de su circulación. La disminución de flujo sanguíneo al intestino puede dañar su mucosa y permitir que bacterias intestinales abandonen el intestino para infiltrarse en el abdomen o en el torrente sanguíneo. Aunque no se identifican causas definitivas en todos los casos, la combinación de inmadurez intestinal, infección y estrés metabólico parece desempeñar un papel clave.
Quién podría verse afectado
- Prematuros: nacidos antes de las 37 semanas de gestación tienen mayor riesgo de ECN; de hecho, la condición se describe como especialmente frecuente en estos recién nacidos.
- Alimentación enteral: los bebés que reciben nutrición por sonda en el estómago muestran mayor probabilidad de desarrollar ECN.
- Peso al nacimiento: se asocia a mayor riesgo cuando el peso es menor de 2.5 kg (aproximadamente 5 1/2 libras).
Frecuencia y gravedad
Entre los recién nacidos prematuros, la ECN es una enfermedad gastrointestinal relativamente común. Se estima que aparece en 1 de 1,000 bebés prematuros, con un riesgo mayor en aquellos que pesan <2 libras. Por el contrario, la ECN afecta con menos frecuencia a los bebés a término, con una incidencia de aproximadamente 1 de cada 10,000 recién nacidos a término.
Clasificación de la ECN
Los proveedores de atención médica clasifican la ECN de acuerdo con el momento de inicio de los síntomas y con posibles causas. Las variaciones más comúnmente descritas incluyen:
ECN clásica
Es la forma más frecuente y suele presentarse en bebés prematuros < 28 semanas de gestación. Los síntomas comienzan típicamente entre las 3 y 6 semanas después del nacimiento. En muchos casos, el bebé parece estable y bien, pero la condición se desarrolla de forma repentina sin aviso previo.
ECN asociada a transfusión
Puede presentarse cuando un bebé prematuro recibe una transfusión de sangre para tratar anemia. Se estima que aproximadamente 1 de cada 3 prematuros desarrolla ECN dentro de las 3 días siguientes a una transfusión.
ECN atípica
Rara vez, un bebé puede desarrollar ECN en la primera semana de vida o incluso antes de la primera alimentación.
ECN en recién nacidos a término
En los recién nacidos que nacen a término, la ECN suele asociarse a defectos congénitos, como condiciones cardíacas, gastrosquisis (intestino fuera del cuerpo durante el nacimiento) o hipoxemia al momento del parto.
Síntomas y causas
Causas y mecanismos subyacentes
Los médicos aún no conocen con exactitud la causa de la ECN, pero se sabe que la inmadurez del sistema inmunitario y del sistema digestivo en los prematuros dificulta que el organismo combata las infecciones. A esto se suma que la irrigación sanguínea hacia los intestinos puede verse comprometida, lo que daña el tejido intestinal y facilita que bacterias intestinales entren en la cavidad abdominal o en la sangre.
Síntomas característicos
La ECN suele manifestarse entre dos y seis semanas después del nacimiento, dependiendo del tipo y de las causas. Los signos pueden evolucionar durante varios días o aparecer de forma súbita en bebés que, por lo demás, parecen estables. Los signos más comunes incluyen:
- Dolor e hinchazón abdominal.
- Cambios en la frecuencia cardíaca, la presión arterial, la temperatura corporal y la respiración.
- Diarrea con heces con sangre.
- Vómitos de color verde o amarillo.
- Letargo o falta de energía.
- Rechazo a la alimentación y falta de ganancia de peso.
Diagnóstico y pruebas
Cómo se identifica la ECN
El equipo médico examina al bebé para buscar un abdomen hinchado y otros signos compatibles con ECN. Además de la exploración física, pueden emplearse varias pruebas para confirmar el diagnóstico o descartar otras condiciones:
- Pruebas sanguíneas: permiten detectar signos de infección bacteriana y otros indicadores de inflamación.
- Pruebas de heces: buscan sangre oculta en las heces que pueda ser indicio de daño intestinal.
- Radiografías abdominales: pueden mostrar signos característicos de ECN, como burbujas de aire alrededor del intestino o la cavidad abdominal, lo que sugiere daño intestinal o perforación.
Tratamiento y manejo
Complicaciones asociadas
Una ECN puede ir acompañada de diversas complicaciones que requieren atención especializada:
- Infección abdominal (peritonitis) si se produce una perforación intestinal, con riesgo de sepsis.
- Estrechez intestinal (estrechez) que estrecha el tránsito de los alimentos, ocurre con frecuencia algunos meses después de la recuperación.
- Síndrome de intestino corto si una parte del intestino es destruida; puede provocar malabsorción de líquidos y nutrientes y, a veces, necesidad de nutrición a largo plazo y apoyo por sonda.
- Retrasos en el crecimiento y en el desarrollo neuropsíquico, especialmente en bebés que requieren cirugía; requiere seguimiento estrecho a largo plazo para monitorear crecimiento y desarrollo.
Principios del manejo médico
El objetivo inicial es permitir que el intestino descanse y sane. Las medidas habituales incluyen:
- Suspensión de la alimentación por sonda u oral para reposar el intestino.
- Administración de líquidos y nutrientes por vía intravenosa (nutrición parenteral) durante la fase aguda.
- Sonda nasogástrica para descomprimir el estómago y eliminar gas y fluidos no deseados.
- Antibióticos para combatir posibles infecciones bacterianas.
En aproximadamente una de cada cuatro lactantes con ECN se requiere cirugía para eliminar tejido intestinal muerto y reparar una perforación. Entre las opciones quirúrgicas, puede estar la colocación de una ostomía (un orificio temporal en la pared abdominal que permite la salida de heces a una bolsa externa) y la reconexión de los segmentos intestinales en una fase posterior cuando el bebé esté más estable y más grande.
Si el bebé es demasiado pequeño (1 libra o menos) o demasiado enfermo para cirugía inmediata, se puede colocar un catéter de drenaje en la cavidad abdominal para eliminar líquidos e infecciones. La cirugía posterior se planifica para cuando el bebé esté en condiciones de someterse al procedimiento y su tamaño permita una intervención segura.
Perspectivas y evolución a largo plazo
La ECN tiene un pronóstico variable, pero se estima que aproximadamente 8 de cada 10 bebés afectados sobreviven. Sin embargo, muchos de ellos pueden presentar problemas de salud a largo plazo derivados de la enfermedad o de la necesidad de cirugía. Entre estos problemas se incluyen complicaciones intestinales, crecimiento y desarrollo neurológico afectado y otras secuelas que requieren seguimiento médico continuo y planes de atención individualizados.
Prevención
Una buena prevención se aborda principalmente reduciendo los factores de riesgo asociados con la ECN en el entorno neonatal. Algunas medidas conocidas incluyen:
- En caso de alto riesgo de parto prematuro, pueden utilizarse inyecciones de corticosteroides para fortalecer la maduración de los pulmones y del intestino del feto, reduciendo la probabilidad de complicaciones respiratorias e intestinales.
- La lactancia materna se asocia con un menor riesgo de ECN; fomentar la lactancia materna puede contribuir a la protección del recién nacido.
- Algunas investigaciones sugieren que la introducción de probióticos en la leche materna o en la fórmula podría disminuir el riesgo de ECN, aunque la decisión debe basarse en la orientación médica y en la evaluación individual del bebé.
Qué esperar y preguntas para plantear al equipo médico
Cuando se enfrenta la ECN, es útil que las familias discutan con el equipo de salud los aspectos clave del manejo, el pronóstico y las necesidades de atención a largo plazo. Algunas preguntas útiles pueden incluir:
- ¿Qué causó la ECN en mi bebé? y ¿cuál es el tipo más probable en su caso?
- ¿Qué opciones de tratamiento existen? ¿Qué indicaciones hay para la cirugía?
- ¿Qué complicaciones debo vigilar en casa? ¿Qué signos de alerta justificarían acudir de manera urgente?
- ¿Qué impacto tiene la ECN en el crecimiento y desarrollo? ¿Qué seguimiento se recomienda?
- ¿Mi bebé necesita una dieta especial? ¿Qué pautas siguen tras la recuperación quirúrgica o la resolución aguda?
la enterocolitis necrotizante es una entidad compleja que puede presentar un abanico de severidad en recién nacidos, especialmente en prematuros. La detección temprana, el manejo intensivo y un plan de atención a largo plazo son fundamentales para optimizar la evolución y minimizar las posibles secuelas. La colaboración entre los cuidadores, el equipo médico y el entorno del recién nacido es esencial para asegurar el mejor resultado posible.
Vídeo sobre Enterocolitis necrotizante (ENC): ¿Qué es, causas y tratamiento?
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.