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Enfermedades zoonóticas

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Las zoonosis son enfermedades infecciosas que pueden transmitirse entre animales vertebrados y personas. Abarcan una amplia variedad de patógenos: bacterias, parásitos, virus, hongos o priones. Algunas zoonosis se mantienen solo en animales y pueden contagiarse a humanos, otras pueden propagarse entre personas tras pasar por humanos y generar brotes, y algunas, al saltar a los humanos, pueden evolucionar para infectar únicamente a personas. Este artículo presenta una visión clara y rigurosa sobre qué son estas enfermedades, cómo se transmiten, qué animales las portan, cómo se diagnostican y tratan, y qué medidas de prevención resultan más útiles.

Panorama general de las zoonosis

¿Qué son las zoonosis?

Las zoonosis son enfermedades infecciosas que pueden transferirse entre animales vertebrados y humanos. Los vertebrados son animales con columna, como mamíferos, aves, reptiles y peces. En muchos casos, los patógenos que provocan estas enfermedades trabajan de forma similar en distintas especies, lo que facilita su adaptación y supervivencia en diferentes hospedadores. Algunas zoonosis se limitan a la transmisión animal–humano, mientras que otras pueden propagarse entre humanos y generar brotes periódicos. Existen además procesos de evolución que permiten que ciertas zoonosis se enfoquen luego en la transmisión exclusivamente entre personas, como ha ocurrido con varios virus. Cuando un patógeno ya no circula en animales, no se considera zoonosis, aunque otras formas de la enfermedad pueden persistir en animales.

Signos y causas

Síntomas más comunes

  • Fiebre.
  • Fatiga o cansancio extremo.
  • Alegría de cabeza o dolor de cabeza.
  • Dolores corporales o musculares.
  • Erupción cutánea o piel anormal.
  • Diarrea.
  • Vómitos.

Agentes causales

Las zoonosis pueden ser provocadas por diferentes tipos de patógenos. En muchos casos, la infección es causada por uno de los siguientes grupos:

  • Bacterias.
  • Parásitos (protozoos o gusanos parásitos).
  • Virus.
  • Hongos.
  • Priones (agentes proteicos infecciosos que contribuyen a ciertas neurodegeneraciones).

Zoonosis bacterianas

Entre las zoonosis bacterianas se encuentran diversas infecciones importantes. Ejemplos representativos incluyen:

  • Artrópodos y bacterias: antrax, peste, tularemia.
  • Infecciones subsetos como brucelosis, enfermedad por mordeduras de gato, enfermedad de Lyme, mycoplasma pneumoniae, fiebre tularémica, fiebre Q, salmonelosis y tuberculosis, entre otras.
  • Otras condiciones derivadas de bacterias zoonóticas incluyen psitacosis y brucelosis, que pueden afectar a personas que han estado en contacto con animales infectados o sus productos.

Zoonosis parasitarias

Los parásitos pueden ser gusanos, protozoos o ectoparásitos que se transmiten de animales a humanos. Ejemplos de zoonosis parasitarias incluyen:

  • Criptosporidiosis.
  • Echinococcosis (enfermedad hidática).
  • Giardiasis.
  • Fasciolosis (distinta forma de duela hepática).
  • Malaria (en ciertas regiones puede tener transmisión zoonótica en algunas especies).
  • Taeniasis (teniasis, una infestación por tenias que puede adquirirse por consumo de carne de cerdo o res infectada).
  • Toxoplasmosis.
  • Triquinosis.

Zoonosis virales

Los virus son agentes infecciosos que requieren células huésped para replicarse. Las zoonosis virales incluyen, entre otras, las siguientes:

  • Influenza aviar (virus de la gripe de origen aviar).
  • Ébola.
  • Nipah.
  • Marburgo.
  • Mpox (viruela de las grandes simas, también referida como viruela simia en algunos textos).
  • Rabia.

¿Cómo se transmiten las zoonosis?

La transmisión de las zoonosis puede ocurrir por diversas vías, dependiendo del patógeno y del contexto. Las vías de contagio más comunes son:

  • Contacto directo con fluidos corporales de animales infectados (sangre, orina, heces, saliva, etc.).
  • Mordeduras o a veces arañazos de animales infectados.
  • Transmisión por insectos vectores, como garrapatas, mosquitos o pulgas.
  • Ingestión de carne poco cocida o cruda proveniente de animales infectados.
  • Ingesta de agua contaminada o alimentos lavados con agua contaminada.

Animales que pueden portar zoonosis

Prácticamente cualquier animal puede ser portador de zoonosis, a veces sin mostrar síntomas evidentes. Entre los ejemplos más conocidos se encuentran:

  • Murciélagos.
  • Aves.
  • Gatos.
  • Ciervos y otros herbívoros silvestres.
  • Perros.
  • Animales de granja como vacas, cerdos y ovejas.
  • Primates no humanos (monos, simios) y otros mamíferos.
  • Roedores como ratas, ratones y lirones.

¿Quién está en mayor riesgo?

El riesgo de desarrollar una zoonosis puede ser mayor en ciertas circunstancias. Se consideran grupos con mayor probabilidad de exposición:

  • Personas que trabajan con animales o realizan actividades relacionadas con el manejo de animales (por ejemplo, veterinarios, granjeros, trabajadores de granjas, cuidadores de vida silvestre).
  • Personas que participan en la caza, preparación o consumo de carne de animales silvestres.
  • Personas con sistema inmunitario debilitado o que reciben tratamientos que reducen la respuesta inmunitaria.

Diagnóstico y pruebas

Cómo se diagnostican las zoonosis

El diagnóstico de zoonosis suele establecerse mediante el análisis de muestras biológicas. Los médicos pueden solicitar una o varias de las siguientes pruebas para confirmar la infección y, en algunos casos, identificar el patógeno específico:

  • Muestras de sangre para detección de anticuerpos, antígenos o el propio patógeno.
  • Heces para buscar parásitos, huevos o patógenos entornos intestinales.
  • Esputo o flema para evaluar infecciones respiratorias.
  • Hisopados nasofaríngeos o faríngeos para identificar virus o bacterias respiratorias.

dependiendo de la sintomatología, pueden solicitarse pruebas de imagen para evaluar la extensión de la enfermedad, como radiografía de tórax o tomografía computarizada (CT). Estas pruebas ayudan a comprender el compromiso orgánico y a guiar el tratamiento adecuado.

Manejo y tratamiento

Abordaje clínico de las zoonosis

El manejo de una zoonosis depende del patógeno específico y de la severidad de la infección. En muchos casos no existe un fármaco único que cure todas las zoonosis, por lo que el tratamiento se adapta a cada enfermedad en particular. Las opciones terapéuticas incluyen:

  • Antibióticos. Son eficaces frente a la mayoría de infecciones bacterianas, especialmente si se detectan de manera temprana.
  • Antivirales. Se utilizan para tratar ciertas infecciones virales zoonóticas cuando hay fármacos disponibles con acción antiviral.
  • Antifúngicos. Infecciones fúngicas como tiñas pueden responder a antifúngicos tópicos o sistémicos.
  • Antiparasitarios. Muchos origenes parasitarios requieren fármacos antiparasitarios específicos para eliminar la infección.
  • Anticuerpos monoclonales. En algunas zoonosis de difícil manejo, como ciertas infecciones por virus, se utilizan terapias con anticuerpos monoclonales para neutralizar el patógeno.
  • Cirugía. En algunos casos, la eliminación quirúrgica de lesiones parasitarias, quistes o estructuras patológicas puede ser necesaria.
  • Vacunación e inmunoglobulina. En exposiciones a rabia o en casos sospechosos de mordeduras de animales potencialmente rabiógenos, se administra vacunación y/o inmunoglobulina antirrábica humana para prevenir la infección, sin esperar la aparición de síntomas.

Pronóstico y curso de la enfermedad

¿Son mortales las zoonosis?

La respuesta varía según la zoonosis específica. Algunas enfermedades virales hemorrágicas presentan una mortalidad alta en ciertas circunstancias, como es el caso de algunas fiebres hemorrágicas virales. La rabia, una vez que aparecen los síntomas, es siempre fatal. En cambio, la mayoría de las zoonosis son tratables y tienen un pronóstico favorable cuando se diagnosticen y manejen adecuadamente en etapas tempranas. La vigilancia, el diagnóstico temprano y el inicio oportuno del tratamiento son factores críticos para mejorar el desenlace.

Prevención de las zoonosis

Medidas para reducir el riesgo

Se pueden adoptar diversas estrategias para disminuir la probabilidad de contagio y transmisión de zoonosis. Entre ellas destacan las siguientes medidas de prevención:

  • Vacunación. Mantener actualizadas las vacunas cuando exista riesgo específico, como para ciertas zoonosis de interés particular. Aunque no todas las zoonosis tienen vacuna, la protección disponible puede ser crucial para algunas poblaciones de alto riesgo.
  • Protección frente a picaduras de insectos. Usar ropa adecuada (mangas largas, pantalones), aplicar repelentes con DEET, revisar a personas y mascotas tras estar al aire libre y consultar al veterinario sobre medidas para prevenir garrapatas y pulgas en los animales de compañía.
  • Protección al manipular animales. Usar guantes y lavarse las manos tras manipular animales vivos o muertos. Evitar manipular animales desconocidos con las manos desnudas y, si es necesario, limpiar y desinfectar adecuadamente las superficies de trabajo.
  • Higiene y manipulación de alimentos. Cocinar la carne a temperaturas seguras, lavarse las manos, superficies y utensilios tras la preparación de alimentos, evitar el consumo de agua sin tratar y evitar productos lácteos no pasteurizados o preparados con leche no pasteurizada.
  • Exposición a fluidos corporales. En enfermedades graves como algunas fiebres hemorrágicas, utilizar equipo de protección personal (mascarilla, gafas, delantal y guantes) y evitar el contacto directo con fluidos corporales de personas infectadas; lavarse las manos tras cualquier contacto, incluso con guantes.
  • Evitar la caza y consumo de carne silvestre. Reducir el contacto con carne de animales salvajes y evitar la “carne de monte” cuando no haya controles adecuados de seguridad alimentaria.
  • Prevención de mordeduras y arañazos. Buscar atención médica ante mordeduras o arañazos de animales que podrían estar infectados, como parte de las medidas preventivas para la rabia y otras zoonosis.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo debe consultarse a un profesional de salud?

Se recomienda consultar a un profesional si hay exposición laboral o de hobby con animales, o si hay factores de riesgo para zoonosis. El profesional puede ayudar a reducir el riesgo, orientar sobre las medidas preventivas y reconocer signos tempranos de infección que requieren evaluación clínica.

¿Cuándo acudir a emergencias?

  • Fiebre alta persistente o muy elevada (> 40 °C).
  • Vómitos o diarrea intensos que no ceden.
  • Confusión, desorientación u otros cambios mentales.
  • Sangrado inusual o hemorragias.
  • Dolor de cabeza intenso y repentino.
  • Dolor en el pecho o en el abdomen que no cede.

Vídeo sobre Enfermedades zoonóticas

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.