Enfermedad pulmonar por micobacterias no tuberculosas: causas, síntomas y tratamiento
Las infecciones pulmonares por micobacterias no tuberculosas (NTM) son enfermedades pulmonares poco comunes causadas por bacterias presentes en suelo, agua y polvo. Su gravedad y tratamiento dependen de la cepa bacteriana y de la forma de la enfermedad, que puede presentarse como una afectación nodular con bronquiectasia o como una enfermedad cavitaria. El diagnóstico suele requerir la identificación de la cepa y un tratamiento prolongado para lograr una buena respuesta clínica.
Qué son las NTM y la enfermedad pulmonar asociada
Las NTM conforman una familia de bacterias de crecimiento lento que existen en el entorno y pueden ser resistentes a desinfectantes. Su capacidad para sobrevivir a diferentes condiciones las hace difíciles de evitar por completo. La aparición de la infección pulmonar depende de la cepa implicada y del tipo de enfermedad:
- Bronquiectasia nodular: es la forma más frecuente y puede ser más leve. Se observa con mayor frecuencia en mujeres que han pasado la menopausia y que no fuman.
- Enfermedad pulmonar cavitaria: indica una infección más severa y puede conducir a una insuficiencia respiratoria. Gradualmente crea cavidades en el tejido pulmonar y es ligeramente más común en personas que fuman o que presentan una enfermedad pulmonar subyacente como el enfisema.
Riesgo y predisposición
La probabilidad de desarrollar una infección por NTM aumenta en personas con ciertas condiciones pulmonares preexistentes y otros factores de riesgo. Entre ellos se destacan:
- Enfermedades pulmonares crónicas: neumonía recurrente, incluida la neumonía por aspiración que se produce cuando inhalas algo hacia los pulmones.
- Bronquiectasia: es el factor de riesgo predisponente más común.
- Enfermedades respiratorias crónicas: enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), asma y otras condiciones.
- Fibrosis quística.
- Cáncer de pulmón y antecedentes de tuberculosis.
- Edad avanzada (>65 años) y condiciones que debilitan el sistema inmunitario.
- Uso de tratamientos que suprimen la inmunidad, como ciertos fármacos o quimioterapia.
la exposición a las NTM puede afectar a personas con sistemas inmunitarios debilitados o con ciertos tratamientos médicos. En particular, las personas con inmunodeficiencia o que reciben ciertas terapias pueden estar en mayor riesgo.
Síntomas y posibles causas
Los signos y síntomas de la enfermedad por NTM no son específicos y pueden parecerse a otros trastornos pulmonares, lo que dificulta el diagnóstico. La manifestación más frecuente es una tos crónica que puede:
- Presentar hemoptisis (cobro de sangre con la tos).
- Interrumpir el sueño o provocar insomnio.
- Producir mucosidad o flema.
Otros síntomas que pueden acompañar a la infección incluyen:
- Dolor en el pecho.
- Fatiga extrema.
- Pérdida de apetito.
- Fiebre de bajo grado y sudoración nocturna.
- Infecciones respiratorias recurrentes.
- Disnea o dificultad para respirar.
- Pérdida de peso no intencionada.
- Sibilancias.
En cuanto a la contagiosidad, las bacterias NTM no se transmiten de una persona a otra en la mayoría de los casos; por lo general no son contagiosas entre individuos. Excepcionalmente, en personas con fibrosis quística, puede haber transmisión entre personas con la misma condición, aunque esto es poco frecuente y todavía se investiga su relevancia clínica.
Diagnóstico y pruebas
Detectar la enfermedad por NTM resulta desafiante porque sus síntomas son inespecíficos y se superponen con otras condiciones más comunes. El diagnóstico se realiza cuando hay síntomas, cambios en las imágenes radiológicas de tórax y crecimiento de NTM en una muestra de esputo o secreciones aspiradas. Es fundamental identificar la cepa que está causando la infección para orientar el tratamiento.
Qué pruebas se usan habitualmente
- Examen físico para conocer mejor los síntomas y la afectación clínica.
- Estudios de imagen como radiografía de tórax o tomografía computarizada (TC) para valorar cambios en el tejido pulmonar.
- Cultivo de mucosidad y saliva (esputo), obtenido mediante tos. Para reducir errores, a menudo se requieren cultivos en varios días. En algunos casos se puede obtener una muestra de las vías respiratorias más pequeñas.
- Biopsia pulmonar, que consiste en tomar una muestra de tejido del pulmón para su examen microscópico.
Es común que algunas personas conozcan su enfermedad por NTM durante años antes de recibir el diagnóstico. Si se está tratando una enfermedad pulmonar y los síntomas empeoran a lo largo del tiempo, puede ser útil realizar pruebas para la infección por NTM. El manejo óptimo proviene de profesionales con experiencia en estas infecciones, como neumólogos e infectólogos.
Tratamiento y manejo
El tratamiento adecuado depende de la cepa bacteriana, el tipo de enfermedad por NTM y el historial clínico del paciente. Por lo general, la terapia implica antibióticos durante varios meses. En algunas formas más graves, puede hacerse necesaria la cirugía para eliminar el tejido pulmonar infectado. La indicación de cirugía aumenta si la infección no responde a la medicación o si el tratamiento no tolera correctamente el paciente. En el caso de Mycobacterium avium complex, a veces la cirugía se utiliza para controlar el sangrado que la infección puede provocar.
Efectos secundarios y adherencia al tratamiento
La administración prolongada de antibióticos puede provocar efectos secundarios como vómitos, diarrea y pérdida de apetito. Algunos antibióticos pueden ocasionar cambios en la audición o en la visión, por lo que se realiza un seguimiento de estos aspectos durante el tratamiento. Estos efectos pueden dificultar la adherencia diaria al tratamiento. Si aparece cualquier dificultad para completar la pauta, es fundamental consultar con el profesional de salud antes de suspenderla.
Pronóstico
El pronóstico varía significativamente entre las personas. Muchos pacientes logran una recuperación completa, especialmente cuando la forma de la enfermedad es no cavitaria. La probabilidad de mejoría depende de:
- La tipo de NTM presente.
- El historial de salud y la función pulmonar previa.
- La capacidad para tolerar la antibioterapia a largo plazo.
- La posibilidad de emplear los antibióticos correctos para la cepa identificada.
- La capacidad de realizar tratamientos de limpieza de las vías aéreas si existe bronquiectasia.
Incluso con una respuesta clínica satisfactoria, algunas personas pueden experimentar recurrencia de la enfermedad por NTM en el futuro.
Prevención y estilo de vida
Eliminar por completo la exposición a las NTM es prácticamente imposible, pero existen medidas para reducir el riesgo de infección o de empeoramiento de la enfermedad:
- Higiene adecuada: Lavarse las manos con regularidad ayuda a disminuir la propagación de microorganismos. Mantener buenas prácticas de higiene puede disminuir la probabilidad de que una exposición se convierta en infección.
- Vacunación: Es importante recibir la vacuna anual contra la gripe y seguir las pautas de vacunación contra la neumonía, ya que estas condiciones pueden complicar la recuperación de una infección por NTM.
- Dejar de fumar y evitar el uso de productos del tabaco, ya que el tabaquismo aumenta el riesgo de enfermedades pulmonares y de infecciones por NTM.
Vivir con la enfermedad
Las infecciones bronquiectásicas y por NTM pueden hacer que la vida diaria sea más desafiante, pero existen estrategias para mantener la mejor calidad de vida posible:
- Evitar la humedad excesiva: no usar jacuzzis ni saunas; en cocinas o baños, mantener la ventilación adecuada para reducir el crecimiento de microorganismos en el entorno.
- Dieta equilibrada: una alimentación nutritiva que aporte proteína, líquidos y verduras ayuda a sostener las defensas del organismo y la recuperación.
- Ejercicio moderado: la actividad física ligera facilita el afloje de las mucosidades, mejora la fuerza y la resistencia general.
- Protección ante la exposición ambiental: usar mascarilla en áreas con exposición a pasto recién cortado, trabajos de jardinería o zonas agrícolas para reducir la inhalación de posibles esporas.
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Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.