Endoftalmitis: Causas, Síntomas y Tratamiento
La endof talmitis es una infección grave que afecta el interior del ojo, provocando inflamación y una respuesta inflamatoria del organismo. Puede involucrar el humor acuoso y el humor vítreo, y su evolución puede afectar de forma significativa la visión si no se trata con rapidez. Se clasifica en exógena (penetrante, desde fuera del ojo) o en endógena (originada en otra infección del cuerpo que llega al ojo a través de la sangre). Este artículo sintetiza síntomas, causas, diagnóstico, manejo y pronóstico, para comprender mejor qué hacer ante esta condición y cómo disminuir riesgos para la visión.
Manifestaciones y causas
Signos y síntomas
- Ojos rojos y enrojecimiento marcado de la conjuntiva.
- Dolor ocular intenso que suele ser persistente y puede aumentar con el movimiento del ojo.
- Pérdida de la visión o disminución notable de la agudeza visual.
- Fotofobia o sensibilidad marcada a la luz.
- Párpados hinchados y sensación de malestar en el ojo afectado.
- Lagrimeo frecuente o epífora intensa.
Causas
Exógena (penetrante, desde fuera del ojo)
- Cirugías oculares, en particular cirugía de catarata y otros procedimientos oftalmológicos; la endoftalmitis posoperatoria suele presentarse dentro de la primera semana o poco después de la intervención. Existen formas aguda (rápida) y crónica (más tardía y persistente).
- Inyecciones intraoculares o intravítreas de fármacos para tratar condiciones como la degeneración macular, que pueden introducir microorganismos en el ojo si no se realizan con estrictas medidas asépticas.
- Traumatismo ocular penetrante, por ejemplo objetos que atraviesan la córnea o el globo ocular durante accidentes industriales o automovilísticos.
- Deportes de contacto y actividades donde hay riesgo de impacto o penetración ocular.
Endógena (infección que llega al ojo desde otra parte del cuerpo)
- En personas de Europa y Norteamérica, las bacterias más comunes que causan la endoftalmitis endógena son Staphylococcus aureus y Streptococcus pneumoniae, mientras que el hongo Candida albicans es responsable de una mayoría de las formas fúngicas.
- La propagación al ojo ocurre cuando una infección en otra parte del organismo se disemina a través de la sangre y llega al humor vítreo o al humor acuoso.
- Ejemplos de condiciones que pueden permitir esta diseminación incluyen infecciones en distintos órganos, procedimientos quirúrgicos, abscesos, úlceras cutáneas y complicaciones urinarias o respiratorias.
- Factores de riesgo que aumentan la probabilidad de endoftalmitis endógena incluyen hospitalización prolongada, enfermedades graves concomitantes y tratamiento con antibióticos o medicamentos que debilitam la respuesta inmunitaria.
- En algunos pacientes tras procesos de COVID-19 se ha descrito la aparición de endoftalmitis endógena; a menudo se relaciona con infecciones adquiridas en el entorno hospitalario, destacando la importancia de la vigilancia clínica en pacientes críticamente enfermos.
¿La endoftalmitis es contagiosa?
La endoftalmitis es causada por microorganismos que, en general, no se transmiten de una persona a otra de forma directa. Aunque el ojo puede albergar agentes infecciosos, la infección no se contagia como una gripe o un resfriado entre individuos sanos; el riesgo de transmisión está vinculado a la transmisión de la infección desde la fuente primaria (por ejemplo, una herida ocular expuesta o una infección sistémica) más que a la contagiosidad entre personas.
Diagnóstico y pruebas
Cómo se diagnostica
El diagnóstico de endoftalmitis se realiza mediante una evaluación clínica detallada y pruebas específicas. Un profesional de la salud ocular preguntará sobre el historial médico y los síntomas actuales, y llevará a cabo un examen ocular completo para evaluar la inflamación, el estado de la visión y las estructuras internas del ojo.
Se obtienen muestras para laboratorio con el fin de identificar el agente causante y guiar el tratamiento:
- Muestra de humor vítreo o flujo intraocular para cultivo y pruebas de sensibilidad.
- Muestras de sangre y orina para buscar infección sistémica o secundaria.
En algunos casos, se puede realizar ecografía ocular (ultrasonido del ojo) para evaluar estructuras internas cuando el ojo está opaco y no es posible valorar la retina o el vítreo de forma directa.
Tratamiento y manejo
Intervenciones farmacológicas
El manejo de la endoftalmitis suele requerir intervención médica inmediata. Las estrategias pueden incluir:
- Administración de antibióticos o antifúngicos para combatir la infección, que pueden ser administrados como gotas o como inyecciones dentro del ojo (intravitreal).
- Uso de corticosteroides para disminuir la inflamación y el daño tisular, en uso controlado y según indicación clínica.
Procedimiento quirúrgico
En casos en que la infección afecta de manera severa la estructura ocular o no responde adecuadamente al tratamiento farmacológico, podría indicarse una cirugía llamada vitrectomía. Durante la vitrectomía se elimina material infeccioso del interior del ojo, se puede mejorar la visualización de las estructuras y se administra de forma directa antibiótico o antifúngico dentro del ojo para optimizar la erradicación de la infección.
Después de estas intervenciones, es común que se recomiende el uso de un parche ocular por un periodo de tiempo para proteger el ojo durante la recuperación.
Complicaciones y efectos secundarios
- Los daños a la córnea pueden ocurrir como resultado de la infección o de los procedimientos, y a veces pueden contribuir a la reducción de la visión.
- El daño a la retina o a otras estructuras oculares puede ser una complicación de la infección o de las intervenciones terapéuticas.
Ritmo de mejoría y seguimiento
La evolución varía según el caso. La mejoría de dolor y enrojecimiento puede observarse en cuestión de días tras iniciar tratamiento, pero la visión podría permanecer afectada por más tiempo. En algunos pacientes, la resolución completa de la infección y la recuperación visual pueden requerir semanas o incluso meses.
Pronóstico
Qué esperar ante la endoftalmitis
El pronóstico depende de la rapidez con que se detecta y se inicia el tratamiento. En general, cuando la endoftalmitis se identifica y se maneja de forma temprana, las posibilidades de conservar buena visión son mayores. Sin embargo, el pronóstico puede ser peor en personas con sistemas inmunitarios debilitados o con diabetes, o cuando la infección ha causado daños extensos en las estructuras del ojo.
Algunas personas pueden quedar con visión baja de forma persistente incluso tras el tratamiento adecuado. En estos casos, el equipo sanitario puede orientar sobre recursos de apoyo y rehabilitación visual para mejorar la calidad de vida.
Prevención
Medidas para reducir el riesgo
- Protección ocular: usar protección adecuada en trabajos donde haya riesgo de impacto o penetración ocular, así como en deportes de contacto.
- Higiene de las manos: mantener las manos limpias y evitar tocarse los ojos innecesariamente, especialmente si hay irritación o infección en otras áreas.
- Cuidado postoperatorio: seguir estrictamente las recomendaciones del profesional de la salud tras cualquier intervención ocular para minimizar el riesgo de infección.
Vida diaria y apoyo tras el diagnóstico
Autocuidado y seguimiento
Si se diagnostica una endoftalmitis, es fundamental acudir a revisiones oftalmológicas regulares para monitorizar la evolución de la infección y la recuperación de la visión. Informe de inmediato a un profesional de la salud ante cualquier cambio en la visión, dolor ocular creciente, enrojecimiento o aumento de la sensibilidad a la luz.
En casos de pérdida de visión tras el tratamiento, el equipo de atención médica puede orientar sobre servicios de apoyo y rehabilitación visual para adaptarse a la nueva situación y maximizar la independencia y la calidad de vida.
Vídeo sobre Endoftalmitis: Causas, Síntomas y Tratamiento
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.