El tercer trimestre
El tercer trimestre de embarazo es la etapa final del proceso gestacional, abarcando aproximadamente las semanas 28 a 40 (o hasta el momento del parto). En estos meses el feto continúa creciendo y madurando, y la madre experimenta cambios físicos y emocionales significativos. Las consultas prenatales se vuelven más frecuentes para vigilar la salud del feto, prepararse para el parto y asegurarse de contar con los elementos necesarios para la llegada del bebé y la crianza inicial.
Comienzo y duración del tercer trimestre
Cuándo empieza y cuánto dura
La mayoría de las guías de atención obstétrica identifican el inicio del tercer trimestre a partir de la semana 28 de gestación. Este tramo se extiende hasta el momento del parto, que habitualmente ocurre entre las semanas 39 y 40, aunque la fecha exacta puede variar. En estas semanas finales es común que el embarazo se acerque a la etapa de trabajo de parto y, en algunos casos, de preparación para la lactancia y el cuidado del recién nacido.
Cuidados prenatales en la recta final
Qué se vigila durante las visitas
Durante el tercer trimestre, tu profesional de atención prenatal prográmalo con mayor frecuencia para evaluar el bienestar del feto y el estado de la madre. Si tu embarazo no es de alto riesgo, estas visitas suelen ocurrir cada dos semanas hasta la semana 36 y, en las últimas cuatro semanas, semanalmente. En cada control se revisan aspectos clave como:
- Presión arterial para detectar posibles signos de complicaciones como la preeclampsia.
- Peso para monitorizar el aumento adecuado de la madre durante el embarazo.
- Posición y tamaño del feto mediante palpación y, cuando corresponde, ecografía.
- Altura uterina (altura fundal) para estimar el crecimiento fetal y la edad gestacional.
- Frecuencia cardíaca fetal para confirmar que el bebé está bien durante cada visita.
- Orina para detectar proteínas, azúcares u otros signos que indiquen complicaciones.
- Vacunaciones y asesoramiento sobre vacunas recomendadas durante el embarazo, si corresponde.
Durante el tramo final, algunos proveedores pueden realizar pruebas adicionales para evaluar posibles riesgos. En particular, alrededor de la semana 36 se realiza una prueba de estreptococo del grupo B (GBS) para determinar si tú llevas la bacteria, lo cual puede influir en el manejo del parto si el feto nace con este microbio.
Si la gestación se considera de alto riesgo o se aproxima la fecha de parto, pueden indicarse pruebas complementarias como una prueba no estresante o una biophysical profile para evaluar de forma más detallada la salud del bebé.
Qué síntomas pueden aparecer en el tercer trimestre
En el tercer trimestre podrías experimentar una mayor frecuencia de molestias a medida que el cuerpo se prepara para el parto. A continuación se describen algunos de los síntomas más comunes, sin ser exhaustivos:
- Contracciones de Braxton Hicks: son contracciones irregulares y generalmente de menor intensidad que el parto real. Su intensidad no aumenta progresivamente y pueden aliviarse al cambiar de postura o caminar. Mantén una adecuada hidratación para reducir su frecuencia.
- Dificultad para respirar: el crecimiento del útero reduce el espacio para los pulmones, lo que puede dificultar tomar aire profundo. En algunos casos, la respiración mejora cuando el feto desciende en la pelvis (se conoce como “descenso” o lightening).
- Aumento de la frecuencia urinaria: el feto moviéndose hacia la pelvis puede presionar la vejiga, provocando orinar con más frecuencia o pérdidas de orina al toser, estornudar o reír. Si hay fuga de líquido amniótico, consulta a tu profesional.
- Acidez y reflujo: el útero en crecimiento puede presionar el estómago, provocando ardores y malestar estomacal.
- Edema: retención de líquidos que puede generar hinchazón en tobillos y pies; elevar las piernas puede ayudar.
- Venas varicosas y hemorroides: el aumento del volumen sanguíneo puede provocar venas hinchadas, arañas vasculares o hemorroides.
- Insomnio: las molestias y la necesidad frecuente de orinar pueden dificultar el sueño de calidad.
- Anidamiento: deseo intenso de preparar el hogar para la llegada del bebé, con sensación de energía para limpiar y organizar. No todas las personas experimentan este impulso, y está bien si no sucede.
Si notas cualquier síntoma inusual o te preocupa alguno, no dudes en ponerte en contacto con tu profesional de atención prenatal para recibir orientación adaptada a tu situación.
Cómo cuidarte durante el tercer trimestre
Es normal sentirse más cansada y necesitar descansar más. Mantener un equilibrio entre movilidad y descanso es clave. A continuación se indican medidas para favorecer tu bienestar durante este periodo:
- Alimentación equilibrada: prioriza una dieta nutritiva, variada y adecuada para las necesidades de la gestación.
- Hidratación adecuada: beber suficiente agua para evitar deshidratación y favorecer la salud general.
- Pedir ayuda: no dudes en solicitar apoyo a familiares, amigos y a tu pareja para el cuidado diario y las tareas del hogar conforme se acerca la fecha de parto.
- Actividad física adecuada: muchas personas encuentran beneficios en caminar, practicar yoga o nadar. Consulta con tu profesional qué ejercicios son idóneos para ti.
En cuanto a conductas a evitar durante el tercer trimestre, se recomienda abstenerse de:
- Bebidas alcohólicas, tabaco y drogas y, si es necesario, evitar cualquier medicamento no prescrito por tu médico.
- Carnes o pescados crudos o poco cocidos y pescados con alto contenido de mercurio, que pueden afectar al desarrollo del feto.
- Quesos blandos y productos lácteos no pasteurizados que pueden conllevar riesgos de infección.
- Jacuzzis, saunas y baños muy calientes por el incremento de la temperatura corporal.
- Deportes de contacto o actividades con alto riesgo de caída que podrían poner en peligro a la madre o al bebé.
Aspectos emocionales durante el tercer trimestre
Además de los cambios físicos, es común experimentar variabilidad emocional a medida que se acerca el parto. Puedes sentir entusiasmo, ansiedad o miedo; cada persona vive la experiencia de forma distinta. Es normal valorar el encuentro con el bebé y, a la vez, preocuparse por el parto o la paternidad. Si las emociones se vuelven abrumadoras, busca apoyo en personas de confianza o en profesionales de la salud; no hay una única manera correcta de sentir.
Desarrollo del feto en el tercer trimestre
Durante estas semanas el feto continúa creciendo tanto en longitud como en peso. Los órganos mayores siguen madurando para funcionar al nacer. En general, el objetivo es que el feto alcance el tiempo completo de gestación (39–40 semanas) para minimizar riesgos de complicaciones. En el último trimestre el feto gana gran parte de su peso y suele adoptar la posición cabeza abajo, que facilita el parto vaginal cuando llega el momento.
¿El feto está completamente desarrollado a las 27 semanas?
No. A las 27 semanas de gestación el feto aún no está completamente desarrollado. Aunque los avances médicos permiten que un bebé nacido a las 27 semanas tenga posibilidad de supervivencia, requiere de intervenciones médicas significativas y presenta un mayor riesgo de complicaciones, ya que muchos órganos aún no funcionan de forma plena.
Complicaciones que pueden surgir en el tercer trimestre
Aunque cada embarazo es único, existen algunas complicaciones que pueden presentarse con mayor probabilidad en estas semanas. Conocerlas ayuda a detectar signos de alarma y a buscar atención oportuna:
- Preeclampsia: condición caracterizada por presión arterial elevada y, a veces, proteína en la orina u otros signos. Requiere seguimiento cercano y, en algunos casos, intervención médica para proteger la salud de la madre y del feto.
- Diabetes gestacional: afectación metabólica que eleva la glucosa en sangre durante el embarazo y puede requerir ajustes en la dieta, monitorización y, si es necesario, tratamiento.
- Trabajo de parto prematuro: inicio del parto antes de la semana 37 de gestación; puede implicar atención especial para el desarrollo del bebé.
- Rotura prematura de membranas (PROM): ruptura de las envolturas del líquido amniótico antes de que se inicie el trabajo de parto.
- Restricción del crecimiento intrauterino (RCIU): el feto podría estar por debajo del percentil esperado para su edad gestacional, evaluándose con frecuencia por controles de crecimiento.
- Posición fetal inestable: posición de nalgas o de pie (versión podálica o fetal) frente al canal de parto, que puede requerir manejo específico o planes alternativos de parto.
Para detectar y gestionar estas posibles complicaciones, tu equipo de atención prenatal planificará controles más estrechos y pruebas específicas. Es fundamental asistir a todas las citas y realizar las pruebas indicadas para reducir el riesgo de complicaciones graves para la madre y el bebé.
¿Cómo reconocer el inicio del parto?
Identificar las señales de parto puede ser más desafiante en una primera gestación. Entre las señales clave que pueden indicar el inicio del parto se encuentran:
- Contracciones que se vuelven más cercanas en el tiempo y más intensas: pueden empezar de forma regular, por ejemplo cada 10 minutos, y luego aumentar la frecuencia a cada 5 minutos, prolongarse en duración (de 30 a 60 segundos) e intensificarse con el paso del tiempo.
- Rasguño de aguas: la ruptura de membranas puede presentarse como un flujo repentino o un goteo lento de líquido amniótico.
- Moco sangriento: expulsión de una mezcla de moco por el cuello del útero a medida que se dilata; no todas las personas lo experimentan.
- Pérdida del tapón mucoso: el tapón que protege el útero se disloca y sale por la vagina; puede ocurrir de golpe o no notarse de inmediato. Este signo no suele indicar que el parto ocurrirá ese mismo día.
Ante cualquier duda o señal inusual, es prudente ponerse en contacto con el profesional que acompaña el embarazo para recibir indicaciones específicas y evitar retrasos en la atención.
¿Cuándo llamar al profesional de salud durante el tercer trimestre?
La comunicación con el equipo de atención prenatal es especialmente importante en esta etapa. Llama a tu profesional si experimentas cualquiera de las siguientes situaciones en los últimos meses de embarazo:
- Signos de parto prematuro, como contracciones dolorosas o ruptura de fuentes.
- Sangrado vaginal sin explicación aparente.
- Disminución de movimientos fetales; si el bebé se mueve menos de lo habitual durante un periodo prolongado, consulta de inmediato.
- Convulsiones abdominales o dolor intenso en el abdomen.
- Náuseas y vómitos persistentes, que pueden indicar complicaciones.
- Mareos o dolor de cabeza intenso que acompañen a otros síntomas.
En cualquier caso, siempre es mejor actuar con precaución y consultar a tu equipo de atención para recibir orientación adecuada a tu situación específica.
Vídeo sobre El tercer trimestre
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.