El sonambulismo no tiene por qué impedir que descanses con tranquilidad
El sonambulismo, también conocido como somnambulismo, es un trastorno del sueño que provoca que la persona se desplace o lleve a cabo conductas inusuales durante el sueño. Este fenómeno suele presentarse en la infancia y, en muchos casos, desaparece con la edad. Los episodios varían en intensidad, desde movimientos simples hasta conductas complejas, y pueden ir acompañados de despertar parcial, confusión al estar despierto y ausencia de memoria del episodio. El diagnóstico se apoya en la historia clínica y, en algunos casos, en estudios del sueño; el manejo se centra en la seguridad y, si es necesario, intervenciones no farmacológicas.
Definición y alcance
Qué es el sonambulismo
El sonambulismo es una parasomnia del sueño, es decir, un trastorno en el comportamiento durante fases de sueño no REM. El nombre formal, somnambulismo, deriva del latín y significa “caminar dormido”. Aunque la persona no está plenamente despierta, puede realizar acciones simples o complejas sin una conciencia adecuada de su entorno.
Relevancia y frecuencia
Aproximadamente el 7% de las personas ha experimentado sonambulismo al menos una vez en su vida. Por lo general, comienza en la infancia y, en la mayoría de los casos, desaparece antes de la adultez. En un año, entre el 5% y el 15% de los niños (más común entre los 4 y 8 años) y entre 1% y 1,5% de los adultos pueden presentar episodios de sonambulismo. Estos datos subrayan la naturaleza frecuente del fenómeno en la etapa infantil y su tendencia a la remisión con el tiempo.
Síntomas y causas
Síntomas principales
- Despertar parcial: la persona se activa pero no despierta por completo.
- Momento del episodio: suele ocurrir dentro de las las dos o tres primeras horas después de dormirse.
- Falta de coordinación: movimientos torpes,Desgarbados o poco coordinados.
- Conciencia limitada: no hay percepción clara de los alrededores; los ojos pueden estar abiertos, pero la persona no reacciona adecuadamente.
- Ausencia de memoria: no se recuerda lo ocurrido durante el episodio.
- Habilidades complejas limitadas: en general, no es posible resolver problemas o realizar tareas complejas durante el episodio.
- Actuación de sueños: puede haber conductas que coinciden con sueños que se están desarrollando.
- Comer durante el sueño: algunas personas comen, a veces alimentos poco habituales o crudos, lo que puede traducirse en incremento de calorías si sucede repetidamente.
- En algunos casos poco frecuentes, las personas pueden realizar conductas más elaboradas o peligrosas, como conducir, cocinar o exponerlas a riesgos si están sedadas por la noche. Estas conductas se vuelven más probables ante la privación de sueño.
Factores causales y genética
Los autores no conocen con certeza la causa exacta del sonambulismo. Entre las explicaciones más consistentes se encuentran la hipótesis genética y la vulnerabilidad ante ciertos desencadenantes. Se ha observado que los hijos de personas que presentan sonambulismo tienen mayor probabilidad de desarrollarlo, lo que sugiere una participación genética en su aparición. Si uno de los padres tiene historia de sonambulismo, el hijo tiene una probabilidad aproximada del 47% de presentarlo; si ambos padres lo han experimentado, la probabilidad aumenta hasta alrededor del 62%. También se ha vinculado una mutación genética específica, HLA-DQB1*05, con un mayor riesgo entre personas de ascendencia blanca.
Factores de riesgo
- Privación de sueño: la falta de descanso aumenta la probabilidad de sonambulismo y puede facilitar que aparezcan conductas complejas durante el sueño.
- Trastornos del sueño concomitantes: afecciones como la apnea del sueño pueden elevar el riesgo al afectar el ciclo del sueño y los arousales nocturnos.
- Consumo de alcohol: ingerir alcohol antes de acostarse puede alterar la calidad del sueño y desencadenar episodios.
- Salud mental: la ansiedad, el estrés, traumas infantiles y el trastorno de estrés postraumático (TEPT) se han asociado con un mayor riesgo de sonambulismo.
- Trastornos tiroideos: especialmente la actividad tiroidea elevada (hipertiroidismo) puede contribuir, aunque no es una causa habitual.
- Enfermedades cerebrales y del desarrollo: condiciones degenerativas como la enfermedad de Parkinson pueden relacionarse con sonambulismo cuando afectan el tronco encefálico; síndromes del desarrollo raros como el síndrome de Smith-Magenis también se han asociado.
- Factores ambientales y predisposición individual: infecciones, fiebre, una vejiga llena o ruidos que despierten pueden desencadenar episodios en personas predispuestas.
Medicamentos que pueden desencadenarlo
Ciertos fármacos han sido vinculados a episodios de sonambulismo en algunas personas. Entre los más mencionados se encuentran:
- Zolpidem (medicación para el insomnio).
- Quetiapina (antipsicótico utilizado para diversos trastornos psiquiátricos).
- Metoprolol (betabloqueante).
Si se sospecha que un medicamento podría contribuir al sonambulismo, es recomendable consultar a un profesional de la salud para revisar la medicación y valorar riesgos y alternativas.
Diagnóstico y pruebas
Cómo se diagnostica
El diagnóstico suele basarse en la historia clínica y en descripciones de lo que ocurrió durante los episodios de sonambulismo. Las personas cercanas que han presenciado los episodios brindan información valiosa para confirmar el diagnóstico. En algunos casos, videos grabados con teléfonos móviles o sistemas de seguridad pueden ayudar a documentar episodios que no ocurren todas las noches, ya que estos eventos pueden no presentarse en una consulta típica de sueño.
Pruebas complementarias
Una revisión completa del sueño, llamada polisomnografía, es la mejor prueba médica para confirmar el sonambulismo, pero no siempre es necesaria. El equipo de salud puede recomendarla si:
- Se sospecha que los síntomas pueden deberse a otra condición distinta, como convulsiones relacionadas con el sueño o trastorno conductual del sueño REM.
- Los sonambulismos provocan lesiones o interfieren con el sueño de otras personas en el hogar.
En ciertos casos, se pueden solicitar pruebas adicionales, como electromiografía o electroencefalografía, para descartar condiciones que podrían estar relacionadas con el sonambulismo.
Manejo y tratamiento
Tratamiento y curación
En general, el sonambulismo no requiere tratamiento directo. Cuando se indica, las intervenciones se orientan a enfoques no farmacológicos y a la seguridad del afectado. Las estrategias incluyen:
- Técnicas de relajación y manejo del estrés: reducir la tensión emocional puede disminuir la probabilidad de desencadenar episodios.
- Tratamiento de trastornos que provocan arousal nocturno: la atención a condiciones como la apnea del sueño puede reducir las arousales desordenados y, por ende, los sonambulismos.
- Terapia psicológica: psicoterapia para disminuir ansiedad, estrés y otros factores que puedan contribuir a los episodios.
- Despertar programado: los episodios de sonambulismo suelen ocurrir a horas predecibles (pocas horas después de dormir). Despertar de forma programada 15 a 30 minutos antes de la hora estimada puede prevenir la aparición del episodio para la persona afectada o para el niño.
Medicamentos
No existen fármacos aprobados por la autoridad reguladora específicamente para tratar el sonambulismo. En algunas ocasiones, un profesional puede considerar fármacos que modulen los neurotransmisores del cerebro, aunque la evidencia de su eficacia es limitada. Entre estos fármacos se mencionan:
- Gabapentina.
- Antidepresivos (varios), que pueden influir en la regulación de neurotransmisores.
En ciertas circunstancias, también puede prescribirse un sedante para reducir la probabilidad de que la persona se despierte con mayor facilidad durante el sueño.
Pronóstico y complicaciones
Qué esperar si se presenta sonambulismo
El sonambulismo aumenta el riesgo de lesiones físicas; la persona puede resbalar, caerse o realizar actos que no serían adecuados si estuviera plenamente despierta. En casos poco frecuentes, existen conductas inapropiadas o inseguras hacia otros, aunque estas situaciones son raras. Algunas personas pueden experimentar confusión o agitación al despertarse, por lo que es crucial buscar estrategias que reduzcan la frecuencia de episodios y mejoren la seguridad.
Duración y evolución
La mayor parte de los casos infantiles de sonambulismo tienden a resolverse con la pubertad. Aproximadamente, solo el 1% de las personas que caminaron durante la infancia continúan haciéndolo en la edad adulta. Si el fenómeno no se resuelve, los episodios suelen volverse menos frecuentes a medida que la persona envejece.
Prevención y seguridad en el hogar
Estrategias generales
Aunque el sonambulismo es impredecible y sus causas no se comprenden completamente, se pueden reducir las probabilidades de incidentes repetidos mediante:
- Rutina de sueño regular y buenas prácticas de higiene del sueño.
- Descanso suficiente y evitar la privación de sueño.
- Limitación de alcohol, cafeína y otras sustancias que afecten la calidad del sueño.
- Manejo adecuado de la ansiedad y el estrés.
- Evaluación para trastornos del sueño comunes que puedan agravar el sonambulismo, como la apnea obstructiva del sueño.
El profesional de la salud puede sugerir medidas adicionales para disminuir el riesgo de episodios.
Medidas prácticas en el hogar
- Bloquear puertas y ventanas. Las personas que caminan durante el sueño suelen tener dificultades para resolver problemas y para realizar acciones complejas; cerraduras y pestillos reducen el riesgo de que el individuo avance y se exponga a peligros.
- Eliminar objetos peligrosos o frágiles. Sustituir ventanas o cristales por materiales más resistentes o evitar objetos como lámparas y decoraciones que puedan provocar lesiones.
- Dispositivos de alarma o sonido (campanas, timbres, sensores de movimiento). Pueden despertar o al menos alertar a quien cuida al durmiente.
- Modificar la distribución del hogar. Muebles bajos, eliminación de cordones y cables sueltos, y despejar zonas con riesgo de caída. Quitar objetos que puedan facilitar tropiezos y colocar barreras en escaleras.
- Medidas para evitar caídas. Evitar camas literales de campana o literas; preferir habitaciones en planta baja cuando sea posible.
- Seguridad de objetos peligrosos. Guardar a salvo armas, herramientas cortantes y otros objetos potencialmente dañinos sin importar la probabilidad de que se usen.
Preguntas para el profesional de la salud
Al hablar con el médico o especialista, algunas preguntas útiles pueden ser:
- ¿Qué podría estar causando que aparezca el sonambulismo en mi caso (o en el caso de mi hijo)?
- ¿Qué signos o conductas deberían hacerme buscar atención médica urgente?
- ¿Qué medidas específicas pueden ayudar a prevenir episodios?
- Qué pruebas o evaluaciones serían más indicadas para descartar condiciones subyacentes?
Preguntas frecuentes
¿Es peligroso despertar a una persona que camina dormida, y por qué?
Despertar a alguien que está sonámbulo puede generar confusión o desorientación temporal, y en casos raros, la persona puede reaccionar con miedo o irritabilidad al ser despertada. La manera más segura de manejarlo es guiar suavemente al durmiente de vuelta a la cama sin asustarlo. En la mayoría de los casos, al regresar a la cama, la persona dormirá de nuevo y no recordará lo ocurrido.
¿Qué ven las personas que sonámbulan?
Durante el sonambulismo, las personas suelen tener los ojos abiertos, pero no están plenamente despiertas; no reaccionan de forma adecuada a lo que ven en su entorno y, por lo general, no pueden describirlo después. No existe una evidencia sólida en la literatura médica acerca de lo que “ven” exactamente durante estos episodios, y recordarlos suele ser imposible.
Vídeo sobre El sonambulismo no tiene por qué impedir que descanses con tranquilidad
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.