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Drusas del disco óptico: causas, síntomas y tratamiento

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Los drusen del disco óptico son depósitos elevados situados en la cabeza del nervio óptico. Están formados principalmente por proteínas grasas y calcio y tienden a endurecerse con la edad. En muchos casos no causan síntomas, pero pueden provocar defectos en el campo visual y, de forma rara, pérdida de visión. Este artículo sintetiza qué son, cómo se presentan, cómo se diagnostican y qué esperar en el manejo y el seguimiento.

Qué son los drusen del disco óptico

Características clave

  • Depósitos lipídicos y minerales que se organizan en el disco óptico, la zona donde sale el nervio óptico desde el ojo.
  • Están compuestos por proteínas grasas y calcio, y pueden endurecerse progresivamente con la edad.
  • El disco óptico es la parte frente al ojo que contiene la cabeza del nervio óptico y sirve como punto de llegada de las fibras nerviosas.
  • La afectación puede ser unilateral (drusen en un ojo) o bilateral, siendo más frecuente en ambos ojos en aproximadamente el 75% de los casos.
  • A veces pueden asociarse a pérdida de visión, especialmente cuando hay compromiso del campo visual.

Frecuencia y población

La presencia de drusen del disco óptico se describe en aproximadamente 1% a 2% de la población en determinadas estimaciones. Otra estimación sitúa la incidencia entre 1,8% y 2,4%. En cuanto a la distribución, no hay diferencias significativas entre sexos, y algunas estimaciones señalan que las personas de certainas etnias pueden presentar una mayor tendencia a desarrollarlos. En cualquier caso, la mayoría de las personas afectadas no experimenta complicaciones graves, pero sí pueden observarse defectos del campo visual en algunos casos.

Síntomas y causas

Signos y síntomas

En muchos casos, los drusen del disco óptico son asintomáticos y se detectan durante un examen ocular de rutina. Sin embargo, aproximadamente un alto porcentaje de personas con drusen presentan defectos en el campo visual. Los signos y síntomas posibles incluyen:

  • Defectos del campo visual, que pueden abarcar un escotoma ciego o pérdidas parciales de la visión periférica.
  • Visión grisácea o borrosa de forma transitoria en episodios breves.
  • Presencia de lesiones blancas o amarillas en el disco óptico que pueden verse durante un examen oftalmológico. Los drusen “enteros” o “visibles” son los que se aprecian directamente; drusen enterrados son más difíciles de identificar en el examen.
  • Puede haber pérdida de visión periférica sin afectar necesariamente la visión central.

Causas

Los drusen se componen de proteínas grasas y otras sustancias que se acumulan en el disco óptico. Aunque se conoce su composición, las causas exactas de la acumulación y la endurecimiento no están completamente entendidas. En algunos casos, la aparición puede tener un componente hereditario, sugiriendo una predisposición genética en ciertos individuos.

Diagnóstico y pruebas

Cómo se diagnostican

En muchos casos, los drusen se descubren durante un examen ocular de rutina realizado por un profesional de la salud visual. Para confirmar el diagnóstico y caracterizar la condición, pueden emplearse diferentes pruebas complementarias, entre las que se encuentran las descritas a continuación.

Pruebas y técnicas útiles

  • Pruebas de campo visual (visual field testing): evalúan la sensibilidad de la visión en diferentes áreas del campo, para detectar defectos que puedan estar asociados a drusen.
  • Tomografía de coherencia óptica (OCT): proporciona imágenes detalladas de las capas de la retina y del nervio óptico, ayudando a distinguir drusen de otros hallazgos y a evaluar el grosor de la capa de fibras nerviosas.
  • Ecografía ocular (ultrasonido): puede ser útil para visualizar estructuras en el fondo del ojo cuando hay dificultad para observar el disco con claridad, especialmente en drusen enterrados.
  • Tomografía computarizada (TC): puede ayudar a identificar depósitos calcificados en el disco óptico, apoyando el diagnóstico cuando la exploración es compleja.
  • Angiografía con fluoresceína: utiliza una sustancia fluorescente y una cámara especial para estudiar la circulación en la retina y detectar anomalías que rodean el disco óptico.
  • Autofluorescencia del fondo (fundus autofluorescence): técnica de imagen no invasiva que se aprovecha de la autofluorescencia producida por la lipofuscina, un pigmento que se acumula con la edad. No es necesario inyectar colorantes para realizarla.

Manejo y pronóstico

Manejo

En la mayoría de los casos, los drusen del disco óptico no requieren tratamiento específico ni intervención quirúrgica. No existe una cura establecida para esta condición. El enfoque suele ser monitoreo periódico para detectar cambios en la función visual y para identificar posibles complicaciones a tiempo. La educación del paciente sobre signos de alarma que requieren consulta médica inmediata es fundamental.

Pronóstico

El pronóstico general suele ser bueno, con una posibilidad de mantener una visión funcional en la mayoría de las personas. Aun así, es posible que algunas personas experimenten pérdida de visión periférica a lo largo del tiempo. En raras ocasiones pueden aparecer complicaciones asociadas, que se detallan a continuación.

  • Membranas neovasculares coroides que pueden sangrar y producir pérdida de visión central. Si se desarrollan, pueden requerir tratamiento con láser para detener el sangrado.
  • Neuropatía óptica isquémica anterior (NOIA): una bajada súbita de la irrigación sanguínea al nervio óptico que puede comprometer la visión.
  • Obstrucciones vasculares de la retina: problemas de el flujo sanguíneo que pueden afectar diferentes áreas de la retina.

Prevención

Medidas preventivas

No existe un método conocido para prevenir la aparición de drusen del disco óptico. Dado que la mayor parte de la información disponible se centra en la detección y el monitoreo, las medidas preventivas suelen enfocarse en preservar la salud ocular general y en realizar revisiones periódicas para detectar cambios tempranos en la visión.

Vivir con

Cuándo consultar a un profesional

Es importante realizar pruebas de visión de manera regular y consultar a un profesional ante cualquier cambio en la visión, como la aparición repentina de áreas oscuras, visión borrosa o pérdidas de campo visual. Un seguimiento adecuado permite detectar oportunamente complicaciones y ajustar el plan de manejo si fuera necesario.

Preguntas frecuentes

  • Papiledema vs drusen del disco óptico: Algunas personas usan el término “pseudo-papiledema” para describir la apariencia de hinchazón del disco óptico asociada a drusen. El papiledema real se debe a un incremento de la presión intracraneal y es una emergencia médica. Los drusen pueden hacer que el disco parezca hinchado, pero no siempre implica una elevación real de la presión dentro del cráneo.
  • Drusen del disco óptico vs glaucoma: Ambos pueden afectar el campo visual, y pueden coexistir. Un diagnóstico preciso es crucial para evitar tratamientos innecesarios o insuficientes; la glaucoma es una condición seria que requiere manejo específico para proteger la visión.
  • Drusen del disco óptico vs retinitis pigmentosa: Las personas con retinitis pigmentosa tienen una mayor probabilidad de presentar drusen en general, y ciertos subtipos de RP pueden asociarse con drusen de manera más frecuente. El vínculo entre estas condiciones puede variar según el tipo de RP y otras características clínicas.
  • Síndrome de Noonan: Es un trastorno genético que puede incluir anomalías en el desarrollo del disco óptico; la presencia de drusen puede ocurrir en este contexto.

Vídeo sobre Drusas del disco óptico: causas, síntomas y tratamiento

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.