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Donación de médula ósea: quién puede donar y cómo funciona

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La donación de médula ósea es un procedimiento médico que permite extraer células formadoras de sangre (células madre) para un trasplante de estas células. El objetivo es reemplazar la médula ósea enferma por una médula sana que pueda producir glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. El proceso puede ofrecer una oportunidad de curación a personas con ciertos cánceres sanguíneos o trastornos hematológicos. A continuación se detallan los conceptos clave, los pasos involucrados, las consideraciones de compatibilidad, los riesgos y los aspectos de recuperación.

Qué es la donación de médula ósea

La donación de médula ósea (también llamada extracción de médula ósea) es la técnica utilizada por los equipos médicos para obtener células madre hematopoyéticas. Estas células son las encargadas de generar las diferentes células sanguíneas. El procedimiento se realiza cuando una persona ha decidido donar y, tras la verificación de su estado de salud, puede contribuir a salvar la vida de alguien que necesita un trasplante de células madre.

Frecuencia y contextos de la donación

La donación de médula ósea representa una de las tres maneras en que los profesionales de la salud obtienen células madre hematopoyéticas. Las otras dos son los trasplantes de células madre percutáneas (captadas en la sangre periférica) y los trasplantes de sangre de cordón umbilical. Las células madre pueden provenir de distintas fuentes:

  • células madre de la sangre periférica;
  • médula ósea extraída de la pelvis;
  • sangre de cordón umbilical de recién nacidos.

Las personas que requieren un trasplante pueden recibir células madre de un familiar (donante relacionado) o de una persona desconocida (donante no relacionado). A nivel de datos, una parte significativa de los trasplantes que se realizaron en 2020 implicó donantes no relacionados o relacionados que proporcionaron células madre, incluyendo médula ósea en algunos casos.

Motivos para necesitar una donación de médula ósea

La médula ósea es el tejido blando y esponjoso que se sitúa en la cavidad central de los huesos. Diariamente, produce más de 200.000 millones de células sanguíneas, entre ellas glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Un trasplante de médula ósea puede ser una opción para personas con ciertas enfermedades, como:

  • anemias graves refractarias o aplásicas,
  • distintos tipos de cáncer hematológico,
  • trastornos que afectan la producción normal de células sanguíneas.

En un trasplante de médula ósea, las células madre sanas de una médula compatible reemplazan a las células dañadas o ausentes, permitiendo la regeneración de la sangre y, en muchos casos, la curación o control de la enfermedad. Cada año, miles de personas descubren que podrían beneficiarse de un trasplante de células madre como parte de su tratamiento. El desafío principal es encontrar un donante compatible que tenga un perfil de antígenos HLA lo suficientemente parecido al del receptor para reducir el riesgo de rechazo y complicaciones.

Compatibilidad y buscadores de donantes

La compatibilidad entre donante y receptor se evalúa a través de pruebas de HLA (antígenos leucocitarios humanos). Las pruebas comparan las proteínas que se encuentran en la superficie de las células para identificar coincidencias entre donantes y receptores. Un mayor número de coincidencias entre antígenos favorece la producción adecuada de células sanguíneas derivadas de la médula donada y reduce el riesgo de complicaciones tras el trasplante.

Importancia de las coincidencias

Se estima que, aproximadamente, el 30% de las personas que necesitan un trasplante encuentran un donante compatible dentro de su familia inmediata. El restante 70% debe buscar un donante compatible entre personas que no forman parte de su familia. La coincidencia de HLA es clave para lograr un resultado exitoso, por lo que la búsqueda de donantes se realiza a escala nacional e internacional cuando es necesario.

Influencias del origen étnico y racial

La compatibilidad de HLA puede estar influenciada por el origen étnico y racial del donante y del receptor. Algunos genes que regulan la respuesta inmunitaria varían entre poblaciones, lo que puede hacer más difícil encontrar coincidencias entre personas de determinados grupos étnicos. Por ello, aumentar la diversidad de donantes es fundamental para ampliar las opciones de tratamiento para todas las personas. Las campañas de registro buscan incrementar la representación de grupos diversos para mejorar las probabilidades de coincidencia.

Cómo se encuentran donantes en la práctica

En un país, un programa nacional mantiene un registro de posibles donantes. El proceso suele incluir los siguientes pasos:

  1. Conectarse con el registro nacional a través de plataformas en línea o centros de donación;
  2. Realizar una prueba de tipo HLA mediante un cepillado en la mucosa bucal o un kit de muestreo;
  3. El registro agrega la información de HLA al expediente de cada donante potencial;
  4. El equipo de trasplante contacta al donante cuando se identifica un posible emparejamiento cercano;
  5. Se toma una muestra de sangre para confirmar la adecuación HLA y se evalúa si el donante podría proporcionar médula ósea, células de la sangre periférica o sangre de cordón;
  6. Un asesor de la organización de donantes explica el procedimiento, sus riesgos y los aspectos logísticos;
  7. Quien decide donar firma un consentimiento informado que reconoce la comprensión y aceptación de los riesgos;
  8. Si la decisión es seguir adelante, se coordina la donación y se inicia el plan de tratamiento para el receptor.

Qué puede descalificar a alguien como donante

Existen diversas condiciones y criterios que pueden impedir la elegibilidad para donar médula ósea. Algunas causas ya conocidas incluyen limitaciones de edad y ciertas condiciones médicas previas. En particular, hay restricciones para donantes mayores de sesenta años, ya que con la edad aumentan las probabilidades de condiciones médicas que podrían impedir la donación segura. Entre las condiciones que pueden descalificar a un posible donante se encuentran:

  • infección por HIV o SIDA,
  • artritis severa, especialmente la artritis reumatoide,
  • enfermedades autoinmunes que afecten a todo el cuerpo,
  • trastornos hemorrágicos o condiciones como la hemofilia,
  • lesiones cerebrales recientes,
  • antecedentes de cáncer o tratamientos como quimioterapia o radioterapia dentro de los últimos cinco años,
  • dolor crónico en la cadera, espalda o columna que requiera tratamiento activo,
  • enfermedad de Lyme crónica,
  • diabetes que necesite insulina,
  • enfermedad cardíaca,
  • hepatitis B o hepatitis C,
  • enfermedad renal,

Esta lista no es exhaustiva. Si alguien está interesado en donar, debe consultar con un profesional de la salud para revisar las pautas y su historial clínico y así determinar la elegibilidad tras una evaluación médica completa.

Detalles del tratamiento y preparación

Qué ocurre antes de la donación (procedimiento de obtención de médula ósea)

Antes de la extracción, los profesionales de la salud realizan una revisión final del estado general de la persona y proporcionan información sobre la preparación para la anestesia general. Se pueden realizar pruebas para confirmar que la persona está apta para donar médula ósea.

Pruebas sanguíneas habituales

  • Recuento de glóbulos (hemograma completo, CBC);
  • Panel metabólico completo (CMP);
  • Prueba de embarazo en mujeres en edad fértil;
  • Prueba de tiempo de protrombina (PT) o pruebas relacionadas para evaluar la coagulación.

Pruebas de enfermedades infecciosas

  • HIV/AIDS,
  • Citomegalovirus (CMV),
  • Toxoplasmosis,
  • hepatitis,
  • Virus de la inmunodeficiencia humana (EBV),
  • Virus linfotrópico humano tipo 1 y 2 (HTLV-1/2),
  • Varicela (varicela/zóster),
  • Sífilis.

Otras evaluaciones

  • Electrocardiograma (ECG) para evaluar la función cardíaca;
  • Radiografía de tórax como parte de la valoración general de salud;

Qué sucede durante la donación

La donación se realiza en un quirófano bajo anestesia general. El/la donante se coloca boca abajo para facilitar el acceso a la pelvis. Un equipo médico introduce una aguja hueca a través de la piel para llegar a la cavidad del hueso de la cadera (la pelvis) donde se concentra la médula ósea. Este sitio se elige porque contiene la mayor cantidad de médula y la mayor cantidad de células madre sanas.

Es posible que la aguja deba insertarse en varias ocasiones para obtener suficiente médula. En promedio, se colectan entre 1 y 2 pintas de médula ósea líquida. Aunque puede parecer mucho, representa aproximadamente el 10% de la masa total de la médula del cuerpo. El procedimiento suele durar alrededor de una hora.

En algunos casos, puede ser que se recupere sangre arterial o glóbulos rojos suplementarios como parte del proceso. Si se extraen glóbulos rojos, estos pueden devolverse al donante una vez que se recupere en la sala de recuperación.

Después de la donación

El donante es trasladado a una sala de recuperación, donde suele permanecer aproximadamente una hora. Una enfermera de la sala de recuperación supervisa la evolución de signos vitales (presión arterial y pulso) cada 15 minutos hasta que se estabilicen. También se controla el vendaje en la zona de la cadera en busca de signos de sangrado inusual o excesivo.

Durante la recuperación, a menudo se mantiene una vía intravenosa (IV) para devolver al donante cualquier sangre que se haya recogido en el procedimiento. Si se administró sangre durante la donación, la vía IV puede utilizarse para devolverla en la sala de recuperación. Una vez que el donante puede tolerar líquidos, se retira la vía.

Se anima al donante a realizar respiraciones profundas, toser y cambiar de posición para favorecer la recuperación de la anestesia. En el periodo inmediato después de la donación, pueden presentarse efectos secundarios comunes:

  • cansancio;
  • dolor de garganta o sequedad debida a la intubación;
  • náuseas;
  • sensación de debilidad o necesidad de ayuda para ir al baño.

La alta probabilidad es que el donante pueda regresar a casa tras la recuperación inicial, pero no podrá conducir por su cuenta ese día. El personal médico proporcionará indicaciones para el cuidado en casa y para la reincorporación a las actividades habituales cuando corresponda.

Qué ocurre con la médula recogida

La médula ósea donada se procesa en un laboratorio para eliminar grasa y fragmentos óseos, de modo que quede en un estado adecuado para administrarse al receptor. Posteriormente, se realiza el transporte necesario para que llegue al centro de trasplante que atiende al receptor. Allí, el equipo clínico revisa la compatibilidad final y decide si el transplante debe realizarse con médula ósea, células de la sangre periférica o sangre de cordón umbilical, según las circunstancias clínicas del receptor.

Riesgos y beneficios

Riesgos y posibles complicaciones

La donación de médula ósea es un procedimiento quirúrgico y, como tal, conlleva ciertos riesgos potenciales. Los más relevantes incluyen:

  • Reacción adversa a la anestesia;
  • Daño a nervios o músculos en la zona de la pelvis;
  • Infección;
  • Lesión en la cadera o en la zona de inserción de la aguja.

Beneficios

El beneficio principal es la posibilidad de salvar una vida. La donación de médula ósea puede permitir que un receptor reciba células madre sanas que sustituyan a las células enfermas y mejoren su pronóstico o incluso cambien el curso de la enfermedad. El donante puede saber que su gestación de la vida puede marcar una diferencia significativa para un familiar, un amigo o incluso una persona que no conoce.

Recuperación y perspectivas a largo plazo

Tiempo de recuperación

La mayoría de los donantes puede regresar a sus actividades laborales o cotidianas tras unos días de reposo. La recuperación completa puede requerir varias semanas. Durante el periodo de recuperación, pueden presentarse algunos efectos tales como dolor en la zona lumbar y en la parte posterior de la cadera durante varios días, posibles moretones y la necesidad de analgésicos de venta libre para aliviar molestias. En algunos casos, las personas pueden sentirse débiles o presentar dificultad para caminar durante varios días siguientes; en estas circunstancias, puede indicarse la interrupción temporal de ciertas actividades y, si procede, la suplementación con hierro para ayudar a que los recuentos de glóbulos rojos retornen a la normalidad. Los médicos monitorizarán los niveles hematológicos y comunicarán si es necesario continuar con suplementos.

Seguimiento y cuidados en casa

Tras la salida de la clínica o del hospital, se ofrecen pautas sobre el cuidado de la herida, el manejo del dolor y las señales de alerta. Es importante informar a un profesional de la salud ante síntomas como fiebre, dolor, enrojecimiento o aumento de sensibilidad en la zona de la extracción, ya que podrían indicar infección u otros riesgos que requieren atención médica.

Qué hacer si se presenta una señal de alarma

Debe contactarse a un profesional de la salud si aparecen síntomas que podrían sugerir infección u otra complicación tras la donación. Las señales de alerta pueden incluir:

  • fiebre persistente;
  • dolor o enrojecimiento en el sitio de extracción;
  • signos de sangrado excesivo;
  • malestar general que no cede con el reposo y la hidratación.

La detección y atención temprana de posibles complicaciones facilitan una recuperación más rápida y segura.

Detalles adicionales sobre encuentros entre donantes y receptores

En ciertos casos, los donantes y los receptores pueden reunirse. Estas reuniones ocurren cuando ambas partes expresan interés y consienten en conocer al otro, y cuando las organizaciones coordinan y gestionan el encuentro. No todas las donaciones conducen a una reunión; muchas veces, la identidad de las personas permanece confidencial. Las plataformas y equipos de trasplante facilitan estas posibilidades según las preferencias y la normativa vigente en cada caso.

Perspectivas generales y consideraciones éticas

La donación de médula ósea es un acto altruista que puede generar un impacto profundo en la vida de otras personas. Los procesos de registro, verificación de compatibilidad y obtención de la donación están regulados para asegurar la seguridad del donante y la efectividad del trasplante. La participación en los registros de donantes es voluntaria y está sujeta a la observancia de derechos, consentimiento informado y confidencialidad. La decisión de donar debe hacerse con total claridad, comprensión de los riesgos y aceptación de las posibles repercusiones para la salud.

Vídeo sobre Donación de médula ósea: quién puede donar y cómo funciona

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.