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Dolor referido: ¿Es normal y por qué ocurre?

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El dolor referido es una experiencia en la que se percibe dolor en una zona del cuerpo distinta a la fuente real del daño. Este fenómeno se debe a la forma en que las vías nerviosas comparten trayectos y se comunican con el cerebro. Comprender qué señales son dolor referido facilita la identificación de la causa subyacente y la adopción de un tratamiento adecuado, evitando confusiones diagnósticas y retrasos en la atención.

Qué es el dolor referido y cómo se manifiesta

El dolor referido puede presentarse de varias formas, y no siempre es fácil distinguirlo del dolor que surge directamente en el lugar dañado. En general, puede describirse como una molestia que se percibe en un área diferente a la fuente real de la lesión o del proceso patológico. A continuación se detallan características clave y sensaciones que los pacientes suelen describir.

  • Sensaciones diferentes: el dolor referido puede ser agudo, punzante, dull (vago), ardiente, o irradiante, y puede acompañarse de hormigueo o sensación de calor.
  • Patrón de expansión: a veces la sensación de dolor se extiende desde su punto inicial hacia otras regiones, dificultando localizar con precisión la fuente.
  • Variabilidad temporal: el dolor puede ser constante o intermitente, y su intensidad puede fluctuar a lo largo del día.
  • Puede presentarse en áreas que no han sufrido una lesión evidente, o tras una lesión que ya se ha curado.
  • Algunas manifestaciones son señales de alarma cuando aparecen en combinación con otros síntomas poco habituales.

Cómo distinguir el dolor referido del dolor local

Determinar si el dolor es referido puede no ser sencillo de inmediato. En general, si aparece dolor en un área sin lesión evidente, o si el dolor de una zona no coincide con una lesión aparente, se debe consultar a un profesional de la salud. Por ejemplo, un dolor repentino en el hombro sin causa clara podría estar referido desde otra región; a veces, la molestia real se origina en el abdomen o en órganos internos.

ciertas señales requieren atención urgente. Si el dolor en la espalda, hombro o pecho se acompaña de dificultades para respirar, mareo o dolor intenso en el pecho sin un traumatismo previo, se debe buscar atención médica de inmediato, ya que podrían ser signos de una condición cardíaca u otra emergencia.

Factores y mecanismos subyacentes

La génesis del dolor referido está ligada a la compleja red de nervios que recorren el cuerpo. Existe una convergencia de fibras nerviosas de distintas regiones de la anatomía, de modo que las señales de dolor que llegan a la médula espinal pueden ser interpretadas de manera errónea por el cerebro. En otras palabras, aunque el estímulo doloroso afecte una zona, el cerebro podría asociar ese mensaje con otra zona corporal.

En algunas personas, las fibras viscerales (procedentes de órganos internos) y las fibras somáticas (de la piel, músculos y estructuras superficiales) pueden compartir rutas nerviosas, lo que favorece la experiencia de dolor en un lugar distinto al origen. Este fenómeno no significa que el daño esté en la zona percibida, sino que la señal de dolor se ha “cruzado” en la interpretación cortical.

Áreas y ejemplos comunes de dolor referido

  • Dolor referido en la espalda
    • Dolor en la parte alta de la espalda, entre los omóplatos, que podría asociarse a condiciones abdominales como cálculos biliares, pancreatitis o, en un caso más extremo, a problemas esplénicos.
    • Dolor de espalda baja o flank que podría indicar trastornos del colon o de los riñones.
    • Dolor en la zona dorsal alta que acompaña afecciones abdominales.
  • Dolor referido en el hombro
    • La molestia en el hombro puede señalar problemas pulmonares, hepáticos o incluso un ataque cardíaco, dependiendo del contexto y otros síntomas presentes.
  • Dolor referido en el brazo
    • El dolor en el brazo puede indicar diversas condiciones, como angina de pecho, herpes zóster, fibromialgia o ataque cardíaco, entre otras posibilidades clínicas.
  • Dolor referido en dientes y mandíbula
    • La neuralgia del trigémino puede provocar dolor en dientes y maxilar, y en ocasiones el dolor dental o mandibular puede asociarse a un ataque cardíaco.

Estos ejemplos destacan que el dolor referido puede afectarse en cualquier región del cuerpo y, en función de la combinación de signos y síntomas, podría estar vinculado a una amplia variedad de condiciones. Por ello, ante dolor inusual, persistente o inesperado, es clave consultar con un profesional de la salud para permitir un diagnóstico adecuado.

Diagnóstico y evaluación clínica

La evaluación de dolor referido comienza con una revisión clínica detallada y un examen físico. El objetivo es distinguir entre dolor referido y dolor localizado, así como identificar posibles señales de alarma que exijan atención urgente. El proceso diagnóstico suele incluir:

  1. Entrevista clínica: el profesional pregunta cuándo inició el dolor, cuánto dura, dónde se localiza, si es constante o intermitente, y si ha habido antecedentes de accidentes o lesiones previas. También se exploran otros síntomas asociados y antecedentes médicos relevantes.
  2. Examen físico: se evalua la exploración de las áreas afectadas, la movilidad, la sensibilidad y la presencia de signos que orienten hacia una fuente específica.
  3. Hipótesis diagnósticas: a partir de la historia clínica y el examen, se plantean posibles causas subyacentes para orientar las pruebas complementarias.

Para confirmar el diagnóstico o descartar ciertas condiciones, pueden solicitarse pruebas diagnósticas adicionales. Estas pruebas pueden incluir:

  • Pruebas de laboratorio: análisis de sangre para detectar signos de inflamación, infecciones u otros desequilibrios que ayuden a aclarar la fuente del dolor.
  • Estudios de imagen: radiografías, ultrasonido, tomografía computarizada (CT) o resonancia magnética (RM) según la sospecha clínica.

Tratamiento y manejo

El manejo del dolor referido se orienta, ante todo, a tratar la condición subyacente que lo está provocando. Si se aborda la zona dolorida sin tratar la causa real, es poco probable obtener alivio sostenido. La intervención puede variar de acuerdo con la patología identificada, pero puede incluir las siguientes opciones.

  • Tratamiento de la causa subyacente: cuando se identifica una condición específica (por ejemplo, fibromialgia, problemas cardiacos, trastornos gastrointestinales, entre otros), el manejo se dirige a esa patología. Si la fuente se resuelve, el dolor referido suele disminuir o desaparecer.
  • Medicación para el dolor: cuando procede, se utilizan analgésicos para aliviar la molestia y mejorar la calidad de vida durante el tratamiento de la causa subyacente.
  • Terapias adyuvantes: intervenciones como acupuntura o estimulación eléctrica (TENS) pueden emplearse para reducir el dolor o mejorar la función, de acuerdo con la evaluación clínica.

Remedios y cuidados en casa

Existen enfoques que pueden contribuir a aliviar el dolor y reducir la inflamación en casa, siempre tras consultar y confirmar con un profesional de la salud. Entre las opciones se incluyen:

  • Aplicar calor y/o frío en las zonas afectadas para disminuir la tensión muscular y el dolor.
  • Baño con sales de Epsom para ayudar a aliviar dolores musculares y reducir la tensión.
  • Descanso adecuado y evitar esfuerzos que agraven el dolor, hasta que se defina la causa y se reciba orientación clínica.

Antes de iniciar cualquier remedio domiciliario, es fundamental consultar a un profesional de la salud para descartar complicaciones graves como un evento cardíaco o daño orgánico.

Cuándo consultar al profesional de la salud

Si el dolor es inexplicable o persiste sin una causa evidente, se recomienda acudir a un profesional de la salud para una evaluación detallada. La atención temprana puede facilitar el diagnóstico y el manejo adecuado.

También debe buscar atención de emergencia si se presentan síntomas compatibles con un ataque cardíaco, como dolor o presión en el pecho que se acompaña de dolor referido al hombro, brazo, mandíbula o espalda, asociado a dificultad para respirar, mareo, sudoración fría o desmayo.

Preguntas comunes

¿El dolor referido es diferente del dolor fantasma?

Sí, son dos fenómenos distintos. El dolor fantasma ocurre cuando se siente dolor en una parte del cuerpo que ya no está presente (por ejemplo, una extremidad amputada). En cambio, el dolor referido implica dolor en dos o más zonas existentes, donde la sensación dolorosa se percibe en una región distinta a la fuente real del daño, sin que falte ninguna extremidad o estructura corporal.

Referencias y recursos

  • Chen JS, Kandle PF, Murray IV, et al. Fisiología, Dolor. StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2023. Actualizado 25 de julio de 2022. Accedido 11 de septiembre de 2023.
  • National Institute of Neurological Disorders and Stroke. Dolor. Revisado por última vez el 11 de julio de 2023. Accedido 11 de septiembre de 2023.
  • Sanvictores T, Tadi P. Neuroanatomía, Sistema Nervioso Autónomo: Fibras Aferentes Viscerales y Dolor. StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2022. Publicado 3 de octubre de 2022. Accedido 11 de septiembre de 2023.

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Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.