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Dolor ocular: causas, condiciones comunes y tratamiento

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El dolor ocular es una señal que no debe tomarse a la ligera. Puede presentarse como un dolor punzante, ardor o presión, afectando a uno o a ambos ojos. Este artículo explica qué es el dolor ocular, las causas más comunes, cómo se diagnostica y qué tratamientos pueden emplearse, además de cuándo consultar de inmediato a un profesional de la salud y qué medidas de cuidado personal ayudan a aliviarlo y a proteger la visión.

Qué es el dolor ocular

El dolor ocular puede describirse de distintas maneras: agudo, punzante, pulsátil o como una sensación de presión interna. A veces se localiza detrás del ojo o se percibe en una zona cercana al ojo. No debe confundirse con la irritación simple que puede producir una mota de polvo o un cansancio ocular tras mirar una pantalla durante mucho tiempo. En esos casos, la molestia mejora al retirar el estímulo irritante, descansar la vista o aplicar una compresa fría. Cuando el dolor es más intenso, persiste y aparece acompañado de otros signos, podría indicar una afección más seria o una lesión subyacente que requiere atención médica rápida.

¿Quién tiene más riesgo?

El dolor ocular por lesiones puede ocurrir a cualquiera, pero es más frecuente cuando no se usan protecciones oculares durante actividades de alto riesgo. Otras situaciones que aumentan la probabilidad de dolor ocular incluyen el uso de lentes de contacto, así como ciertas condiciones preexistentes como alergias o problemas sinusales. Comprender estos factores ayuda a orientar la necesidad de evaluación clínica y a tomar medidas preventivas en el día a día.

Partes del ojo donde puede haber dolor

  • Párpado y piel periocular
  • Conjuntiva, la membrana que recubre la parte frontal del ojo
  • Esclerótica, la parte blanca del ojo
  • Córnea, la capa transparente en la superficie que participa en el enfoque
  • Órbita u cavidad ocular, el espacio óseo que aloja el ojo

Causas posibles

Cómo se diagnostica el dolor ocular

En la mayoría de los casos, el profesional de salud comienza preguntando acerca de antecedentes médicos y de los síntomas actuales. Entre las preguntas típicas se encuentran: cuándo inició el dolor, cómo se describe (punzante, quemante, pesado), qué tan localizada está la molestia y si hay antecedentes de lesión o de cuerpos extraños. También se indaga sobre el uso de lentes de contacto y otros signos como cambios en la visión o secreción. Tras la entrevista, se realiza un examen ocular completo con herramientas adecuadas para observar distintas estructuras del ojo. En algunos casos se utilizan gotas para dilatar las pupilas, lo que permite una evaluación más detallada del interior del ojo y de la retina.

Las causas más comunes del dolor ocular

  • Infecciones: pueden ser causadas por virus, bacterias o hongos. Las infecciones pueden transmitirse desde las manos al ojo al frotarlo o al acercarlas a los ojos, y también pueden propagarse desde otros lugares del cuerpo, como la nariz o los senos paranasales, hacia el ojo.
  • Lentes de contacto: lentes sucias, mal ajustadas o utilizadas por más tiempo del recomendado pueden provocar dolor ocular. El uso de lentes no prescritas o no adaptadas correctamente aumenta el riesgo de molestias y complicaciones.
  • Alergias: la exposición a polen, polvo, ácaros o animales puede irritar y picar los ojos, provocando dolor, enrojecimiento y malestar general.
  • Tóxicos: irritación ocular por contaminación del aire, humo de tabaco, cloro en piscinas o otros productos químicos puede desencadenar dolor y molestia.
  • Inflamación: respuestas inflamatorias pueden provocar hinchazón, cambios de color y sensibilidad a la luz, con dolor asociado.
  • Aumento de la presión intraocular: cuando el fluido ocular no drena adecuadamente, la presión dentro del ojo puede subir y generar dolor.

Qué siente la gente cuando le duele el ojo

  • Sensación de tener algo en el ojo, como arena o una brizna irritante.
  • Molestia similar a una presión o peso dentro del ojo o detrás de él.
  • Hinchazón visible del ojo o de los párpados.
  • Dolor punzante o de tipo chasquido en el ojo.
  • Quemazón o ardor que puede acompañar a otros signos como enrojecimiento o secreción.

Condiciones comunes asociadas al dolor ocular

Las condiciones que pueden acompañar al dolor ocular pueden afectar a una o varias partes del ojo. A continuación se describen algunas de las más frecuentes y relevantes:

Celulitis ocular

  • Preseptal: afecta la piel del párpado, con enrojecimiento, hinchazón y dolor local en el área.
  • Orbital: implica la órbita, la cavidad que contiene al ojo; puede dificultar el movimiento ocular, provocar visión borrosa o doble y generar dolor más intenso.

Conjuntivitis (ojo rojo)

  • Viral: tipo más común, suele causar ardor, ojos llorosos y enrojecimiento; muy contagiosa, especialmente en entornos escolares o concurridos.
  • Bacteriana: dolor ocular aumentado, enrojecimiento y secreción pegajosa que puede adherirse al ojo; a menudo afecta a un ojo
  • Alérgica: respuesta a alérgenos; picor intenso, enrojecimiento y lagrimeo; no es contagiosa, pero sí irritante.

Daño de la córnea e infecciones corneales

  • Abrasión corneal: raspadura o arañazo en la córnea; suele causar dolor intenso, sensibilidad a la luz y visión borrosa.
  • Laceración de la córnea: desgarro parcial o completo de la córnea; requiere evaluación temprana para evitar complicaciones.
  • Úlcera de la córnea: llaga abierta en la córnea; puede generar dolor significativo y daño visual si no se trata.
  • Queratitis: inflamación de la superficie de la córnea; puede ser causada por sequedad severa u infecciones y provoca dolor y fotofobia.

Ojos secos

  • Molestias típicas incluyen sensación de cuerpo extraño, fotofobia y ojos que se irritan o lloran en exceso.

Glaucoma

  • Glaucoma de ángulo cerrado: es poco frecuente pero puede provocar dolor intenso, náuseas y visión borrosa debido a un aumento repentino de la presión intraocular.
  • Otros problemas asociados al ojo pueden incluir dolor y cambios en la visión, pero requieren evaluación clínica para confirmar el diagnóstico.

Otros aspectos a considerar

  • Trauma leve o contuso que afecte al ojo u órbita
  • Neuritis óptica
  • Uveítis

Tratamiento y manejo

Tratamiento para dolor ocular causado por infecciones

El manejo del dolor ocular derivado de infecciones tiene como objetivo tratar la infección y aliviar el dolor. Las opciones habituales incluyen:

  • Gotas oftálmicas con antimicrobianos apropiados según el tipo de infección: antibióticos para infecciones bacterianas, antivirales para ciertas infecciones virales y antifúngicos para infecciones fúngicas, según corresponda.
  • Medicamentos orales no narcóticos para disminuir el dolor o aliviar síntomas alergénicos asociados.
  • Lágrimas artificiales de venta libre para mejorar la comodidad ocular y humedecer la superficie del ojo.

Qué se puede hacer para favorecer la recuperación y reducir el riesgo de contagio o complicaciones incluye las siguientes prácticas:

  • Usar una toalla o tejido limpio cada vez que se limpie la cara o los ojos para prevenir la propagación de microorganismos.
  • Lavarse las manos frecuentemente, especialmente después de toser, estornudar o usar el baño, para evitar llevar gérmenes a los ojos.
  • Mantener las manos lejos de los ojos para disminuir el riesgo de irritación o infección.
  • Limitar o suspender el uso de lentes de contacto durante la infección para evitar complicaciones y facilitar la curación.
  • Evitar el uso de maquillaje alrededor de los ojos hasta que la infección se resuelva para disminuir irritación y contaminación.

Tratamiento para dolor ocular causado por lesión

Ante una lesión ocular, es fundamental buscar atención médica a la mayor brevedad posible. Mientras se llega a un servicio de urgencias o consulta especializada, se pueden aplicar estas medidas de cuidado:

  • Protección adecuada: colocar un protector suave sobre el ojo afectado para prevenir daños mayores durante el traslado al centro sanitario. Se puede improvisar con la base de un vaso de papel recortado y fijado con cinta, cuidando no presionar el ojo.
  • Evitar enjuagar con agua, salvo que la lesión involucre sustancias químicas; en ese caso, seguir las indicaciones específicas de emergencia.
  • No retirar objetos incrustados ni frotar el ojo, para evitar agravar la lesión o introducir microorganismos.
  • No aplicar presión sobre el ojo lesionado.
  • Si hay sangrado, consultar con el profesional si es necesario evitar ciertos fármacos como aspirina o AINEs, ya que pueden alterar la coagulación sanguínea y complicar la situación.

Cuándo llamar al profesional

Toda situación de dolor ocular debe tomarse en serio. Sin embargo, debes buscar atención médica de inmediato si aparece alguno de los siguientes signos o situaciones:

  • Vómitos junto con dolor ocular
  • Halos o anillos de colores alrededor de las luces
  • Sensación de presión dentro del ojo
  • Señales de infección en el cuerpo, como fiebre o escalofríos
  • Visión borrosa o cambios en la visión
  • Ojo que sobresale o inflamación notable
  • Historia de un cuerpo extraño u otra lesión conocida
  • Dolor ocular que no mejora con medidas básicas o que empeora con el tiempo

La evaluación médica es crucial para determinar la causa exacta del dolor ocular y para iniciar el tratamiento adecuado. Si se presentan signos de alarma, no se debe demorar la consulta, ya que algunas condiciones oculares pueden progresar rápidamente y requerir atención urgente para prevenir problemas visuales duraderos.

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Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.