Diverticulosis
La diverticulosis es una condición en la que se forman pequeñas bolsas en las paredes internas del intestino. Estas bolsas, llamadas divertículos, emergen en zonas débiles y se agrupan con el tiempo. En la mayoría de los casos no provoca síntomas, pero puede evolucionar hacia complicaciones como la diverticulitis o sangrado diverticular. Este texto revisa qué es, sus causas, cómo se diagnostica y las opciones de manejo y prevención basadas en la evidencia disponible.
Qué es la diverticulosis
Diverticulosis es la presencia de divertículos en el intestino. Los divertículos son pequeñas bolsas que se extienden desde la mucosa hacia la pared externa del colon. El término deriva de la idea de que el paso por el intestino se desvía hacia estas cavidades laterales. La mayor parte de los divertículos se agrupan en el intestino grueso, especialmente hacia la parte final llamado colon sigmoide, donde el paso de desechos puede generar mayor presión en las zonas débiles de la pared.
¿Qué diferencia hay entre diverticulosis y diverticulitis?
La diverticulosis se refiere a la presencia de divertículos sin necesariamente inflamación. En cambio, la diverticulitis implica inflamación de al menos un divertículo y suele asociarse a una infección bacteriana dentro del divertículo, lo que puede provocar dolor y otros síntomas de enfermedad. Aunque los divertículos por sí solos pueden no causar problemas, pueden convertirse en focos de infección si se inflaman o se infectan. En ese caso, se recomienda una evaluación médica y un manejo específico para la diverticulitis.
¿Es una condición grave?
En la mayor parte de las personas, la diverticulosis no es un problema grave y no causa síntomas. Puede considerarse una condición benigna en muchos casos. Sin embargo, puede volverse seria en situaciones raras, como cuando se desarrolla una infección que, si no se trata a tiempo, podría generar complicaciones graves. También existe la posibilidad de sangrado diverticular en un porcentaje pequeño de personas, lo que podría conllevar pérdidas sanguíneas serias si es persistente.
¿Qué tan común es la diverticulosis?
La diverticulosis es más frecuente en el mundo occidental y tiende a aumentar con la edad. En EE. UU., aproximadamente 30% de las personas mayores de 50 años, 50% de las mayores de 60 años y 75% de las personas mayores de 80 años presentan diverticulosis, con mayor frecuencia en la parte final del colon (sigmoide). Es poco frecuente antes de los 40 años. También aparece menos en zonas donde la dieta está menos procesada que en el mundo occidental, como África y algunas partes de Asia. En algunos grupos asiáticos que desarrollan diverticulosis, la afectación tiende a ubicarse en una parte diferente del colon.
Síntomas y causas
Síntomas
La mayor parte de las personas con diverticulosis no presenta síntomas. Es posible que nunca lo noten. Si aparecen síntomas de enfermedad, suelen consistir en dolor en la abdomen inferior o fiebre, lo que podría indicar una infección (diverticulitis). También puede haber manifestaciones debidas a otras enfermedades intestinales que hacen que las divertículas sean más sensibles a la presión. Por ejemplo, antecedentes de síndrome de intestino irritable (IBS) o de enfermedad inflamatoria intestinal (IBD) pueden hacer que el paso de desechos a través de las divertículas provoque dolor, malestar o sensación de distensión. El estreñimiento crónico puede hacer que el material fecal se acumule en las bolsas y agrave los síntomas.
Alrededor de 10% de las personas con diverticulosis pueden presentar sangrado diverticular. Este sangrado ocurre cuando heces duras atraviesan una divertícula y erosiona un vaso sanguíneo, provocando sangre en las heces. Suele ser temporal y sin dolor, pero si el sangrado persiste o se acompaña de otros signos, se agrupa como “enfermedad diverticular” y requiere atención médica. En la práctica, este sangrado puede conducir a tratamientos para detener la hemorragia si se repite o es significativo.
Causas y factores de riesgo
La hipótesis principal señala que la dieta occidental es un factor clave. Este patrón dietético, bajo en fibra vegetal y alto en almidones procesados, favorece la formación de heces más densas que dificultan su avance por el intestino, aumentando la presión en las zonas débiles de la pared del colon y facilitando la formación de divertículos, especialmente en el colón sigmoide.
¿Existen otros factores involucrados?
La genética podría desempeñar un papel parcial en la predisposición a desarrollar diverticulosis. Además del consumo de fibra, la distribución de divertículos puede variar entre poblaciones: en algunas personas de origen occidental es más común la ubicación en el colon sigmoide, mientras que, en otros grupos, se observa afectación en diferentes secciones del colon. También se ha observado que, en algunas poblaciones asiáticas, la diverticulosis tiende a manifestarse en la primera parte del colon en lugar de la última.
Diagnóstico y pruebas
¿Cómo se diagnostica?
La diverticulosis suele detectarse durante exploraciones de rutina como una colonoscopia o pruebas de imagen gastrointestinal (GI). Al no generar síntomas flagrantes en muchos casos, su hallazgo suele ser incidental. Cuando hay síntomas, el equipo médico realiza un enfoque gradual para identificar la causa subyacente, evaluando antecedentes médicos, medicamentos, dieta y hábitos intestinales antes de realizar un examen físico.
Qué pruebas se realizan para el diagnóstico
- Examen físico: evaluación de signos vitales, exploración abdominal y, en algunos casos, examen digital rectal.
- Análisis de sangre: muestra si hay infección o sangrado interno significativo.
- Análisis de heces: se evalúa la presencia de infección o sangrado gastrointestinal.
- Pruebas de imagen: detectan divertículos y posibles complicaciones. Entre ellas se incluyen la tomografía computarizada (CT), el enema de bario, la sigmoidoscopia flexible y la colonoscopia.
Manejo y tratamiento
Tratamiento de la diverticulosis
En la mayoría de los casos, la diverticulosis no requiere tratamiento específico. Sin embargo, es común que se recomiende aumentar la fibra en la dieta para abordar la causa probable y prevenir complicaciones relacionadas con el estreñimiento, la hinchazón o el malestar. Una mayor ingesta de fibra facilita el paso de las heces por el colon, ayudando a mantener la limpieza de la superficie intestinal a medida que pasan los desechos.
Entre las posibles intervenciones, aproximadamente un 3% de las personas puede necesitar tratamiento para detener un sangrado diverticular persistente. Este escenario suele ocurrir durante una colonoscopia, cuando el gastroenterólogo puede introducir herramientas para sellar el vaso sanguíneo dañado. Alternativamente, se puede utilizar una angiografía para localizar el sangrado y administrar medicamentos dentro del vaso para detenerlo. Estas medidas se realizan con el objetivo de controlar la hemorragia sin necesidad de cirugía en la mayoría de los casos.
Complicaciones y manejo de la sangría
Cuando hay sangrado diverticular, es crucial valorar la persistencia de la hemorragia y su volumen. El manejo dependerá de la cantidad de sangre perdida y de la estabilidad del individuo. En casos de sangrado repetido o de complicaciones, pueden requerirse enfoques diagnósticos y terapéuticos más avanzados para asegurar la estabilidad hemodinámica y prevenir la necesidad de intervenciones más invasivas.
Pronóstico
El pronóstico de la diverticulosis sin síntomas ni complicaciones suele ser favorable: la mayoría de las personas no desarrolla problemas. Sin embargo, la presencia de comorbilidades como constipación, IBS o IBD puede aumentar el riesgo de síntomas crónicos o de recurrencia de complicaciones. Un número reducido de pacientes experimenta episodios de sangrado recurrentes que pueden requerir tratamientos repetidos para controlar la hemorragia o para disminuir la pérdida de sangre.
¿Es reversible la diverticulosis?
Una vez que se forman los divertículos, no hay una forma establecida de hacerlos desaparecer completamente. En la mayoría de los casos no causarán problemas, pero si generan molestias, deberá ajustarse el estilo de vida para abordar la condición de manera sostenible. No obstante, mantener hábitos saludables puede reducir el riesgo de nuevas formaciones y de complicaciones asociadas.
Prevención
La prevención se apoya principalmente en hábitos de estilo de vida y dieta. Mantener una mayor ingesta de plantas y de alimentos enteros, realizar actividad física de forma regular y consumir una cantidad adecuada de agua diaria favorecen movimientos intestinales regulares y saludables. Estos factores pueden ayudar a prevenir la diverticulosis y, en quienes ya la padecen, podrían reducir el riesgo de nuevas diverticulaciones o de complicaciones asociadas. Aunque no hay garantía, una dieta equilibrada y la hidratación adecuada forman parte de una estrategia general para conservar la salud intestinal baja.
Vida diaria con diverticulosis
Independientemente de la presencia de síntomas, muchas personas pueden beneficiarse de incrementar la fibra en la dieta mediante la incorporación de granos enteros, frutas y verduras. Para algunas personas, pueden emplearse suplementos de fibra, como la psyllium, siempre acompañados de una ingesta suficiente de agua para evitar que la fibra empeore el estreñimiento. Es fundamental observar si ciertos alimentos o medicamentos influyen en los síntomas y consultar al profesional de salud ante cualquier sangrado rectal, incluso si éste se detiene por sí solo. Un manejo atento de los síntomas ayuda a mantener la diverticulosis bajo control y a prevenir complicaciones.
Preguntas frecuentes
¿La diverticulosis puede ocurrir fuera del colon?
Sí, pueden presentarse divertículos en otras partes del tracto gastrointestinal, como en el intestino delgado, el estómago o el esófago (divertículo esofágico). Sin embargo, estos hallazgos son poco comunes y, a menudo, se asocian a otras condiciones clínicas. Un ejemplo de anomalía congénita asociada a divertículos en el intestino delgado es el divertículo de Meckel, que es un defecto de nacimiento en el intestino delgado.
Vídeo sobre Diverticulosis
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.