Dispositivos de cierre cardíaco para defectos del tabique atrial y foramen oval permeable
Los dispositivos de cierre de comunicaciones interatriales permiten sellar una abertura entre las cavidades superiores del corazón, los atrios. Estos dispositivos se emplean principalmente para corregir un defecto del tabique atrial (ASD) o un foramen ovalo permeable (PFO). Su uso reduce el reflujo de sangre entre los atrios y, en algunos casos, ayuda a prevenir ictus. Este artículo describe qué son, qué tipos existen, cómo se colocan, sus beneficios, riesgos y cuidados posteriores, así como respuestas a preguntas frecuentes.
Qué es un dispositivo de cierre de CIA
Definición y objetivo
Un dispositivo de cierre de CIA es un aparato médico diseñado para ocluir o sellar una abertura en la pared que separa los dos atrios del corazón. En particular, se emplea para defectos del tabique atrial (ASD), que son orificios presentes al nacer y que no deberían existir. El objetivo es evitar que la sangre se mezcle entre el atrio izquierdo, que contiene sangre oxigenada, y el atrio derecho, que recibe sangre de retorno al cuerpo. Al cerrar la abertura, se mantiene la segregación adecuada de flujos sanguíneos, lo que favorece la oxigenación de los tejidos del organismo.
También puede requerirse un dispositivo de cierre para un foramen ovalo permeable (PFO). A diferencia de un ASD, el PFO no describe una apertura estructural verdadera, sino un posible espacio en el tabique interatrial que, en el feto, funciona como una vía normal de circulación. Normalmente, el foramen ovale se cierra poco después del nacimiento. Si permanece abierto, se denomina “patente” y puede asociarse a afectaciones como episodios de embolias. En conjunto, estos orificios pueden cerrarse de forma natural o ser lo suficientemente pequeños para no generar síntomas; sin embargo, algunas personas con dificultad respiratoria, fatiga o palpitaciones pueden beneficiarse de la intervención de cierre.
Propósito clínico y pertinencia
La colocación de un dispositivo de cierre se utiliza cuando se identifica una abertura en la pared entre los atrios que no se ha corregido de forma espontánea o que es lo suficientemente grande como para presentar riesgo de complicaciones. El cierre de estas aberturas es importante para mantener la sangre oxigenada en el atrio izquierdo y evitar su mezcla con sangre en el atrio derecho, lo que podría comprometer la oxigenación de los tejidos del cuerpo. en el caso de PFO, la oclusión puede contribuir a reducir el riesgo de accidente cerebrovascular causado por una embolia paradójica al evitar que coágulos pasen de la aurícula derecha a la aurícula izquierda y luego al cerebro.
Alcance y frecuencia de uso
La necesidad de dispositivos de cierre se evalúa en función de la presencia de un ASD o de un PFO. En la población general, el ASD congénito se observa en aproximadamente 6 a 10 de cada 10.000 recién nacidos. Personas de todas las edades pueden recibir dispositivos de cierre cuando la evaluación clínica, la imagenología y la historia clínica señalan beneficio claro. La intervención se realiza con catéter en la mayoría de los casos, reduciendo la necesidad de cirugía a corazón abierto.
Cómo se coloca un dispositivo de cierre
Estilo de intervención
Los dispositivos de cierre pueden colocarse durante cirugía a corazón abierto o por catéter. En la actualidad, el abordaje transcatéter es el más utilizado, ya que permite corregir el defecto sin necesidad de abrir el pecho. En el cierre transcatéter, el procedimiento se realiza durante la cateterización cardíaca y se utiliza para corregir una amplia mayoría de defectos de la pared entre los atrios.
Rango de tamaños y evaluación previa
Los dispositivos de cierre presentan tamaños que pueden oscilar entre 4 mm y 40 mm según las características del defecto. Antes de la implantación, se mide con precisión el tamaño del orificio a través de un balón inflable introducido por el catéter para seleccionar la talla adecuada del dispositivo. Este paso es crucial para garantizar un sellado eficaz y evitar complicaciones posteriores.
Procedimiento paso a paso
- Se accede al sistema venoso a través de una vena de la pierna para introducir el catéter que guiará el dispositivo hasta el corazón.
- El dispositivo se empuja desde el catéter hasta situarse en la abertura entre los atrios, desplegándose de forma que cada disco quede a cada lado de la pared y la cintura o cuello quede insertada en la abertura.
- Se utilizan sistemas de imagenología (por ejemplo, rayos X) y, en muchos casos, guía ecocardiográfica para confirmar la posición adecuada y la oclusión efectiva.
- Una vez que la configuración es óptima, se libera el dispositivo para que se mantenga en su lugar de forma permanente.
Ventajas y riesgos
Ventajas destacadas del cierre transcatéter
- Altas tasas de éxito: los estudios reportan que la colocación de dispositivos de cierre de ASD supera el 93% de las intervenciones exitosas.
- El cierre mediante catéter, en comparación con la cirugía abierta, suele asociar menor molestia y estancia hospitalaria más corta.
- En el caso de PFO, la oclusión guiada por catéter ha mostrado beneficios superiores a la terapia médica para la prevención de ictus en determinadas circunstancias.
- Los dispositivos permiten, en algunos casos, mantener el acceso a estructuras cardíacas para procedimientos posteriores, como ablación de fibrilación auricular, mediante dispositivos que permiten el paso de catéteres a través de la defensa o cierre.
Riesgos y efectos secundarios posibles
- Insuficiencia aórtica (reflujo de sangre desde la válvula aórtica hacia la cavidad izquierda).
- Formación de coágulos sanguíneos.
- Alteraciones del ritmo cardíaco o arritmias.
- Desplazamiento o migración del dispositivo.
- Endocarditis relacionada con procedimientos dentales o infecciones dentales.
- Fugas alrededor del dispositivo (pérdida de sellado) que, en la mayoría de casos, tienden a resolverse durante el primer año.
- Acceso dificultado a la aurícula izquierda en el futuro, si se requiere, dependiente del diseño del dispositivo y la anatomía.
- Erosión del dispositivo, una complicación poco frecuente (estimación alrededor de 0.04% a 0.3%), que exige vigilancia y, en algunos casos, intervención.
Medidas para prevenir complicaciones
Los profesionales buscan reducir el riesgo de complicaciones mediante criterios de selección y técnicas adecuadas. Entre las estrategias más relevantes se encuentran:
- A anticoagulación posimplante: se suele recomendar un tratamiento con anticoagulante durante aproximadamente seis meses tras la colocación para disminuir el riesgo de coágulos.
- Uso de dispositivos más recientes que permiten pasar catéteres a través del cierre para acceder al atrio izquierdo para futuros procedimientos, como ablación; estos avances facilitan el manejo de la vía de acceso en comparación con diseños más antiguos.
- Selección adecuada del dispositivo y su tamaño para cada persona, a fin de reducir la probabilidad de erosión o malposicionamiento.
Cuidados para reducir el riesgo de endocarditis en los primeros seis meses
- Informe a todos los proveedores de atención médica y dentistas que posee un dispositivo de cierre cardíaco y, si es posible, lleve una tarjeta identificativa con esa información.
- Consulte ante cualquier síntoma de infección (dolor de garganta, molestias generales o fiebre) para una evaluación oportuna.
- Mantenga una buena higiene bucal: cepillado regular, cuidado de encías y visitas periódicas al dentista.
- Realice chequeos dentales regulares para prevenir infecciones bucales.
- Antes de procedimientos que impliquen sangrado, como trabajos dentales invasivos, pruebas diagnósticas o cirugías, consulte sobre la necesidad de antibiótico profiláctico y siga las indicaciones del profesional de la salud.
Recuperación y evolución
Tiempo de recuperación tras la implantación
La mayoría de las personas requieren una noche de internación cuando la implantación se realiza mediante catéter. Después de el alta, se recomienda reposo relativo y evitar esfuerzos intensos durante aproximadamente dos semanas. Las actividades no extenuantes suelen permitirse al cabo de uno o dos días, dependiendo de la evolución clínica. En comparación, la recuperación tras cirugía de cierre de defecto ventricular u otros enfoques quirúrgicos puede requerir más tiempo de reposo y de estancia hospitalaria.
Seguridad y pronóstico
En general, la intervención con dispositivos de cierre es segura. Las complicaciones son más frecuentes cuando la intervención se realiza mediante cirugía a corazón abierto, lo que implica estancias hospitalarias más largas. Aun así, el riesgo de mortalidad hospitalaria asociado a estas cirugías es bajo, estimándose en 0.3% a 0.9%.
Cuándo contactar al médico
Señales para consultar de inmediato
Debe ponerse en contacto con su equipo de atención médica si experimenta desmayo, dolor en el pecho o cualquier síntoma nuevo después de la implantación de un dispositivo de cierre. es necesario realizar revisiones regulares para confirmar que el dispositivo permanece en su posición y funcionando correctamente.
Preguntas frecuentes sobre el cierre de CIA
¿Es seguro un cierre de CIA con resonancia magnética (RM)?
En algunas circunstancias, es posible realizar una resonancia magnética después de la implantación de un dispositivo de cierre. Sin embargo, puede haber restricciones, como la necesidad de realizar la exploración en aparatos con un campo magnético de menor intensidad. Es esencial consultar con el equipo médico sobre la seguridad de una RM para el dispositivo específico que se haya colocado.
¿De qué está hecho un dispositivo de cierre?
Los dispositivos de oclusión suelen tener un armazón de nitinolio (aleación de níquel y titanio) cubierto por una tela poliéster. Algunos modelos pueden contener platino. En la mayoría de los diseños, se trata de dos discos circulares conectados por una cintura o cuello estrecho, de modo que un disco queda a cada lado de la pared del tabique y la cintura se aloja en la abertura.
Con el tiempo, el tejido del propio cuerpo crece sobre el material del dispositivo, integrándolo en la estructura cardíaca y convirtiéndolo en parte del tabique.
¿Qué ocurre si un cierre no es una opción?
Para personas que no son candidatas a cierre por vía catéter, puede ser necesaria una intervención quirúrgica para cerrar el tabique. Estas cirugías pueden realizarse mediante enfoques mínimamente invasivos o con asistencia robótica, según la anatomía y la experiencia del equipo quirúrgico. En algunos casos, se pueden plantear alternativas terapéuticas basadas en las características individuales del paciente.
Vídeo sobre Dispositivos de cierre cardíaco para defectos del tabique atrial y foramen oval permeable
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.