Dispositivos de asistencia ventricular (DAV): Propósito y riesgos
Un dispositivo de asistencia ventricular (VAD) es una bomba mecánica que ayuda a impulsar la sangre desde una cavidad del corazón hacia el resto del cuerpo cuando la función cardíaca es insuficiente. Este resumen aborda qué es un VAD, los tipos disponibles, cuándo se indica, cómo funciona, qué implica la implantación y el cuidado posterior, así como el impacto en la vida diaria y el seguimiento a largo plazo.
Definición y tipos de VAD
¿Qué es un VAD?
Un dispositivo de asistencia ventricular (VAD) circula sangre desde una cavidad cardíaca hacia la circulación sistémica o pulmonar, en función de la cámara que se asiste. Su objetivo es complementar o sustituir la función de una o ambas cavidades cardíacas cuando el corazón no logra bombear suficiente sangre para satisfacer las necesidades del organismo.
Clasificación por función cardíaca
- Dispositivo de asistencia del ventrículo izquierdo (LVAD): es el más común y ayuda al lado izquierdo del corazón, impulsando sangre oxigenada desde el ventrículo izquierdo hacia la aorta y, por tanto, al resto del cuerpo.
- Dispositivo de asistencia del ventrículo derecho (RVAD): bombea sangre desoxigenada desde el ventrículo derecho hacia las arterias pulmonares, facilitando la circulación pulmonar.
- Dispositivo de asistencia bilateral (BiVAD): proporciona soporte a ambos ventrículos, left y right, para pacientes que requieren apoyo de ambas cámaras.
VADs pediátricos
Existen VADs pediátricos de menor tamaño, con cannulas y bombas adaptadas para pacientes desde recién nacidos hasta adolescentes jóvenes. Estas versiones permiten una personalización para ajustar el dispositivo al tamaño y las necesidades de cada paciente pediátrico.
Cuándo podría necesitar un VAD
Indicaciones principales
Podría requerirse un VAD si existe una insuficiencia cardíaca avanzada y se necesita apoyo temporal o permanente para que el corazón pueda bombear suficiente sangre al cuerpo. Los VADs sirven para distintos fines a lo largo de la trayectoria de la enfermedad, según la situación clínica y los objetivos terapéuticos.
Propósitos específicos de uso
- Puente a la recuperación: proporciona soporte cardíaco durante un periodo en el que el corazón puede recuperarse de un fallo severo, permitiendo que la función cardíaca mejore con el tiempo.
- Puente a trasplante: ofrece la asistencia necesaria mientras se espera la disponibilidad de un corazón donante para quienes son elegibles para un trasplante.
- Terapia de destino: para personas que no son candidatas a trasplante y que requieren un soporte cardíaco permanente para mejorar la supervivencia y la calidad de vida a largo plazo.
Funcionamiento del VAD
Componentes clave
El dispositivo consta de varias piezas, algunas implantadas y otras situadas externamente:
- Cannula de entrada: la porción del VAD que se conecta a la punta del ventrículo correspondiente, permitiendo que la sangre salga del ventrículo hacia la bomba mecánica.
- Bomba mecánica: el componente que asume la función de bombeo del corazón, impulsando la sangre a través del sistema circulatorio.
- Cannula de salida: la conexión entre la bomba mecánica y la estructura arterial adecuada, por ejemplo la aorta en el LVAD, o la arteria pulmonar en el RVAD, o ambas en un BiVAD.
- Conexión externa (driveline): un cable delgado que atraviesa la piel para conectar la bomba con el equipo de control externo.
- Controlador: una pequeña computadora que permite monitorear y ajustar el funcionamiento del VAD y de la bomba.
- Unidad de energía externa: incluye la batería principal y una batería de respaldo que alimenta el dispositivo; el controlador gestiona la energía entre la bomba y las baterías.
Detalles del tratamiento
Antes de la implantación: evaluación y preparación
No todas las personas con fallo cardíaco profundo son candidatas para un VAD. Tras el diagnóstico de insuficiencia cardíaca avanzada, se realiza una evaluación médica y psicológica integral para determinar la idoneidad del tratamiento con VAD. Estas evaluaciones pueden incluir la revisión de la función cardíaca y de los órganos objetivo, así como la detección de condiciones complejas que podrían aumentar el riesgo quirúrgico.
Las pruebas solicitadas pueden incluir:
- Electrocardiograma (ECG)
- Ecocardiografía para valorar estructuras y función cardíaca
- Tomografía computarizada (TC) para proporcionar imágenes detalladas
- Pruebas de esfuerzo para evaluar la capacidad funcional
- Cateterismos cardiacos isquémicos y funcionales de ambos ventrículos
- Discusión detallada sobre vivir con un VAD y educación para tareas diarias de cuidado del dispositivo
- Identificación de familiares o una red de apoyo cercana que pueda ayudar si fuera necesario
Durante la implantación: lo que ocurre en el quirófano
- Se administra anestesia general para mantener al paciente dormido y sin dolor durante la intervención; se utiliza respiración asistida y, en las fases iniciales, en la unidad de cuidados intensivos.
- Se realiza una incisión en la línea media del pecho y se abre el esternón para exponer el saco pericárdico alrededor del corazón.
- Después de administrar heparina, el equipo quirúrgico utiliza una circulación extracorpórea para mantener el flujo sanguíneo durante la operación y evitar que la sangre circule por el propio corazón.
- Se pasa el driveline a través de la pared abdominal para conectarlo con el sistema externo de control.
- El VAD se coloca en las posiciones necesarias del corazón: por ejemplo, en un LVAD, la cannula de entrada se une al ápice del ventrículo izquierdo y la graft de salida se conecta a la aorta; existen diversas configuraciones según el caso.
- Una vez fijado, se pone en marcha el VAD y se realiza el proceso de destete de la circulación extracorpórea, acelerando gradualmente la bomba para satisfacer las necesidades de la circulación.
- Con la estabilidad de la función del VAD, se administra un medicamento para revertir la heparina y favorecer la coagulación sanguínea; se cierran el esternón con alambres de acero y se sellan las capas superficiales con suturas absorbibles, concluyendo con un apósito estéril.
Riesgos y beneficios
Beneficios habituales observados
- Mejora de la oxigenación y de la función de órganos, al aumentar el flujo sanguíneo suficiente hacia tejidos y órganos vitales.
- Reducción de la fatiga y mayor capacidad para realizar actividades diarias con menos limitaciones.
- Aumento de la energía y mejora en la tolerancia a esfuerzos ligeros y moderados.
Riesgos y complicaciones potenciales
- Arritmias cardíacas o cambios en el ritmo
- Sangrado intraoperatorio o posoperatorio
- Coágulos sanguíneos que pueden generar complicaciones
- Infección en la zona de implantación o a través del sistema externo
- Mal funcionamiento del VAD o de sus componentes
- Insuficiencia cardíaca derecha que puede acompañar al tratamiento
- Accidente cerebrovascular (ACV) por eventos trombóticos o embólicos
Elegibilidad y exclusionarios
- No todas las personas son candidatas al dispositivo; se rechaza a quienes no pueden realizar autocuidado continuo del VAD o no toleran la terapia anticoagulante de por vida.
- La presencia de disfunción orgánica severa de otros órganos que haga de la cirugía un riesgo elevado puede descalificar a un candidato para el VAD.
Recuperación y pronóstico
Proceso de recuperación tras la implantación
Tras la cirugía, la mayor parte de los pacientes permanece en la unidad de cuidados intensivos durante varios días. Una vez estable, se transita a una unidad de recuperación cardíaca para completar la hospitalización. Durante la convalecencia se controlan de forma estrecha las funciones de los órganos, como el corazón, los riñones, el cerebro, los pulmones y el hígado. El equipo de atención coordina la rehabilitación física y ocupacional, y se inicia un tratamiento anticoagulante para prevenir coágulos dentro del VAD, con un fármaco llamado warfarina.
Antes del alta hospitalaria
- Un/a enfermero/a o coordinador/a de VAD enseña al paciente y a su familia o cuidadores a cuidar el dispositivo.
- Se explican aspectos como limpieza y cuidado del equipo y del driveline, así como la vigilancia de las incisiones y el sitio de salida del cable.
- Se instruye sobre cómo cambiar baterías y cómo identificar y resolver las alarmas o fallos del sistema.
- Se proporcionan indicaciones sobre a quién acudir ante dudas o emergencias.
Restricciones y vida diaria tras la recuperación
- Dependencia eléctrica: es necesario mantener una fuente de energía, ya sea mediante baterías portátiles o conexión a una toma de corriente.
- Anticoagulación: se debe tomar un anticoagulante a largo plazo y realizar pruebas de laboratorio para monitorizar su efecto terapéutico.
- Se deben evitar actividades con alto riesgo de inmersión en agua, como baños o natación; se enseñará la forma más segura de ducharse con el dispositivo adecuadamente protegido.
- Se evitan actividades de contacto que podrían ocasionar lesiones o hemorragias graves.
Vida cotidiana y mantenimiento del VAD
- Medicamentos: además de la anticoagulación, pueden requerirse otras medicaciones cardiovasculares para controlar la presión arterial y prevenir ritmos anómalos.
- Estilo de vida saludable: adoptar hábitos que favorezcan la salud cardíaca, como dejar de fumar, mantener una dieta equilibrada y realizar actividad física conforme a las indicaciones médicas.
- Rehabilitación cardíaca: es un programa supervisado para ayudar a recuperar fuerza y confianza para las actividades diarias y facilitar una transición segura a la vida en casa.
- Mantenimiento del VAD: es crucial cuidarlo adecuadamente; el equipo de VAD está disponible las 24 horas para resolver incidencias y orientar ante alarmas o dudas.
Impacto en la salud mental
Algunas personas con VAD pueden experimentar depresión o ansiedad. No es necesario afrontar estos síntomas de forma aislada: es importante comunicarlo al equipo de atención para recibir apoyo adecuado y ajustar el plan de cuidado cuando sea necesario.
Seguimiento y comunicación con el equipo médico
Frecuencia de visitas y vigilancia
La vida con un VAD implica un control médico de por vida. Tras el alta, las revisiones son más frecuentes al inicio y, a medida que la persona mejora y se vuelve más independiente, pueden hacerse con menor frecuencia. Estas visitas permiten optimizar el cuidado, prevenir complicaciones, detectar problemas en fases tempranas y ajustar el tratamiento.
Qué monitoreo se realiza en cada consulta
- Revisión de la presión arterial y otros signos vitales
- Verificación de la dosis de anticoagulantes y ajustes si es necesario
- Descarga y revisión de los datos del VAD para detectar alarmas o fallos
- Ajuste de los parámetros de funcionamiento del VAD si procede
- Discusión sobre el progreso con cambios del estilo de vida y recomendaciones prácticas
Cuándo contactar ante posibles complicaciones
- Dolor en el pecho
- Tos con sangre
- Orina de color oscuro
- Fiebre o escalofríos
- Dolor en las articulaciones
- Enrojecimiento, dolor o calor inusual en las incisiones o en el sitio de salida del driveline
- Aumento repentino de peso o hinchazón en manos o pies
Señales de alarma relacionadas con el VAD
- Señales de daño en el controlador, el driveline o la batería
- Mensajes de error en el controlador o alarmas sin una solución clara de inmediato
En conjunto, un VAD puede representar una opción crucial para manejar la insuficiencia cardíaca avanzada, mejorando la circulación, la función de órganos y la calidad de vida, especialmente cuando permite la recuperación, la espera de un trasplante o la estabilidad a largo plazo en pacientes no elegibles para trasplante. Sin embargo, debe considerarse cuidadosamente junto con el equipo de salud, dada la necesidad de cuidados continuos y vigilancia de posibles complicaciones.
Vídeo sobre Dispositivos de asistencia ventricular (DAV): Propósito y riesgos
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.