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Disosmia (percepción olfativa desordenada): Definición y causas

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La dysosmia es una alteración de la percepción olfativa que modifica la forma en que percibimos los olores. Puede presentarse como cambios en olores familiares, como olores ahora desagradables ante estímulos habituales, o como la percepción de olores inexistentes. Este cuadro puede acompañarse de alteraciones del gusto y variar en duración según la causa subyacente. En este texto se explican definiciones, causas y opciones de manejo.

Definiciones y manifestaciones olfativas

El sentido del olfato puede verse afectado de distintas maneras. Es importante distinguir entre las categorías más comunes para comprender el impacto que puede tener en la vida cotidiana, la seguridad y la nutrición.

Alteraciones principales

  • Parosmia: se produce cuando el olor de un objeto conocido cambia o cuando algo que antes olía agradable ahora huele desagradable. Un ejemplo típico es que el café, que normalmente es agradable, pase a oler a gasolina o a basura.
  • Phantosmia: se refiere a la percepción de un olor cuando en realidad no hay ningún estímulo olfativo presente. Pueden describirse olores como olor a podrido, humo de cigarrillo o sustancias químicas como amoniaco, aun cuando el entorno esté limpio.

Otras alteraciones del olfato

  • Anosmia: ausencia total de la capacidad para oler, es decir, la pérdida absoluta del sentido del olfato.
  • Hyposmia (hiposmia): disminución de la sensibilidad olfativa, con reducción de la capacidad para detectar olores o para distinguirlos con claridad.

Relación entre olfato y gusto

La experiencia sensorial del gusto está estrechamente ligada al olfato. Por ello, las alteraciones olfativas pueden ir acompañadas de cambios en el sabor. En este contexto pueden coexistir:

  • Ageusia: pérdida total del sentido del gusto.
  • Dysgeusia: distorsión de los sabores que se perciben, a menudo descrita como un sabor desagradable o anormal.
  • Hypogeusia: disminución de la capacidad para percibir los sabores.

Impacto de la COVID-19 en el olfato

La infección por SARS-CoV-2 puede generar dysosmia y otros cambios olfativos. Algunas personas describen que olores familiares se vuelven extraños o se perciben de manera inusual, como asociarlos con olores intensos o desagradables. En otros casos se reportan olores que no tienen relación con la realidad, o percepciones olfativas atípicas que pueden persistir durante semanas o meses tras la infección.

Duración y evolución

La dysosmia puede durar desde una semana hasta varios meses. En algunos casos, la alteración puede ser permanente, especialmente cuando la causa subyacente es grave o permanece sin tratar. Incluso entre personas con la misma causa, los tiempos de recuperación pueden ser muy diferentes: algunas recuperan en pocas semanas, otras pueden tardar meses o experimentar cambios en la trayectoria de la recuperación a lo largo del tiempo.

Factores causales

La dysosmia puede tener orígenes muy diversos. Identificar la causa subyacente es crucial para orientar el manejo. A continuación se detallan categorías comunes de causas que pueden explicar las alteraciones olfativas.

  • Lesión cerebral o tumor cerebral: daños en estructuras que intervienen en el procesamiento de los olores pueden producir cambios en la percepción.
  • Rinitis alérgica (fiebre del heno): inflamación de las vías nasales que afecta el sentido del olfato.
  • Pólipos nasales: crecimiento benigno en la mucosa nasal que puede bloquear el flujo de aire y disminuir o distorsionar los olores.
  • Condiciones neurológicas: enfermedades como la enfermedad de Parkinson u otros trastornos neurológicos pueden comprometer el sentido del olfato.
  • Radioterapia y quimioterapia: intervenciones oncológicas que pueden dañar el tejido nasal o las rutas neuronales asociadas al olfato.
  • Infecciones de las vías respiratorias altas o sinusitis: infecciones que afectan la mucosa nasal y la cavidad paranasal pueden provocar alteraciones temporales o persistentes.
  • Tabaco (fumar): el consumo de tabaco puede contribuir a cambios en la percepción de los olores.
  • Medicamentos que reducen el colesterol o la presión arterial: ciertos fármacos que se usan con frecuencia pueden asociarse a alteraciones del olfato en algunas personas.
  • Virus, incluyendo el resfriado común y otros virus respiratorios: infecciones virales pueden afectar temporalmente la capacidad olfativa.

Tratamiento y manejo de la dysosmia

El abordaje de la dysosmia se define principalmente por la causa subyacente y por la manifestación clínica en cada persona. En muchos casos, la alteración puede resolverse de forma espontánea sin intervención específica. En otros, la gestión se dirige a tratar la causa identificada y a reducir el impacto sensorial en la vida diaria.

Enfoque general

La dysosmia no siempre requiere tratamiento activo si la causa se resuelve o si el sistema olfativo se adapta con el tiempo. Sin embargo, cuando persiste, la evaluación médica es fundamental para establecer un plan que puede incluir intervenciones dirigidas a la causa subyacente y a las manifestaciones sensoriales.

Tratamiento orientado a la causa

Cuando se identifica una etiología tratable, las intervenciones pueden incluir:

  • Cirugía para pólipos nasales: la eliminación de pólipos nasales puede restablecer la ventilación nasal adecuada y mejorar la percepción de los olores.
  • Antibióticos para sinusitis: si la infección de los senos paranasales es la causa, el tratamiento antibiótico puede ayudar a resolver la inflamación y, en consecuencia, la alteración olfativa.

Reentrenamiento del olfato (SRT)

Una estrategia adicional que algunos profesionales consideran beneficiosa es la terapia de reentrenamiento olfativo (SRT). En este enfoque, la persona huele con regularidad olores fuertes o bien definidos varias veces al día durante un periodo prolongado, con el objetivo de que el cerebro vuelva a asociar olores específicos y recupere una percepción olfativa más estable. Este proceso suele requerir varios meses de práctica constante.

Prevención y hábitos para reducir el riesgo

Para algunas personas, la dysosmia está relacionada con factores modificables. Aunque no siempre es posible prevenir este trastorno dada su diversidad de causas, se pueden adoptar medidas que favorezcan la salud nasal y general:

  • Evitar tocarse la cara, especialmente alrededor de la nariz y la boca, para reducir el riesgo de introducción de gérmenes o irritantes que podrían exacerbar la inflamación nasal.
  • Dejar de fumar y evitar la exposición a humo de tabaco y otros irritantes ambientales que pueden dañar la mucosa nasal y la vía olfativa.
  • Higiene de manos frecuente para disminuir la transmisión de infecciones respiratorias que podrían afectar el sentido del olfato.

Cuándo consultar a un profesional de la salud

Cuándo buscar atención médica

La dysosmia es un síntoma que puede estar asociado a múltiples condiciones. Si el cambio en el olfato persiste más allá de un período breve, como una semana o dos, se recomienda acudir a una evaluación clínica para completar un diagnóstico y considerar opciones de manejo adecuadas. Una evaluación adecuada puede ayudar a identificar causas tratables y a guiar un plan de cuidado seguro y efectivo.

Notas prácticas para el día a día

Las personas que experimentan dysosmia pueden beneficiarse de ciertas estrategias para mantener la calidad de vida y la seguridad:

  • Monitorizar el olfato: llevar un registro de cuándo aparecen cambios, su duración y qué olores se ven afectados puede ayudar a orientar la consulta médica.
  • Priorizar la seguridad en el hogar y en la cocina: ante la posibilidad de no percibir olores de humo, gas o quemaduras, se deben evaluar dispositivos de seguridad adecuados y mantener detectores de humo y gas en buen estado.
  • Apoyo nutricional: si la alteración del olfato afecta el gusto y el apetito, puede ser útil mantener un plan dietético equilibrado que asegure una ingesta adecuada de nutrientes, aun cuando la experiencia gustativa sea atípica.
  • Adherencia al tratamiento: si se identifica una causa tratable, seguir las indicaciones médicas es crucial para maximizar las probabilidades de recuperación.

Preguntas frecuentes que pueden ayudar en la consulta

  • ¿Qué tan común es la dysosmia? Es una manifestación relativamente frecuente entre las alteraciones del olfato y puede presentarse en diversas condiciones, desde procesos locales nasales hasta condiciones neurológicas o exponencias médicas.
  • ¿Puede cambiar con el tiempo? Sí, la evolución de la dysosmia es muy individual; algunas personas mejoran con tratamiento de la causa subyacente o con terapia de reentrenamiento, mientras que otras pueden requerir un manejo a largo plazo o adaptativo.
  • ¿Qué pruebas pueden solicitarse? Dependiendo de la historia clínica, el equipo de salud puede realizar exploraciones para evaluar la función olfativa y descartar condiciones concomitantes, sin que esto implique un conjunto único de pruebas para todos los pacientes.

Resumen práctico

En síntesis, la dysosmia abarca cambios en la forma en que percibimos los olores, incluyendo distorsiones como la parosmia y percepciones olfativas inexistentes como la phantosmia. Puede coexistir con alteraciones gustativas y tiene un abanico amplio de causas, desde procesos benignos y tratables hasta condiciones más complejas. El manejo se ajusta a la etiología identificada e incluye intervenciones dirigidas, terapias de reentrenamiento olfativo y medidas preventivas para disminuir riesgos y mejorar la calidad de vida. La persistencia de los síntomas más allá de un periodo razonable justifica una evaluación médica para confirmar el diagnóstico y definir un plan de cuidado adecuado.

Vídeo sobre Disosmia (percepción olfativa desordenada): Definición y causas

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.