Disfunción sexual: qué es y cómo obtener ayuda
La disfunción sexual es la dificultad para disfrutar o participar de forma satisfactoria en la actividad sexual. Puede presentarse en cualquier momento de la vida y afectar a cualquier persona, siendo más común a partir de los 40 años. Sus causas pueden ser físicas, psicológicas o una combinación de ambas, y, afortunadamente, la mayoría de los casos son tratables. Este artículo describe qué es, qué tipos existen, cuáles son sus síntomas, causas, diagnóstico y las opciones de manejo y tratamiento disponibles.
Dinámica de la respuesta sexual
La respuesta sexual se describe como un ciclo con cuatro fases que pueden ocurrir en distintas secuencias y a diferentes ritmos entre las personas. Comprender estas fases ayuda a identificar dónde puede fallar y qué intervenciones pueden ser útiles.
- Excitación: deseo sexual y aumento de la excitación física. En esta fase se involucra gran parte de la actividad previa a la penetración, como la estimulación y la lubricación en la mujer o la erección en el hombre.
- Plataforma: periodo anterior al orgasmo durante el cual aumentan la frecuencia cardíaca, la tensión muscular y la respiración. En algunas personas puede aparecer la salida de líquido preeyaculante o cambios en la lubricación.
- Orgasmo: liberación súbita de tensión sexual y sensaciones de placer intenso en los genitales. En los hombres, suele ir asociado a la eyaculación; en las mujeres puede coexistir con el clímax y otros ritmos de contracción.
- Resolución: periodo de reposo y relajación tras el orgasmo, en el que el cuerpo vuelve a su estado basal.
La disfunción sexual puede aparecer en cualquier fase del ciclo y puede manifestarse con o sin dolor. Aunque hablar de este tema puede resultar incómodo para algunas personas, existen tratamientos eficaces y la comunicación abierta con la pareja y el profesional de salud suele facilitar la resolución de los problemas.
Clasificación y ejemplos de disfunción sexual
Los profesionales suelen agrupar la disfunción sexual en cuatro grandes categorías según la etapa afectada de la respuesta sexual:
Desórdenes del deseo
Se caracteriza por una falta de interés o deseo sexual persistente o recurrente, que puede afectar tanto a hombres como a mujeres.
Desórdenes de la excitación
Incluye la incapacidad para excitarse de forma física o la ausencia de respuesta sexual adecuada, a pesar de la presencia de deseo. En hombres, puede manifestarse como la disfunción eréctil.
Desórdenes del orgasmo
Se refiere a la demora o la ausencia del orgasmo pese a la estimulación y el deseo. En algunas personas, puede coexistir con una excitación adecuada.
Desórdenes dolorosos
Implican dolor durante las relaciones sexuales que desincentiva la actividad sexual, como la dispareunia o condiciones similares que dificultan el coito.
Frecuencia y alcance
La disfunción sexual puede afectar a diversas personas a lo largo de la vida y no está limitada a un grupo concreto. Es más común a partir de la cuarta década de la vida y se estima que afecta aproximadamente entre un tercio y cuarenta por ciento de las personas en algún momento de su vida. Su impacto puede variar desde un malestar leve hasta un trastorno significativo en la intimidad y la calidad de vida.
Síntomas y causas
Síntomas por sexo
En hombres
- Incapacidad para lograr o mantener una erección suficiente para la relación sexual (disfunción eréctil).
- Ejaculación ausente (anejaculación) o retardada, a pesar de la estimulación adecuada.
- Capacidad para iniciar la relación, pero dificultad para controlar el momento de la eyaculación (eyaculación prematura).
En mujeres
- Dificultad para alcanzar el orgasmo (anorgasmia).
- Sequedad vaginal antes y durante las relaciones sexuales, que puede estar relacionada con la atrofia vaginal.
- Dificultad para relajar los músculos vaginales de forma suficiente para permitir la penetración (vaginismo).
Consejos para cualquier persona
- Falta de interés, dificultad para excitarse o dolor durante la relación que persiste durante meses.
- Afecciones de salud, tratamientos médicos o la medicación que pueden influir en la función sexual.
- Cambios hormonales, como niveles bajos de estrógeno o testosterona.
Principales causas
Causas físicas
- Enfermedades crónicas como fallo renal o hepático.
- Diabetes.
- Enfermedades cardíacas o vasculares.
- Trastornos neurológicos, como esclerosis múltiple, o daño nervioso.
- Desequilibrios hormonales.
- Cáncer y tratamientos oncológicos que afectan la función sexual.
- Consumo problemático de alcohol o sustancias.
- Embarazo, lactancia y menopausia.
- Efectos secundarios de ciertos fármacos, entre ellos algunos antidepresivos.
Causas psicológicas
- Estrés, ansiedad o depresión.
- Problemas de pareja o de relación.
- Imagen corporal negativa y autoconcepto sexual pobre.
- Experiencias de trauma o abuso sexual en el pasado.
- Preocupaciones sobre el rendimiento sexual y culpa o vergüenza asociadas.
Medicamentos que pueden provocar disfunción sexual
Medicamentos de venta libre
- Antihistamínicos y descongestionantes usados habitualmente para resfriados o alergias, que pueden afectar la erección o la Eyaculacion.
- Ejemplos comunes incluyen ciertos antihistamínicos y descongestionantes de venta sin receta.
Medicamentos de prescripción
- Antidepresivos tricíclicos (p. ej., amitriptilina, doxepina, imipramina, nortriptilina) y otros antidepresivos que pueden disminuir la líbido, dificultar la excitación o la alcanzación del orgasmo.
- Inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO) y ciertos antipsicóticos que pueden alterar la respuesta sexual.
- Medicamentos para el manejo del ánimo o del trastorno bipolar, como algunos estabilizadores del ánimo.
- Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y otros fármacos que pueden disminuir el deseo o la capacidad de excitación.
- Medicamentos para la presión arterial alta (hipertensión) que pueden incluir diuréticos, bloqueadores alfa o betabloqueadores, los cuales pueden contribuir a la disfunción eréctil.
Complicaciones y consideraciones
La salud sexual es parte de la calidad de vida y de las relaciones afectivas. La insatisfacción sexual puede generar sentimientos de soledad, frustración y tensión en la pareja, afectando la intimidad y la comunicación. Tratar la disfunción sexual como cualquier otra condición de salud y buscar ayuda cuando interfiera con la vida diaria es fundamental para mejorar el bienestar general.
Diagnóstico y pruebas
Cómo se diagnostica
En la mayor parte de los casos, la disfunción sexual se identifica a partir de la historia clínica y de la experiencia reportada por la persona o la pareja. El profesional de salud suele realizar una evaluación completa de síntomas y un examen físico. Es posible que se soliciten pruebas diagnósticas para descartar problemas médicos subyacentes que contribuyan a la disfunción, aunque en general la pruebas de laboratorio tienen un papel limitado en el proceso diagnóstico.
Una valoración integral también contempla:
- Actitudes y experiencias relacionadas con la sexualidad.
- Factores psicosociales, como relaciones de pareja, ansiedad, historia sexual, consumo de alcohol o sustancias.
- Medicamentos y tratamientos vigentes.
- Factores hormonales y historial médico relevante.
Manejo y tratamiento
Qué implica el tratamiento
La mayoría de las disfunciones sexuales se atienden abordando las causas subyacentes, ya sean físicas o psicológicas. existen estrategias y tratamientos que pueden ayudar a mejorar la función sexual y la satisfacción. A continuación se describen enfoques habituales.
Manejo farmacológico
- Si una medicación es la causa, podría considerarse cambiarla o ajustarla, en función de una evaluación médica.
- En hombres con disfunción eréctil, los fármacos que facilitan la erección pueden ayudar a mejorar la función sexual al asegurar una respuesta eréctil adecuada, siempre bajo supervisión médica.
- En mujeres con deseo sexual bajo, pueden utilizarse fármacos destinados a aumentar el deseo o la excitación, incluyendo opciones que actúan sobre neurotransmisores o regulación hormonal, conforme a indicación clínica.
- En casos de deficiencias hormonales, la terapia hormonal puede considerarse para reequilibrar los niveles hormonales que afectan el deseo o la función sexual.
Aparatos y dispositivos
- Dispositivos mecánicos para la erección (por ejemplo, dispositivos de vacío) y, cuando corresponde, implantes penianos. También existen dispositivos de vacío para mujeres y dilatadores para condiciones de estrechez vaginal debidas a la menopausia.
- Dispositivos que pueden facilitar la exploración de placer y la expectativa de la respuesta sexual, como herramientas para mejorar el aprendizaje sexual y el disfrute.
Terapia sexual y asesoramiento
- La terapia sexual, realizada por terapeutas especializados, puede abordar problemas que no se resuelven en la consulta médica general y también puede incluir orientación de pareja.
- La terapia conductual emplea diversas técnicas para modificar patrones de comportamiento que interfieren con la excitación y el orgasmo, así como para fomentar prácticas saludables entre la pareja.
Psicoterapia y apoyo emocional
- La psicoterapia puede ayudar a gestionar traumas sexuales del pasado, ansiedad, miedo, culpa y problemas de autoimagen que contribuyen a la disfunción.
Educación, comunicación y apoyo a la relación
- La educación sexual y la comunicación abierta con la pareja pueden reducir la ansiedad y las inseguridades, mejorando la experiencia sexual y la satisfacción mutua.
Pronóstico
El pronóstico de la disfunción sexual depende principalmente de la causa subyacente. En general, la mayoría de las personas logran mejorar o restablecer una vida sexual satisfactoria tras el tratamiento adecuado. La adherencia al plan terapéutico y la resolución de factores físicos o psicológicos subyacentes influyen en los resultados a largo plazo.
Prevención y reducción de impacto
No existe una forma garantizada de prevenir la disfunción sexual, pero sí se pueden disminuir su impacto y aumentar la probabilidad de una vida sexual satisfactoria mediante:
- Mantener un estilo de vida saludable, con control de condiciones médicas y hábitos que favorezcan la salud vascular y hormonal.
- Gestión eficaz del estrés y apoyo emocional en la relación de pareja.
- Comunicación abierta y educación sexual para reducir la ansiedad y las metas poco realistas.
- Revisión de medicamentos potencialmente implicados y, cuando sea apropiado, ajuste de tratamientos médicos.
Vida diaria con disfunción sexual
Cuándo consultar a un profesional
Se recomienda buscar evaluación profesional si la disfunción sexual persiste durante tres meses o más, o si empieza a afectar de forma significativa las relaciones o el bienestar emocional. El profesional de salud evaluará la historia clínica, enumerará los medicamentos y suplementos usados y realizará una exploración para identificar causas posibles y planificar el tratamiento adecuado.
Qué esperar en la consulta
- Una historia detallada de los síntomas, su duración y su impacto en la vida diaria y la relación de pareja.
- Una evaluación de posibles causas físicas, psicológicas o mixtas.
- La posibilidad de pruebas complementarias solo cuando sean necesarias para descartar condiciones médicas subyacentes.
- Un plan de tratamiento personalizado que puede incluir cambios en medicamentos, terapia, educación y/o dispositivos, según corresponda.
Consejos prácticos para el día a día
- Mantener una comunicación abierta y respetuosa con la pareja sobre deseos, límites y preferencias.
- Explorar estrategias de intimidad distintas a la penetración, para reducir la presión y la ansiedad relacionadas con el rendimiento.
- Consultar de forma regular si hay cambios en la salud general que puedan influir en la función sexual.
Vídeo sobre Disfunción sexual: qué es y cómo obtener ayuda
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.