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Defecografía por resonancia magnética: Propósito, procedimiento y qué esperar

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La defecografía es un estudio radiológico que permite observar, en tiempo real, cómo trabajan los músculos del suelo pélvico y los órganos cercanos durante la defecación. Mediante imágenes obtenidas con fluoroscopia (rayos X en tiempo real) o con resonancia magnética (MRI), el especialista puede evaluar la coordinación entre músculos y órganos al momento de evacuar, lo que ayuda a identificar la causa de síntomas persistentes y a planificar tratamientos o intervenciones quirúrgicas cuando corresponde.

Definición y objetivo central

La defecografía no implica defecar heces reales durante la prueba. En su lugar, se introduce una pasta de bario en el recto para que las imágenes de las cavidades internas resalten en el estudio de diagnóstico. El bario actúa como un medio de contraste que permite visualizar intestinales y estructuras contiguas en las imágenes obtenidas. Al finalizar, la persona evacua la pasta en un urinario o en un inodoro especial dentro del equipo de exploración, y el radiólogo interpreta las imágenes desde una sala de control.

Cuándo se utiliza este estudio

El objetivo principal es aportar información adicional para entender cómo funcionan las defecaciones y, con ello, ayudar en el diagnóstico y tratamiento de la problemática del paciente. En la práctica, se suele indicar cuando se requiere evaluar el comportamiento de las estructuras durante la defecación para esclarecer la causa de síntomas o para planificar una intervención. En concreto, puede ser útil para observar:

  • Qué tan bien se contraen y relajan los músculos del suelo pélvico.
  • La función del ano cuando hay presencia de heces.
  • El movimiento de colon, recto, vagina y vejiga durante el esfuerzo de defecación.
  • Si alguno de los órganos internos está fuera de su lugar.
  • Qué aspectos deben abordarse en una cirugía planificada.

Condiciones que puede ayudar a esclarecer

El estudio se recomienda ante la sospecha o ante la necesidad de confirmar ciertas condiciones que pueden explicar síntomas crónicos al defecar. Entre las situaciones más habituales se encuentran:

  • Dolor anal persistente durante o después de la defecación, que no se explica por otras causas evidentes.
  • Estreñimiento crónico o dificultad para evacuar.
  • Incontinencia fecal o pérdida involuntaria de heces.
  • Evacuación incompleta: la sensación de que no se ha eliminado todo el contenido intestinal.

el estudio puede ayudar a diagnosticar o confirmar condiciones específicas, entre las que se destacan:

  • Disfunción del piso pélvico: fallo en la coordinación entre músculos y nervios del piso pélvico al defecar.
  • Prolapso de órganos: debilitamiento de la pared de un órgano que provoca desplazamiento o prolapso hacia fuera o hacia otra estructura. Los tipos más relevantes en este contexto incluyen:
  • Prolapso rectal (rectocele) cuando la pared rectal protruye hacia la vagina, y
  • Enterocele cuando una porción del intestino delgado protruye hacia la pared vaginal, afectando la dinámica de la recta y el recto.

Quién realiza este procedimiento

Todos los exámenes radiológicos y de resonancia magnética son realizados por radiólogos certificados, entrenados específicamente para operar el equipo y para interpretar los resultados. La defecografía, en particular, es realizada por un especialista con experiencia en la motilidad anorectal y en la interpretación de imágenes dinámicas durante la defecación.

Diagnóstico y pruebas asociadas

Cómo funciona la prueba

La defecografía puede llevarse a cabo mediante fluoroscopia (rayos X en movimiento) o mediante resonancia magnética. Ambos enfoques permiten visualizar la mecánica interna durante el acto de defecar. La fluoroscopia es más común en la práctica clínica, pero algunas personas pueden requerir o preferir evitar la exposición a la radiación, en cuyo caso la MRI ofrece una alternativa sin radiación.

En la fluoroscopia, la exploración es como una “video radiográfica”: se emite un haz continuo de rayos X a través del cuerpo para generar imágenes en tiempo real y observar el comportamiento de los órganos durante la defecación. En la MRI, se usan campos magnéticos y ondas de radio para generar imágenes detalladas de las estructuras internas, destacando su tamaño, forma y movimiento durante la prueba.

Qué ocurre antes de la prueba

El equipo médico recoge de forma detallada el historial clínico del paciente, incluyendo intervenciones quirúrgicas previas, condiciones médicas actuales, medicamentos y posibles implantes. También se solicita una descripción detallada de lo que ocurre durante la defecación desde la perspectiva del paciente, para orientar la interpretación de las imágenes. Se explicará el procedimiento y la forma de colaborar durante la prueba para obtener resultados claros. El éxito de la prueba depende en gran medida de la cooperación del paciente.

En preparación puede indicarse la realización de un lavado intestinal (enema) para limpiar el intestino antes del estudio. También se pueden sugerir ajustes en la dieta, en la medicación y en la ingesta de agua previa al examen. Dado que las indicaciones pueden variar, es fundamental seguir las pautas proporcionadas por el equipo médico.

Preparación el día de la prueba

Sea que se utilice fluoroscopia o MRI, la exploración requiere un medio de contraste para resaltar las estructuras internas que el profesional quiere examinar. En la evaluación de la última porción del tracto digestivo —colon, recto y ano— se prepara un concentrado de bario en forma de pasta que se introduce en el recto. Se administra un enema de bario inmediatamente antes de la prueba. En algunos casos, podrían necesitarse otros elementos de contraste para visualizar estructuras que el enema no alcanza, por ejemplo, el intestino delgado, para lo que se podría requerir la ingesta de una solución de contraste varias horas antes del examen. En situaciones específicas, podría ser necesario aplicar bario también en la vagina para visualizar la pared entre la vagina y el ano, si la evaluación lo requiere.

Qué esperar durante la prueba

Tras cambiarse a una bata, el paciente se sitúa en una mesa de exploración. Se introduce la pasta de bario en el recto mediante un dispositivo parecido a una pistola para selladores de sellado. Es común experimentar sensación de distensión o leve dolor abdominal o cólicos breves, consecuencia de la enema. Una vez que el recto está lleno, se produce la necesidad natural de defecar y se procede con la exploración.

Dependiendo de la modalidad elegida, la colocación del paciente varía:

  • En una configuración de fluoroscopia, la mesa puede estar inclinada verticalmente y se coloca un inodoro especial bajo el paciente para defecar en condiciones controladas.
  • En un equipo de MRI abierto, se observa al paciente en una estructura que permite sentarse en el inodoro dentro del equipo; el diseño abierto reduce la sensación de claustrofobia.
  • En un MRI tradicional, típico de tubo cerrado, el paciente puede permanecer horizontal y defecar en una toallita absorbente; en algunos casos se utiliza una manta con bobinas metálicas integradas para completar la exploración.

Puede haber sensación de claustrofobia en el MRI cerrado, y está previsto que se ofrezca la opción de medicación para ayudar a relajarse si es necesario. Tanto en equipos abiertos como en MRI tradicional, es una experiencia ruidosa durante la adquisición de imágenes, con chasquidos y golpes característicos. Se suelen proporcionar tapones para los oídos o auriculares para mitigar el ruido. El profesional a cargo dará indicaciones específicas para realizar la maniobra de expulsión, de contracción y de relajación muscular para que las imágenes muestren con claridad la participación muscular durante la defecación. También se indicará mantener la inmovilidad durante los cambios de imágenes, que habitualmente duran menos de un minuto cada toma. En conjunto, la exploración suele durar entre 30 y 60 minutos.

Qué sucede después de la prueba

Una vez concluida la exploración, se acompaña al paciente a un baño privado para lavarse y limpiar el exceso de contraste. Es normal observar heces de color blanquecino o ligeramente blanquecinas durante el día siguiente, debido al residuo de la pasta de bario. En la mayoría de los casos, las actividades diarias y la dieta pueden reanudarse de inmediato.

Riesgos y efectos secundarios

La cantidad de radiación asociada con la radiografía es baja y se considera segura cuando no se realiza de forma repetida sin necesidad clínica. En cuanto a la MRI, no implica exposición a radiación ionizante y, por lo general, no presenta efectos adversos. En mujeres embarazadas, se recomienda evitar estas pruebas si es posible, dado que el riesgo para el feto es mínimo pero no nulo, y la decisión se toma en función de la evaluación clínica y las alternativas disponibles.

Perspectivas y interpretación de los resultados

Qué tipo de resultados se obtienen y qué significan

El radiólogo elabora un informe detallado que se remite al médico de cabecera o al especialista que solicitó la prueba. En el informe se especifica si existen trastornos típicos de la defecación y se abordan las dudas o preocupaciones específicas planteadas por el equipo clínico. En términos generales, los hallazgos pueden confirmar o descartar:

  • Disfunción del piso pélvico en el contexto de la coordinación muscular durante la defecación.
  • Prolapso de órganos como parte de la etiología de dolor, estreñimiento o incontinencia, con descripciones de la posición y el grado de desplazamiento de cada estructura afectada.
  • La información obtenida puede orientar la planificación de intervenciones quirúrgicas o terapias conservadoras, según el caso.

La defecografía es una herramienta diagnóstica valiosa cuando la clínica sugiere que la dinámica de la defecación está alterada y que el origen puede estar relacionado con el suelo pélvico, la movilidad de los órganos pélvicos o la interacción entre estas estructuras durante el acto de defecar. El éxito del estudio depende de una comunicación clara entre el paciente y el equipo médico, de la colaboración durante las maniobras solicitadas y de la adecuada preparación previa. Aunque puede resultar incómoda o vergonzosa para algunas personas, la exploración no es dolorosa y su finalidad es precisamente identificar la causa de los síntomas para ofrecer tratamiento adecuado y personalizado.

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Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.