¿Cuál es la anatomía de mi pezón?
El pezón y la areola componen el centro de cada seno y presentan una variedad de formas y funciones normales. Este artículo explica qué es el pezón, su anatomía y función, los trastornos que pueden afectarlo, cómo reconocer cambios y qué pruebas se utilizan para su detección. También ofrece pautas de cuidado y señales de alarma para consultar a un profesional de la salud de forma oportuna.
Qué es el complejo pezón-areola
El pezón es la pequeña estructura que marca el centro de cada seno. Por lo general, cada pecho tiene un pezón, que puede sobresalir, estar plano o apuntar hacia adentro. Rodeándolo se encuentra una área circular de piel de tono más oscuro llamada areola. Juntos, el pezón y la areola conforman lo que los profesionales de la salud denominan el complejo pezón-areola o NAC.
Función
El pezón desempeña un papel esencial en la lactancia. Cuando el bebé se agarra al pezón y a la areola, las aberturas diminutas del pezón permiten la salida de la leche para nutrir al recién nacido. Además de su función en la alimentación, los pezones pueden desempeñar un papel en el placer sexual para todas las personas. Estas funciones reflejan la importancia del pezón dentro de la anatomía mamaria y su variabilidad entre individuos.
Anatomía y tamaño
Dimensiones y estructura
En promedio, los pezones miden entre 10 y 12 milímetros de ancho y sobresalen de la piel circundante entre 9 y 10 milímetros.
El pezón está formado por una combinación de fibras de músculo liso, tejido conectivo y conductos lácteos (tubos que llevan la leche). Cada pezón presenta alrededor de nueve orificios por donde sale la leche y contiene centenas de nervios que proporcionan sensación.
Variantes por apariencia y número
Por apariencia
- Pezón protruyente: se proyecta hacia afuera desde la areola y tiene una forma de pequeño cilindro. Es la variante más común.
- Pezón plano: no se proyecta ni se retrae; está al nivel de la piel de la areola.
- Pezón invertido: apunta hacia adentro y parece estar oculto dentro de la areola.
Las variaciones en la apariencia pueden ser normales y existentes desde el nacimiento. Sin embargo, si los pezones protruyentes cambian repentinamente a planos o invertidos, es importante consultar a un profesional de la salud. Aunque a veces es un cambio benigno, en otros casos puede indicar una afección que requiere evaluación.
Nº de pezones
- Pezones normales: la mayoría de las personas tiene dos pezones, uno en cada seno.
- Pezones supernumerarios (tres o más): algunas personas nacen con pezones adicionales. En la mayoría de los casos se trata de un pezón extra, pero es posible encontrar hasta ocho pezones adicionales en algunas personas.
- Ateilia (ausencia de pezón): algunas personas nacen sin pezón. Esto se debe a cambios en el desarrollo fetal y puede asociarse a síndromes genéticos como el síndrome de Poland, que además puede implicar desarrollo muscular alterado en la pared torácica.
Condiciones y trastornos
Qué condiciones pueden afectar el pezón
El cáncer de mama puede amenazar la salud de todo el seno, incluido el pezón y la areola. Entre los cánceres que pueden originarse en la región del pezón se destacan:
- Carcinoma ductal in situ (DCIS): el cáncer se inicia en los conductos de la leche y, por lo general, no se propaga fuera de ellos. Sus síntomas suelen ser ausentes y la detección suele ocurrir mediante pruebas de imagen.
- Cáncer ductal invasivo (IDC): el cáncer comienza en los conductos y se extiende a tejidos cercanos. Puede presentar piel con hoyuelos, rugosidad, sequedad, escamas o inflamación en el seno o en el pezón. También puede haber un bulto en el seno o cambios en el tamaño o la forma.
- Enfermedad de Paget del seno: el cáncer se desarrolla en la piel del pezón y puede provocar picor, sensación de ardor, secreción y erupción en el pezón y/o la areola.
Además de estas entidades oncológicas, pueden ocurrir condiciones no cancerosas que afecten la piel del pezón y la areola, como la eczema del pezón, una erupción roja y escamosa que puede aparecer en el pezón y la areola (y a veces en otras áreas del cuerpo). No siempre es fácil distinguir entre eczema y signos de cáncer, por lo que es fundamental consultar a un profesional ante cambios persistentes o preocupantes.
¿Cómo revisar la salud de mis pezones?
Los profesionales de la salud utilizan habitualmente mamografías para evaluar la salud de todo el seno, incluido el pezón. También se emplean ultrasonidos mamarios y, en ciertas circunstancias, resonancia magnética (RM) del pecho para una evaluación más detallada.
Se recomienda que las mamografías anuales comiencen a partir de los 40 años, aunque el médico puede sugerir iniciar el cribado antes en función de factores de riesgo personales. Aunque probablemente no lo sepas, el cáncer de mama puede afectar incluso a personas de sexo masculino, por lo que la vigilancia también se aplica a hombres en determinadas circunstancias de riesgo.
Cuidados y vigilancia
Cuidado diario y vigilancia
El cuidado de los pezones y la región mamaria implica hábitos simples que favorecen la salud y permiten detectar cambios tempranos. Recomendaciones prácticas:
- Exámenes médicos regulares: acudir a un profesional de la salud para exámenes mamarios y realizar las pruebas de cribado indicadas. El profesional indicará la frecuencia de estos controles según tu situación.
- Autoexploración mensual: realizar un autoexamen de las mamas para familiarizarse con su aspecto y tacto. Si observas cambios, comunícalos a un profesional de inmediato.
Cuándo contactar a un profesional de salud
Consulta a un profesional de la salud ante cualquiera de estos signos o síntomas:
- Dolor o molestia en el pezón que persiste varios días o sin causa aparente
- Cambios en el color o la textura del pezón o de la piel circundante
- Fisuras en la superficie del pezón
- Sarpullido o erupción en el pezón o en cualquier parte del seno
- Secreción del pezón (salida de líquido)
- Pezón plano o invertido que apareció de forma reciente
- Pequeño punto blanco, claro o amarillo en el pezón durante la lactancia (llamado bleb de leche)
Acudir a la atención de un profesional ante signos de cambios en el pezón puede facilitar el diagnóstico y el tratamiento oportunos. Es mejor consultar para confirmar que no se trata de algo grave que retrasar una atención que podría ser crucial para la salud.
Si tienes un piercing en el pezón, pregunta a tu profesional de salud cómo cuidarlo. También consulta sobre precauciones a tener durante el embarazo y la lactancia, ya que estas situaciones pueden requerir ajustes en cuidados y vigilancia.
Vídeo sobre ¿Cuál es la anatomía de mi pezón?
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.