Vidaliax VIDALIAX

COVID prolongado

nfid.org

Long COVID es un conjunto de síntomas que persisten o aparecen tres meses o más después de la infección inicial por COVID-19, incluso si la infección fue leve. Puede afectar a personas de diferentes edades y condiciones de salud, y sus manifestaciones abarcan sistemas como autoinmune, respiratorio, cardiovascular, neurológico o psicológico. No existe un único tratamiento universal; la atención se adapta a cada persona y a sus síntomas específicos.

Qué es y cuánta gente lo experimenta

Definición y nombre alternativo

Long COVID se conoce también como long-haul COVID, síndrome o condiciones post-COVID y secuelas posagudas de COVID-19. En muchos casos se compara con síndromes como la encefalomielitis miálgica/patidología de fatiga crónica (ME/CFS), dada la variedad de síntomas y posibles causas. La diversidad de presentaciones implica que no existe una única terapia que funcione para todas las personas.

Prevalencia

Las condiciones post-COVID pueden afectar entre 5% y 10% de las personas que han tenido una infección por COVID. La gran heterogeneidad de síntomas y la duración variable dificultan precisar cuántas personas terminan desarrollando Long COVID, pero se reconoce como una entidad clínica relevante que puede requerir atención a largo plazo.

Síntomas y causas

Síntomas característicos y otros signos

Long COVID puede presentar una amplia gama de síntomas. Aunque algunas personas experimentan más de uno, la mayoría no presenta todos los síntomas descritos. Los dos signos más comunes son fatiga persisted y disnea (dificultad para respirar). Otros síntomas frecuentes incluyen:

  • Pérdida o alteración del olfato y del gusto (anosmia o disgeusia).
  • Problemas para pensar o concentrarse, a veces denominado “niebla mental”.
  • Tos crónica.
  • Dolores de cabeza.
  • Dificultad para dormir o insomnio.
  • Depresión y/o ansiedad.
  • Dolor en el pecho.
  • Palpitaciones o latidos irregulares del corazón.
  • Diarrrea u otros cambios digestivos.

Qué causas se han considerado

No hay una única causa identificada para Long COVID. En la historia de otros coronavirus, como el SARS y el MERS, también se han observado efectos a largo plazo, por lo que se plantean varios mecanismos posibles que podrían contribuir a la persistencia de síntomas tras la infección por SARS‑CoV‑2:

  • Microtrombos o coágulos muy pequeños que, sin provocar un evento agudo, pueden interferir con la función de pulmones, cerebro y otros órganos.
  • Inflamación sostenida en la que el sistema inmunitario continúa provocando inflamación en órganos y tejidos más allá de la fase aguda.
  • Trastornos autoinmunes en los que el sistema inmune podría atacar partes del propio cuerpo.
  • Persistencia viral del SARS‑CoV‑2 en el organismo, incluso cuando la persona ya no es contagiosa ni presenta síntomas agudos.
  • Reactivación de otros virus, como el virus de Epstein-Barr, que podría desencadenar síntomas persistentes.
  • Impacto psicológico de una enfermedad grave durante un periodo prolongado.

Factores de riesgo

  • No haber recibido vacunación contra COVID-19.
  • Haber tenido una infección por COVID-19 grave, especialmente si requirió hospitalización, aunque también pueden aparecer casos en cuadros leves.
  • Historia previa de MIS-C (síndrome inflamatorio multiorgánico asociado a COVID) durante o después de la infección.
  • Enfermedades preexistentes como enfermedades pulmonares, obesidad, diabetes e hipertensión arterial.
  • Ser mujer.

Diagnóstico y pruebas

Cómo se diagnostica Long COVID

El diagnóstico se realiza a partir de la evaluación clínica de los síntomas y la historia de la enfermedad de la persona. No existe una prueba única que confirme Long COVID; por ello, el médico puede realizar una revisión detallada de la evolución de la COVID y de los síntomas actuales, así como descartar otras condiciones que expliquen lo que la persona está experimentando.

Pruebas que pueden emplearse

Las pruebas se orientan a entender el impacto de los síntomas y a descartar otras causas. Dependiendo de los signos, pueden realizarse:

  • Pruebas de sangre para evaluar inflamación, función de órganos y otros marcadores que expliquen los síntomas.
  • Radiografías de tórax o otras imágenes para observar cambios en pulmones u otros órganos.
  • Tomografía computerizada (CT) para detectar inflamación o alteraciones específicas en los pulmones.
  • Pruebas de función pulmonar para medir qué tan bien funciona el sistema respiratorio.
  • Electrocardiograma (ECG) o ecocardiograma para evaluar la salud del corazón.

Tratamiento y manejo

Enfoque general

No existe un tratamiento único para Long COVID; la estrategia suele ser individualizada y basada en los síntomas presentes. El manejo puede requerir la colaboración entre distintos especialistas y pruebas de diagnóstico para guiar las opciones terapéuticas. La clave es abordar tanto los signos físicos como el bienestar emocional, permitiendo una progresión gradual de las actividades diarias.

Opciones terapéuticas según los síntomas

Medicamentos

En función de los síntomas y de la causa subyacente que pueda detectarse, se pueden emplear fármacos para tratar:

  • La tos, el dolor de cabeza, la ansiedad y la depresión con tratamientos adecuados.
  • Si se identifica una causa subyacente tratable (por ejemplo, coágulos sanguíneos), se podría emplear medicación específica para esa condición.

Terapias para el sentido del olfato y gusto

Para recuperar el olfato y el gusto, pueden utilizarse enfoques específicos:

  • Bloqueo del ganglio estrellado: un procedimiento para aliviar molestias en ciertas vías nerviosas del cuello que pueden afectar el olfato.
  • Reentrenamiento olfativo: usar olores comunes para ayudar al cerebro a recordar y recuperar las sensaciones olfativas habituales.

Rehabilitación física y respiratoria

La rehabilitación física y la rehabilitación pulmonary son programas diseñados para mejorar la capacidad física, la resistencia y la función respiratoria. Esto puede incluir ejercicios supervisados, educación sobre la respiración y estrategias para manejar la fatiga en casa.

Apoyo psicológico y emocional

La experiencia de una enfermedad prolongada puede generar o agravar problemas de salud mental. El asesoramiento o la terapia psicológica pueden ayudar a manejar la ansiedad, la depresión y el estrés asociado a la condición, así como a mejorar la calidad de vida y la adherencia al tratamiento.

Pronóstico y evolución

Qué esperar a lo largo del tiempo

Los síntomas de Long COVID pueden ir y venir (empeorar y mejorar con el tiempo). Muchas personas mejoran con el tiempo, pero la duración varía entre individuos. Un manejo adecuado puede requerir la consulta con un médico de atención primaria y, si es necesario, con especialistas. En algunos lugares puede ser útil acudir a una clínica de Long COVID para coordinar la atención adecuada.

Duración de la fatiga y otras limitaciones

Tras la infección, la fatiga puede durar varias semanas. En algunos casos, la fatiga y otros síntomas persisten durante meses o más. En general, la mayor parte de las personas empieza a sentirse mejor dentro de un periodo de 12 a 18 meses, aunque esto puede variar ampliamente según la persona y las estrategias de manejo empleadas.

Prevención y reducción del riesgo

Medidas para disminuir el riesgo de Long COVID

No existe una única forma de prevenirlo, pero sí existen estrategias que pueden disminuir la probabilidad o la severidad de los síntomas:

  • Antivirales administrados en los primeros días después de la prueba positiva podrían reducir el riesgo de desarrollar Long COVID en personas con mayor riesgo de COVID grave (según un estudio). La indicación y el plazo de uso dependen de la evaluación clínica y de la evolución de los síntomas.
  • Vacunación frente a COVID-19: las personas vacunadas tienen menor riesgo de desarrollar Long COVID tras contagiarse.
  • Avoiding infection: medidas para evitar el contagio, como higiene de manos, uso de mascarillas de varias capas y ajuste de mascarillas (por ejemplo, N95/KN95) cuando hay alta exposición o personas enfermas, y evitar contacto cercano con personas enfermas.

Vivir con Long COVID: pautas prácticas

Cuándo buscar atención médica

Debes consultar a un profesional si presentas alguno de estos escenarios: síntomas severos, síntomas que se mantienen durante mucho tiempo pese a la mejoría de la fase aguda, o cualquier síntoma que afecte de forma significativa tu vida diaria.

  • Marcar los síntomas actuales y explicar su impacto en tus actividades diarias.
  • Indicar cuándo comenzaron los síntomas actuales y cómo se relacionan con la infección por COVID.

Cuándo acudir a urgencias

Acude a servicios de urgencias si, de forma repentina, tus síntomas empeoran o presentas signos de enfermedad grave, entre ellos:

  • Fiebre alta (superior a 39°C o 103°F).
  • Dificultad marcada para respirar.
  • Dolor intenso en el pecho o en el abdomen que no cede.
  • Mareo persistente o confusión.
  • Dolor muscular intenso o debilidad severa.
  • Dificultad para despertar o somnolencia extrema.
  • Convulsiones.
  • Coloración azulada de piel, labios o uñas (cianosis), que puede indicar niveles bajos de oxígeno.

Preguntas útiles para hacer a tu médico

Puede ser beneficioso plantear estas preguntas para entender mejor tu situación y las opciones de manejo:

  • Cuáles son mis opciones de tratamiento y qué objetivos persiguen?
  • Qué podría estar causando mis síntomas y cómo se confirma o descarte?
  • Es probable que mis síntomas mejoren con el tiempo?
  • Cómo debo tomar la medicación y qué efectos secundarios vigilar?
  • Con qué frecuencia debo hacer un seguimiento y a qué signos debo acudir de inmediato?
  • Qué señales requieren acudir a la urgencia?

Vídeo sobre COVID prolongado

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.