Conoce los radiofármacos
Los radiofármacos son fármacos que contienen material radiactivo y se emplean en la medicina nuclear para realizar imágenes funcionales de órganos y tejidos y, en algunas situaciones, para tratar ciertas condiciones, principalmente algunos tipos de cáncer. Su manejo implica la cooperación entre farmacéuticos nucleares, radiólogos y oncólogos radioterápicos. Este texto ofrece una visión clara y rigurosa sobre qué son, para qué se utilizan y qué ejemplos destacan tanto en diagnóstico como en tratamiento, sin adentrarse en información ajena al tema.
Qué son los radiofármacos y quiénes intervienen
Un radiofármaco es un fármaco radioactivo diseñado para administrarse a través de diferentes vías (vía oral, inhalada o por vía intravenosa) con el objetivo de evaluar la función de órganos o, en otros casos, de atacar células anómalas. Los radiofármacos se crean, verifican y distribuyen por farmacéuticos nucleares, profesionales especializados en la preparación de estas sustancias. En las exploraciones, los radiólogos y los técnicos en radiología (RTs) utilizan estos fármacos para obtener imágenes diagnósticas. En los tratamientos, los oncólogos radioterápicos administran las dosis adecuadas para dirigir la radiación a las células objetivo. La radiación empleada puede ser de baja, moderada o alta intensidad, dependiendo del objetivo clínico.
Uso principal en la medicina nuclear
Diagnóstico
En su función diagnóstica, los radiofármacos diagnósticos son parte fundamental de la imagenología nuclear. El objetivo es evaluar cómo funcionan las diferentes estructuras del cuerpo, no sólo su anatomía. Para ello, se administra una dosis pequeña de un radiofármaco y, tras su acumulación en áreas específicas, se emplea una cámara de alta sensibilidad (a veces una cámara gamma) para captar la radiación emitida y generar imágenes que el equipo médico interpreta.
Algunas aplicaciones típicas de los radiofármacos observan la perfusión y la función de distintos órganos y sistemas. A continuación se muestran ejemplos representativos:
- Fluorina-18 (18F) se usa con frecuencia como trazador en las exploraciones de PET (tomografía por emisión de positrones).
- Technecio-99m (99mTc) es uno de los radionúclidos más utilizados en medicina nuclear para la evaluación de huesos, función hepática y función renal.
- Xenón-133 se inhale como parte de pruebas de función pulmonar para valorar la ventilación y la difusión en los pulmones.
- Rubidio-82 se administra por vía intravenosa para la imagen del músculo cardíaco (imagen myocardial) y la perfusión del corazón.
La radiación que emiten estos fármacos es, en general, suficiente para obtener las imágenes necesarias sin dañar de forma significativa a la persona, y la dosis se ajusta cuidadosamente según la exploración solicitada y el estado del paciente. El proceso diagnóstico se centra en identificar áreas con una función alterada, que pueden indicar enfermedad, inflamación, obstrucciones o daños en tejidos.
Terapéutica
Los radiofármacos terapéuticos emplean dosis más altas y una radiación más potente con el fin de eliminar células anómalas o cancerosas. A diferencia de la terapia externa, en la que la radiación se dirige desde una fuente externa al cuerpo, en la terapia con radiofármacos la radiación se entrega de forma dirigida y localizada, llevando la acción directamente a las células diana y limitando la exposición a tejidos sanos circundantes.
La finalidad es que estas sustancias seleccionen de manera relativamente específica a las células cancerosas o a los procesos patológicos relevantes, para minimizar efectos adversos y optimizar la respuesta terapéutica. Este enfoque es una parte creciente de la oncología y se está investigando para ampliar su alcance a diferentes tipos de cáncer.
Radiofármacos relevantes en el tratamiento del cáncer
En oncología, existen ejemplos concretos de radiofármacos terapéuticos aprobados o en uso para determinadas neoplasias. A continuación se detallan algunos de los más conocidos y su indicación principal, con la nota de que la aprobación regulatoria puede variar según el país y el momento.
- PLUVICTO® (lutecio Lu-177 vipivotide tetraxetan): está aprobado por la FDA para el tratamiento del cáncer de próstata metastásico resistente a la castración que expresa antígeno de membrana específico de próstata (PSMA‑positivo) y que ha progresado a pesar de tratamientos previos.
- Lutathera™ (lutetio Lu-177 dotatato): aprobado por la FDA para el tratamiento de tumores neuroendocrinos gastroenteropancreáticos somatostatin receptor‑positivos (GEP‑NET), que suelen presentar receptores de somatostatina en su superficie celular.
- Iodina‑131: fármaco radioterápico fundamental en la terapia de tiroides. Se utiliza para tratar ciertos cánceres de tiroides y, en algunas condiciones de hipertiroidismo (como la enfermedad de Graves), puede ser útil para reducir la actividad tiroidea.
- Radium‑223 (Xofigo®): efectivo en el manejo de metástasis óseas asociadas al cáncer de próstata. La FDA ha aprobado la dicloriuro de radio-223 para este uso concreto, con beneficios en el manejo de dolor y la progresión de las lesiones óseas.
Es importante señalar que varias modalidades terapéuticas con radiofármacos están actualmente en ensayo clínico para otros tipos de cáncer. Este continuo desarrollo refleja la intención de ampliar las opciones de tratamiento con enfoques dirigidos y personalizados, basados en las características moleculares de cada tumor y en la biología del paciente.
Preguntas frecuentes sobre los radiofármacos
Cuáles son los radiofármacos más comunes?
Entre los radiofármacos más utilizados en la práctica cotidiana, especialmente para diagnóstico, destacan:
- Technetio‑99m (99mTc): uno de los radionúclidos más comunes para imágenes diagnósticas. Se utiliza para evaluar la perfusión sanguínea en los pulmones, la perfusión vascular general, los huesos, el miocardio (músculo cardíaco), las glándulas lagrimales y la tiroides.
- 18F‑FDG (glucosa marcada con fluorina‑18): un trazador clave para PET que refleja el metabolismo de la glucosa de tejidos y es útil en múltiples procesos patológicos, incluido el cáncer y la inflamación.
- Ga‑68 DOTATATE y Ga‑68 PSMA (y otros derivados): trazadores utilizados en PET para evaluar neuroendocrinomas y lesiones asociadas a receptores específicos, como somatostatina o PSMA.
- 18F‑PSMA y otros trazadores moleculares similares para la caracterización de tumores prostate‑específicos.
- I‑123: utilizado en ciertas evaluaciones tiroideas diagnósticas.
Además de estos, existen otros radiotrazadores que pueden emplearse en diferentes contextos diagnósticos según la sospecha clínica y la disponibilidad de tecnologías de imagen.
¿Son seguros los radiofármacos?
La seguridad de los radiofármacos depende de un manejo cuidadoso y de la supervisión de un equipo multidisciplinario. Cuando se manipulan y administran correctamente, estos fármacos son seguros y permiten obtener información diagnóstica valiosa o lograr un efecto terapéutico deseado. La dosificación y la administración se planifican para minimizar la exposición a la radiación y optimizar el beneficio clínico.
Como ocurre con cualquier medicamento, los radiofármacos terapéuticos pueden asociar efectos secundarios. Sin embargo, en la evaluación clínica previa se pondera el balance entre beneficios y riesgos, y se explican de forma detallada las posibles reacciones adversas. El personal sanitario informado trabaja en conjunto para ajustar la dosis, monitorizar la respuesta y mitigar efectos no deseados.
los radiofármacos ofrecen una combinación única de diagnóstico funcional y tratamiento dirigido. Su aplicación se realiza en equipos especializados y con controles de seguridad rigurosos, garantizando que los pacientes reciban la dosis adecuada y el seguimiento necesario para maximizar el beneficio clínico y reducir riesgos.
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Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.