Cómo usar muletas correctamente
Las muletas son dispositivos médicos comunes que facilitan la movilización durante la recuperación de una lesión o tras una intervención quirúrgica. Funcionan como una ayuda de movilidad que permite apoyar el cuerpo sin cargar por completo la extremidad afectada. Un profesional de la salud indicará qué tipo de muletas usar, durante cuánto tiempo y cómo utilizarlas de forma segura para favorecer la curación y prevenir complicaciones.
¿Quién necesita usar muletas?
El uso de muletas es frecuente tras lesiones o intervenciones que afectan la pierna, la rodilla o el tobillo. A continuación se describen escenarios habituales en los que pueden recomendarse muletas:
- Lesiones deportivas: esguinces, desgarro de ligamento cruzado anterior (LCA) o desgarro del menisco pueden requerir muletas durante la fase de recuperación para reducir la carga en la extremidad afectada.
- Fracturas óseas: tras la fractura de un hueso en la pierna, la rodilla, el tobillo o el pie, las muletas permiten desplazar el peso sin esfuerzos indebidos en la zona lesionada.
- Lesiones de ligamentos o tendones: patologías como ruptura del tendón de Aquiles o tendinitis pueden requerir apoyo con muletas para facilitar la curación.
- Cirugía: tras intervenciones en la anatomía de la parte inferior del cuerpo, como cirugías artroscópicas, se utiliza muletas para evitar cargar la zona operada durante el periodo de rehabilitación.
¿Cuánto peso puedo soportar con muletas?
La cantidad de peso o presión que puedes apoyar en la pierna, rodilla, tobillo o pie al usar muletas depende de la razón de su uso y del estado de tu recuperación. Tu profesional de la salud, cirujano o fisioterapeuta te indicará el nivel de carga permitido y cuándo aumentarlo. Los términos que pueden emplearse se entienden así:
- No weight bearing (sin apoyar peso): no se puede apoyar peso alguno en la parte en recuperación.
- Toe touch para equilibrio: solo se apoya ligeramente con la punta del dedo del pie para estabilizarse; no se debe aplicar peso.
- Con carga parcial: se permite usar un porcentaje del peso corporal, por ejemplo 50% o 80%. Es una guía para entender cuánto peso distribuir en la pierna lesionada y progresivamente aumentar conforme indique el profesional.
- Carga soportada según tolerancia: se puede utilizar el peso total permitido sin dolor ni otros síntomas; no se debe exceder los límites indicados por el profesional de la salud.
Tipos de muletas
Existen diferentes diseños de muletas, elegidos según la lesión, la comodidad y la preferencia del usuario. Los tipos más comunes son:
- Muletas axilares (subaxilares): las muletas más habituales. Tienen una parte acolchada que se sitúa bajo la axila, un marco recto y una empuñadura para la mano. Se ajustan para que la altura permita mantener los codos ligeramente flexionados y la cabeza erguida.
- Muletas de antebrazo (muletas de codo): suelen ser más cortas y presentan una “banda” o cuff alrededor de la parte posterior del brazo, justo por encima del codo, con una empuñadura en la parte delantera. Proporcionan mayor control para ciertas lesiones.
- Muletas tipo canalón (gutter): menos frecuentes, consisten en una funda acolchada en la parte superior de una vara recta. El antebrazo descansa en la funda y se agarra la empuñadura en la parte frontal. Pueden utilizarse en casos específicos según la indicación clínica.
Cómo hacer las muletas más cómodas
Una buena adaptación de la altura y la colocación de las muletas reduce la fatiga y las molestias. Siga estas pautas generales para mejorar la comodidad y la seguridad:
- Ajuste de longitud: la mayor parte de las muletas permiten un ajuste deslizante. Pida ayuda a su profesional de la salud para adaptar la longitud a su cuerpo antes de utilizarlas.
- Ajuste correcto por tipo: si utiliza muletas axilares, la parte superior debe quedar varios centímetros por debajo de la axila, y las empuñaduras a la altura de la cadera. Las muletas de antebrazo deben ajustar el cuff de modo que quede cómodo pero seguro alrededor de la parte posterior del brazo y la empuñadura debe estar a la altura de la mano.
- Distribución del peso: apoye el peso en los brazos a través de las empuñaduras y no se apoye en la parte superior underarm de las muletas, ya que eso aumenta la presión sobre el cuello y los hombros.
Consejos de seguridad y mantenimiento
- Puntas y acolchado: verifique que las muletas tengan tapas de goma con ranuras y un acolchado cómodo en la parte de apoyo de la axila y en las empuñaduras.
- Inspección de la base: inspeccione la parte inferior de las muletas en busca de escombros, hojas, piedrecitas u otros objetos que puedan provocar resbalones al andar al aire libre.
- Entorno seguro: asegure que su hogar y su lugar de trabajo estén libres de desorden o peligros que puedan provocar tropiezos o caídas.
- Duración del uso: utilice las muletas durante el periodo indicado por su profesional de la salud. Interrumpir su uso demasiado pronto puede provocar una reinjuria o afectar la zona operada.
Posición y equilibrio al ponerse de pie
Ponerse de pie con muletas requiere una técnica que favorezca el equilibrio y reduzca la carga en la extremidad recuperada. Siga estos principios para aumentar la seguridad al avanzar desde una posición sentada:
- Postura: permanezca de pie con la espalda recta, las muletas colocadas ligeramente por delante del cuerpo y separadas de cada lado de forma estable.
- Uso de las empuñaduras: no soporte el peso en la parte de la axila. Utilice las empuñaduras para sostener su peso y mantener el tronco alineado.
- Evitar tirantez en axilas: apoyar el peso en las axilas puede disminuir la estabilidad, además de generar dolor en hombros y en la región nerviosa y vascular de la axila. Cargar sobre los hombros también fatiga más rápido.
Del asiento a la postura erguida
La transición de sentado a de pie con muletas debe realizarse con control y equilibrio para evitar desequilibrios y caídas. Siga estos pasos para lograrlo de forma segura:
- Posicionamiento en el borde: deslice su peso hacia el borde de la silla o del sofá para quedar al borde, con la cadera en el borde y los pies apoyados en el suelo.
- Adquisición de las muletas: tome ambas muletas con la mano contraria a la pierna en recuperación, o bien con una en cada mano según el estilo que use.
- Impulso hacia arriba: con una mano sobre la empuñadura y la otra apoyando en el asiento, impulse el cuerpo hacia una posición de pie, utilizando principalmente la pierna sana para facilitar el levantamiento. No exceda el límite de carga permitido en la pierna lesionada.
- Comprobación de equilibrio: una vez de pie, verifique que su peso esté distribuido de acuerdo a las indicaciones del profesional y que pueda sostenerse con seguridad antes de empezar a moverse.
De pie a sentarse
Descender a una silla con muletas exige un control suave para evitar descalabros. A continuación se detallan pautas para sentarse desde una posición de pie:
- Aproximación lenta: retroceda hacia la silla de manera controlada, manteniendo el equilibrio y las muletas a la altura adecuada.
- Antes de sentarse: cuando esté a punto de bajar, recueste lentamente el peso en la pierna sana y mantenga el control de las muletas con ambas manos.
- Contacto con la silla: retroceda hasta tocar la silla ligeramente con el borde y luego bájese controladamente, usando una mano para apoyarse en el asiento si es necesario.
Caminar con muletas
Caminar de manera segura con muletas es crucial durante el proceso de recuperación. Dependiendo del tipo de cirugía o lesión, su equipo de atención médica le indicará cuándo puede empezar a caminar y con qué limitaciones. Si porta una bota o una inmovilización en el pie o tobillo, siga las mismas indicaciones, pero sin exceder la carga permitida en esa extremidad.
Guía general para avanzar con muletas
- Equilibrio inicial: asegúrese de estar estable y en una posición segura antes de empezar a moverse.
- Movimiento coordinado: mueva al mismo tiempo las dos muletas y la pierna lesionada para avanzar de forma sincronizada.
- Presión uniforme: empuje con ambas empuñaduras de manera uniforme y avance con la pierna no afectada primero, seguida de la pierna lesionada.
- Reequilibrio: después de cada paso, recupere el equilibrio antes de continuar avanzando.
Caminar con una sola muleta
En algunas lesiones o cirugías, puede indicarse el uso de una sola muleta. En ese caso:
- Muleta en el lado opuesto a la pierna recuperada: sostenga la muleta en el lado contrario a la pierna que está sanando.
- Progresión de la pierna sana: dé un paso con la pierna sana.
- Sincronía con la pierna lesionada: avance la pierna lesionada y la muleta del lado opuesto al mismo tiempo, manteniendo el peso dentro de los límites permitidos en la pierna afectada.
Subir escaleras con muletas
Subir escaleras con muletas puede ser arriesgado si se intenta a gran velocidad. Proceda con calma, y si es posible, pida ayuda durante las primeras veces, especialmente si la escalera tiene barandilla.
Con barandilla
- Posicionamiento inicial: sitúese a una distancia de una longitud de zapato de la parte inferior de las escaleras, de pie, con un equilibrio estable.
- Impulso inicial: coloque el peso sobre la pierna sana y use la barandilla para apoyo.
- Colocación de las muletas: ubique las muletas bajo el brazo que no sostiene la barandilla y manténgalas cerca del cuerpo para liberar las manos al avanzar.
- Paso con la pierna sana: suba con la pierna sana primero, manteniendo la pierna recuperada elevada y ligeramente por detrás a medida que sube.
- Continuación: una vez estable, avance la pierna lesionada y la muleta de esa misma mano al siguiente peldaño para equilibrar el apoyo.
- Control de equilibrio: permanezca atento al equilibrio y vuelva a estabilizarse antes de continuar.
Sin barandilla
- Posicionamiento inicial: al igual que con barandilla, mantenga una distancia adecuada del inicio de las escaleras y asegúrese de estar estable.
- Coordinación de extremidades: mueva la pierna sana primero, seguida por la pierna lesionada y la muleta del mismo lado.
- Progresión escalón por escalón: avance de forma controlada, llevando la muleta y la pierna afectada al siguiente peldaño en sincronía con la pierna sana.
Alternativa segura
Si en algún momento no se siente cómodo o seguro subiendo escaleras con muletas, puede optar por una opción más cautelosa: sentarse en el último peldaño y desplazarse de forma controlada con el tronco y las extremidades, o “deslizarse” por el trasero manteniendo las muletas a un lado hasta alcanzar un peldaño inferior. Este método debe realizarse solo si se considera seguro y es recomendado por el equipo de salud.
Bajar escaleras con muletas
Bajar escaleras con muletas puede presentar mayor dificultad que subirlas. Vaya con precaución, mantenido el peso en la pierna sana y asegurando que el paso siguiente esté estable en cada peldaño. Si la escalera dispone de barandilla, úsela para apoyo y para controlar el descenso.
- Posicionamiento inicial: ubíquese en la parte superior de la escalera, con equilibrio y listo para iniciar el descenso.
- Barandilla como apoyo: mantenga la barandilla en la mano correspondiente para sostenerse y use la otra mano para sostener las muletas, si es posible.
- Alternancia de pasos: vaya descendiendo un peldaño a la vez, colocando primero la pierna sana en el peldaño siguiente y luego la pierna afectada junto con la muleta del lado contrario.
- Presión equilibrada: aplique presión estable y uniforme en las empuñaduras para mantener el control del cuerpo en cada paso.
- Revisión de equilibrio: después de cada peldaño, verifique su equilibrio y repita el proceso hasta completar la bajada.
Si no hay barandilla
- Iniciar con cuidado: comience con seguridad desde la parte superior, manteniendo el peso en la pierna sana y moviendo las muletas de forma coordinada.
- Desplazamiento en pasos controlados: baje un peldaño a la vez, acercando la pierna lesionada y la muleta al peldaño de abajo después de la pierna sana.
- Final seguro: una vez en el peldaño inferior, ajuste la posición y verifique su estabilidad antes de continuar.
Alternativa para bajarlas si no se siente cómodo
Si la bajada con muletas genera inseguridad, puede optar por deslizarse hacia abajo sentado en una posición segura, empleando las extremidades de forma controlada y manteniendo las muletas a un lado hasta completar el descenso. Este enfoque debe emplearse solo si está recomendado por su equipo de atención médica y con la debida supervisión de seguridad.
Vídeo sobre Cómo usar muletas correctamente
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.