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¿Cómo se obtiene una úlcera de estómago?

niddk.nih.gov

Una úlcera gástrica, también conocida como úlcera estomacal, es una llaga abierta en el revestimiento del estómago. Se presenta como dolor focal, a menudo descrito como ardor o molestia de tipo “quemazón”, que se localiza en la región superior del abdomen. Aunque muchas úlceras pueden provocar síntomas, otras son silenciosas y solo se descubren al presentar complicaciones. Su manejo es eficaz, pero requiere diagnóstico adecuado, tratamiento dirigido y control de las causas subyacentes para evitar complicaciones serias.

Qué es una úlcera gástrica

Una úlcera gástrica es una lesión abierta que erosiona la mucosa del estómago. Forma parte de la enfermedad ulcerosa péptica y puede causar dolor localizado, a veces con una sensación de acidez o de quemazón que parece provenir de un punto específico. Aunque muchos pacientes refieren dolor, otros pueden no presentar síntomas perceptibles, lo que se denomina úlcera silenciosa. En general, el dolor suele situarse en la parte alta del abdomen, entre el esternón y el ombligo, ligeramente hacia la izquierda.

La enfermedad puede manifestarse de manera aguda o crónica y, en algunos casos, evolucionar hacia complicaciones si no se identifica y trata adecuadamente. Entre las posibles complicaciones se encuentran el sangrado activo de la úlcera y, menos frecuentemente, la perforación de la pared estomacal, que constituye una situación médica de urgencia. Por ello, la detección temprana y el tratamiento adecuado son esenciales para evitar desenlaces graves.

Frecuencia y factores de riesgo

Las úlceras gástricas son relativamente comunes y tratables. En los Estados Unidos, los proveedores de atención médica atienden cerca de 4 millones de casos de úlceras gástricas cada año. Su elevada prevalencia se debe principalmente a dos causas frecuentes: el uso de analgésicos de venta libre y la infección por Helicobacter pylori.

Entre los factores de riesgo, destacan dos causas principales que, en conjunto, explican la gran parte de los casos de úlceras gástricas:

Infección por Helicobacter pylori

H. pylori es una bacteria muy común que coloniza en gran medida el revestimiento del estómago. En muchas personas no produce síntomas, pero en otras puede proliferar y causar inflamación crónica que erosiona la mucosa gástrica, favoreciendo la aparición de úlceras. Se estima que esta infección está presente en una proporción significativa de la población mundial; de hecho, puede afectar a la mitad de las personas a nivel global en algunos contextos. El tratamiento de la infección es crucial para la curación de la úlcera y la prevención de recurrencias.

Uso de medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINEs)

Los AINE (por ejemplo, ibuprofeno, naproxeno y aspirina) son fármacos de uso común para dolor y fiebre. Aunque son eficaces, irritan la mucosa gástrica y pueden interferir con los mecanismos de protección y reparación de la mucosa. El uso frecuente o en dosis altas de AINEs aumenta el riesgo de desarrollar úlceras gástricas. En personas que requieren tratamiento con AINEs, existen estrategias para reducir el riesgo, como dosis más bajas, alternancia de fármacos o uso de protectores de la mucosa estomacal cuando esté indicado.

Otras causas

  • Infecciones menos comunes por otros microorganismos (bacterias, virus o hongos) que pueden provocar gastritis erosiva y úlceras.
  • Síndrome de Zollinger-Ellison, una condición rara que provoca una secreción excesiva de ácido gástrico y erosión de la mucosa.
  • Estrés fisiológico severo, que puede asociarse a úlceras de estrés en el contexto de enfermedad grave o lesiones críticas.

Factores de estilo de vida e irritantes

  • Fumar
  • Consumo de alcohol
  • Alimentos picantes y ácidos

Diagnóstico y pruebas

El diagnóstico de una úlcera gástrica se realiza habitualmente a partir de la evaluación de síntomas y antecedentes médicos, con especial atención al uso de AINEs y a la historia de infección por H. pylori. Si la sospecha es alta, se procede a la exploración del estómago para confirmar la lesión y descartar complicaciones.

Procedimiento y pruebas diagnósticas

  1. Endoscopia superior (egd): se introduce un instrumento flexible con una cámara por la garganta hasta el estómago para visualizar la mucosa, localizar la úlcera y, si es necesario, obtener una muestra de tejido (biopsia) para pruebas de H. pylori. La endoscopia permite, además, tratar la úlcera en el acto si se identifican complicaciones como sangrado.
  2. Pruebas para detectar H. pylori: aliento, sangre o heces. Estas pruebas permiten confirmar o descartar la infección bacteriana como causa de la úlcera.
  3. En ocasiones, pruebas de imagen como una serie de exploraciones de tránsito gastrointestinal superior pueden identificar una úlcera sin necesidad de realizar una endoscopia.

Diagnósticos diferenciales

Si no se confirma una úlcera gástrica, pueden preguntarse otras condiciones con síntomas similares. Entre ellas se encuentran:

  • Reflujo gastroesofágico (ERD/GERD): acidez persistente, ardor torácico y náuseas asociadas al reflujo.
  • Dispepsia funcional: indigestión crónica sin una causa estructural evidente, con síntomas similares pero sin erosión visible en la mucosa.
  • Cáncer gástrico: aunque es poco frecuente, puede presentar síntomas similares a los de una úlcera.

Tratamiento y manejo

El objetivo del tratamiento es curar la úlcera y prevenir complicaciones, eliminando la causa subyacente o reduciendo la irritación de la mucosa para facilitar la cicatrización. En muchos casos, la curación ocurre una vez se elimina la causa o se trata la infección. En otras situaciones, especialmente cuando persiste la infección por H. pylori, se requieren antibióticos y medicamentos que reduzcan la acidez estomacal y protejan la mucosa durante la cicatrización.

La forma más rápida de curar una úlcera gástrica

La resolución de la úlcera está mayoritariamente determinada por la eliminación de la causa. Si la úlcera se debe a la toma de AINEs, dejar de usarlos puede permitir que la mucosa se recupere por sí misma. Si la causa es H. pylori, es necesario erradicar la infección con un tratamiento antibiótico adecuado. En cualquier caso, el tratamiento debe incluir medidas para reducir la acidez y proteger la mucosa para favorecer una cicatrización normal y rápida.

Tratamientos disponibles

Medicamentos

Los fármacos que suelen utilizarse se agrupan en varias familias:

  • Antibióticos: en presencia de H. pylori u otras infecciones bacterianas, se emplea una combinación de antibióticos para eliminar la bacteria. Los regímenes habituales pueden incluir alguno de los siguientes fármacos: Tetraciclina, Metronidazol, Claritromicina y Amoxicilina.
  • Agentes citoprotectores: ayudan a recubrir y proteger la mucosa durante la curación. Se utilizan a menudo para úlceras asociadas al uso de AINEs. Entre ellos se incluyen: Sucralfato, Misoprostol y Subgalato de bismuto.
  • Bloqueadores de receptores de histamina (AINE-2/H2): reducen la producción de ácido al bloquear la acción de la histamina en las células productoras de ácido. Ejemplos: Famotidina, Cimetidina y Nizatidina.
  • Inhibidores de la bomba de protones (IBP/PPIs): son la familia más eficaz para reducir la acidez, proteger la mucosa y favorecer la curación. Pueden incluir: Esomeprazol, Dexlansoprazol, Lansoprazol, Omeprazol, Pantoprazol y Rabeprazol.

Procedimientos médicos

En casos complicados, puede ser necesario intervenir directamente para detener el sangrado o reparar una perforación. Esto suele solucionarse durante la endoscopia, con técnicas de hemostasia (cauterización o inyección de medicamentos en la herida). Si existe una perforación, puede requerirse cirugía para cerrar la abertura y evitar la contaminación de la cavidad abdominal. En situaciones de úlceras persistentes o recurrentes, se puede necesitar cirugía para eliminar tejido cicatricial o corregir el vaciamiento gástrico:

  • Piloroplastia para abrir la salida del estómago cuando el flujo es obstructivo por cicatrices.
  • Vagotomía para reducir la producción de ácido en casos selectos en los que la acidez persiste como problema dominante.

Pronóstico

El pronóstico de una úlcera gástrica es generalmente favorable cuando se identifica y trata adecuadamente la causa subyacente y se cumplen las indicaciones terapéuticas. Con adherencia al tratamiento, la mucosa suele sanar en unas pocas semanas. En algunos pacientes, especialmente aquellos con infecciones por H. pylori o con otras condiciones crónicas, puede requerirse tratamiento a corto o incluso largo plazo para prevenir recurrencias. Las condiciones crónicas como el síndrome de Zollinger-Ellison pueden complicar el curso y requerir manejo prolongado para controlar la acidificación gástrica.

Prevención

La prevención de úlceras gástricas se centra en abordar las causas conocidas y reducir la irritación de la mucosa:

  • Erradicación de H. pylori: si se detecta la infección, se debe tratar para prevenir la formación de úlceras y reducir el riesgo de recurrencia. Las pruebas de detección pueden realizarse mediante aliento, sangre o heces, y la erradicación adecuada es clave para la curación.
  • Uso responsable de AINE: emplearlos solo según indicación médica, evitando dosis excesivas y duración prolongada. Si se requieren AINEs, se puede considerar estrategias de protección de la mucosa o alternativas terapéuticas para minimizar el riesgo de úlcera.
  • Reducción de irritantes: evitar o reducir factores que irritan la mucosa, como fumar, consumo excesivo de alcohol y ciertos otros fármacos que pueden contribuir a la irritación gástrica.

Vida diaria y qué hacer ante una posible úlcera

Si sospechas que puedes tener una úlcera gástrica, es importante buscar atención médica para confirmar el diagnóstico y tratar la causa subyacente. Aunque ciertos antiácidos y medicamentos de venta libre pueden aliviar temporalmente el malestar, no curan la úlcera ni sustituyen la evaluación médica. Abordar la causa subyacente es fundamental para prevenir complicaciones.

Un tratamiento correcto puede prevenir problemas graves, como sangrado o perforación. Por ejemplo, la infección por H. pylori es un factor de riesgo que, si no se trata, puede contribuir a complicaciones y a la posibilidad de desarrollar otros problemas gástricos, incluida la afectación a largo plazo de la mucosa estomacal. Si aparecen signos de alarma, se deben buscar atención médica de inmediato.

Cuándo acudir a emergencias

  • Dolor severo que no cede o que se agrava de forma súbita.
  • Señales de sangrado en heces o vómito con sangre, que pueden manifestarse como sangrado negro en las deposiciones o contenido hematemésico de aspecto similar al poso de café.
  • Signos de pérdida de sangre intensa, como palidez marcada, mareos o desmayo.

una úlcera gástrica es una afección común pero tratable que requiere diagnóstico acertado y un manejo dirigido a eliminar la causa, reducir la exposición al ácido y proteger la mucosa del estómago para lograr la curación. La adherencia al tratamiento, la identificación de la H. pylori cuando esté presente y la vigilancia médica adecuada son pilares para un pronóstico favorable y para prevenir complicaciones.

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Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.