¿Cómo puedo comprobar mi pulso?
El pulso es la medida de la frecuencia de los latidos del corazón por minuto y se puede palpar en varias zonas del cuerpo. Su evaluación ayuda a vigilar la función cardiovascular en reposo y durante la actividad física, detectar ritmos irregulares y orientar decisiones de salud. En este texto se explica qué es el pulso, dónde y cómo tomarlo, qué valores suelen considerarse normales, qué hacer ante ritmos anómalos y qué factores pueden influir en la lectura.
Qué es el pulso y qué indica
El pulso corresponde a la presión que se eleva en las arterias cuando el ventrículo se contrae y expulsa sangre hacia la circulación. Con cada latido, la presión arterial sube de forma momentánea y luego desciende cuando el corazón se relaja entre latidos. Por esta razón, el pulso se percibe como un latido rítmico y pulsátil, no como un flujo constante de sangre. La lectura del pulso puede proporcionar información sobre la frecuencia cardíaca y, en general, la condición cardiovascular, aunque múltiples factores pueden influir en la lectura.
Dónde tomar el pulso
El pulso puede palparse en varias áreas del cuerpo. Las ubicaciones más comunes son:
- Muñeca (pulso radial), a nivel de la base del pulgar.
- Cuello (pulso carotídeo)
- En el codo,
- O en la planta del pie, entre otros sitios.
Entre todas las zonas, la más fácil y práctica para la mayoría de las personas es la muñeca.
Cómo tomar tu pulso
La toma del pulso puede hacerse de forma rápida para obtener una medida de salud general. En contextos clínicos, un profesional de la salud suele medirlo tras una lesión o durante un chequeo de rutina. También se observa durante la actividad física cuando se intenta alcanzar una determinada frecuencia cardíaca durante el ejercicio.
Medición en la muñeca
- Coloca un brazo de modo que la palma mire hacia arriba.
- Con la mano contraria, coloca los tres dedos centrales en la hendidura de la muñeca, por debajo de la unión del pulgar con la muñeca.
- Presiona con firmeza hasta percibir un pulso sutil y rítmico. Si no se siente, aplica un poco más de presión con las yemas de los dedos.
- Cuenta cada pulso durante 30 segundos. Un reloj o cronómetro es de ayuda.
- Multiplica la cantidad de pulsos contados por 2 para obtener la frecuencia cardíaca en latidos por minuto (lpm). Por ejemplo, si cuentas 40 pulsos en 30 segundos, la lectura es 80 lpm.
Medición en el cuello
- Coloca el índice y el dedo medio en el lado del cuello, en la hendidura bajo la mandíbula y al lado de la tráquea.
- Presiona con firmeza hasta sentir un pulso. Si no se percibe, mueve ligeramente los dedos y aumenta la presión hasta sentirlo.
- Cuenta los latidos durante 30 segundos (con un reloj o cronómetro).
- Duplica el número de latidos contados para obtener la lectura de la frecuencia cardíaca.
Una opción adicional es contar durante 10 segundos y multiplicar por 6 para obtener la lectura en lpm.
Qué se considera una frecuencia normal en reposo
En condiciones de reposo, la frecuencia cardíaca normal suele situarse entre 60 y 100 lpm.
La intensidad de la actividad física y el nivel de forma física influyen en este rango: las personas más entrenadas tienden a presentar una frecuencia de reposo menor que las personas menos activas.
Rango normal por edad
- Niños de 6 a 15 años: 70 a 100 lpm.
- Adultos (18 años en adelante): 60 a 100 lpm.
Ritmo durante la actividad física
Durante la actividad física, la frecuencia cardíaca debe situarse entre aproximadamente el 50% y 70% de la frecuencia cardíaca máxima estimada.
La frecuencia cardíaca máxima se puede estimar con la fórmula 220 – edad. Por ejemplo, para una persona de 30 años, la FC máxima estimada sería de 190 lpm (220 – 30 = 190). Usando ese máximo, un rango normal de pulso durante el ejercicio sería de aproximadamente 95 a 133 lpm.
Qué hacer ante latidos perdidos o irregulares
Puede ocurrir que aparezcan latidos irregulares o que se noten latidos perdidos. En general, es normal tener algunas irregularidades ocasionales. Sin embargo, si estas irregularidades ocurren con frecuencia o vienen acompañadas de síntomas significativos como dificultad para respirar, mareos o dolor en el pecho, es conveniente consultar al profesional de la salud para una evaluación más detallada.
Qué hacer si la frecuencia es demasiado baja
En algunos casos, una frecuencia cardíaca por debajo de 60 lpm se conoce como bradicardia. Esto puede ser normal en ciertas circunstancias, como:
- Eres una persona deportista.
- Estás durmiendo.
- Estás tomando medicamentos como betabloqueantes que pueden disminuir la frecuencia cardíaca.
Sin embargo, debes consultar a tu profesional de la salud si tienes pulso bajo acompañado de alguno de estos síntomas:
- Desmayo o pérdida de conciencia.
- Fatiga marcada o sensación de agotamiento extremo.
- Mareo o aturdimiento significativo.
Qué hacer si la frecuencia es demasiado alta
Durante la actividad física, es normal que la frecuencia cardíaca sea alta, por encima de 100 lpm, porque el cuerpo necesita más oxígeno. Un pulso más rápido también puede ocurrir si estás deshidratado o luchando contra una infección. Pero si la taquicardia aparece en reposo y la persona está sana, podría indicar una condición médica. Consulta a tu proveedor si experimentas un pulso rápido en reposo acompañado de mareos o palpitaciones persistentes.
Qué podría afectar mi pulso
- Posición del cuerpo: la posición al tomar el pulso puede influir. Por ejemplo, hacerlo poco después de ponerse de pie puede hacer que la lectura aumente ligeramente, debido al cambio de distribución sanguínea al ponerse de pie.
- Emociones: la ansiedad, el estrés o emociones intensas pueden elevar la frecuencia cardíaca.
- Medicamentos: algunos fármacos, como los betabloqueantes, pueden disminuir ligeramente el pulso, mientras que otros medicamentos (p. ej., algunos tratamientos para el asma) pueden aumentarlo.
- Temperatura ambiental: temperaturas más altas o humedad elevada hacen que el corazón bombee más sangre, elevando el pulso.
- Tamaño corporal: las personas con obesidad (índice de masa corporal, o BMI, de 30 o más) pueden presentar un pulso ligeramente mayor.
Preguntas frecuentes sobre la toma del pulso
¿Qué se siente cuando se toma el pulso?
Al tomar el pulso se percibe la ligera presión de los dedos sobre la piel. Esa presión permite sentir el ritmo de los latidos de manera perceptible, sin necesidad de aplicar una fuerza excesiva.
¿Qué ocurre después de tomar el pulso?
Después de completar la medición, puedes volver de inmediato a tus actividades anteriores. Tomar el pulso no suele requerir interrumpir el día ni hacer preparaciones especiales.
Vídeo sobre ¿Cómo puedo comprobar mi pulso?
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.