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Cirugía fetal

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La cirugía fetal es un conjunto de intervenciones médicas realizadas mientras el feto permanece en el útero, con el objetivo de corregir defectos congénitos o mejorar el pronóstico tras el nacimiento. Este campo, en evolución, utiliza diferentes enfoques para intervenir antes de que el bebé nazca, buscando reducir secuelas graves o incluso salvar la vida. El equipo multidisciplinario evalúa cada caso para determinar la indicación, el momento óptimo y el método más seguro, considerando tanto la salud de la madre como la del feto.

Qué es la cirugía fetal

La cirugía fetal se caracteriza por realizar intervenciones en un feto que aún se desarrolla dentro del útero. Las intervenciones pueden ser de distinto nivel de invasión y requieren técnicas específicas para proteger al feto y a la madre durante todo el proceso. El objetivo principal es intervenir de manera que el feto alcance un estado de desarrollo más favorable al nacer, o bien evitar que una anomalía evolucione hacia complicaciones graves tras el parto.

Cuándo se necesita la cirugía fetal

En algunos defectos congénitos, la condición del feto puede amenazar su viabilidad o su desarrollo correcto. Por ejemplo, una malformación pulmonar grave puede comprimir el corazón fetal y derivar en fallo cardíaco y muerte. En otros casos, las anomalías no son inmediatamente letales, pero predisponen a discapacidades al nacer. Con frecuencia, estas condiciones se tratan después del parto; sin embargo, intervenir antes del nacimiento puede mejorar el pronóstico a largo plazo. La decisión de realizar cirugía fetal se toma tras una evaluación detallada del riesgo-beneficio para la madre y el feto.

Quién realiza la cirugía fetal

  • Cirujanos pediátricos experimentados que realizan intervenciones intrauterinas que, de otra forma, se harían después del nacimiento. Se especializan en abrir y cerrar el útero y en el cuidado tanto de la madre como del feto.
  • Especialistas en medicina materno-fetal
  • Anestesiólogos obstétricos y pediátricos
  • Especialistas en imagen fetal
  • Cardiología fetal
  • Otros profesionales que se dedican a las necesidades quirúrgicas del feto

Qué tan frecuente es la cirugía fetal

La cirugía fetal es un campo relativamente reciente en la medicina, con desarrollo que se ha acelerado en las últimas décadas. Su disponibilidad no es universal: existen un número limitado de centros que ofrecen este tipo de intervenciones. Con frecuencia, las instituciones que realizan estas técnicas se especializan en los procedimientos más comunes, como sindrome de perfusión entre gemelos monocoriónicos, reparación de espina bífida y procedimientos EXIT (ver abajo) para condiciones raras que requieren manejo inmediato al nacer.

Cómo funciona la cirugía fetal

Los cirujanos fetales emplean varias técnicas para operar al feto mientras está en el útero. La opción elegida depende de la condición clínica del feto y del estado de salud de la madre. Entre las estrategias habituales se encuentran las siguientes:

Cirugía abierta

En la cirugía abierta, la madre recibe anestesia general. El equipo realiza una incisión en el abdomen para llegar al útero y, dentro de este, se practica una incisión en la pared uterina para exponer el feto. Durante la intervención, el feto permanece dentro del útero. Tras completar la reparación, se cierran la incisión uterina y la abdominal, y se continúa con el embarazo hasta el término o hasta la indicación clínica de parto temprano.

Cirugía fetoscópica

La cirugía fetoscópica es una técnica mínimamente invasiva que utiliza pequeñas incisiones en el abdomen para introducir un fetoscopio, un instrumento con una diminuta cámara y luces que permite visualizar el feto. A través de estos canales, se maneuveran herramientas quirúrgicas finas para tratar determinadas condiciones. Este enfoque se emplea, por ejemplo, en las complicaciones de gemelos monocoriónicos. En otros escenarios, como la reparación de espina bífida, pueden combinarse enfoques percutáneos con incisiones más pequeñas para el acceso al útero o al feto, a veces con dos o tres orificios de entrada.

Procedimiento EXIT

El EXIT (ex-utero intra-partum tratamiento) es una técnica utilizada para intervenciones que requieren que la circulación y/o la vía aérea del feto permanezcan conectadas a la placenta durante la reparación. En estas situaciones, la madre recibe anestesia general y se mantiene la oxigenación del feto a través de la placenta mientras se estabiliza, se trata la obstrucción o condición que amenaza la vida del recién nacido, y luego se completa la extracción segura del feto. Este enfoque permite asegurar una vía aérea o circulación adecuadas al nacer, reduciendo riesgos durante la transición al entorno extrauterino.

Qué condiciones puede tratar la cirugía fetal

  • Complicaciones en gemelos monocoriónicos
  • Espina bífida (mielo-meningocele)
  • Malformaciones pulmonares congénitas
  • Hernia diafragmática congénita
  • Síndrome de obstrucción de las vías aéreas superiores congénito
  • Teratomas mediastínicos o pericárdicos y teratomas sacrococcígeos
  • Síndrome de banda amniótica
  • Obstrucciones de vías urinarias inferiores
  • Masas en el cuello que comprimen la vía aérea (teratoma o malformación linfática)

Detalles del tratamiento

Qué sucede antes de la cirugía fetal

Si hay una indicación de anomalía congénita, el equipo de salud realiza un seguimiento estrecho del embarazo y del feto para conocer exactamente la afección, estimar el pronóstico y planificar la estrategia más adecuada. Esta evaluación incluye pruebas de imagen y, cuando es necesario, pruebas complementarias para entender la gravedad y las posibles opciones de manejo. Se discuten con la madre y la familia las alternativas disponibles, los riesgos y beneficios esperados, y se acuerda un plan personalizado que considere sus preferencias y circunstancias clínicas.

Qué tan temprano se puede realizar

La edad gestacional óptima depende de la condición que se trate. Algunas intervenciones mínimamente invasivas se pueden realizar a partir de las 16 semanas de gestación, mientras que para procedimientos más complejos la ventana ideal suele situarse entre las 22 y 26 semanas de desarrollo fetal. En cualquier caso, el equipo evalúa la relación entre beneficios esperados y riesgos para la madre y el feto.

Cómo se realiza

Los métodos varían según la patología, pero entre las intervenciones habituales se destacan las siguientes descripciones y ejemplos de aplicación:

  1. Cirugía abierta materno-fetal para reparar espina bífida: una reparación que busca reducir el daño neurológico y las complicaciones asociadas, como la hidrocefalia, mediante intervención directa en el feto o la placenta y la reparación de la apertura espinal.
  2. Ablación láser fetoscópica para complicaciones en gemelos monocoriónicos: uso de láser para separar compartimentos vasculares y reducir el intercambio anómalo de sangre entre los fetos, minimizando el impacto en el crecimiento y función de cada hermano.
  3. Oclusión traqueal endoluminal fetoscópica (FETO) para hernia diafragmática congénita: una técnica que favorece la expansión pulmonar fetal al reducir la presión en la vía aérea y permitir un desarrollo pulmonar más adecuado.
  4. Colocación de derivaciones para colecciones de líquido torácico (derrame pleural) y obstrucciones del tracto urinario: dispositivos que alivian la acumulación de líquido y restauran el flujo adecuado de orina, contribuyendo a la función pulmonar y renal del feto.
  5. Resección de teratomas y lesiones pulmonares grandes: extirpación de masas para evitar compresión de estructuras vitales y mejorar el pronóstico respiratorio.
  6. Procedimiento EXIT para obstrucciones de la vía aérea u otras condiciones que afecten la respiración o la circulación del feto: maniobra intrauterina que facilita la transición al nacimiento al garantizar un manejo adecuado de la vía aérea.

Qué sucede después de la cirugía fetal

Tras la intervención, la madre suele permanecer hospitalizada durante varias horas o días, según el tipo de procedimiento y la evolución clínica. El equipo continúa vigilando de cerca la salud materna y la del feto, con monitoreo de signos de complicaciones, sangrado, contracciones o cambios en la dinámica fetal. En algunas situaciones puede ser necesaria una cesárea programada para el parto. Después del nacimiento, algunos bebés requieren atención en unidades de cuidados intensivos neonatales para monitorización y manejo de posibles complicaciones derivadas de su condición congénita o de la intervención.

Riesgos y beneficios

Beneficios

En la mayoría de los casos, la cirugía fetal se recomienda con el objetivo de salvar la vida del feto o de mejorar su desarrollo a largo plazo. Un ejemplo destacado es la reparación precoz de la espina bífida, que puede reducir el daño neurológico progresivo y disminuir la probabilidad de hidrocefalia. los niños nacidos tras estas intervenciones pueden presentar mayor probabilidad de control intestinal y vesical y, en ciertos escenarios, posibilidades de movilidad que serían más limitadas sin la intervención previa.

Riesgos

Los riesgos se deben considerar tanto para la madre como para el feto. Entre los efectos posibles en la madre se incluyen:

  • Efectos secundarios de la medicación, como hipotensión y una respiración más lenta o irregular (depresión respiratoria).
  • Perdida de sangre que podría requerir una transfusión.
  • Ampliación o debilitamiento de la cicatriz uterina (dehiscencia), lo que incrementa riesgos en futuros embarazos.
  • Necesidad de parto por cesárea tanto en el embarazo actual como en futuros embarazos.

Para el feto, los riesgos pueden incluir:

  • Riesgo de parto pretérmino debido a la intervención.
  • Abletación placentaria, lo que reduce el suministro de nutrientes y oxígeno al feto.
  • Separación de las membranas amnióticas y de la placenta, con posibles complicaciones adicionales.
  • Chorioamnionitis u otra infección de las membranas amnióticas (probabilidad rara).

Cuándo llamar al médico

Cuándo consultar sobre la cirugía fetal

Si se ha identificado una anomalía potencialmente grave y se ha discutido la posibilidad de intervención, es crucial buscar una evaluación en un hospital o centro con experiencia en cirugía fetal. Aunque el campo está en constante avance y se exploran continuamente nuevas estrategias, cada caso requiere una consulta personalizada para valorar opciones, riesgos y beneficios en función de la situación específica de la madre y del feto. Una consulta detallada permite entender las probabilidades de éxito y las posibles complicaciones, y facilita la toma de decisiones informadas.

Vídeo sobre Cirugía fetal

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.