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Cirugía de la mandíbula: cómo saber si la necesitas

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La cirugía ortognática, o cirugía correctiva de la mandíbula, modifica la estructura de los huesos faciales para alinear de forma adecuada la mandíbula superior e inferior. Es un procedimiento complejo que combina cirugía y ortodoncia y puede mejorar la función de masticación, el habla y la estética facial. A continuación se presenta una guía clara sobre tipos, indicaciones, fases y expectativas de recuperación, con información basada en principios clínicos comunes y prácticas habituales.

Propósito y alcance de la cirugía ortognática

La cirugía ortognática no es un único acto quirúrgico. Es un proceso que suele extenderse entre dos y tres años e integra la intervención quirúrgica y el tratamiento de ortodoncia. Aunque los detalles pueden variar entre pacientes, los pasos básicos suelen ser los siguientes:

  • Tratamiento ortodóntico previo: la ortodoncia prepara los dientes para la cirugía, moviéndolos a posiciones adecuadas para lograr una oclusión estable tras la intervención.
  • Colocación de la mandíbula en la posición deseada: durante la cirugía se reposicionan las arcadas para lograr una alineación funcional y estética.
  • Ortodoncia después de la operación: se continúa con el tratamiento para que los dientes se ajusten a sus posiciones finales y se mantengan estables.

En la mayoría de los casos, la maduración esquelética ya ha finalizado; por ello, la cirugía suele realizarse una vez que el crecimiento de las mandíbulas está completo, lo que ocurre en la adolescencia tardía o en la adultez. Este marco temporal facilita la corrección de las deformidades y la estabilidad a largo plazo.

Tipos de intervención

Las tres grandes modalidades de cirugía ortognática son las siguientes, en función de la estructura implicada:

  • Cirugía de la maxila (osteotomía maxilar): indicada cuando la mandíbula superior está protruyente o retruída en relación con la mandíbula inferior o cuando el alineamiento de la arcada superior requiere corrección.
  • Cirugía de la mandíbula (osteotomía mandibular): necesaria cuando la mandíbula inferior está protruyente o retruída o cuando la oclusión precisa ajustes en la relación entre ambas arcadas.
  • Cirugía bi-maxilar (osteotomía bi-maxilar): recomendada cuando existen afectaciones que involucran a ambas mandíbulas y la corrección precisa de la relación entre maxila y mandíbula es imprescindible.

Condiciones que se tratan

Los especialistas en cirugía maxilofacial y otros profesionales de cabeza y cuello utilizan la cirugía ortognática para abordar una serie de situaciones, entre ellas:

  • Fracturas de mandíbula o lesiones craneofaciales que requieren reconstrucción de la alineación.
  • Lanudo o paladar hendido y problemas maxilofaciales asociados.
  • Cáncer de mandíbula o procesos tumorales que afecten la estructura ósea.
  • en la región maxilofacial.
  • Maloclusión, incluyendo sobremordida, exceso de mordida (overjet) y mordida cruzada o inversa.
  • Apnea obstructiva del sueño (AOS) relacionada con la posición de las estructuras faciales que estrechan las vías respiratorias.
  • Prognatismo: protrusión de una o ambas mandíbulas.
  • Trastornos de la articulación temporomandibular (ATM).
  • Mandíbulas demasiado pequeñas o grandes para la accommodating de los rasgos faciales.

En algunos casos, puede ser necesaria una cirugía de reconstrucción tras un accidente o trauma importante. Este tipo de intervención puede incluir la colocación de implantes mandibulares para restaurar la apariencia y la funcionalidad.

Detalles del procedimiento

Preparación previa a la cirugía

Antes de la intervención, se planifica detalladamente la posición final de las estructuras óseas y la oclusión deseada. En la etapa de recuperación, la dieta suele ser líquida durante aproximadamente un mes, por lo que es conveniente anticipar la compra de alimentos como sopas, batidos, frutas blandas y verduras cocidas que se puedan licuar. es recomendable organizar el transporte hacia y desde la cita, ya que la persona estará bajo anestesia general y necesitará compañía. También conviene adelantar la gestión de la medicación para disponer de todo lo necesario al volver a casa.

Qué ocurre durante la intervención

  1. Con la anestesia general, el paciente permanece dormido y no siente dolor durante el procedimiento.
  2. Se realizan incisiones para acceder a la zona afectada. En la mayoría de los casos, las incisiones se realizan dentro de la boca, aunque en algunas situaciones puede requerirse una o dos incisiones pequeñas en la cara externa de la mandíbula.
  3. Se crean pequeños cortes en el hueso maxilar y/o mandibular según el plan quirúrgico.
  4. La mandíbula o las arcadas se colocan en la posición deseada para lograr la oclusión y la simetría adecuadas.
  5. Se retira, remodela o añade hueso según sea necesario para conseguir la forma y función deseadas.
  6. Se fijan los huesos en su nueva posición mediante tornillos, alambres o placas.
  7. Se cierran las incisiones y se cubre la herida quirúrgica.
  8. Se coloca una férula o férulas de estabilización sobre los dientes para favorecer la adaptación muscular y la estabilidad de la nueva oclusión.

La cirugía ortognática es un procedimiento complejo y suele durar entre una y cuatro horas, dependiendo de la complejidad y del número de estructuras implicadas.

Después de la cirugía: cuidados inmediatos

En muchos casos, el paciente puede regresar a casa el mismo día, pero con frecuencia es necesaria una estancia hospitalaria de uno a tres días para supervisar la evolución y asegurar una correcta curación. Durante este periodo, el equipo de atención monitoriza la inflamación, el dolor, la alimentación y la progresión de la curación.

Entre los efectos habituales durante la fase inicial se incluyen:

  • Moretón o equimosis en la cara.
  • Hinchazón de la mandíbula.
  • Congestión nasal.
  • Dolor de garganta.
  • Molestias o sensibilidad en la zona operada.

La mayor parte de estas molestias tiende a disminuir en una o dos semanas. En términos generales, la mayoría de las personas puede reincorporarse al trabajo o a la escuela tras tres o cuatro semanas, siempre que no exista dolor persistente que requiera ajuste de tratamiento.

Riesgos y beneficios

Beneficios de la cirugía

La cirugía ortognática ofrece beneficios que no siempre pueden lograrse con tratamientos no quirúrgicos. Por ejemplo, los brackets o alineadores pueden corregir la posición de los dientes, pero no modifican la forma o la posición de la mandíbula. En cambio, la cirugía permite alterar la estructura esquelética de la boca para mejorar la oclusión, la función y la estética. Aunque la intervención es compleja, para muchos pacientes representa la única vía para corregir condiciones relevantes de forma estable.

Nivel de éxito: la cirugía ortognática muestra una tasa de éxito de aproximadamente 93.9%, y la mayoría de las personas reportan una mejora significativa en su calidad de vida, abarcando la función masticatoria, la respiración, el habla y la autoestima.

Riesgos y complicaciones

Como en cualquier cirugía mayor, la cirugía ortognática conlleva riesgos y posibles complicaciones. Los riesgos generales tras la intervención pueden incluir:

  • Sangrado excesivo
  • Infección
  • Reacción a la anestesia

Entre las complicaciones específicas asociadas a este procedimiento se encuentran:

  • Daño dental o lesiones a estructuras dentales durante la cirugía.
  • Dificultad para abrir la boca con total amplitud tras la intervención.
  • Dolor mandibular persistente.
  • Entumecimiento residual alrededor de la boca tras la cirugía.
  • Cicatrices en las áreas donde se realizaron accesos quirúrgicos, si se requieren incisiones externas.

Es importante conversar con el equipo médico sobre los beneficios esperados y los riesgos específicos en cada caso, así como seguir todas las indicaciones para reducir la probabilidad de complicaciones.

Recuperación y perspectivas

Tiempo de recuperación

La recuperación inicial tras la cirugía suele estimarse en unas seis semanas. Sin embargo, la curación continúa durante varios meses y, en muchos casos, puede tardar hasta un año en completarse por completo. Cada persona se recupera de forma diferente, y es común que se permita reanudar actividades ligeras, como caminatas cortas, tras la primera o segunda semana, siempre bajo la guía del profesional de la salud.

Qué esperar durante la recuperación

A continuación se presentan medidas que pueden facilitar la recuperación tras la cirugía ortognática:

  • Mantener la férula: el profesional entregará una férula para ayudar a que los músculos de la boca se adapten a la nueva posición de la mandíbula; no debe retirarse sin indicación médica.
  • Elevar la cabeza: usar almohadas para mantener la cabeza elevada ayuda a reducir la hinchazón facial.
  • Aplicar hielo: durante las primeras 24 horas, aplicar compresas de hielo en el exterior de la mandíbula, 20 minutos de aplicación seguidos de 10 minutos de descanso, y repetir según sea necesario.
  • Seguimiento odontológico: si se utilizan brackets, se debe continuar con las revisiones ortodónticas durante los 6–9 meses posteriores a la cirugía para asegurarse de que la oclusión se consolide.
  • Dieta blanda y nutrición: mantener una dieta equilibrada y adaptada a la etapa de recuperación; consultar al equipo quirúrgico sobre cómo incorporar alimentos de alto valor nutricional.
  • Medicación: seguir las indicaciones para analgesia e, si corresponde, antibióticos o antiinflamatorios para minimizar el dolor y la infección.
  • Retenedores: una vez que los brackets son retirados, es posible que se necesite un retenedor para mantener los dientes en sus nuevas posiciones.

La progresión típica muestra una mejora sostenida en la comodidad y en la función con el paso de las semanas y meses, y muchos pacientes notan cambios positivos en la mordida, la respiración y la expresión facial a medida que el tejido se adapta a la nueva relación entre las arcadas.

Cuándo buscar atención médica

Es fundamental saber cuándo ponerse en contacto con el equipo quirúrgico o con el cirujano para garantizar una recuperación segura. Debe buscar atención médica de inmediato si experimenta alguno de los siguientes signos:

  • Fiebre superior a 38.3 °C (100.4 °F).
  • Aumento del dolor que no cede o empeora a pesar de la medicación.
  • Dificultad para respirar o cualquier síntoma de dificultad respiratoria.
  • Signos de infección, como secreción purulenta, piel caliente o enrojecida en el área operada.
  • Vómitos o diarrea persistentes que no mejoran con el tiempo.

En cualquier duda sobre la evolución, es recomendable contactar al equipo de atención para recibir orientación y, si corresponde, programar una revisión para evaluar la curación y la alineación de las estructuras faciales.

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Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.