Cirugía de hemorroidectomía: cuándo podría necesitarla y qué esperar
La hemorroidectomía es una intervención quirúrgica destinada a eliminar las hemorroides cuando estas presentan complicaciones o persisten a pesar de tratamientos conservadores. Aunque las hemorroides son comunes y por lo general inofensivas, en ciertos casos las opciones quirúrgicas ofrecen la mejor oportunidad de alivio definitivo. Este artículo explica qué implica la hemorroidectomía, cuándo se recomienda, qué esperar durante el proceso y los posibles riesgos y resultados a corto y largo plazo.
Qué es la hemorroidectomía
La hemorroidectomía es una cirugía para extraer las hemorroides, que son vasos sanguíneos inflamados en el conducto anal y alrededores. Las hemorroides pueden generar dolor, sangrado y molestias, especialmente durante las deposiciones. Aunque la mayoría de los casos no requieren cirugía, existen situaciones en las que la intervención quirúrgica aporta la mayor seguridad y mejora a largo plazo.
Frecuencia y necesidad de la intervención
¿Qué tan común es la hemorroidectomía?
La hemorroidectomía es una intervención poco frecuente. Aproximadamente un 5% de las personas con hemorroides presentan síntomas; de esas personas, alrededor del 30% busca atención médica y, entre quienes buscan tratamiento, aproximadamente el 10% llega a necesitar la cirugía. Estas cifras reflejan que, pese a la frecuencia de las hemorroides, la cirugía es reservada para casos concretos o difíciles de manejar con tratamientos menos invasivos.
Situaciones que pueden requerir una hemorroidectomía
- Prolapso: las hemorroides se desplazan hacia el exterior del conducto anal y no pueden reducirse fácilmente. Este prolapso puede empeorar con el tiempo y aumentar la irritación, el sangrado y el riesgo de lesión. En grados iniciales (II), las hemorroides salen temporalmente con la defecación; cuando requieren colocarse manualmente (III) o no pueden volver a su sitio (IV), la cirugía puede ser recomendada.
- Trombosis: la hemorroide se hincha de modo tan intenso que la sangre se coagula dentro de ella, reduciendo su circulación y causando dolor intenso. Las hemorroides trombosadas presentan un tono morado-azulado y pueden romperse, provocando sangrado significativo. Aunque pueden curarse espontáneamente, la cirugía puede aliviar rápidamente el dolor intenso en las primeras 72 horas.
- Estrangulación: las hemorroides prolapsadas que quedan atrapadas en un sitio estrecho pueden sufrir estrangulación, en la que la circulación se ve comprimida. Esto es una emergencia: las zonas afectadas pueden morir si no se trata de inmediato; a diferencia de la trombosis, la estrangulación no se resuelve por sí sola.
- Recurrencia: cuando las hemorroides no desaparecen o vuelven a aparecer tras tratamientos menos invasivos, pueden afectar de forma sostenida la calidad de vida. En estos escenarios, la hemorroidectomía puede ofrecer una solución duradera, especialmente cuando otros enfoques han fallado o no son tolerados.
La cirugía como opción mayor o superior en ciertos contextos
La intervención en sí no suele ser extremadamente larga ni compleja, pero la recuperación puede serlo. El periodo de curación varía entre cada persona y suele ser de varias semanas. En principio, la recuperación puede extenderse de dos a ocho semanas, dependiendo de la magnitud de la intervención, del dolor y de la presencia de complicaciones. Aunque la cirugía ofrece una resolución duradera en muchos casos, el proceso de recuperación puede implicar molestias y limitaciones temporales en actividades habituales.
Detalles del procedimiento
Qué ocurre antes de la hemorroidectomía
Antes de la intervención, el equipo quirúrgico discute contigo los riesgos y beneficios de la hemorroidectomía y obtiene tu consentimiento informado. Se revisan tus medicamentos actuales y se indica cuáles deben suspenderse antes de la cirugía. Se puede solicitar que no comas ni bebas durante las horas previas a la intervención para asegurar que el canal anal quede claro; en caso de estreñimiento, podría indicarse una limpieza del colon antes del procedimiento.
Qué ocurre durante la cirugía
La hemorroidectomía se realiza bajo anestesia, por lo que no sentirás dolor durante la intervención. El cirujano localiza las hemorroides, las extirpa y controla los vasos sanguíneos para reducir el sangrado. Después, las heridas pueden cerrarse de forma cerrada (los bordes se unen) o quedar abiertas (cerrada con manejo posterior), dependiendo de la ubicación y el tamaño de las lesiones.
Existen diferentes métodos para la extracción y el sellado de tejidos y vasos. El enfoque tradicional utiliza un cuchillo, se cauteriza y se cierran con suturas disolubles. En técnicas más recientes se emplea un dispositivo electrotérmico para cortar y sellar al mismo tiempo, lo que puede favorecer una curación más rápida y una recuperación más temprana.
Qué ocurre después de la cirugía
En la mayoría de los casos, puedes volver a casa el mismo día de la cirugía, aunque necesitarás que alguien te acompañe para el traslado. La anestesia tarda varias horas en desaparecer por completo, y a medida que lo hace, es común experimentar dolor. Se indicarán analgesia oral y, si corresponde, analgésicos de uso domiciliario. También recibirás instrucciones detalladas para el cuidado en casa durante la recuperación.
Riesgos y beneficios
Ventajas frente a otros tratamientos
La hemorroidectomía ofrece la mayor probabilidad de aliviar las molestias de manera duradera, ya que las hemorroides extraídas no suelen volver a aparecer. Aunque la recuperación es más prolongada que con tratamientos menos invasivos, la posibilidad de un alivio definitivo es la ventaja principal. En situaciones de emergencia, como trombosis aguda o estrangulación, la cirugía puede intervenir de forma urgente para evitar complicaciones graves y mejorar el pronóstico.
Riesgos y complicaciones posibles
Los riesgos pueden dividirse en diferentes fases:
- Riesgos a corto plazo: coágulos sanguíneos, reacciones adversas a la anestesia, infección de la herida y sangrado excesivo.
- Complicaciones durante la recuperación: curación lenta, dolor intenso que persiste a pesar de la analgesia, retención urinaria por dolor al orinar, estreñimiento debido al dolor al evacuar.
- Complicaciones a largo plazo: estrechez anal por cicatrización excesiva, dificultad para controlar la continencia fecal por daño muscular o nervioso. Con técnicas cuidadosas, estos problemas graves son poco comunes.
Recuperación y pronóstico
Tiempo de recuperación promedio
En promedio, la recuperación se sitúa entre dos y cuatro semanas. Muchas personas notan alivio del dolor alrededor de las dos semanas, pero puede requerirse hasta seis a ocho semanas para retomar actividades intensas o trabajos que impliquen esfuerzo físico. La presencia de complicaciones, como infección o sangrado abundante, puede prolongar la recuperación.
Qué esperar durante la recuperación
Tras la intervención, pueden presentarse varios signos normales y diferentes fases de recuperación:
- Sangrado: es común que haya sangrado leve o moderado, especialmente al evacuar. Se puede ver sangre en las heces, en el papel higiénico o en la ropa interior. Se puede usar compresas o gasas para absorber el sangrado. Este sangrado puede persistir hasta un mes y rara vez es cantidades importantes; si hay sangrado abundante, es necesario consultar al médico.
- Hinchazón: es frecuente que se produzca inflamación dentro del canal anal, lo cual puede generar la sensación de que las hemorroides no se han ido o de que han reaparecido. Un bulto o una pequeña piel sobrante puede aparecer en el sitio de la herida, lo cual suele resolverse con la curación. El alivio de la hinchazón puede favorecerse con compresas de hielo, aplicadas envueltas en una toalla durante 10 minutos varias veces al día, y con ciertas posiciones para dormir que reduzcan la presión en la zona.
- Dolor: el dolor tras una hemorroidectomía puede ser significativo, pero se maneja con una combinación de analgésicos orales y tópicos, además de un cuidado suave de la herida. Para prevenir el dolor, se recomienda iniciar el tratamiento analgésico antes de que aparean los síntomas fuertes. Si el dolor dura más de dos semanas, si es difícil controlar el dolor o si el dolor complica la micción o la deposición, hay que consultar al equipo médico.
Cómo se puede reducir el dolor y favorecer la curación
Investigaciones y experiencia clínica señalan varias estrategias que pueden ayudar a reducir el dolor y acelerar la recuperación:
- Electro-dolor: el uso de energía electrotérmica para cortar y sellar puede asociarse a menos dolor y una curación más rápida.
- Anestesia local: aplicar anestesia directamente en el sitio quirúrgico, en combinación con otras modalidades, puede disminuir el dolor posoperatorio.
- Método del azul de metileno: la inyección de un tinte azul puede disminuir el dolor en el área operada de forma temporal al adormecer nervios; es una opción que puede usarse en ciertos casos.
- Unguentos de GTN (glicéril trinitrato): este medicamento de uso tópico reduce espasmos musculares en el ano, mejora el flujo sanguíneo y favorece la curación.
Cómo evacuar tras una hemorroidectomía
Defecar puede resultar doloroso al inicio, pero la incomodidad mejora con la curación. Para disminuir el dolor y prevenir complicaciones:
- Aumenta progresivamente la ingesta de fibra o usa suplementos de fibra para facilitar el tránsito intestinal.
- Evita comidas picantes que pueden irritar la mucosa al pasar.
- Hidrátate adecuadamente, manteniendo una buena ingesta de agua.
- Para algunas personas, puede ser útil usar jugos naturales laxantes suaves, como jugo de manzana sin filtrar o jugo de ciruela.
- Utiliza laxantes según indicación del médico, si es necesario.
- No permanezcas sentado en el inodoro durante largos periodos; esto puede agravar el estreñimiento.
- Coloca un taburete para elevar los pies durante la defecación, lo que facilita la posición de las caderas.
- Utiliza toallitas suaves o pads medicados para proteger la piel sensible.
- Aplica anestésico tópico, como crema de lidocaína, para adormecer la zona antes de evacuar.
Cómo se logra la curación a largo plazo
La curación completa requiere tiempo y un cuidado constante de la herida y del propio cuerpo. Las recomendaciones de cuidado postoperatorio incluyen:
- Baños de asiento: sumergir la región anal en agua tibia varias veces al día durante varios minutos ayuda a aliviar molestias y favorece la curación.
- Aplicación de hielo: aplicar una bolsa de hielo envuelta en una toalla sobre la zona de la herida durante 10 minutos varias veces al día puede disminuir la inflamación.
- Medicamentos: seguir una pauta combinada de analgésicos orales y tratamientos tópicos según indique el equipo médico.
- Descanso: evitar esfuerzos excesivos y no apresurar el regreso a actividades cotidianas; permitir que el cuerpo se recupere es clave.
- Prevención del estreñimiento: adoptar estrategias para mantener un tránsito intestinal regular y evitar recurrencias de hemorroides en el futuro.
- Cambios a largo plazo: incorporar hábitos para prevenir el estreñimiento y las futuras hemorroides de forma sostenida.
Cuándo llamar al médico
Cuándo contactar a tu médico tras la hemorroidectomía
Programa una consulta de seguimiento unas semanas después de la cirugía para verificar la evolución de la curación. Debes acudir antes si aparecen síntomas inusuales o que indiquen complicaciones:
- Fiebre o escalofríos, que pueden sugerir infección.
- Sangrado excesivo o persistente.
- Dolor inusual o intolerable que no cede con la medicación indicada.
- Zona de la herida que está roja, caliente al tacto o con signos de infección.
- Dificultad para orinar
- Dificultad para evacuar o dolor al defecar que impide la digestión normal.
Notas finales para el entendimiento práctico
La hemorroidectomía es una opción efectiva principalmente en casos en que las hemorroides no han respondido a tratamientos conservadores, o cuando se presentan complicaciones graves como prolapso persistente, trombosis dolorosa, o estrangulación que ameritan intervención urgente. La decisión de operar debe realizarse de forma compartida entre el equipo médico y el paciente, valorando los beneficios de la eliminación definitiva frente a el propio proceso de recuperación. Un plan de cuidado posquirúrgico adecuado y la adhesión a las recomendaciones médicas aumentan las probabilidades de una recuperación satisfactoria y reducen el riesgo de complicaciones a corto y largo plazo.
Vídeo sobre Cirugía de hemorroidectomía: cuándo podría necesitarla y qué esperar
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.