Candida auris
Candida auris es un hongo patógeno que puede causar enfermedades graves, especialmente en personas hospitalizadas o que requieren atención en centros de cuidados prolongados. Algunas cepas presentan resistencia a varios fármacos, lo que dificulta el tratamiento y eleva la importancia de la prevención y el control de infecciones. Este hongo se transmite principalmente dentro de entornos sanitarios a través de superficies contaminadas o por personas infectadas, y no suele formar parte de la microbiota normal en individuos sanos. En la mayoría de las personas sin condiciones subyacentes, el riesgo es bajo, pero cuando aparece, puede dar lugar a infecciones críticas como septicemias o infecciones graves de tejidos y aparatos invasivos.
Qué es Candida auris y por qué importa
Candida auris (C. auris) es un hongo del género Candida capaz de provocar enfermedades críticas. A diferencia de algunas especies asociadas habitualmente a infecciones fúngicas, C. auris no se encuentra típicamente de forma natural en el cuerpo humano. En lugar de eso, se adquiere a partir de superficies contaminadas o de personas que ya están infectadas o colonizadas con el hongo. Su relevancia radica en la dificultad para tratarla cuando las cepas muestran resistencia a múltiples fármacos y en la capacidad de propagarse dentro de entornos sanitarios, lo que puede dar lugar a brotes en hospitales y centros de atención a largo plazo.
Presentación clínica y manifestaciones habituales
La infección por Candida auris puede manifestarse de maneras diferentes según la localización en el cuerpo. Las infecciones pueden afectar distintos órganos y sistemas, con la siguiente gama de escenarios clínicos:
- Infecciones del oído: dolor, sensación de plenitud, presión o malestar en el conducto auditivo. Puede acompañarse de fiebre en algunos casos.
- Infecciones de heridas y tejidos: pus, dolor local, enrojecimiento, y dificultad para curar la herida, especialmente si hay dispositivos médicos cerca de la lesión.
- Infecciones del tracto urinario: síntomas compatibles con UTIs, como malestar al orinar, necesidad frecuente de orinar o sangre en la orina (en ocasiones)
- Infecciones sistémicas: cuando la infección se disemina por la sangre, puede originar fiebre, malestar general, debilidad marcada, hipotensión o signos de infección generalizada.
En muchos pacientes hospitalizados o gravemente enfermos, los síntomas pueden ser atenuados o no evidentes, y la infección fúngica puede quedar oculta sin manifestaciones claras. una parte de las personas que portan C. auris puede no presentar síntomas visibles, pero pueden transmitir el hongo a otras personas sensibles.
Frecuencia y evolución de la infección
Las infecciones por C. auris son poco frecuentes en la población general, pero se describen como una enfermedad emergente en el ámbito de la salud. Se ha observado un incremento en el número de casos desde aproximadamente el año 2019, lo que ha llevado a que las instituciones sanitarias adopten medidas de vigilancia y control adicionales para evitar la propagación dentro de hospitales y centros de atención a largo plazo. Este incremento ha generado preocupación por la dificultad diagnóstica y la resistencia antimicrobiana que pueden acompañar a algunas cepas.
Síntomas, transmisión y factores de riesgo
Síntomas según la localización
La sintomatología depende del lugar de la infección. En infecciones superficiales o localizadas puede haber dolor o malestar local, mientras que las infecciones sistémicas pueden presentar signos generales de infección y disfunción de órganos. Dado que la enfermedad fúngica puede surgir en pacientes ya gravemente enfermos, es posible que no se identifiquen síntomas claros de C. auris de forma temprana, lo que subraya la necesidad de vigilancia microbiológica en entornos con mayor vulnerabilidad.
Transmisión y mecanismos de contagio
La transmisión de Candida auris ocurre principalmente a través de contacto con una persona infectada o colonizada, o mediante superficies y objetos contaminados. En entornos sanitarios, la propagación puede ocurrir entre pacientes, o a través de equipos médicos contaminados. Una infección puede ocurrir por la entrada del hongo al cuerpo a través de dispositivos invasivos, como una línea venosa central o un conducto respiratorio, lo que facilita la colonización y diseminación sistémica.
¿Se propaga por el aire?
No se considera que Candida auris se propague por vía aérea. Su transmisión se asocia más comúnmente a la piel y a la contaminación de superficies y equipos. Este hecho enfatiza la importancia de la higiene de manos y de las prácticas de limpieza y desinfección de alto nivel en centros de atención médica para prevenir brotes.
Riesgo de transmisión en entornos sanitarios
Las personas con sistemas inmunitarios debilitados, pacientes con dispositivos invasivos o una estancia prolongada en un centro sanitario presentan un mayor riesgo de adquirir una infección por C. auris. Los factores que aumentan la vulnerabilidad incluyen:
- La presencia de u otros dispositivos invasivos (tubos de respiración, sondas de alimentación, catéteres urinarios) que permiten la entrada del hongo desde el entorno exterior al cuerpo.
- Historia de neoplasias hematológicas (como leucemias) o presencia de diabetes, condiciones que pueden debilitar la respuesta inmunitaria y favorecer la colonización y la infección.
- Estancias hospitalarias prolongadas o repetidas, que aumentan la exposición a entornos con mayor probabilidad de contener el hongo.
- Cirugías recientes, que pueden crear puertas de entrada para microorganismos.
- Uso prolongado y/o frecuente de antibióticos, lo cual puede favorecer la colonización por hongos al disminuir la competencia bacteriana normal.
Complicaciones asociadas
La diseminación de Candida auris a la sangre (bacteriemia fungosa o candidemia) puede desencadenar complicaciones graves, entre ellas:
- Sepsis o respuesta inflamatoria grave ante la infección fúngica.
- S choque (hipotensión marcada que no responde a fluidos adecuadamente) en escenarios de infección sistémica.
- Disfunción de órganos vitales y fallo multiorgánico cuando la infección se propaga o no responde al tratamiento oportuno.
Diagnóstico y pruebas
Desafíos diagnósticos
Detectar la infección por Candida auris puede ser complejo. El cuadro clínico puede parecerse al de otras infecciones bacterianas o fúngicas, y la suspectibilidad de laboratorio para identificar C. auris requiere pruebas especializadas. Un profesional de la salud podría sospechar una infección por C. auris si existen signos de infección que no responden a antibióticos convencionales, especialmente en el contexto de una infección de otros sitios o de colonización dermatológica en pacientes hospitalizados.
Pruebas y muestras utilizadas
Para confirmar la presencia de Candida auris, se utilizan diversas muestras y técnicas de laboratorio, entre ellas:
- Extracciones o muestras de sangre para buscar hongos en la circulación.
- Muestras de orina cuando existe sospecha de infección del tracto urinario fúngica.
- Obtención de heces para descarte o estudio de colonización en el intestino.
- Material de líquido o tejido de una herida afectada para cultivo y análisis microbiológico.
- Frotado de áreas como la ingle, axilas, oídos, vagina o recto para detección preliminar o confirmatoria de colonización.
La identificación precisa de C. auris y su diferenciación de otras especies de Candida es crucial para guiar el tratamiento y las medidas de control de infecciones en el entorno sanitario.
Tratamiento y manejo
Qué esperar del tratamiento
El manejo de una infección por Candida auris debe ser orientado por un profesional de la salud con experiencia en enfermedades infecciosas. En muchos casos, se emplea una clase de fármacos antifúngicos conocidos como echinocandinas, que suelen ser eficaces contra Candida auris. Sin embargo, algunas cepas han desarrollado resistencia a ciertos antifúngicos, lo que complica la elección terapéutica y puede requerir estrategias de tratamiento combinadas, para intentar erradicar la infección.
Resistencia antimicrobiana y enfoques combinados
La posible resistencia de C. auris a múltiples fármacos subraya la necesidad de un enfoque terapéutico cuidadoso y monitorización estrecha. En presencia de cepas resistentes, los médicos pueden considerar:
- Alternar o combinar diferentes antifúngos aprobados, con estrategias basadas en la susceptibilidad de la cepa aislada.
- Optimización de las dosis y duración del tratamiento según la respuesta clínica y los resultados de laboratorio.
- Revisión y gestión de dispositivos invasivos para reducir la carga fúngica y el riesgo de diseminación.
Consideraciones para el manejo en hospitales
El tratamiento no se limita al uso de fármacos antifúngicos. Un manejo integral incluye medidas de control de infecciones, apoyo al paciente y vigilancia estrecha para evitar propagación dentro de la institución. La decisión terapéutica debe basarse en la localización de la infección, la gravedad clínica, la comorbilidad y la sensibilidad antimicrobiana de la cepa aislada.
Pronóstico y desenlaces
Letalidad y factores que influyen
Determinar una tasa de mortalidad precisa para C. auris es complejo, ya que la mayoría de las personas afectadas presentan condiciones subyacentes graves que ya elevan el riesgo de mortalidad. En estudios limitados, se ha informado que las tasas de mortalidad pueden oscilar entre aproximadamente 30% y 60%, dependiendo de la ubicación de la infección, la rapidez del diagnóstico, la eficiencia del control de infecciones y la respuesta al tratamiento. Estas cifras reflejan escenarios clínicos de alto riesgo y no deben extrapolarse sin considerar el contexto individual del paciente.
Prevención y control de infecciones
Medidas en entornos sanitarios
La prevención de infecciones por Candida auris se apoya en prácticas rigurosas de control de infecciones y higiene. Las acciones clave incluyen:
- Higiene de manos constante y adecuada entre pacientes, cuidadores y personal sanitario.
- Desinfección de superficies con métodos y productos eficaces contra hongos, especialmente en áreas con pacientes vulnerables.
- Uso prudente de antibióticos para evitar presión selectiva que favorezca la colonización por hongos y bacterias.
- Esterilización y acondicionamiento de dispositivos médicos y equipos reutilizables para evitar la contaminación cruzada.
- Cribado y vigilancia de pacientes y visitantes en brotes sospechosos en centros de atención médica para identificar portadores y disminuir la transmisión.
- Aislamiento o cuarentena de personas con infección confirmada de C. auris para evitar la propagación a otros pacientes.
Qué pueden hacer los pacientes y cuidadores
Las personas pueden contribuir a la prevención mediante prácticas simples de higiene, como lavarse las manos de forma frecuente y adecuada, particularmente si cuidan a alguien con sistemas inmunitarios debilitados o reciente estancia médica. es importante consultar al equipo de salud sobre la necesidad de dispositivos invasivos y la duración de su uso, así como seguir las indicaciones para el cuidado de cualquier catéter, sonda o tubo que se necesite durante la intervención clínica.
Preguntas frecuentes para pacientes y cuidadores
¿Cuándo debo consultar a mi equipo de salud?
Es recomendable acudir al equipo de salud si experimenta signos de infección, como dolor, malestar general, fiebre, pulso acelerado o deterioro del estado general, especialmente si ha estado recientemente en un hospital o centro de atención médica, o si hay presencia de catéteres, sondas o dispositivos invasivos. Ante cualquier duda sobre la posible infección por hongos, consulte a un profesional para evaluación y pruebas adecuadas.
Qué preguntas conviene hacerle a mi médico
- ¿Qué opciones de tratamiento existen? y ¿cuál es la más adecuada para mi situación?
- ¿Cuánto tiempo llevará la recuperación? y ¿qué señales deben hacerme acudir de inmediato?
- ¿Cómo se determina la susceptibilidad antimicrobiana? y ¿qué implica para mi tratamiento?
- ¿Qué medidas de prevención debo seguir? para reducir el riesgo de infección en el futuro?
la infección por Candida auris representa un reto clínico por su capacidad de resistir ciertos fármacos y por su potencial para brotar en entornos sanitarios. Un manejo exitoso depende de un diagnóstico temprano, una guía terapéutica adecuada basada en la susceptibilidad, y una estrategia robusta de control de infecciones que involucre a todo el equipo de atención médica y a los pacientes y sus cuidadores.
Vídeo sobre Candida auris
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.