Cáncer de próstata: qué esperar después de un diagnóstico
El cáncer de próstata es una neoplasia que se origina en la glándula prostática, ubicada bajo la vejiga y delante del recto en los hombres. Es una enfermedad frecuente y, en sus etapas iniciales, a menudo curable. El manejo depende del estadio y la velocidad de crecimiento del tumor, así como de la salud general del paciente. Las opciones incluyen vigilancia, cirugía, radioterapia y terapias sistémicas, con posibles efectos secundarios que deben ser considerados y discutidos con el equipo de atención.
Qué es el cáncer de próstata
Tipo más común
La mayoría de los cánceres de próstata son adenocarcinomas, es decir, se originan en las células glandulares que secretan fluidos dentro de la próstata. Menos comúnmente pueden aparecer otros tipos de cáncer prostático.
Variantes menos frecuentes
- Carcinomas de células pequeñas
- Carcinomas de células transicionales
- Tumores neuroendocrinos
- Sarcomas
Síntomas y causas
Síntomas
En las etapas tempranas, el cáncer de próstata suele no provocar síntomas. A medida que progresa, pueden aparecer signos como:
- Necesidad de orinar frecuente o urgente, especialmente durante la noche
- Poco chorro de orina o flujo que empieza y se detiene
- (disuria)
- Pérdida de control de la vejiga (incontinencia urinaria)
- Pérdida de control intestinal (incontinencia fecal)
- Ejercicio doloroso o disfunción eréctil
- Sangre en la orina o en el semen
- Dolor en la espalda baja, cadera o tronco
Causas y desarrollo
Los expertos no identifican una causa única del cáncer de próstata. En general, el cáncer aparece cuando las células de la próstata se dividen más rápido de lo habitual y no mueren como corresponde, formando un bulto llamado tumor. Con el tiempo, las células tumorales pueden desprenderse y diseminarse a otras partes del cuerpo (metástasis).
Factores de riesgo
- Edad. El riesgo aumenta con la edad; la probabilidad es mayor a partir de los 50 años, y alrededor del 60% de los cánceres de próstata ocurren en personas mayores de 65.
- Raza y origen étnico. El riesgo es mayor en personas negras o de ascendencia africana, especialmente para cánceres más agresivos y en diagnóstico antes de los 50.
- Historia familiar. Tener un familiar cercano con cáncer de próstata eleva entre 2 y 3 veces el riesgo.
- Genética. Mayor riesgo si hay síndrome de Lynch o mutaciones BRCA1/BRCA2 asociadas a mayor riesgo de cáncer de mama, que también influyen en la próstata.
- Otros factores potenciales que han sido estudiados: fumar, prostatitis, índice de masa corporal >30 (obesidad), infecciones de transmisión sexual, exposición a Agent Orange (producto químico utilizado en Vietnam).
Diagnóstico y pruebas
Cómo se diagnostica esta condición
El diagnóstico suele hacerse mediante una combinación de pruebas de cribado, exploración física, imágenes y, a veces, una biopsia. La cribad eran la primera alerta; la decisión de realizar pruebas específicas depende de la edad, el riesgo y los síntomas. En general, la orientación es iniciar cribados alrededor de los 55 años, o antes si hay riesgo elevado, y suspenderlos alrededor de los 70 años. Si los resultados son atípicos, pueden requerirse pruebas adicionales. En cánceres de crecimiento rápido o con penetración fuera de la próstata, la biopsia suele ser necesaria para confirmar la enfermedad.
Pruebas utilizadas
- Examen digital rectal. El profesional sanitario introduce un dedo lubricado en el recto para palpar la próstata y detectar bultos o zonas duras que sugieran cáncer.
- Antígeno prostático específico (PSA). El PSA es una proteína producida por la próstata. Niveles elevados pueden indicar cáncer, pero también pueden elevarse por condiciones benignas como hiperplasia prostática o prostatitis.
- Imagen. Resonancia magnética (RM) o ultrasonido transrectal para obtener imágenes de la próstata y señalar zonas sospechosas que justifiquen una biopsia.
- Biopsia. Durante una biopsia con aguja se extrae una muestra de tejido para confirmar la presencia de cáncer y evaluar su agresividad. El análisis puede incluir pruebas genéticas que orienten el tratamiento.
Grados y etapas
Para valorar la severidad del cáncer se utilizan dos conceptos clave:
- Puntuación de Gleason. Esta puntuación codifica cuán anómalas son las células cancerosas: cuanto mayor es la anormalidad, mayor es la puntuación. Esto ayuda a determinar el grado del cáncer y su potencial de agresividad.
- Estadificación. Indica qué tan avanzado está el cáncer y si se ha propagado. El cáncer puede quedar limitado a la próstata (local), invadir estructuras vecinas (regional) o extenderse a otros órganos (metastásico). En la próstata, la diseminación más frecuente ocurre a huesos y ganglios linfáticos, y también puede afectarse hígado, cerebro, pulmón y otros tejidos.
Manejo y tratamiento
Cómo se tratan estos tumores
La elección del tratamiento depende de múltiples factores, entre ellos la salud general del paciente, el estadio de la enfermedad y la velocidad de crecimiento del tumor. Son posibles diferentes enfoques combinados y, a veces, se requieren varios especialistas, como urólogos, oncólogos radioterápicos y oncólogos médicos. En muchos cánceres detectados en etapas precoces, el tratamiento puede curar la enfermedad.
Medidas y procedimientos específicos
Vigilancia activa
Si el cáncer es de crecimiento lento y no se ha diseminado, podría adoptarse una estrategia de vigilancia en la que se monitoriza de forma estrecha sin tratamiento inmediato. Incluye exámenes, imágenes y, a veces, biopsias periódicas cada uno a tres años para seguir el crecimiento. Es adecuada para cáncer de bajo riesgo sin síntomas. El tratamiento se inicia si el cáncer empeora.
Observación vigilante
Se aplica a personas de mayor edad o con otras condiciones de salud relevantes. Las pruebas son menos frecuentes y el objetivo principal es aliviar síntomas y mejorar la calidad de vida, sin intentar erradicar el cáncer.
Cirugía
La prostatectomía radical es la extirpación quirúrgica de la glándula prostática. En muchos casos puede eliminar el cáncer que no se ha propagado. Las modalidades incluyen:
- Prostatectomía radical abierta. Se realiza una única incisión para extraer la glándula. En la actualidad es menos común frente a enfoques menos invasivos.
- Prostatectomía radical robótica. Se realizan varias incisiones pequeñas y el cirujano controla el procedimiento mediante un sistema robótico, lo que puede facilitar una recuperación más rápida y una mayor precisión.
Radioterapia
La radioterapia puede emplearse como tratamiento único o en combinación con otros enfoques, y también puede aliviar síntomas en casos avanzados.
- Braquiterapia. Se colocan semillas radiactivas dentro de la próstata para destruir células cancerosas preservando tejido sano circundante.
- Radioterapia externa. Una máquina emite haces de rayos X potentes dirigidos al tumor. En tipos avanzados como la IMRT se busca aumentar la dosis al tumor y reducir la exposición al tejido sano.
Terapias sistémicas
Cuando el cáncer ha salido de la próstata, las terapias sistémicas actúan a nivel corporal para destruir células cancerosas o impedir su crecimiento:
- Terapia hormonal. Bloquea o reduce la testosterona, que favorece el crecimiento del cáncer de próstata. En algunos casos puede recurrirse a la retirada de los testículos (orquiectomía) para eliminar la producción de testosterona.
- Quimioterapia. Utiliza fármacos para matar células cancerosas y puede emplearse solo o junto con terapia hormonal en cáncer avanzado.
- Inmunoterapia. Estimula el sistema inmunitario para identificar y eliminar células cancerosas, suele emplearse en cáncer avanzado o recurrente.
- Terapias dirigidas. Se enfoquen en mutaciones genéticas concretas; suelen funcionar mejor en tumores con mutaciones BRCA u otras alteraciones específicas.
Terapia focal
La terapia focal es una opción más reciente que busca destruir tumores dentro de la próstata sin tratar toda la glándula. Puede recomendarse cuando el cáncer es de menor riesgo y no se ha diseminado. Muchos de estos tratamientos todavía se consideran experimentales.
- Ultrasonido focal de alta intensidad (HIFU). Ondas sonoras de alta intensidad generan calor para destruir células cancerosas dentro de la próstata.
- Crioterapia. Enfriamiento extremo para congelar células cancerosas.
- Ablación por láser. Calor intenso dirigido al tumor para eliminar las células malignas.
- Terapia fotodinámica. Los fármacos hacen que las células cancerosas sean más sensibles a ciertas longitudes de onda de luz; la exposición a esa luz elimina las células afectadas.
Efectos secundarios de los tratamientos
- Incontinencia urinaria, con pérdidas al toser o reír; o urgencia urinaria. En muchos casos mejora entre 6 y 12 meses sin tratamiento adicional.
- Disfunción eréctil. La cirugía y otras terapias pueden afectar la capacidad para mantener una erección. La vida sexual puede verse afectada durante uno o dos años; fármacos como sildenafil (Viagra) o tadalafil (Cialis) pueden ayudar aumentando el flujo sanguíneo al pene.
- Infertilidad. Los tratamientos pueden afectar la producción de esperma o la eyaculación. Si desea tener hijos, puede considerar congelar esperma antes del tratamiento. Posteriormente, es posible extraer y utilizar el esperma para procedimientos de reproducción asistida.
Si experimenta efectos secundarios, informe a su equipo de atención oncológica; suelen sugerir tratamientos o medidas para aliviar los síntomas.
Preguntas útiles para hacer a su equipo de atención
- ¿El cáncer se ha diseminado fuera de la glándula prostática?
- ¿Cuál es el tratamiento más adecuado para mi estadio de cáncer?
- ¿Qué riesgos y efectos secundarios deben anticiparse?
- ¿Mi familia tiene riesgo de desarrollar cáncer de próstata? ¿deberíamos realizar pruebas genéticas?
- ¿Qué tipo de seguimiento necesito después del tratamiento?
- ¿Qué señales de complicaciones debo vigilar?
Pronóstico y perspectivas
El pronóstico es especialmente favorable cuando el cáncer se detecta temprano. Casi todas las personas, aproximadamente el 99%, diagnosticadas antes de que el cáncer se haya propagado sobreviven al menos cinco años tras el diagnóstico. En muchos casos, el tratamiento puede eliminar los cánceres que permanecen confinados a la próstata. Las tasas de supervivencia cambian si la enfermedad se disemina; por ejemplo, el 32% de las personas con cáncer de próstata metastásico están vivas cinco años después del diagnóstico.
Vídeo sobre Cáncer de próstata: qué esperar después de un diagnóstico
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.