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Ateroma: qué es, causas y tratamiento

elmedicointeractivo.com

Una atheroma es una sustancia grasa que se acumula en las arterias con el paso del tiempo, también conocida como placa aterosclerótica o simplemente placa. Esta acumulación se instala en el revestimiento interior de las arterias, reduciendo el espacio por donde circula la sangre y aumentando el riesgo de ruptura que puede provocar coágulos. Aunque el proceso se desarrolla lentamente, puede causar problemas graves como infarto o accidente cerebrovascular. Este artículo explica qué es, cómo se forma, dónde ocurre con más frecuencia y qué hacer para reducir el riesgo de complicaciones.

Qué es una atheroma y su relación con la placa

¿Es lo mismo la atheroma que la placa?

Sí. En este contexto, atheroma y placa se refieren al mismo material graso que se acumula en las paredes de las arterias y que caracteriza la aterosclerosis.

¿De qué está hecha una atheroma?

  • Células sanguíneas, que forman parte de la sangre que circula por las arterias.
  • Calcio, que endurece la placa y da lugar al término “endurecimiento de las arterias”.
  • Colesterol y otras grasas presentes en la sangre que se depositan en la pared arterial.
  • Células inflamatorias, que participan en la respuesta del cuerpo ante el daño vascular.
  • Proteínas y otros componentes que se acumulan a lo largo del tiempo.

Atheroma de la aorta

Cuando la placa se acumula en la aorta, la arteria principal que lleva sangre desde el corazón hacia el resto del cuerpo, se habla de aterosclerosis de la aorta. La aorta es la mayor arteria del cuerpo y se extiende desde el corazón hacia el tórax y el abdomen. La presencia de placa en la aorta aumenta el riesgo de varias condiciones, entre las que se encuentran:

  • Aneurisma aórtico, que es una dilatación anormal de la arteria.
  • Infarto de miocardio (si la placa contribuye a la reducción del flujo sanguíneo al corazón).
  • Accidente cerebrovascular, si la placa afectara las arterias que irrigan el cerebro o si se forman coágulos que viajan a otras partes del cuerpo.

¿La atheroma es un tumor?

No. La atheroma no es un tumor. Es una acumulación de grasa y otros componentes en las paredes de las arterias. A diferencia de los tumores, no es una neoplasia y no se origina en el tejido propio de las glándulas o los órganos, sino en los vasos sanguíneos y su salud cardiovascular.

Cómo se forma la atheroma

Las atheromas se forman cuando el endotelio —la capa interna que recubre el interior de las arterias— se daña. A partir de ese daño, se inicia un proceso que favorece la acumulación de material lipídico y células inflamatorias, que con el tiempo se transforma en una placa. Aunque las causas exactas del daño endotelial aún se investigan, se sabe que ciertos factores incrementan el riesgo y que la placa puede crecer progresivamente si no se controlan.

Factores de riesgo que favorecen la formación y crecimiento de la atheroma

  • Estado inflamatorio crónico, como el que ocurre en ciertas enfermedades autoinmunes (por ejemplo, artritis reumatoide).
  • Diabetes.
  • Dieta alta en grasas saturadas, grasas trans y colesterol.
  • Presión arterial elevada.
  • Colesterol alto y triglyceridos elevados.
  • Edad avanzada. Los hombres presentan mayor riesgo a partir de los 45 años; las mujeres a partir de los 55 años.
  • Tabaquismo y uso de tabaco.

Las placas pueden formarse en cualquier parte de las arterias, pero tienen mayor probabilidad de desarrollarse cerca de puntos de ramificación o bifurcaciones, donde una arteria se divide en dos. Una buena analogía es pensar en las arterias como una red vial: la congestión y el desgaste se producen con más frecuencia en los cruces y en los puntos donde el flujo sanguíneo se altera, en lugar de las zonas rectas y abiertas.

Diferencia entre atheroma y aterosclerosis

En términos simples: una atheroma es la sustancia grasa que se acumula en las paredes de las arterias, mientras que la aterosclerosis es la enfermedad que se produce por esa acumulación. Es decir, la atheroma es el material, y la aterosclerosis es el trastorno de los vasos sanguíneos causado por ese material. La acumulación de placa progresa a lo largo de los años y puede causar complicaciones serias.

La aterosclerosis puede empezar cuando una persona es joven y puede avanzar de forma silenciosa durante décadas. Los factores de riesgo como el estilo de vida y la herencia genética influyen en la rapidez con la que progresa. En algunas personas, la progresión es más rápida y se asocia a complicaciones que ocurren en edades más tempranas.

Complicaciones y áreas afectadas

La acumulación de placa puede interferir con el flujo de sangre en distintas partes del cuerpo. A medida que la placa crece, ocupa más espacio en las arterias y puede dar lugar a condiciones como:

  • Enfermedad aortoilíaca, que afecta las arterias que suministran sangre a las extremidades inferiores.
  • Enfermedad de las arterias carótidas, que irrigan el cerebro y pueden aumentar el riesgo de accidente cerebrovascular.
  • Enfermedad de las arterias coronarias, que irrigan el músculo cardíaco y pueden provocar dolor de pecho o infarto.
  • Isquemia mesentérica, con dolor abdominal relacionado con la comida.
  • Enfermedad de las arterias periféricas, que puede causar dolor en piernas durante la actividad.
  • Enfermedad de las arterias renales, que puede contribuir a la hipertensión secundaria y afectar la función renal.
  • Enfermedad de las arterias vertebrales, que pueden influir en la circulación en la cabeza y el cuello.

Con frecuencia, las personas pueden no presentar síntomas hasta que las arterias están al menos un 70% bloqueadas. Los síntomas varían según la región afectada:

  • Arterias que llevan sangre al corazón (arterias coronarias): dolor en el pecho o malestar que surge con la actividad y mejora al descansar (angina estable).
  • Arterias que abastecen a la pelvis y las piernas (arterias ilíacas o femorales): dolor en las piernas al hacer esfuerzo que cede con el reposo (claudicación).
  • Arterias que suministran sangre al cerebro (carótidas): accidente cerebrovascular o signos de advertencia de ictus.
  • Arterias que irrigarán el intestino (mesentéricas): dolor de estómago tras comer (cramps posprandiales, también conocido como angina abdominal).
  • Arterias que alimentan los riñones: hipertensión secundaria y posible deterioro de la función renal.

Debido a que la placa puede crecer sin provocar síntomas, es fundamental realizar controles de salud periódicos. Un profesional de la salud puede valorar los factores de riesgo, revisar antecedentes familiares de enfermedades cardíacas y, si procede, realizar pruebas para evaluar la salud del corazón y de los vasos sanguíneos.

Se puede revertir la atheroma o la aterosclerosis?

Una vez formada, la atheroma no puede revertirse por completo. Sin embargo, es posible ralentizar la progresión de la aterosclerosis y reducir significativamente el riesgo de complicaciones mediante cambios en el estilo de vida y, si corresponde, tratamiento farmacológico. Si a usted le han diagnosticado aterosclerosis, es importante hablar con su profesional de salud sobre un plan de manejo individualizado.

Medidas para frenar la acumulación de placa

  • No fumar ni usar productos de tabaco. El uso de tabaco es un factor de riesgo muy importante para las enfermedades cardiovasculares; consulte a su profesional sobre recursos para dejarlo.
  • Dieta saludable para el corazón. Evite alimentos con alto contenido de grasas saturadas y elimine las grasas trans (comida rápida y productos procesados). Limite la ingesta de azúcares, sodio y carbohidratos refinados (como pan blanco). Una alimentación equilibrada contribuye a reducir el colesterol y la inflamación vascular.
  • Ejercicio regular. Apunte a al menos 150 minutos a la semana de ejercicio de intensidad moderada. Por ejemplo, caminar 30 minutos al día, cinco días a la semana; o practicar actividades que disfrute como ciclismo o natación. Es recomendable consultar con su médico antes de iniciar un plan de ejercicios nuevo.
  • Medicación conforme a indicación. Los medicamentos pueden ayudar a controlar factores de riesgo como la presión arterial alta y el colesterol. Si se le recetan fármacos, tómelos según las indicaciones y comunique cualquier efecto secundario a su médico de inmediato. No suspenda ningún fármaco sin consultar primero.
  • Consultas de seguimiento anuales. Realice revisiones periódicas para evaluar el riesgo de aterosclerosis y otras enfermedades cardiovasculares. Mantenga las citas y comparta cualquier duda o preocupación.

En conjunto, estas medidas pueden reducir el riesgo de complicaciones graves asociadas a la placa y mejorar la salud cardiovascular general. Aunque la placa no desaparece por completo, un manejo adecuado puede disminuir la probabilidad de que se produzcan eventos como infartos o ictus y puede mejorar la calidad de vida a largo plazo.

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Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.