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Artrosis: Síntomas, Causas y Tratamiento

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La osteoartritis es la forma más frecuente de artritis, una condición que afecta las articulaciones. Se produce cuando el cartílago que recubre las terminaciones óseas se desgasta con el tiempo y los huesos pueden rozarse entre sí al moverse. Aunque no tiene cura, se puede controlar con tratamientos para aliviar el dolor, reducir la rigidez y mejorar la función de las articulaciones. Este artículo resume qué es, qué la causa, quiénes están en riesgo, cómo se diagnostica y qué opciones de manejo existen, con un enfoque claro y riguroso.

Qué es la osteoartritis

La osteoartritis se caracteriza por el desgaste progresivo del cartílago que recubre las superficies articulatorias. Normalmente, las articulaciones están cubiertas por una capa de cartílago suave y resistente que actúa como un amortiguador y un lubricante, permitiendo que los huesos se deslicen entre sí con movilidad suave y segura. Cuando ese cartílago se deteriora, los huesos pueden rozarse entre sí durante el movimiento, lo que provoca dolor, rigidez e inflamación local. La osteoartritis puede afectar a cualquier articulación, pero es más frecuente en ciertas áreas.

Las articulaciones más típicamente afectadas son:

  • Manos
  • Rodillas
  • Círculo de la cadera o articulaciones de la cadera
  • Cuello (columna cervical)
  • Columna lumbar (parte baja de la espalda)

Tipos de osteoartritis

Osteoartritis primaria

La forma primaria es la más común y suele desarrollarse de forma gradual con el paso del tiempo. Los expertos estiman que el desgaste normal asociado al envejecimiento de las articulaciones contribuye al deterioro del cartílago en las personas a medida que envejecen.

Osteoartritis secundaria

La osteoartritis secundaria ocurre cuando hay un daño directo a una articulación que facilita el desarrollo de la enfermedad. Las causas frecuentes incluyen lesiones o traumatismos, como caídas o accidentes, que dañan estructuras de la articulación. También puede aparecer como consecuencia de otras enfermedades articulares que dañan el cartílago o de condiciones que predisponen a un mayor desgaste. Asimismo, otras formas de artritis inflamatoria pueden colaborar en el proceso que facilita la osteoartritis.

Frecuencia y población

La osteoartritis es extremadamente común. Se estima que más del 80% de los adultos mayores de 55 años presentan osteoartritis, aunque algunos pueden permanecer asintomáticos. Alrededor del 60% de las personas con osteoartritis presentan síntomas que pueden ser perceptibles para ellas. Estos datos reflejan la relevancia de la enfermedad en la población adulta de mediana y avanzada edad y subrayan la importancia de identificar y tratar los síntomas para mantener la movilidad y la calidad de vida.

Síntomas y causas

Qué síntomas suele provocar

Los síntomas más frecuentes de la osteoartritis incluyen:

  • Dolor en una articulación, especialmente al moverla o usarla
  • Rigidez articular, que suele ser más evidente tras períodos de inactividad
  • Hinchazón alrededor de la articulación afectada
  • Reducción de la amplitud de movimiento de la articulación
  • Sensación de que una articulación no es tan estable o fuerte como antes
  • Posible deformidad visible de la articulación en etapas avanzadas

Causas y factores de riesgo

Las causas exactas de la osteoartritis no están completamente comprendidas. En la OA primaria, el envejecimiento y el desgaste natural de las articulaciones a lo largo de la vida se consideran factores clave. En la OA secundaria, el daño directo a una articulación por lesiones, traumatismos o condiciones que afectan a las articulaciones puede desencadenarla. existen condiciones asmáticas o artríticas inflamatorias que pueden contribuir al desarrollo de OA en ciertas circunstancias.

Factores de riesgo

La enfermedad puede afectar a cualquier persona, pero ciertos factores aumentan la probabilidad de desarrollarla:

  • Edad: mayor duración de la vida útil de la articulación
  • Postmenopausia en personas asignadas a género femenino
  • Obesidad o sobrepeso, con un índice de masa corporal (IMC) elevado
  • Diabetes
  • Colesterol alto (hiperlipidemia)
  • Enfermedades autoinmunes que afectan a las articulaciones

Diagnóstico y pruebas

Cómo se llega al diagnóstico

El diagnóstico de osteoartritis se realiza a través de una evaluación clínica cuidadosa y pruebas de imagen. El profesional de la salud examina la articulación afectada, evalúa la historia clínica y pregunta cuándo se notaron por primera vez los síntomas. Se indaga sobre qué actividades empeoran o alivian el dolor y si los síntomas siguen apareciendo de forma intermitente o constante.

Qué pruebas pueden emplearse

Las pruebas utilizadas para confirmar el diagnóstico y descartar otras condiciones incluyen:

  • Radiografías (RX) para obtener imágenes de las articulaciones y valorar el desgaste del cartílago, el tamaño de las hollas y otros cambios óseos
  • Resonancia magnética (MRI) o tomografía computarizada (CT) cuando se necesita una visión más detallada de las estructuras de la articulación
  • Análisis de sangre para descartar otras causas de dolor articular o inflamación, útiles para diferenciar entre OA y otras condiciones reactivas o inflamatorias

Manejo y tratamiento

Enfoque general

No existe una cura para la osteoartritis y no es posible regenerar el cartílago perdido. El objetivo del tratamiento es reducir el dolor, disminuir la rigidez, mejorar la función de la articulación afectada y, en la medida de lo posible, ralentizar la progresión de la enfermedad. El plan terapéutico se personaliza para cada persona y puede combinar diferentes enfoques según la articulación afectada, la intensidad de los síntomas y las preferencias del paciente.

Tratamientos habituales

  • Medicamentos para el control del dolor y la inflamación, que pueden ser de venta libre o prescritos. Esto puede incluir analgésicos orales o preparados tópicos aplicados cerca de la articulación afectada
  • Ejercicio y fisioterapia para mantener la movilidad y fortalecer los músculos que rodean la articulación, reduciendo la carga y la rigidez. Actividades de bajo impacto como la natación o la hidroterapia, así como el entrenamiento de fuerza, pueden ser beneficiosas; a menudo se recomienda trabajo con un fisioterapeuta
  • Dispositivos de apoyo como plantillas, una férula o un soporte que estabilice y proteja la articulación. En algunos casos, un bastón o un andador puede ayudar a disminuir la presión en la articulación afectada y facilitar la movilidad segura
  • Terapias de calor y frío para aliviar dolor y rigidez. Se indica la frecuencia y la duración adecuadas para cada persona, según la articulación y la intensidad de los síntomas
  • Terapia de dosis bajas de radiación (LDRT). Esta opción utiliza cantidades pequeñas de radiación para ayudar a reducir la inflamación de la articulación y puede considerarse como alternativa para personas con osteoartritis en etapas tempranas que desean evitar cirugía o medicamentos
  • Terapias complementarias que pueden acompañar a otros tratamientos. Estas pueden incluir acupuntura, masaje, meditación, tai chi y suplementos dietéticos. Es importante consultar al profesional de salud antes de iniciar cualquier suplemento
  • Cirugía. En la mayoría de los casos no es necesaria la cirugía. Si los síntomas son graves y otros tratamientos no han sido efectivos, el médico puede valorar la cirugía. En algunos casos podría indicarse una sustitución de la articulación (artroplastia). El equipo médico explicará qué esperar y qué implica la intervención

Pronóstico

La osteoartritis suele requerir un manejo de por vida. El objetivo es equilibrar tratamientos para disminuir los síntomas y mantener la función. Mantenerse lo más activo posible es clave; la inactividad prolongada puede aumentar el riesgo de complicaciones de salud, como enfermedades cardíacas, diabetes y ciertas neoplasias, al reducir la capacidad de movimiento y la actividad física general. Si la OA dificulta mantener la actividad, es importante consultar con el profesional de salud para ajustar las opciones terapéuticas y explorar nuevas estrategias de manejo.

Prevención

La prevención de la osteoartritis se centra en mantener una buena salud general y reducir factores de riesgo modificables. Las recomendaciones incluyen:

  • Evitar el consumo de tabaco y otros hábitos nocivos
  • Realizar ejercicio de bajo impacto con regularidad para fortalecer músculos y mantener la movilidad articular
  • Seguir una dieta equilibrada adecuada a las necesidades personales y que favorezca un peso saludable
  • Usar siempre el cinturón de seguridad en vehículos y, en actividades laborales o deportivas, emplear equipo de protección adecuado
  • Realizar revisiones médicas periódicas y consultar ante cambios en las articulaciones

Vida diaria y apoyo

Vivir con osteoartritis puede requerir ajustes en la rutina diaria para facilitar las tareas y reducir la carga sobre las articulaciones. Dependiendo de la gravedad y de la articulación afectada, es posible que se necesite evitar o modificar ciertas actividades durante brotes de dolor. Un enfoque útil puede ser trabajar con un terapeuta ocupacional, profesional de la salud que ayuda a gestionar desafíos físicos y a adaptar tareas diarias. Las recomendaciones pueden incluir:

  • Dispositivos adaptativos como agarraderas para abrir frascos
  • Técnicas para practicar hobbies, deportes o actividades de forma más segura
  • Consejos para reducir el dolor en brotes de artritis durante la realización de actividades

¿Cuándo acudir a un profesional de la salud?

Es importante consultar a un profesional de la salud ante la aparición de síntomas compatibles con osteoartritis. Incluso dolor articular leve puede ser señal de la necesidad de tratamiento, especialmente si no mejora en pocos días. Aunque no se puede reparar el desgaste del cartílago ya producido, iniciar un tratamiento puede ralentizar la progresión de daño adicional en las articulaciones. Si los síntomas reaparecen con mayor frecuencia o son más intensos de lo habitual, consulte para explorar opciones de tratamiento o ajustes en las terapias existentes.

Preguntas útiles para hacer al médico

  • ¿Tengo osteoartritis u otro tipo de artritis?
  • ¿Qué articulaciones están afectadas?
  • Qué tratamientos necesitaré?
  • ¿Necesitaré cirugía?
  • Podría ayudarme trabajar con un fisioterapeuta u ocupacional?

Preguntas frecuentes y consideraciones prácticas

¿A qué edad suele empezar la osteoartritis?

La osteoartritis suele afectar a personas mayores de 55 años. Sin embargo, no hay una edad estricta de inicio y no existe un punto de inicio exacto que se pueda identificar con precisión. El desgaste de cartílago y la aparición de dolor pueden ocurrir gradualmente a lo largo de años, por lo que el momento en que se perciben los primeros síntomas no siempre coincide con el inicio real de la enfermedad. Este proceso de desgaste puede tomar mucho tiempo y, por tanto, la sintomatología puede presentarse años después de que comience el deterioro subyacente.

Recursos para aprender más

Para ampliar la información y comprender mejor la osteoartritis, pueden consultarse fuentes especializadas que ofrecen guías y recomendaciones basadas en la evidencia. Entre ellas se encuentran:

  • Organización de Reumatología (organización profesional dedicada a enfermedades de las articulaciones y tejidos conectivos)
  • Fundación de la Artritis (dependiente de asociaciones de pacientes y profesionales de la salud enfocadas en la artritis)

Vídeo sobre Artrosis: Síntomas, Causas y Tratamiento

Bibliografía

Autor

Autor Íñigo Aranda Íñigo Aranda Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar. Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.