Amigdalitis: Cómo saber si es viral o bacteriana y por qué es importante
La amigdalitis es la inflamación e infección de las amígdalas, dos masas de tejido situadas a cada lado de la garganta en la entrada de las vías respiratorias y digestivas. Forman parte del sistema inmunitario y ayudan a combatir gérmenes. Cuando se infectan, las amígdalas se vuelven rojas, hinchadas y dolorosas al tragar. Este artículo explica qué la provoca, qué signos suele presentar, cómo se diagnostica y qué opciones de tratamiento existen según si la infección es de origen viral o bacteriano, además de las posibles complicaciones, métodos de prevención y pautas de autocuidado.
Definición y función de las amígdalas
Las amígdalas son dos masas de tejido linfoide situadas en la parte posterior de la garganta, a ambos lados de la vía aérea superior. Su función es parte del sistema inmunitario: actúan como una primera línea de defensa, atrapando gérmenes que pueden causar enfermedades cuando entran por la boca o la nariz. Cuando las amígdalas se inflaman debido a una infección, se observa dolor al deglutir, malestar general y a veces fiebre. El término médico para la inflamación de las amígdalas es tonsillitis, conocido en español como amigdalitis, y cuando la inflamación se extiende a la garganta puede llamarse tonsilofaringitis. En la mayoría de las personas, la amigdalitis es un trastorno autolimitado que se resuelve con tratamiento adecuado o con medidas de cuidado general.
Síntomas y causas
Síntomas de la amigdalitis
- Sabor de garganta dolorida o dolor de garganta que puede ser persistente.
- Dolor o dificultad para tragar, que puede hacer que las comidas sean incómodas.
- Amígdalas rojas e inflamadas, visibles al mirar la garganta en un espejo.
- Puntos blancos o grises en las amígdalas.
- Recubrimiento blanco, amarillo o gris en las amígdalas.
- Fiebre superior a 38 °C (100.4 °F) en muchos casos.
- Linfadenopatía cervical: ganglios linfáticos inflamados y sensibles en los costados del cuello, debajo de la mandíbula.
- En niños pequeños, dolor de estómago o vómitos pueden presentarse con mayor frecuencia.
¿Cuáles son los primeros signos?
En muchos casos, el dolor de garganta es el primer síntoma notable de la amigdalitis. Si aparece un dolor repentino en la garganta acompañada de fiebre o malestar, conviene observar si las amígdalas se vuelven rojas o hinchadas durante los siguientes días.
Causas
- Infección viral: los virus que causan resfriado o gripe son responsables de aproximadamente el 70% de los casos. Con frecuencia, la amigdalitis viral presenta síntomas más leves que la bacteriana.
- Infección bacteriana (amigdalitis bacteriana): ciertas bacterias pueden provocar la inflamación de las amígdalas. La bacteria más conocida es el Streptococcus del grupo A, y cuando la infección está causada por estas bacterias se la suele denominar faringitis estreptocócica. En estas situaciones, incluso las personas sin amígdalas pueden presentar infección de garganta. En general, la amigdalitis bacteriana tiende a provocar síntomas más intensos que la viral.
¿Cómo se transmite?
Los virus y las bacterias que causan la amigdalitis son altamente contagiosos. Se propagan de distintas maneras:
- a través de besos, compartiendo cubiertos, alimentos o bebidas;
- por contacto cercano con una persona enferma;
- al tocar superficies contaminadas y luego tocarse la nariz o la boca;
- al inhalar pequeñas partículas en el aire cuando la persona enferma tose o estornuda.
Factores de riesgo
- Edad entre 5 y 15 años; la amigdalitis es más frecuente en niños y adolescentes.
- Exposición frecuente a gérmenes, por ejemplo, en entornos escolares o laborales con mucha gente.
Complicaciones
- Apnea obstructiva del sueño causada por obstrucción de las vías respiratorias durante el sueño.
- Absceso periamigdalino, una acumulación de pus cerca de las amígdalas que puede requerir tratamiento médico.
- Calculi amigdalinos o piedras en las amígdalas, formadas por depósito de sustancias cálcicas.
- Celulitis amigdalina, inflamación de los tejidos próximos a las amígdalas.
- Complicaciones postinfecciosas como artritis reactiva posestreptocócica (dolor e inflamación de las articulaciones que aparece dentro de los 10 días tras una infección por estreptococo).
- Fiebre reumática y escarlatina en infecciones bacterianas no tratadas o mal tratadas.
- Inflamación renal que puede ocurrir tras infecciones bacterianas.
Diagnóstico y pruebas
Cómo diagnostican los médicos
Para confirmar la amigdalitis, el profesional de salud realizará:
- Examen visual de la garganta para buscar enrojecimiento, inflamación y signos de infección en las amígdalas.
- Evaluación de otros síntomas, como fiebre, tos, secreción nasal, sarpullido o dolor abdominal, para ayudar a distinguir entre causas virales y bacterianas.
- Examen de oídos y nariz para detectar signos de infección que puedan acompañar a la amigdalitis.
- Palpación de los lados del cuello para comprobar si los ganglios linfáticos están inflamados y dolorosos.
Pruebas que se utilizan
- Una prueba de cultivo bacteriano puede ser solicitada para determinar si la infección es viral o bacteriana. En este procedimiento, el profesional pasa un hisopo de algodón por la parte posterior de la garganta para recoger células y saliva y luego analiza la muestra para buscar la bacteria Streptococcus del grupo A.
- Si el resultado es positivo, se confirma la faringitis estreptocócica (amigdalitis bacteriana); si es negativo, la amigdalitis suele ser viral.
Tratamiento y manejo
Tratamiento según la causa
- Antibióticos cuando la infección es de origen bacteriano. Pueden emplearse fármacos como penicilina, clindamicina o cefalosporinas. Es importante seguir las instrucciones del profesional y completar todo el curso de antibióticos, incluso si los síntomas mejoran antes de terminarlo, para evitar una recaída o propagación de la infección.
- Medicamentos para el dolor. Se pueden utilizar analgésicos de venta libre, como ibuprofeno o paracetamol, para aliviar el dolor de garganta y la fiebre según las indicaciones de dosis adecuadas para la edad y el peso.
- Tonsilectomía (cirugía de las amígdalas) en casos de amigdalitis crónica o recidivante. Esta opción se considera cuando la amigdalitis se repite con frecuencia y afecta de forma significativa la calidad de vida o la salud del paciente.
Remedios caseros
- Beber líquidos tibios, como té, caldo o bebidas templadas, para aliviar el dolor y mantener una adecuada hidratación.
- Realizar gárgaras con agua tibia y sal para calmar la molestia de la garganta.
- Chupar pastillas para la garganta o caramelos sin azúcar para aliviar la irritación de la mucosa oral y faríngea.
Pronóstico y duración
Qué esperar
La evolución depende del origen de la infección. En las amigdalitis virales, la mayor parte de los casos se resuelven en pocos días con reposo, ingesta adecuada de líquidos y manejo sintomático. En las amigdalitis bacterianas, los antibióticos suelen acelerar la resolución, y la curación típica se acerca a unos 10 días. En general, la amigdalitis no suele provocar complicaciones graves a largo plazo cuando se maneja adecuadamente.
¿Cuánto dura?
La mayoría de los síntomas de la amigdalitis viral desaparecen en tres a cuatro días, aunque pueden prolongarse hasta una semana. Si los síntomas persisten más allá de este periodo o hay fiebre alta sostenida, dolor intenso o dificultad para tragar, es conveniente consultar nuevamente a un profesional de la salud.
¿Cuándo volver al trabajo o a la escuela?
Se recomienda permanecer en casa hasta que la fiebre desaparezca y se pueda tragar con comodidad. Esto suele durar entre tres y cuatro días, pero la decisión final debe basarse en la evolución clínica y las indicaciones del profesional de salud.
Prevención
¿Se puede prevenir la amigdalitis?
No es posible evitar por completo la amigdalitis, pero se pueden reducir significativamente las probabilidades de contagio mediante buenas prácticas de higiene:
- Lavar las manos con frecuencia, especialmente antes de tocarse la nariz o la boca.
- Evitar compartir alimentos, bebidas o cubiertos con personas que estén enfermas.
- Reemplazar el cepillo de dientes cada tres meses y cada vez que se presente una infección.
Vida diaria y autocuidado
Cómo cuidarse en casa
La clave es descansar adecuadamente, mantener una buena hidratación y respetar las indicaciones del profesional de salud. Acudir a revisión si hay persistencia de fiebre, dolor intenso al tragar o señales de complicación. Mantenerse cómodo con medidas de apoyo puede acelerar la recuperación y reducir el malestar.
Cuándo buscar atención de emergencia
- Pain de garganta que persiste por más de cuatro días sin mejoría o con empeoramiento.
- Fiebre elevada, por ejemplo > 101 °F (38.3 °C) que no cede con el tratamiento de forma adecuada.
- Dificultad para respirar o para tragar que dificulta la ingesta de líquidos o alimentos.
Preguntas frecuentes
- ¿La amigdalitis se resuelve por sí sola? En la mayoría de los casos virales, sí, suele resolverse en aproximadamente una semana con reposo y líquidos. En las infecciones bacterianas, la resolución suele ocurrir en alrededor de 10 días, especialmente si se administra un tratamiento antibiótico adecuado para reducir el riesgo de complicaciones.
- ¿Cómo se ve la amigdalitis? Con frecuencia se observan amígdalas visiblemente rojas e inflamadas, y en algunos casos se aprecia un recubrimiento blanco o manchas blancas en las amígdalas.
- Amigdalitis vs. faringitis estreptocóccica La faringitis estreptocócica es el nombre clínico de la amigdalitis causada por Streptococcus del grupo A. Es posible presentar faringitis estreptocócica sin que las amígdalas estén afectadas, y, por tanto, el cuadro puede variar entre los síntomas y la localización de la inflamación.
Vídeo sobre Amigdalitis: Cómo saber si es viral o bacteriana y por qué es importante
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.