Alucinógenos
Los alucinógenos, también conocidos como psicodélicos, son sustancias que alteran la percepción, el pensamiento y el estado de ánimo. Pueden ser de origen natural o sintético y su efecto varía según la sustancia, la dosis y el individuo. Aunque históricamente se han utilizado en contextos religiosos o rituales, hoy se investiga su potencial terapéutico supervisado para ciertos trastornos mentales, al tiempo que se advierte sobre los riesgos para la salud y la seguridad. Este artículo sintetiza qué son, cómo actúan, ejemplos representativos, efectos adversos y enfoques de tratamiento.
Qué son y cómo se clasifican los alucinógenos
Los alucinógenos son sustancias que alteran la conciencia y la experiencia sensorial. Su acción puede modificar la forma en que una persona percibe el entorno, los estímulos sensoriales y las emociones. Se dividen en compuestos sintéticos y compuestos naturales, y su efecto puede variar desde intensificar la percepción sensorial hasta producir experiencias “místicas” o distorsionadas de la realidad. En términos generales, todos comparten la capacidad de afectar la mente, la emoción y la percepción.
Mecanismo de acción en el cerebro
La mayoría de los alucinógenos alteran las redes de comunicación entre distintas regiones cerebrales. En muchos casos, actúan interfiriendo con el neurotransmisor serotonina, que regula funciones como el sueño, el apetito, el ánimo, la temperatura corporal y la percepción sensorial. Otros alucinógenos afectan el neurotransmisor glutamato, que interviene en emociones, dolor, aprendizaje y memoria, así como en la respuesta al entorno. Estas alteraciones pueden cambiar la forma en que el cerebro procesa la información sensorial y emocional, produciendo experiencias que van desde sensaciones intensas y colores amplificados hasta distorsiones del tiempo y del cuerpo.
Qué efectos pueden provocar
Las experiencias asociadas a los alucinógenos varían ampliamente entre sustancias y personas. En general, pueden incluir:
- Alucinaciones o percepciones que no corresponden con la realidad externa.
- Alteraciones de la percepción sensorial, como cambios en la audición, la visión o la sensación corporal.
- Experiencias subjetivas intensas, que pueden ser positivas («viajes agradables») o negativas («viajes malos»).
- Distorsiones en la noción de espacio y tiempo.
- Estado de disociación o separación entre la mente y el cuerpo para algunas personas.
Ejemplos representativos de alucinógenos
LSD (ácido lisérgico diacetato)
El LSD es una de las sustancias más potentes de este grupo. Se obtiene a partir de un derivado del ácido lisérgico presente en un hongo que crece en ciertos granos. La forma de consumo más común es a través de pequeñas porciones de papel absorbente (conocido como “papel L”), aunque también puede presentarse en tabletas o cápsulas. Sus efectos pueden hacer que la realidad parezca distorsionada durante un periodo de aproximadamente 9 a 12 horas.
En cuanto a su adicción, el LSD no se considera adictivo en el sentido clásico de la dependencia compulsiva. Sin embargo, con uso repetido puede desarrollarse tolerancia, lo que obliga a consumir dosis mayores para lograr efectos similares. Esto puede aumentar el riesgo de experiencias negativas o impredecibles.
Peyote y mescalina
Peyote es un cactus sin espinas cuyo componente activo principal es la mescalina. En la parte superior del cactus se obtienen las “botones” que se muelen, se muelen o se consumen tras hervir para extraer el compuesto activo. La dosis alucinógena de mescalina es de aproximadamente 0,3 a 0,5 gramos y sus efectos suelen durar unas 12 horas. Dado su sabor extremadamente amargo, algunos prefieren preparar una infusión prolongada para consumirlo.
La mescalina ha sido utilizada históricamente en ciertas culturas nativo-americanas como parte de rituales y prácticas espirituales. Sus efectos varían según las características individuales, la historia previa de consumo y las expectativas de la persona. Entre los efectos reportados se encuentran:
- Imágenes mentales vívidas.
- Alteraciones en la percepción del espacio y del tiempo.
- Distorsión de la propia corporalidad.
- Alteración de la sensación de realidad.
Psilocibina
La psilocibina se obtiene de ciertos hongos presentes en regiones tropicales y subtropicales de América. También conocidos como “hongos mágicos”, suelen contener menos de 0,5% de psilocibina y trazas de psilocitina, otro compuesto alucinógeno. Los métodos de consumo incluyen cocción de los hongos, hervido para preparar bebidas o consumo directo. En la actualidad también se comercializan productos como chocolate con psilocibina para disimular el sabor amargo.
La psilocibina puede provocar un amplio rango de efectos, desde un aumento de la sensibilidad sensorial hasta alteraciones en el juicio. Un “viaje” negativo puede generar miedo intenso, pánico o depresión, mientras que uno positivo puede mejorar la emoción y la experiencia perceptiva, siempre bajo condiciones de seguridad y supervisión cuando corresponde.
PCP (fenciclidina)
La PCP apareció en la década de 1950 como anestésico quirúrgico, pero dejó de usarse con ese fin debido a efectos adversos graves. Se presenta en diversas formas: líquidos, polvos, tabletas y cápsulas. Se puede consumir por vía oral, inhalar o inyectar. También puede fumarse.
La PCP genera una sensación de “fuera del cuerpo”. El descenso de sus efectos puede ir acompañado de desinhibición, agitación e irritabilidad. En dosis elevadas puede provocar convulsiones, coma y, en casos extremos, la muerte. Las muertes a menudo ocurren por suicidio o por accidentes durante el estado alterado. su uso puede inducir respuestas impredecibles y, entre otras complicaciones, necesidad de atención de emergencia por sobredosis o efectos psicológicos graves.
Ketamina
La ketamina es un anestésico utilizado en cirugía humana y veterinaria. En contextos de consumo ilícito, suele presentarse en forma de polvo o pastilla y puede ser esnifada, ingerida o inyectada como líquido. Su uso induce a menudo una experiencia de disociación o “fuera del cuerpo”. Para algunas personas puede ser agradable, pero para otras puede resultar aterradora o desorientadora.
Salvia divinorum
La salvia divinorum, también llamada salvia de los videntes, es una planta nativa de regiones de México y América Central y del Sur. Se ingiere masticando las hojas, exprimiéndolas para extraer el líquido o fumándolas o vaporándolas. Sus efectos incluyen visiones, alucinaciones y la experiencia de mezclar sentidos (sinestesia). Muchas personas reportan sensaciones de flotar o de viajar en el tiempo durante su consumo.
DMT (dimetiltriptamina)
La DMT se encuentra de forma natural en varias plantas de la Amazonía y es parte de una preparación conocida como ayahuasca cuando se usa en forma de té. La DMT también puede prepararse de manera sintética. En su forma sintetizada, se suele consumir en polvo que se inhala. Las experiencias con DMT pueden ser intensas y de corta duración, con efectos que aparecen rápidamente tras la inhalación.
Riesgos y efectos adversos para la salud
El uso de alucinógenos conlleva una variedad de efectos adversos, que dependen de la sustancia, la dosis y las características del usuario. Entre los efectos comunes se incluyen:
- Pupilas dilatadas (midriasis).
- Aumento de la temperatura corporal.
- Aumento de la frecuencia cardíaca y de la presión arterial.
- Sudoración excesiva y rubefacción.
- Pérdida de apetito.
- Insomnio o somnolencia.
- Boca seca.
- Temblor y, en ocasiones, movimientos poco coordinados.
- Relajación o debilidad muscular.
- Náuseas y vómitos.
El PCP se asocia con un conjunto particular de efectos adversos. En dosis bajas a moderadas, puede haber respiración más rápida y un incremento marcado de la presión arterial y el pulso. También se pueden presentar:
- Respiración superficial (taquipnea).
- Pérdida de coordinación muscular y sensaciones de hormigueo.
- Enrojecimiento y sudoración excesiva.
- Entumecimiento general de las extremidades.
Con dosis altas, los efectos pueden incluir:
- Descenso de la presión arterial, del pulso y de la respiración.
- Náuseas y vómitos.
- Visión borrosa y movimientos oculares anómalos.
- babeo excesivo y pérdida de equilibrio.
- Mareo y aturdimiento severo.
El uso de alucinógenos puede dar lugar a visitas de emergencia por sobredosis o por efectos psicológicos graves. Durante el consumo, algunas personas pueden volverse violentas o presentar conductas suicidas, lo que los coloca a ellos y a otros en peligro. En ciertas sustancias, la interacción con otros depresores del sistema nervioso central, como el alcohol, puede aumentar el riesgo de complicaciones graves, incluida la posibilidad de coma en casos extremos.
Opciones de tratamiento y manejo clínico
Cuando se presenta una intoxicación por alucinógenos o durante experiencias difíciles («viajes malos»), el manejo clínico se centra principalmente en el apoyo al paciente y la seguridad. Las medidas habituales incluyen:
- Colocar a la persona en un entorno tranquilo y con baja estimulación sensorial para reducir la agitación y la ansiedad.
- Monitoreo de signos vitales y supervisión clínica continua.
- En casos de agitación extrema o convulsiones, puede indicarse un medicamento benzodiacepínico para controlar la excitación y prevenir crisis.
No existen tratamientos específicos aprobados para la dependencia o el uso problemático de alucinógenos; sin embargo, el manejo de trastornos por consumo de sustancias puede beneficiarse de enfoques inpatient o de intervención conductual y de apoyo psicosocial. La continuidad de la atención, la vigilancia de la salud mental y la prevención de recaídas son componentes clave del manejo a largo plazo en muchos casos.
Experiencia clínica y vigilancia
La atención clínica ante personas que han consumido alucinógenos se basará en evaluar riesgos inmediatos para la seguridad y en descartar complicaciones médicas graves. En distintos escenarios, el equipo de salud evalúa necesidades de rehabilitación, prevención de consumo y apoyo psicosocial, con un enfoque centrado en el paciente y su entorno familiar o social. La decisión sobre tratamiento debe considerarse individualmente, teniendo en cuenta la historia clínica, las comorbilidades y el estado actual de la persona.
PREGUNTAS FRECUENTES SOBRE LOS ALUCINÓGENOS
¿La marihuana es un alucinógeno?
Sí. Los investigadores clasifican la marihuana como un alucinógeno en ciertas circunstancias. Aunque no siempre genera efectos alucinógenos, puede producirlos cuando se consume en dosis altas. Los efectos pueden variar desde relajación y euforia hasta alteraciones perceptivas, dependencia de la dosis y alteraciones en la cognición, especialmente en personas sensibles o con consumo frecuente.
¿Pueden usarse los alucinógenos como fármacos?
La investigación sobre psicodélicos ha avanzado en los últimos años y ha mostrado que algunas sustancias, particularmente la psilocibina, podrían ser opciones de tratamiento bajo supervisión en determinadas condiciones de salud mental, como la depresión, la ansiedad y otros trastornos del estado anímico. la investigación ha sugerido posibles efectos beneficiosos de la psilocibina en áreas como:
- Tratamiento de ciertos dolores crónicos y dolor neuropático.
- Alivio de ciertas cefaleas en racimo.
- Reducción de la sintomatología en condiciones específicas de dolor fantasma.
Es importante subrayar que estos estudios requieren supervisión médica, protocolos clínicos estrictos y evaluación individualizada. En la actualidad, no todos los alucinógenos están aprobados para uso terapéutico, y su administración fuera de contextos supervisados puede comportar riesgos significativos para la salud física y mental.
los alucinógenos comprenden un grupo diverso de sustancias que, a través de mecanismos neuroquímicos complejos, pueden alterar la percepción, la emoción y el juicio. Su uso conlleva riesgos considerables, incluida la posibilidad de experiencias peligrosas y complicaciones médicas. Si se está considerando cualquier forma de tratamiento o investigación con psicodélicos, debe hacerse bajo supervisión médica adecuada y dentro de marcos regulatorios y éticos adecuados.
Vídeo sobre Alucinógenos
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.