Afantasía: Pensamiento que está fuera de la vista
La aphantasia es una característica cognitiva en la que la persona no forma ni utiliza imágenes mentales como parte de su pensamiento o imaginación. No se considera una enfermedad, trastorno ni discapacidad, sino una diferencia en el funcionamiento mental, similar a la preferencia por una mano dominante. La experiencia imaginativa varía entre las personas y se distingue principalmente por la ausencia o la reducción de imágenes mentales, con posibles efectos en la memoria, la creatividad y la vida emocional. A continuación se presentan las formas, causas, diagnóstico y manejo basado en la evidencia disponible, sin suponer condiciones adicionales.
Qué es la aphantasia y cómo se manifiesta
La aphantasia se define como la dificultad o imposibilidad de generar imágenes visuales en la mente cuando se piensa, recuerda o se sueña. Aunque la imaginación puede involucrar otros sentidos (sonidos, olores, texturas), la experiencia de las imágenes visuales es lo más estudiado y, en su ausencia, la mente puede recurrir a estrategias alternativas para procesar información, planificar o crear.
Formas de la aphantasia
- Congénita — presente desde la vida temprana. Las personas con esta forma han vivido toda su vida sin imágenes mentales o con imágenes muy escasas. Muchas veces no se dan cuenta de que su experiencia imaginativa difiere de la de la mayoría hasta que contactan con otros que sí “ven” imágenes en su mente.
- Adquirida — se desarrolla a lo largo de la vida, habitualmente como consecuencia de una lesión, una enfermedad o una condición de salud mental que afecte a las funciones cerebrales. En estos casos, la ausencia de imágenes puede darse de forma parcial o total y suele requerir valoración médica para identificar la causa subyacente.
Frecuencia y reconocimiento
La evidencia disponible sugiere que la aphantasia es poco frecuente en la población general, con estimaciones que oscilan entre el 2% y el 4% de las personas. Sin embargo, la investigación en este tema es limitada y se ve dificultada por el reconocimiento: muchos individuos con aphantasia no se dan cuenta de que su manera de pensar es distinta, ya que asumen que la experiencia mental de los demás es similar a la suya. En consecuencia, podría haber una prevalencia subregistrada y comportamientos o estrategias compensatorias que no se identifican fácilmente en estudios.
Manifestaciones y variabilidad
La aphantasia no afecta de igual manera a todas las personas que la presentan. Se observan distintos grados y patrones, que pueden coexistir con otros rasgos cognitivos y emocionales.
- Grados progresivos: algunas personas tienen aplanación total de las imágenes mentales, mientras que otras experimentan imágenes solo de forma puntual o cuando no lo intentan activamente.
- Imágenes en sueño y visualization espontánea: algunas personas reportan que pueden “ver” imágenes en sus sueños o que, incluso sin buscarlo, pueden tener destellos breves de imágenes mentales.
- Visualización con ojos abiertos: un pequeño porcentaje de personas con aphantasia puede experimentar imágenes mentales cuando sus ojos están abiertos, una vez que la tarea no depende de la intención de visualizar.
- Impacto en la memoria: algunos individuos con aphantasia muestran mayor dificultad para recuperar recuerdos autobiográficos en forma de imágenes mentales, lo que podría limitar o modificar ciertos aspectos de la memoria episódica. La relación entre la capacidad de visualización y la memoria está sujeta a investigación, y otros mecanismos de memorización pueden compensar estas diferencias.
Factores causales y explicaciones posibles
Las causas de la aphantasia se dividen en dos grandes grupos, que corresponden a las formas congénita y adquirida.
Factores asociados a la forma congénita
En la aphantasia congénita, se plantean explicaciones que aún no están confirmadas con certeza, pero que se mencionan con frecuencia en la literatura clínica y de divulgación científica:
- Factores genéticos: existe la posibilidad de que la aphantasia congénita tenga un componente hereditario, ya que las personas con esta condición a menudo reportan antecedentes familiares de rasgos similares. Esto sugiere una posible variación genética que influye en la forma en que se procesan o se generan las imágenes mentales.
- Neurodiversidad: se contempla la idea de que la aphantasia podría formar parte de la diversidad neurológica, con diferencias en el desarrollo o funcionamiento cerebral que no implican patología. En este marco, la aphantasia podría coexistir con otras variantes de procesamiento cognitivo, como rasgos autistas en algunos casos, aunque la relación no está establecida como causal y requiere investigación.
Factores asociados a la forma adquirida
En la aphantasia adquirida, la etiología suele estar ligada a daños o alteraciones que afectan áreas relevantes para el procesamiento de imágenes mentales, especialmente regiones visuales y áreas de integración sensorial y memoria. Entre las circunstancias observadas con mayor frecuencia se incluyen:
- Lesiones craneales, como conmociones o lesiones cerebrales traumáticas, que pueden afectar redes neuronales involucradas en la generación de imágenes mentales.
- Accidente cerebrovascular (ICTUS) que compromete zonas occipitales o interconexiones entre áreas visuales y otras regiones cognitivas.
- Consumo de sustancias no médicas que pueden alterar temporal o permanentemente la función cerebral y la capacidad de formar imágenes mentales.
- Asociaciones con algunas condiciones de salud mental, como trastornos del estado de ánimo o trastornos de despersonalización/derealización, en los que la experiencia de las imágenes mentales puede verse afectada de forma particular, normalmente en el contexto de la dificultad para generar imágenes de forma deliberada.
Evaluación, diagnóstico y herramientas
La forma congénita a menudo no se diagnostica formalmente porque la persona ha vivido toda su vida sin imágenes mentales y puede no expresar la dificultad. Sin embargo, la aquired suele requerir un proceso diagnóstico que ayude a identificar su causa y a planificar el manejo adecuado. El diagnóstico se apoya en una combinación de evaluaciones clínicas, pruebas de imagen y herramientas estandarizadas de evaluación de la imaginación.
Pruebas y pruebas de imagen
Entre los métodos utilizados para evaluar la capacidad de imaginer están:
- Tomografía computarizada (TC): proporciona imágenes del cerebro para descartar lesiones estructurales que expliquen la pérdida de imágenes mentales.
- Resonancia magnética (RM): permite estudiar con mayor detalle la anatomía cerebral y las conexiones entre áreas visuales y otras regiones funcionales.
- Electroencefalograma (EEG): registra la actividad eléctrica cerebral y puede ayudar a descartar anomalías que se asocien a cambios en la imaginación o en la cognición.
Evaluación subjetiva de la imaginación
La evaluación más utilizada para estimar la vividez de las imágenes mentales es la Cuestionario de Vividez de la Imaginación Visual (VVIQ) o una variación de este. Este instrumento presenta un conjunto de preguntas que exploran la claridad y la vividez de las imágenes que la persona puede generar en su mente. La escala tradicional asigna puntuaciones de 1 a 5 por cada ítem, que se agrupan para calcular una puntuación total.
- Una puntuación alta indica que las imágenes mentales son muy vivas y claras, casi como ver una escena real.
- Una puntuación intermedia corresponde a imágenes moderadamente claras o vagas.
- Una puntuación baja sugiere imágenes muy débiles o inexistentes, con total ausencia de imágenes (a veces denominada apantasia total).
En la interpretación de la VVIQ, la puntuación total oscila entre 16 y 80 puntos. En la práctica clínica, una puntuación de ≤32 se utiliza a menudo como umbral para definir aphantasia, y una puntuación de 16 indica apantasia total.
Tratamiento y manejo
La aphantasia, en sí misma, no es una condición médica ni de salud mental que exija tratamiento específico. Tampoco existe un tratamiento dirigido para recuperar la capacidad de generar imágenes mentales, salvo que exista una causa subyacente que deba ser tratada. En los casos de aphantasia adquirida, el manejo se centra en la identificación y tratamiento de la condición cerebral o psiquiátrica subyacente que esté relacionada con la pérdida de imágenes mentales. Las opciones pueden variar ampliamente según el diagnóstico subyacente y la esfera de afectación. En general, el objetivo es optimizar la función cognitiva y la calidad de vida, no revertir la imagen mental per se.
Las estrategias de manejo pueden incluir:
- Tratamiento de la condición neurológica o mental que contribuya a la alteración de la imaginación, conforme a las guías clínicas y a la evaluación individual.
- Apoyo psicológico o psiquiátrico para abordar efectos emocionales asociados, como ansiedad o depresión, que pueden coexistir con la aphantasia o surgir como respuesta a las diferencias en el procesamiento mental.
- Uso de estrategias compensatorias para tareas que suelen depender de la visualización mental, como la planificación o la memoria, mediante verbalización, organización estructurada de información y técnicas de memoria que no requieren imágenes mentales.
- Educación y asesoramiento para personas y familias para entender la diversidad en la experiencia de la imaginación y sus implicaciones en la vida cotidiana y la creatividad.
Cuándo consultar al profesional de la salud
La aphantasia adquirida casi siempre requiere evaluación médica para identificar posibles causas neurológicas o psiquiátricas subyacentes y decidir el manejo adecuado. En contraste, la apantasia congénita suele no necesitar tratamiento médico específico y, en la mayoría de los casos, no representa una condición que comprometa la salud física o la seguridad.
la investigación sugiere que las personas con aphantasia, sea de forma congénita o adquirida, pueden estar en mayor riesgo de experimentar efectos emocionales como ansiedad o depresión, relacionados con las diferencias en la experiencia de la imaginación. Por ello, si se presentan síntomas de salud mental y se sabe o se sospecha que hay aphantasia, es recomendable consultar a un profesional de la salud para evaluar el bienestar emocional y, si procede, recibir orientación o derivación a servicios de salud mental.
Preguntas frecuentes
- ¿Qué ve una persona con aphantasia? La experiencia varía según el grado. Algunas personas pueden describir imágenes muy limitadas, borrosas o casi invisibles; otras no generan imágenes por completo. En casos de apantasia total, es decir, puntuación muy baja en el VVIQ, las imágenes mentales pueden estar ausentes por completo y la experiencia puede describirse como similar a la ausencia de visión interna.
- ¿La aphantasia es un tipo de autismo? No. La aphantasia y el autismo son condiciones distintas: la aphantasia no es un trastorno del neurodesarrollo reconocido, sino una característica del procesamiento mental. En una investigación, algunas personas con aphantasia presentaron rasgos autistas, pero esto no implica que la aphantasia sea autismo, ni viceversa.
- ¿La aphantasia congénita es una discapacidad? Las evidencias actuales sugieren que la aphantasia congénita no se considera una discapacidad ni una enfermedad médica. Aunque puede presentar desafíos en ciertos contextos, muchas personas con aphantasia desarrollan formas compensatorias de creatividad, razonamiento y resolución de problemas, y continúan siendo plenamente funcionales en su vida diaria y profesional.
- La aphantasia limita la creatividad? La creatividad puede expresarse y materializarse de múltiples formas. Aunque algunas personas pueden apoyarse menos en imágenes mentales para crear o diseñar, otras emplean estrategias alternativas basadas en lógica, lenguaje, patrones y relaciones conceptuales. La creatividad no depende exclusivamente de la imaginería visual.
Vídeo sobre Afantasía: Pensamiento que está fuera de la vista
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.