Adenoma suprarrenal: qué es, síntomas y tratamiento
Los adenomas suprarrenales son tumores benignos que se originan en las glándulas suprarrenales, situadas de forma triangular sobre cada riñón. En la mayoría de los casos no provocan síntomas y no requieren tratamiento. Sin embargo, cuando secretan hormonas en exceso pueden generar trastornos hormonales como el síndrome de Cushing o la hiperaldosteronismo. El diagnóstico suele ser incidental, durante pruebas de imagen por otro motivo, y el manejo depende de si el tumor es funcional o no, así como de su tamaño y de la sospecha de malignidad. El pronóstico, tras la eliminación quirúrgica cuando corresponde, es en general muy favorable.
Qué son y cómo se organizan las glándulas suprarrenales
Las glándulas suprarrenales son dos estructuras pequeñas ubicadas sobre cada riñón. Cada glándula consta de dos regiones funcionales distintas: la corteza suprarrenal y la médula suprarrenal. La corteza produce hormonas como el cortisol y la aldosterona, mientras que la médula secreta catécolas, entre ellas la dopamina, la epinefrina y la norepinefrina. Los adenomas suprarrenales se desarrollan en la corteza y, por lo general, derivan de células corticales.
Clasificación clínica
- Functioning (funcionales): son adenomas que secretan en exceso una o varias hormonas suprarrenales y pueden dar lugar a síntomas que requieren tratamiento específico.
- NoFunctioning (no funcionales): no producen un exceso de hormonas; la gran mayoría de los adenomas son no funcionales y, por lo general, no causan síntomas ni requieren tratamiento inmediato.
- Ningún tipo de adenoma suprarrenal suele convertirse en cáncer, pero existe la posibilidad de que un adenoma no funcional pueda volverse funcional con el tiempo, lo que podría modificar el manejo.
Riesgo de malignidad
Los adenomas suprarrenales son principalmente benignos (no cancerosos). En la glándula suprarrenal, el tumor maligno más frecuente es el carcinoma cortical. Aunque los adenomas pueden, en raras ocasiones, evolucionar hacia una forma cancerosa, esto es poco común. En la práctica clínica, la preocupación por la malignidad se valora principalmente por el tamaño del tumor y por si es functional o no.
Frecuencia y población afectada
Los adenomas suprarrenales pueden afectarnos a cualquiera, aunque la probabilidad aumenta con la edad. Se estima que entre un 3% y un 9% de las personas presentan este tipo de tumores, que constituyen la forma más frecuente de tumor de glándula suprarrenal.
Síntomas y causas
Síntomas
Cuando un adenoma suprarrenal funciona, la sobreproducción hormonal puede provocar signos y síntomas específicos del trastorno hormonal correspondiente. Los principales trastornos y sus manifestaciones habituales incluyen:
- Síndrome de Cushing (hipercortisolismo): elevado cortisol; puede presentarse con hipertensión arterial, aumento de peso central (en la zona del tronco y la cara), y efectos sobre el ánimo y la función sexual. En algunos casos aumenta el riesgo de diabetes.
- Hiperaldosteronismo primario (síndrome de Conn): secreción excesiva de aldosterona; se acompaña de niveles bajos de potasio, presión arterial elevada, dolor de cabeza, fatiga y debilidad muscular.
- En rara situación, un adenoma puede secretar hormonas sexuales en exceso. En mujeres, esto puede provocar irregularidades menstruales y virilización (mayor vello corporal, voz más grave, entre otros). En hombres, puede asociarse a disfunción sexual.
Causas
A día de hoy no se conoce con precisión por qué se forman los adenomas suprarrenales. Sin embargo, ciertos estados genéticos pueden aumentar el riesgo, entre ellos:
- Neoplasia endocrina múltiple tipo 1 (MEN1).
- Poliposis adenomatosa familiar (FAP).
- Complejo de Carney.
- Síndrome de Li-Fraumeni.
- Neoplasia endocrina múltiple tipo 2 (MEN2).
- Neurofibromatosis tipo 1.
Aparte de estas condiciones, la obesidad y el consumo de tabaco pueden aumentar las probabilidades de presentar un adenoma suprarrenal.
Diagnóstico y pruebas
Cómo se descubren los adenomas suprarrenales
Muchas personas no se enteran de que tienen un adenoma suprarrenal hasta que un profesional de la salud identifica una masa en la glándula suprarrenal durante una exploración por un motivo distinto. A estos tumores a veces se les llama incidentalomas, porque se detectan de forma incidental.
El objetivo diagnóstico inicial es determinar si el tumor es benigno (adrenal adenoma) o maligno (por ejemplo, carcinoma cortical). Si se confirma como adenoma, se evalúa si secreta hormonas en exceso y en qué medida.
Pruebas empleadas en el diagnóstico
El proceso diagnóstico suele combinar examen físico y revisión de antecedentes, junto con pruebas orientadas a la función hormonal y a la morfología del tumor. Las pruebas habituales incluyen:
- Análisis de sangre o de orina: permiten detectar niveles elevados de hormonas que podrían indicar un tumor funcional. En algunos casos se solicita una recolección de orina de 24 horas para medir cortisol urinario agudo.
- Imagenología: la tomografía computarizada (TC) es la prueba de imagen más utilizada para caracterizar el adenoma. En ciertas situaciones, se prefiere una resonancia magnética (RM). La imagenología ayuda a decidir si el tumor es benigno o maligno, y suele correlacionarse con el tamaño: tumores mayores de 4 centímetros tienen mayor probabilidad de ser cancerosos.
- Biopsia por aguja fina (biópsia) cuando las pruebas anteriores no dan suficiente claridad entre cáncer y adenoma. En este procedimiento se extrae una pequeña cantidad de tejido que un patólogo examina al microscopio para buscar signos de malignidad.
- Otras pruebas que pueden emplearse en casos específicos incluyen el muestreo de venas suprarrenales y la exploración con escáner MIBG para ciertas neoplasias.
Manejo y tratamiento
En qué consiste el tratamiento
La estrategia terapéutica depende fundamentalmente de si el adenoma es no funcional o funcional (secretor de hormonas). En tumores no funcionales y de pequeño tamaño, puede adoptarse una monitorización activa con revisiones periódicas de la imagen y/o de la función hormonal. Si el tumor crece rápidamente o alcanza tamaños próximos a 5 centímetros, la cirugía suele ser la opción recomendada, ya que aumenta la probabilidad de transformación en malignidad o de causar síntomas por secreción hormonal excesiva.
Opciones quirúrgicas
- Adrenalectomía (extirpación de la glándula suprarrenal): si el tumor es benigno y de tamaño manejable, se puede realizar por vía laparoscópica, con incisiones muy pequeñas y menos trauma para la persona. En tumores más grandes o cuando hay sospecha de malignidad, puede requerirse una cirugía abierta con una incisión más amplia por la espalda. En ciertos casos, la glándula correspondiente puede retirarse por completo.
- Después de la intervención, la glándula remanente puede producir suficientes hormonas para mantener el equilibrio hormonal; en otras situaciones, puede ser necesario sustituir hormonas mediante tratamiento de reemplazo hormonal.
Medicación
Si la cirugía no es viable o se retrasa, pueden emplearse fármacos para disminuir la secreción de hormonas por parte del adenoma y, tras una intervención quirúrgica, para estabilizar los niveles hormonales durante el periodo de recuperación.
Pronóstico y seguimiento
Perspectivas a largo plazo
El pronóstico tras la adrenalectomía es generalmente excelente. La eliminación de la glándula afectada suele aliviar los síntomas asociados a los adenomas funcionantes, y la mayoría de las personas experimentan una mejora significativa en la calidad de vida. El control posterior se orienta a confirmar que no haya recurrencia y a vigilar la función de la glándula restante, así como a confirmar que no persistan anomalías hormonales tras la cirugía.
Prevención
¿Se pueden evitar?
En la actualidad no existen medidas comprobadas para prevenir la aparición de adenomas suprarrenales. Los factores de riesgo conocidos con mayor peso están ligados a predisposición genética y condiciones hereditarias. Aun así, la aparición de un adenoma es posible incluso sin antecedentes familiares. Mantener un estilo de vida saludable, evitar el consumo de tabaco y el control de la obesidad pueden contribuir a la salud general, pero no eliminan por completo el riesgo de estos tumores.
Vida diaria y autocuidado
Cómo cuidarte tras el diagnóstico
Si se ha establecido un adenoma suprarrenal no funcional, el plan de seguimiento habitual puede incluir revisiones periódicas con TC o RM para comprobar el tamaño del tumor y pruebas hormonales para confirmar que no se ha desarrollado secreción excesiva. La frecuencia de estas revisiones dependerá de las características del tumor y de la evaluación clínica. Si se realiza cirugía, el equipo médico indicará el calendario de controles, la necesidad de terapia hormonal de reemplazo y las señales de alerta para acudir de inmediato a atención médica.
Preguntas útiles para plantear a su médico
- ¿Qué tipo de tumor suprarrenal tengo?
- ¿Es benigno o canceroso?
- ¿Cuál es la probabilidad de que mi tumor se vuelva canceroso?
- ¿Es funcional o no funcional?
- ¿Necesito tratamiento?
- ¿Qué tratamientos me recomienda?
- Tendré que recibir terapia hormonal como parte del tratamiento o de la recuperación?
Vídeo sobre Adenoma suprarrenal: qué es, síntomas y tratamiento
Bibliografía
Autor
Íñigo Aranda
Íñigo Aranda es un apasionado de la divulgación en salud y bienestar.
Con experiencia investigando hábitos saludables y tendencias médicas, dedica su tiempo a compartir información clara y práctica.